Joan Martinez Alier_Resum llibre (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Ciencias Ambientales - 3º curso
Asignatura Economia Recursos Naturales
Año del apunte 2014
Páginas 34
Fecha de subida 21/06/2014
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Tema 1: La economía como sistema abierto - Dos visiones de la economía: La economía neoclásica y l economía ecológica La economía convencional o neoclásica analiza los precios. La economía ecológica ve el Planeta Tierra como un sistema abierto a la entrada de energía solar. La economía necesita entradas de energía y materiales, y produce dos tipos de residuos: el calor disipado y los residuos materiales.
La naturaleza juega el doble papel de suministradora de recursos y receptora de residuos.
• • Economía neoclásica o economía como sistema cerrado  Contabiliza los flujos de energía y los ciclos de materiales en la economía humana, analiza las discrepancias entre el tiempo económico y el biogeoquímico; y estudia también la coevolución de las especies.
Economía ecológica o economía como sistema abierto  Abarca a la economía neoclásica ambiental y la trasciende al incluir también la evaluación física de los impactos ambientales de la economía humana.
- Necesidades humanas, preferencias y consumo Ley de “Engel”  Los pobres gastan en alimentos un mayor porcentaje de renta que los ricos.
Hay que pensar en términos de diferentes necesidades humanas ordenadas jerárquicamente, des de las materiales más básicas hasta las no materiales. El punto de atención principal es el nivel de ingreso, que determina el tipo de necesidades que se abastece. Cabe destacar que es importante distinguir entre una necesidad y los bienes que se orientan a satisfacerla.
Las necesidades humanas generan las demandas de consumo, y son éstas las que en último término, explican los flujos de materiales y energía. El medio ambiente proporciona directamente “servicios” de muy diferentes tipos, que cubren ciertas necesidades humanas. Algunos son básicos para la vida.
En cuanto a lo que economía como sistema abierto se refiere, hay que hablar de lo que los economistas llaman “externalidades”, es decir, los impactos negativos no recogidos por los precios del mercado, que a veces dan lugar a movimientos de resistencia que usan distintos lenguajes sociales.
- El flujo de energía en la economía: Consumo endosomático y uso exosomático de la energía por los humanos  Es importante destacar que el consumo endosomático de energía obedece a instrucciones genéticas  En cambio, en la situación actual de la humanidad, el uso exosomático de energía no tiene nada que ver con instrucciones genéticas, sino que es sumamente distinto entre grupos humanos, oscilando entre ricos y pobres. A diferencia del uso endosomático, éste no se explica por la biología humana, sino que depende de la economía, la cultura, la política y las diferencias sociales.
Las fuentes principales de energía en las sociedades industriales son el carbón, el petróleo y el gas. Por lo que respecta al consumo endosomático, la fotosíntesis continua sendo la única fuente.
- Balances energéticos en la agricultura Dentro de este tema, cabe destacar el “principio de Podolinsky”. Éste, ha sido enunciado en numerosas ocasiones por muchos investigadores que no sabían que había sido descubierto. Así pues, el antropólogo Roy Rappaport, después de haber estudiado un pequeño grupo humano conocido como los tsembagamaring de Nueva Guinea, revisó cuidadosamente el trabajo de mujeres y hombres en el establecimiento, desyerbe y cosecha de los huertos, y tradujo ese trabajo a kilocalorías. Estudió también el rendimiento o productividad energética de ese trabajo, al pesar los distintos frutos cosechados y atribuirles su valor calórico. Así consiguió determinar el rendimiento calórico de las aportaciones de trabajo medido también en calorías, siendo en ambos tipos de campo alrededor de 20/1. Enunció después, lo que hemos llamado el “principio de Podolinsky”, es decir, hizo notar que esa productividad energética superaba satisfactoriamente el consumo energético endosomático que hacía posible el trabajo físico en los huertos. Se trataba entonces de una economía de subsistencia igualitaria.
La conclusión de que la “productividad energética” disminuye con la modernización de la agricultura contrasta con la respuesta positiva que, sin duda, obtendríamos de la mayoría de los economistas si les preguntásemos ¿qué tipo de agricultura es más productiva, la “tradicional” o la “moderna”? El concepto de productividad tiene una definición relativamente clara si nos referimos a uno de los inputs que intervienen en una actividad económica; así hablaremos de la productividad del trabajo como la cantidad de producción agrícola que obtenemos por hora de trabajo.
- El flujo de materiales en las economías industriales: ¿Se desmaterializa la economía? El objetivo es cuantificar el conjunto de materiales procedentes de la naturaleza, que los humanos extraen o remueven. El indicador agregado que se estima es el peso total de los materiales requeridos por la actividad económica; quedan fuera, el uso de agua i de aire.
El punto de partida es la idea de que todo uso de materiales causa potencialmente importantes impactos ambientales aunque, obviamente, no sean proporcionales al peso, y dependan de los materiales que se utilicen, y de cómo se transforman, y, por tanto, como el propio estudio señala, uno de los pasos siguientes es clasificar los materiales según su potencial daño ambiental. No sólo se consideran los flujos de materiales “directos” que se intercambian como mercancías, sino también los flujos “ocultos” o indirectos.
Así pues, cabe decir que en las economías ricas, se está produciendo una desmaterialización de la economía, en el sentido de que la actividad económica se desvincula del uso de materiales gracias a los aumentos de eficiencia y a los cambios de la estructura de la demanda. Ésta hipótesis tiene dos versiones: la “débil” afirmaría únicamente que el uso de recursos por unidad de PIB “real”, o intensidad en el uso de materiales, disminuye. La segunda versión, la “fuerte”, iría más lejos y afirmaría que el uso de materiales efectivamente disminuye. Así, hablarse en las últimas décadas de una reducción del consumo de energía en los países de la OCDE sólo en un sentido “débil”, pero no en un sentido “fuerte”: el uso total de energía no disminuye aunque la intensidad energética disminuya.
“Desmaterialización” se relaciona con “desvinculación” o “desconexión” entre crecimiento económico e impacto ambiental. En este sentido es importante destacar que “lo ecológicamente significativo es el volumen de material absoluto de materias primas consumidas, y no el volumen en relación con el PNB.
- El análisis input-output: La desagregación de la economía como sistema abierto Para empezar, podemos comenzar con un ejemplo: el sector agrícola se abastece del sector químico para obtener fertilizantes y del sector energético para obtener carburantes.
Para poner de manifiesto las interrelaciones sectoriales, valoradas en flujos de dinero, un método muy potente, conocido como análisis input-output, es el desarrollado por Wassily Leontief en la década de 1930. Actualmente la elaboración periódica de tablas input-output es una práctica habitual en muchos países.
La idea consiste en desagregar la economía en diferentes sectores y contabilizar los flujos monetarios periódicos, por ejemplo anuales.
Tema 2: Crecimiento económico y sostenibilidad. Sostenibilidad débil y fuerte. Indicadores monetarios y biofísicos de (in)sostenibilidad La contabilidad macroeconómica y el medio ambiente (El producto interior bruto: algunas críticas ya conocidas).
Se llama producto interior bruto, y se mide por lo general referido a un año y al territorio de un Estado, a la suma de todas las “producciones” de las empresas y actividades, es decir, a la suma de todos los valores añadidos.
Si al PIB le restamos la depreciación o pérdida de capital, obtenemos el producto interior neto (PIN); por ello PIB o PIN son sinónimos de ingreso o renta.
Surge la duda de si el PIB y sus incrementos son un buen indicador de bienestar social, puesto que se usan no sólo de forma descriptiva (para indicar - el nivel de actividad económica), sino también normativa (para valorar cómo va la economía). Algunos de los inconvenientes del índice PIB, es que podemos obtener un mismo PIB con una distribución igualitaria del ingreso que con una desigualdad enorme. Además entre el PIB y el placer o el bienestar no hay siempre mucha relación, aunque si es cierto que en los países con más PIB per cápita se vive en general mejor.
Ahora entraremos en una de las críticas más interesantes para nosotros (ambientólogos), que es la ausencia o dudosa contabilización de los recursos naturales en la Contabilidad Nacional.
Cuando perdemos una parte de los recursos naturales o del patrimonio natural, sea por uso de un recurso no renovable o por un uso no sostenible de un recurso renovable, no se aplica un depreciación (es decir, una amortización que la compense), sino que una disminución de patrimonio aparece, por el contrario, como si fuese un ingreso neto. La contabilidad tiene la visión de que la naturaleza es como una fuente inagotable, y q el deterioro de los gastos se vera compensado con el descubrimiento de nuevas reservas.
El concepto de capital natural tiene en cuenta el distinto tratamiento contable de la perdida de los recursos naturales, de los producidos por los humanos.
A1q este concepto también puede reflejar una visión de la naturaleza como algo cuyo único valor es la posibilidad de ser explotado como recurso productivo.
La pérdida de patrimonio natural, el carácter no sostenible de parte de lo que aparece como ingreso, no sólo existe cuando se utilizan recursos no renovables sino también cuando se degradan recursos renovables.
Los impactos ambientales y el concepto gastos defensivos o compensatorios La crítica más conocida a la Contabilidad Nacional es que se incluyen los “bienes” pero no los “males” asociados a la obtención y consumo de los primeros. Las propias actividades económicas no sólo contribuyen a generar bienes sino también males. Gran parte de los gastos de los consumidores y de las administraciones públicas de las economías “avanzadas” se invierte no tanto en obtener bienes sino en corregir o evitar los “males” causados por la propia economía, estos gastos son conocidos como gastos defensivos o mitigadores. En principio estos gastos defensivos deben restarse al PIB, ya que los consideramos costes, pero también podrían sumarse si el daño ya está hecho o se esta produciendo.
Hemos visto dos críticas principales a la Contabilidad Nacional desde el punto de vista ecológico: 1. La ausencia de amortización del patrimonio natural 2. La inclusión de los gastos defensivos Para poder incluir en el PIB funciones ambientales necesitaríamos una gran cantidad de información que hace inviable el proceso. Por eso hay autores que proponen las “cuentas satélites”, consisten en analizar una rica variedad de datos físicos para complementar la contabilidad macroeconómica habitual, podríamos decir que recoge información para poder realizar un análisis multicriterio.
El producto interior verde Consiste en equiparar los dos tipos de “capitales”: natural y fabricado, y descontar también la depreciación del primero al pasar de PIB al PIN. (Es decir el descontarle el dinero de la “inversión”).
Determinar el valor de los recursos es muy difícil porque intervienen muchos factores (como la fluctuación de los precios del recurso, etc.), por eso complica mucho la estimación para elaborar unos fondo de amortización.
Creo importante citar al autor El Serafy que plantea la idea de entender el medio ambiente como un capital natural que necesita ser amortizado, y cuyo uso implica un coste por su “desgaste”. El también dice que el agotamiento de una activo/recurso es una descapitalización que no debe ser reconocida como una “producción” (es decir no hemos de mirar nada más el ingreso que obtenemos por la explotación del recurso, sino que también hemos de tener en cuenta el agotamiento del recurso). Ad+ decir que la perspectiva de El Serafy no es planetaria, sino referida a un solo país, xq las relaciones entre explotaciones y reservas son diferentes en cada país.
Otra propuesta es descontar los gastos defensivos para aproximarnos a una mejor medida del auténtico producto. A1q nos encontramos con el problema de donde establecer la línea divisoria entre lo que es defensivo y lo que no lo es.
Como hemos visto hasta ahora corregir el producto interior según los costes de evitar determinados impactos no nos da siempre señales adecuadas de la magnitud y evolución de los impactos, (y las propuestas que hemos descrito ninguna lo hace del todo bien); ello no quiere decir que no sea fundamental para la política económica estimar dichos costes.
El índice de bienestar económico sostenible de Daly y Cobb (conocido como índice ISEW) Es un índice con el objetivo de obtener una nueva magnitud macroeconómica que no sólo corrigiese los efectos ecológicos no considerados del consumo, sino que reflejase de forma más adecuada el bienestar social. La conclusión general es que en todos los países ricos estudiados se habría llegado a una disociación entre aumento del PIB per cápita y aumento del ISEW per cápita.
De esta conclusión aparece la “hipótesis del umbral” según la cual toda sociedad parece existir un periodo para el cual el crecimiento económico lleva consigo una mejora en la calidad de vida, pero solo hasta un momento más allá del cual, si se da más crecimiento económico, la calidad de vida podría empezar a deteriorarse.
EL CONCEPTO DE SUSTENTABILIDAD (O SOSTENIBILIDAD) La economía ecológica se preocupa por la equidad intergeneracional, por los efectos que la actividad económica tiene sobre el medio natural y por las consecuencias que ello tendrá para el futuro. Este concepto nace del informe Brundtland que describe la sostenibilidad como el satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.
Vamos a tratar la definición con mas profundidad. Si se tratase de mantener el patrimonio natural en todos sus elementos, cualquier uso de los recursos no renovables no seria sostenible. Nada más seria sostenible una economía humana basada en energías renovables, como hace miles de años, pero es utópico pensar que una opción es el retorno a una sociedad así.
En los recursos renovables, a1q potencialmente agotables, puede definirse un criterio claro de uso sostenible: usarlos sólo al ritmo de su renovación. En cambio en los recursos no renovables esto se complica. Para los combustibles fósiles lo único sostenible sería prepara la transición hacía fuentes energéticas sostenibles. En el caso de los minerales no energéticos (tmb recurso no renovable), se debería minimizar el ritmo de extracción.
La sustentabilidad debería ser una discusión a nivel global, es decir, los impactos y presiones sobre los recursos que una sociedad produce deberían considerarse independientemente de que se produzcan en el propio territorio o se exporten a otros lugares.
Sustentabilidad débil y sustentabilidad fuerte La sustentabilidad débil, tiene sus raíces en la economía neoclásica y tiene dos características básicas: la complejidad de funciones que tiene el patrimonio natural tiende a diluirse en un agregado que es el capital natural, y se suponen enormes posibilidades de sustituir capital natural por capital fabricado.
(También podemos definir la ideología de la sustentabilidad débil en dos elementos principales. Uno es la posibilidad de sustitución de los bienes ambientales por capital manufacturado, con la pretensión de ser capaces de medir en valor monetario esos bienes ambientales y su deterioro. El segundo elemento es más sutil, apoya implícitamente la tesis de que la riqueza es buena para el ambiente, porque proporciona dinero para corregir el deterioro ambiental).
La S. fuerte destaca las funciones diversas, y en muchos aspectos insustituibles, del patrimonio natural. Es a partir de esta posición desde la que generalmente se discuten los indicadores físicos de sustentabilidad.
Conclusión: No existe un indicador biofísico que pueda englobarlos todos (indicadores físicos, químicos, biológicos…) por eso no podemos medir la sustentabilidad con el desgaste del capital natural.
ÍNDICES FÍSICOS DE IMPACTO ECOLÓGICO DE LA ECONOMÍA · HANPP  La Apropiación Humana de la Producción Primaria Neta La HANPP forma parte de un proceso que empieza con la energía que llega desde el Sol. Esta luz se convierte en energía química (materia orgánica) mediante la fotosíntesis. Parte de esta Producción Primaria Bruta (PPB) es la energía liberada en los procesos respiratorios productores de energía liberada en los procesos respiratorios productores de energía para el funcionamiento del metabolismo de los productores primarios. El resto de la energía es la energía química utilizada para sintetizar más biomasa. La PPN puede considerarse, por tanto, como la cantidad de energía que los productores primarios, las plantas, ponen a disposición del resto de las especies vivientes.
Se aproxima que la especie humana se apodera de cerca de 40% de esta PPN en los ecosistemas terrestres, es decir el hombre controla una parte desproporcionada de sus recursos. Cuanto más elevado es el HANPP menor es la biomasa disponible para las especies “silvestres”.
· El espacio ambiental y la huella ecológica Este indicador, pensado para el análisis regional, se plantea dar contenido cuantitativo a la siguiente idea: muchas ciudades, países o regiones, viven de forma insostenible, pues para vivir precisan de un espacio mucho más grande del que ocupan; espacio del que proceden sus recursos naturales y al que expulsan sus residuos. Sus formas de vida no son extrapolables a todo el mundo porque no existe suficiente espacio disponible.
El espacio ambiental y la huella ecológica se refieren a la demanda de recursos naturales de una economía, expresada en términos de espacio, es decir en qué extensión debe tener un área para sostener indefinidamente una población dada, con los niveles de vida y las tecnologías actuales.
Las principales categorías de uso del suelo para el cálculo de la huella ecológica serían: - Tierras de cultivo y ganado para producir la dieta - Tierras de plantación de bosques para maderas y papel - Tierra ocupada o degradada o construida, como suelo urbano - Tierras destinadas a la absorción de emisiones de CO2 a través de la fotosíntesis.
En el ejercicio de convertirlo todo en términos de espacio, en general se deja de lado la demanda de materiales no orgánicos, aunque sí se considera el uso de combustibles fósiles. Para calcular el espacio de las cantidades de carbón o petróleo hay dos métodos indirectos: 1. Estimar cuanta superficie forestal sería necesaria para absorber el dióxido de carbono generado.
2. El espacio necesario para cultivos destinados a la obtención de combustible.
La relación entre el espacio administrativo de un área y su huella ecológica es un indicador muy grafico que puede visualizarse fácilmente en un mapa. Esta relación tenderá a ser más grande en ciudades con estrechos límites administrativos y muy compactas.
Más significativo es el cálculo del planetoide personal o huella ecológica per cápita. (En la mayoría de los países de la UE es de 3 o 4 ha). La parte equitativa de tierra por persona estaría alrededor de 1.5ha. Por tanto para obtener el déficit ecológico per cápita hemos de calcular la diferencia entre la huella ecológica y el área geográfica disponible por persona.
Tema 3: Recursos naturales y sistema económico. Las relaciones entre pobreza y medio ambiente.
La relación entre pobreza u degradación ambiental puede enfocarse desde dos puntos de vista. El primero es el de la utilización de recursos, el segundo el de la degradación ambiental.
Desde el punto de vista de la presión sobre los recursos renovables y no renovables, la conclusión parece que es la riqueza y no la pobreza la causa del agotamiento de los recursos, ya que el consumo energético per cápita de los países ricos es muchísimo mayor al de los países pobres. Aunque por otra banda es verdad que la deforestación se concentra actualmente en los países pobres.
Se dice a veces que las economías pobres dependen más de los recursos naturales, pero en realidad no es que dependen más, puesto que los ricos utilizan más recursos, sino que dependen más de sus recursos locales porque no tienen el mismo poder de compra en los mercados internacionales. Sin embargo, no siempre los problemas de los países pobres vienen causados por el comercio con los países ricos, ya que la relación entre recursos locales y necesidades locales puede ser muy problemática, incluso para una población pobre.
· Curva de Kuznets ambiental El comportamiento “en forma de U invertida” entre calidad ambiental y nivel de renta que lleva a una conclusión en principio bastante optimista; con la riqueza llegará un punto a partir del cual se reducirán los problemas ambientales. Ello se conoce como la hipótesis de la curva de Kuznets ambiental, en analogía a la curva de Kuznets según la cual al aumentar los ingresos per cápita en un primer estadio, aumentaría la desigualdad en su distribución aunque luego se reduciría.
CONFLICTOS ECOLÒGICOS DISTRIBUTIVOS El intercambio en el comercial internacional es ecológicamente desigual. Se exportan productos sin incluir en los precios los daños ambientales producidos local o globalmente, y sin siquiera contarlos. En esos daños ambientales hay que incluir los de la salud humana.
Cuando existen costes ecológicos no incluidos en los precios, cabe hablar de dumping ecológico y de que se vende por debajo de los costes totales de producción; también el transporte internacional de mercancías está subvencionado, en la medida en que los combustibles fósiles son demasiado baratos.
La crítica ecológica muestra que los precios están mal puestos, pero es incapaz de decir cuáles son los precios ecológicamente correctos que internalizan las externalidades.
Este debate plantea una pregunta: ¿Cómo afectará una expansión del comercio teniendo en cuento no solo los aspectos económicos tradicionales sino también las externalidades? La mejor solución (para la teoría económica) es que cada país decida directamente una política ambiental en función de sus preferencias, pero en realidad la mayor o menor regulación ambiental beneficia a unos intereses y perjudica a otros. Los intereses que se tienen en cuenta dependen del poder político y económico de cada grupo.
Además, cuando los impactos traspasan fronteras, afectan a algún otro país, que es el ámbito principal de la política ambiental, no lo es necesariamente desde el punto de vista global.
Un país se puede preocupar si el consumo de un bien importado generará impactos ambientales en su economía, pero no si los productos que importa son obtenidos de forma sostenible o no.
El comercio ecológicamente desigual El comercio /intercambio desigual de los países de la America Latina (con una gran deuda externa), tienen que exportar más y más, y al final esos países se quedan sin lo recursos y además más endeudados que al principio. Logran aumentar el valor de las exportaciones a base de exportar más cantidad, en vez de exportar productos o servicios de mayor precio. (Es un pez que se muerde la cola) · El comercio justo  son redes de comercio justo mediante la cooperación desde el norte con el sur, nacen de la voluntad de incorporar en los precios ciertos costos sociales y ambientales.
El comercio ecológicamente desigual nace, pues, de dos causas: 1. En primer lugar falta frecuentemente en el sur la fuerza necesaria para lograr incorporar las externalidades negativas locales en los precios de exportación. La pobreza lleva a vender barato el medio ambiente y la propia salud, aunque eso no signifique falta de percepción ambiental sino, simplemente, falta de poder económico y social para defender la salud y el medio ambiente.
2. En segundo lugar, el tiempo natural necesario para producir los bienes exportados desde el sur es frecuentemente más largo que el tiempo necesario para producir los bienes y servicios importados.
TEMA 5: VALORACIÓN DE LOS RECURSOS AMBIENTALES El valor económico total de los recursos La economía del medio ambiente pretende valorar los impactos ambientales en unidades monetarias. Para ello se habla de valor económico total que e considera compuesto por diversos elementos para convertir en unidades monetarias el valor de los activos ambientales: • • • • Valor de uso directo: es el “excedente del consumidor”, es decir, cuanto pagaría el consumidor por el mantenimiento de un bien ambiental, aunque no lo paguen.
Valor de opción: usado sobretodo para bienes ambientales cuyos daños son irreversibles. En este caso el consumidor muestra interés por la conservación del uso que hacen de dicho bien y por mantener abierta la posibilidad de utilizarlo en el futuro.
Valor de opción = Precio de opción – Excedente del consumidor esperado, donde el precio de opción corresponde a la predisposición a pagar para conservar el hábitat por parte de un individuo, y el excedente es la diferencia de lo que uno paga y lo que estaba dispuesto a pagar.
Valor de legado: surge de la preocupación de los individuos por el uso del bien ambiental que harán las generaciones futuras. Si se admite que los beneficios futuros de los bienes ambientales se pueden reflejar mediante una suma monetaria sustituible por otra equivalente, y que el descuento del futuro no discrimina las generaciones futuras, entonces incorporar el valor de legado es redundante.
Valor de existencia: surge simplemente de la preocupación de los individuos por la existencia de un determinado bien ambiental, independientemente de que se piense que tiene alguna utilidad actual o futura para los humanos, como por ejemplo, un ecosistema o una especie.
En cualquier caso, en la economía neoclásica, las generaciones futuras y las necesidades de otras especies animales pueden estar representadas, pero siempre a través de las preferencias de los individuos hoy presentes.
Las familias de métodos de valoración El punto de referencia es generalmente el precio de los propios bienes y servicios afectados. Se trata de calcular los costes inducidos. Por ejemplo, la contaminación urbana puede suponer que para mantener las casas en el mismo estado que si no hubiera contaminación, se tenga que limpiar o pintar las fachadas más a menudo.
Pero el principal problema surge a la hora de valorar la vida y la salud humana.
Para ellos se han propuesto dos métodos económicos: 1. El método del capital humano. Se valora la vida humana por el capital humano que se pierde, medido por el valor actualizado de los salarios futuros de la persona. Así pues, depende de puesto de trabajo que cada uno tenga, y supone que la vida de los incapacitados o retirados no tiene valor económico.
2. El método de los salarios hedónicos. Consiste en intentar definir la cantidad de dinero que los trabajadores están dispuestos a recibir como compensación por un riesgo laboral.
Valoración Ambiental I: El método del coste de viaje.
El método del costo del viaje se aplica para averiguar el valor monetario de espacios naturales utilizados con fines recreativos, cuya conservación implica unos costos monetarios a cargo de las autoridades y unos costos de oportunidad (es decir, lo que se deja de ganar en una explotación maderera, o petrolífera, o turística de masas) al dejar esos espacios como reservas. El método del costo del viaje averigua la disposición a pagar de los visitantes del espacio natural, suponiendo que esa disposición a pagar es una medida de los beneficios sociales que el espacio natural proporciona. Se trata pues de mostrar que existen beneficios.
Supongamos que llegan visitantes desde distintas distancias, y que llegan en distintos vehículos. Los costes del viaje son la gasolina que compran y la amortización del vehículo según la distancia recorrida o, si usan transporte público, el precio del viaje. Además, el tiempo gastado en el viaje implica también un costo, que podemos establecer según los ingresos que se dejan de ganar en ese período.
Valoración Ambiental II: El método de los precios hedónicos.
La idea general es que cuando uno compra un bien, el precio que está dispuesto a pagar depende de un conjunto de características de éste. El método se aplica especialmente al precio de la vivienda, y entre las características, se incluyen algunas de tipo ambiental, se trata de la mayor o menos calidad de vida del entorno en donde se vive. Por ejemplo, si unas viviendas se ven afectadas por la construcción de un aeropuerto cercano, el nivel de calidad ambiental se vería reducido (diremos de 1 a x2) y así el precio de la vivienda bajaría.
Si los que viven en dicha zona no pudieran desplazarse a otro lugar para recuperar la calidad ambiental, su pérdida de bienestar se mediría por la predisposición a pagar por el cambio de calidad ambiental de x1 a x2. Aún así, se ha de saber que la preisposición a pagar APRA reducir los niveles de ruido no será la misma en un barrio rico que en uno pobre, el resultado depende del nivel medio de renta de la zona.
Valoración Contingente.
En algunas ocasiones puede ser interesante obtener el valor monetario que una población da a un bien ambiental o a una externalidad negativa, es decir, puede ser interesante averiguar su disposición a pagar (DAP) para obtener un bien ambiental o para evitar un perjuicio.
La averiguación de la DAP es un método de valoración económica de una externalidad negativa. Podríamos usar también la DAAC (disposición a aceptar compensación), preguntando a quienes sufren un perjuicio en cuánto valoran la compensación necesaria para aceptarlo sin protestar. La DAP y la DAAC no suelen coincidir, siendo la DAP más baja.
Las valoraciones de contingencias pueden pues proporcionar interesantes datos para la sociología ambiental. Además, explicar las relaciones entre las diversas variables (edad, nivel de ingresos,...) y la DAP no tiene solamente interés sociológico sino que puede ayudar a diseñar el sistema de financiación de una manera que minimice las protestas sociales, al apoyarse en las preferencias existentes. Además, cuánto menor sea la incidencia futura y más plausible resulta confiar en la DAP como método de valoración de externalidades negativas o de bienes ambientales.
La discusión sobre la valoración económica Cuando se toman decisiones públicas se hacen comparaciones entre sosas que son valorables por razones diferentes y en estándares distintos de valoración. Con la comparabilidad, uno elige entre diversas opciones de forma que “X vale más que Y”, pero hay que preguntarse “¿respecto a que?” ya que hay una pluralidad de valores por lo que tal vez no hay dónde anclar esa comparación. Se supone que debe haber medidas monetarias de distintas situaciones, pues sin ellas no es posible una comparación racional. En cambio, la conmensurabilidad nos propone que las decisiones económicas racionales necesitan una única medida con la cual el valor de distintas alternativas pueda ser calculado y comparado.
Los problemas teóricos ligados a la valoración monetaria son tantos que el valor de estos ejercicios será considerado cada vez más relativo. Sin embargo, la política ambiental necesitará cada vez más de valoraciones monetarias para aplicar las leyes ambientales y en particular para todo lo relacionado con la “responsabilidad civil” en materia ambiental.
TEMA 6: ANÁLISIS DEL COSTE BENEFICIO El concepto de “descontar del futuro” Descontar (infravalorar) del futuro, significa valorar menos los costes y beneficios futuros que los actuales.
Aplicar una tasa de descuento, hace que beneficios y costes pierdan importancia a medida que son más lejanos. Por ejemplo, un coste valorado en 1000€ y que se producirá de aquí 10 años, equivale a un coste actual de 614€, si la tasa de descuento aplicada es del 5% anual. La valoración del futuro es muy sensible a la tasa de descuento que decidamos aplicar, así pues, los 614€ anteriores, se convertirían en tan solo 386 si aplicásemos una tasa del 10% (Mayor tasa = mayor infravaloración del futuro, mayor preocupación por el corto plazo y menor por el largo).
X1 = X0 x (1+i)t X1= Coste o Beneficio del Futuro X0= Coste o Beneficio actual i = tasa t = tiempo Para entenderlo mejor, veamos si es conveniente que una empresa invierta 1.000.000 de € para obtener un ingreso seguro de otro millón dentro de 20 años, aplicando una tasa de descuento del 5% anual. Si de aquí 20 años se tienen entonces 2 millones, tenemos que: 2.000.000 = X0 x (1+0.05)20  X0 = 753.779€ equivalentes en la actualidad, cosa que es inferior al Millón inicial.
Así pues, la operación de descontar del futuro es la inversa de “capitalizar” el dinero actual. 753.779€ se convertirían, al 5% de interés, en 2 millones de €.
La justificación desde un punto de vista de rentabilidad financiera privada es obvia: el dinero tiene un precio y no se puede tratar como un recurso gratuito.
Sin embargo, lo argumentos para aplicar una tasa de descuento social en las decisiones públicas o en el cálculo de daños ambientales, sí son muy discutibles.
El proceso para el análisis de “coste-beneficio” Un punto de partida de la teoría económica, es el criterio de Pareto, según el cual una situación A es socialmente mejor que una situación B, si algún individuo prefiere la situación A a la B sin que nadie prefiera la B a la A. Pasar de B a A seria una mejora paretiana, y sólo cuando se hubiesen agotado todos los cambios, podríamos hablar de una situación “óptima de Pareto”. Pero las decisiones de política económica implican ganadores y perdedores y es por ello que se ha planteado el criterio de compensación de Kaldor-Hicks, según el cual, una decisión es eficiente si lo que se gana es mayor que lo que se pierde.
Un ejemplo seria la “contaminación óptima”: la contaminación es buena mientras los beneficios que proporciona a las empresas y consumidores son superiores a los costes para aquellos que sufren sus consecuencias.
Para sumar y restar beneficios y costes todo debe reducirse a una misma unidad: el dinero a través de la técnica de análisis coste-beneficio: cuando alguien ha de decidir entre varios proyectos, se han de determinar los costes y beneficios de cada uno, para compararlos y saber si el beneficio neto total es o no positivo. El problema surge cuando hay que valorar bienes para los cuales no existe un mercado, como el tiempo y la vida humana, y también los bienes ambientales.
En el análisis del coste-beneficio se adopta el criterio de descontar del futuro, de manera que si llamamos Bt y Ct a los beneficios y costes de un proyecto en el periodo t, el valor neto actualizado del proyecto será: Donde r es la tasa de descuento.
Ejemplos de proyectos ambientales: El ejemplo de los contaminantes acumulativos Una de las aplicaciones del análisis coste-beneficio es el de “contaminación óptima” tal y como hemos dicho antes. La idea es que, para decidir cuanta contaminación hay que aceptar, es necesario comparar los costes de contaminar con sus beneficios. Los impactos de los diferentes tipos de contaminación, se mueven entre dos extremos. Uno es el caso en el que el daño provocado sólo se produce en el periodo en que se genera, como el ruido. El otro caso extremo es aquel en que el daño ambiental en cada periodo es solo función del stock acumulado de contaminante independientemente del momento en que se generó, éste es el caso de los residuos radiactivos de larga vida, aunque la mayoria de los casos son situaciones intermedias de una prolongación de años o décadas como los CFC.
Como vemos en los gráficos, vale la pena aumentar la contaminación en 90 unidades. el problema es que la contaminación se acumula y representa un legado perjudicial para el futuro. Así pues, el análisis coste-beneficio implica una priorización de los intereses actuales respecto a los futuros, aunque en éste, deberían incluirse todas las decisiones y no solo als del periodo actual.
Pero el problema es como valorar los costes futuros en comparación a los beneficios actuales. El enfoque convencional es la “tasa de descuento”. Una tasa de descuento nula llevaría a la recomendación de no generar ningún contaminante acumulativo. Si la tasa de descuento es suficientemente grande para que la decisión sea de flujo positivo de contaminación, entonces a partir de un determinado periodo los costes totales de la contaminación serán superiores a los beneficios que proporciona.
Argumentos en defensa de una tasa social de descuento y críticas Los tres argumentos principales son los siguientes: • Las preferencias temporales puras: los individuos son impacientes, prefieren los consumos ahora y no tanto en el futuro. La objeción más importante es que si un individuo tiene una preferencia temporal por el consumo actual sobre el consumo futuro, éste es libre de decidir lo que le afecta a él mismo, pero con la tasa de descuento es distinto. El análisis del coste-beneficio no puede agregar las preferencias de todos los afectados.
• La creciente riqueza: si suponemos que la riqueza aumenta con el tiempo, la utilidad marginal de los beneficios futuros será menor que la de los actuales. De ahí que se de menor peso a los beneficios futuros.
Sin embargo esto no está justificado. Según la economía ecológica la riqueza media de las generaciones futuras quizás sea inferior a las actuales. El “principio de precaución” exige tener presente esta posibilidad. Además, lo que importa no es el beneficio económico per cápita, sino el bienestar.
• La productividad del capital: los beneficios futuros de un proyecto deben compararse con los beneficios futuros potenciales que se obtendrían si esos recursos se hubieran invertido al tipo de interés actual, es decir, los beneficios y costes futuros deben ser descontados según el tipo de interés. La idea es que si un proyecto que hoy da beneficios de 1000 a cambio de unos costes de 2500 de aquí 20años, uy el rendimiento del capital es del 5% anual, entonces el proyecto vale la pena porque el beneficio de 1000 podría invertirse a un tipo de interés del 5%, lo que daría lugar a un ingreso futuro de más de 2500 y así podría compensarse a los perjudicados. Pero este argumento tiene dos problemas. El primero es el de la compensación potencial. Si los beneficios actuales se destinan al consumo, los perjudicados en el futuro no se ven compensados. La tasa de descuento supone que los perdedores estarán siempre dispuestos a aceptar cierto nivel de compensación, y eso no es cierto. Dada la pérdida actual de recursos ambientales básicos (aire limpio, agua limpia, etc.) no se ve claro cuales serán los bienes sustitutivos, ya que el dinero no sirve. Y el segundo problema es que los tipos de interés se consideran como algo dado, como si los bancos fueran unas instituciones que generan dinero por sí solas, independientemente de lo que ocurra en la economía.
Una planificación racional del futuro no puede basarse en la aplicación de tasas de descuento que gobiernen todas las actividades, proyectos y recursos. La mejor alternativa desde el punto de vista ambiental no es tampoco una disminución generalizada de las tasas de interés del mercado ya que esto estimulará la actividad económica y con ello la demanda de recursos naturales y la generación de residuos., por lo que haría falta un segundo filtro ambiental para las inversiones.
El criterio de Krutilla Krutilla modificó el análisis coste-beneficio para dar más peso al valor recreativo de la naturaleza. En un famoso caso, Krutilla dio un informe favorable a los conservacionistas con el siguiente argumento: “la producción de electricidad sería relativamente cada vez más barata, mientras que el valor recreativo de una belleza natural como Hells Canyon aumentaría con el tiempo.” Una economía que se desarrolla es capaz de compensar la escasez de los servicios ambientales proporcionados por la naturaleza (por ejemplo, agua y aire ahora contaminados) mediante nuevas tecnologías. Pero paisajes de montaña o arrecifes de coral, serán cada vez más escasos con el tiempo, y por tanto, su precio aumentará.
Aun así, deben hacerse algunas objeciones a la visión de Krutilla. ¿Realmente se logra abaratar las mercancías corrientes con el tiempo en comparación con los bienes ambientales recreativos? ¿Por qué las condiciones de vida y de producción no fueron incluidas en el análisis?. En verdad, el análisis de Krutilla con énfasis en la irreversibilidad podría extenderse a la conservación de otros activos que no son bienes recreativos sino necesidades vitales, bienes culturales y fuentes de nuevas materias primas.
TEMA 8: INTRODUCCIÓN: RECURSOS RENOVABLES Y RECURSOS NO RENOVABLES Definiendo los recursos naturales en base a sus propiedades físicas, diríamos que son factores que, afectando a los procesos de producción y consumo, tienen su origen en fenómenos o procesos naturales que escapan del control del hombre. Pueden ser biológicos, geológicos o químicos, y pueden ser procesos generadores muy cortos (lluvia) o muy largos (petróleo).
Desde un punto de vista económico, los recursos naturales son factores que afectan a las actividades productivas, pero no han sido hechos por el hombre, ni tampoco a través de un proceso de fabricación iniciado por el hombre, es decir, no corresponden a los conceptos capital o trabajo.
La calcificación de estos recursos naturales, depende del criterio que elijamos.
Así, si elegimos la estructura material del recurso como criterio clasificatorio, tendremos recursos biológicos (bosques, fauna…), minerales (oro, hierro…), energéticos(petróleo, radiación solar…), y ambientales (agua, aire…).
Pero el criterio clasificatorio más fructífero es el temporal, es decir, la mayor o menor velocidad con que se reponen los recursos que han sido previamente usados o consumidos. Así obtenemos: a) Recursos no renovables: cuando la utilización de una unidad de recurso implica su completa destrucción, abarcando su regeneración periodos de tiempo inmensos, como el petróleo.
b) Recursos no renovables con servicios reciclables: cuando el uso del recurso implica su completa destrucción en cuanto a su forma actual, pero es recuperable en un futuro más o menos inmediato por medio de un proceso industrial de reciclado. Por ejemplo, recursos minerales como el hierro o el cobre.
c) Recursos renovables: cuando el uso del recurso produce su agotamiento o destrucción, pero seguidamente se produce la regeneración automática del mismo según un mecanismo de base biológica. Ejemplos son los bosques, pesquerías, etc.
d) Recursos ambientales: cuando su uso no implica su agotamiento, o en caso de agotarse, su velocidad de reproducción o regeneración es rapidísima. Ejemplos: agua, aire, paisaje, etc.
Los recursos ambientales se clasifican a veces dentro de un grupo que se denominan recursos no destructibles y no renovables. Este tipo de denominación hoy en día es muy afortunada, puesto que un uso excesivo e irracional de los mismos puede hacer que estos recursos tengan un carácter destructible y tal vez no recuperable, o de muy difícil recuperación.
Tema 9 - La economía de los recursos NO renovables Entendemos por recursos no renovables aquellos cuya utilización económica disminuye necesariamente el stock de reservas. Es decir, que el ritmo de extracción es superior al ritmo de producción geológica (su tasa de renovación es nula). Se incluyen combustibles fósiles (que no son reciclables) o minerales que en un principio sí lo son).
Las reservas estimadas de un producto se definen no por la cantidad total de ese recurso, sino por la cantidad del recurso que se estima que será explotado antes de abandonar la explotación, ya que depende de la concentración, las técnicas de extracción disponibles, la demanda y del precio al que se puede llegar a pagar para que esa explotación sea rentable. A la larga, aunque aumente la tecnología y se pueda extraer más material del que se preveía, los recursos son finitos y acaban terminándose. Los recursos finalmente recuperables es aquella cantidad total que se acabara explotando.
En 1950 Hubbert realizó un modelo para predecir que el pico de extracción de petróleo de los EEUU alcanzaría su máximo en los años 70. La hipótesis es la siguiente: una primera fase donde crece la extracción y también crecen las reservas (más descubrimientos que extracciones), llega un segundo momento donde ya no se encuentran más recursos, el máximo llega cuando empiezan a agotarse los depósitos más importantes y decrece la tasa de extracción hasta llegar a cero. Hubbert consideraba que la tasa máxima de extracción se alcanzaba cuando se hubiesen explotado la mitad de las reservas totales (fijémonos que H. no tiene en cuenta los precios).
En el ejemplo del petróleo, hay mucha disparidad de opiniones [el libro trabaja en la opinión] de que a finales de 1996 se habían consumido 800 mil millones de barriles y las reservas eran de 850 mil millones. Aun que las reservas están sobrevaloradas porque muchas compañías han tenido interés en exagerarlas para revaluar sus activos. En la década de 1980 hubo un aumento en las reservas de 300 mil millones de barriles sin ningún descubrimiento importante o cambio tecnológico que lo justificara.
Es importante tener en cuenta que no solo se agota el recurso, sino que la explotación de este conlleva un deterioro ambiental. La principal objeción hoy al aumento mundial en el uso del petróleo –y aún más al uso del carbón, mucho más abundante- no es el problema de agotar las reservas rápidamente, sino el deterioro ambiental que acompaña el uso de los combustibles fósiles.
La regla de Hotelling como teoría de los precios en competencia perfecta: La idea de partida de Hotelling es que el propietario-vendedor de un recurso ha de comparar el ingreso de la venda a día de hoy de dicho recurso con el ingreso que obtendrá vendiendo ese recurso un año más tarde (o en cualquier momento del futuro). Por tanto, vale la pena esperar si el producto se revaloriza más que el tipo de interés y que el recurso se acabe justo en el momento en que el precio alcance un valor tan elevado como para que la demandada sea nula. Esta regla no solo nos permite deducir una senda teórica de los ritmos de aumento de los precios, sino que también nos define un único precio inicial compatible con la maximización de los beneficios de todos los propietarios.
De todas formas, la trayectoria efectiva en presencia de nuevos descubrimientos no mostrará un comportamiento monótono creciente, sino en forma de “dientes de sierra”, ya que nuevos descubrimientos o el abaratamiento del recurso sustitutivo provocarían caídas de precios.
Eficiencia intertemporal, competencia perfecta y poder de monopolio Hotelling concluyó, como en general ha aceptado la teoría económica con posteridad, que dado que la condición de eficiencia y de competencia perfecta llevan al mismo resultado (los precios aumentarán según el tipo de interés), entonces la tendencia es que la competencia perfecta llevará a un resultado eficiente de explotación del recurso, ni demasiado lento, ni demasiado rápido.
Otra idea que apunta Hotelling es que un monopolio lleva –con mucha probabilidad- a un agotamiento más lento del recurso, ya que restringen la oferta, no porque piensen más en el futuro, sino porque tienen en cuenta que el aumento actual de la oferta hace bajar los precios actuales.
La Notas sobre el comportamiento efectivo de los precios de los recursos no renovables: La caída del coste no puede interpretarse como que el recurso se está convirtiendo en menos escaso, sino que la relación entre la dotación de recursos y demandas futuras no percibe como lo suficientemente pequeña como para hacer subir los precios finales.
Tema 10. La explotación de recursos renovables El interés individual, a veces lleva a la explotación excesiva de los recursos renovables, es decir, a un ritmo de utilización superior al de su regeneración natural, a vivir del “capital” en vez de los “intereses”. Pero también es posible usar dichos recursos de manera sostenible, eso significa usarlos al ritmo de su regeneración y no más.
En los últimos años se ha producido un estancamiento o incluso la disminución de las capturas mundiales, a pesar de las innovaciones en las técnicas de captura. Por ejemplo el atún Atlántico occidental ha reducido su población un 90% entre 1970 y 1993. Por lo que se refiere a superficie forestal mundial, se está produciendo una alarmante disminución concentrada en los países pobres (en varios países ricos está aumentando la cantidad aunque en muchos casos está perdiendo calidad esa madera).
Mercado, conservación y extinción de los recursos Gran parte de la teoría económica coincide en afirmar que un recurso se explota de forma excesiva cuando no existen derechos de propiedad privada claramente definidos, aunque la propiedad privada no garantiza que se explotará de forma sostenible o que el recurso no acabará extinguiéndose.
Un ejemplo es un propietario de un bosque. Si c es el coste de la tala y p el precio de venta de la madera, si c>p, el precio no compensa la tala, por lo que la deforestación no vendrá dada por este factor, sino por un cambio de usos del suelo, por ejemplo. Si suponemos que p>c, si X es el stock de madera i g es la tasa de crecimiento natural anual del bosque… el propietario tendrá dos alternativas: la primera, cortar todo el bosque inmediatamente y obtener una ganancia inmediata de (p – c)X. O una segunda, la de explotar el bosque sosteniblemente, con un ingreso permanente (p – c)gX.
Cuál de las dos alternativas es mejor? Esto depende del tipo de interés i, a la tasa a la cual se descuente en el futuro. Por tanto, la diferencia entre las dos opciones depende únicamente de comparar el tipo de interés con la tasa de crecimiento, por tanto, el bosque solo se conservará si su tasa de crecimiento anual es, como mínimo, igual al tipo de interés. Además, si el propietario tiene necesidad de inmediata liquidez, aun dominarán más los intereses a corto plazo, lo que explica en parte la situación de los países pobres obligados a esquilmar sus recursos, malvendiéndolos para hacer frente a la deuda externa.
¿Cuáles son las causas de que la rentabilidad económica conduzca a la sobreexplotación del propio recurso? La primera es que las decisiones siguen la lógica del beneficio privado, sin tener en cuenta las relaciones ecológicas de un recurso dentro de un ecosistema. La segunda tiene es la de que cuando existe el libre acceso a un recurso, nadie tiene en cuenta las consecuencias futuras de sus decisiones, sino los beneficios actuales, como si la tasa de descuento fuese infinita. Cuando hay propiedad privada, los propietarios sí se preocupan del futuro, pero su compromiso es limitado, ya que les puede ser rentable agotar el recurso para dedicar el dinero a otras cosas.
Modelos de crecimiento Los ecólogos han formulado diferentes modelos de crecimiento de poblaciones, ya que hasta ahora suponíamos que la población crecía de forma constante sin límite.
• Modelo logístico o sigmoidal. Supongamos una población que ha estado explotada y de repente se deja de explotar. Su crecimiento (si no hay perturbaciones) en un periodo relativamente corto, aumentaría hasta el límite de capacidad de sustentación K. Rápido crecimiento inicial, punto de inflexión y alcance del nivel de población K. a veces, el nivel K se define como “clímax”, caracterizado por una producción primaria neta igual a cero, donde la producción bruta coincide con la energía gastada con la respiración. Este modelo de Verhulst es una simplificación, pues no incluye interacción entre especies ni regularidad en los nutrientes.
Hay un nivel de población mínimo, debajo del cual, existe un peligro de desaparición para muchas especies.
La economía de la pesca: esfuerzo pesquero, captura y población Hasta ahora se hablaba de población des del punto de vista biológico. ¿Qué ocurre cuando se incorpora la actividad pesquera de una sola especie? La variación de biomasa a lo largo del tiemo se expresa: var(X)=G(X) – Y [diferencia entre la variación natural y la captura anual de pesca, denominada Y] G(X)>Y : la población aumenta; G(X)=Y : se mantiene estable; G(X)>Y : la población disminuye A corto plazo es viable la primera opción, pero a largo plazo solo es viable la segunda opción, capturar la cantidad equivalente al crecimiento natural.
Hay muchos niveles de explotación sostenible. Se puede garantizar un stock de peces tanto si la población se acerca a la capacidad de carga (máxima población) o en el otro extremo, donde solo hay el mínimo necesario para garantizar la reproducción y el crecimiento posterior. El rendimiento máximo sostenible es K/2.
Sin esfuerzo no hay captura, con el esfuerzo aumenta esta hasta llegar al rendimiento máximo sostenible, que es un máximo limitado biológicamente; después decrece hasta que la población se reduce a cero. En la gráfica se ve como cualquier nivel ce captura inferior al rendimiento máximo sostenible puede mantenerse con dos equilibrios diferentes: uno de mayor población y menor esfuerzo; el otro, de menor población y mayor esfuerzo. Lo que es posible a corto plazo no siempre es posible de forma permanente.
A modo de resumen, cuanto menor sea el coste de captura de las últimas unidades de recurso respecto al precio, mayor será la probabilidad de extinción del recurso. Como menos restringido sea el acceso al recurso, mayor será su explotación. Si el propietario es único, las expectativas de subidas de precios pueden jugar a favor de la conservación. Es muy posible que los aumentos de precio provocados pos la progresiva escasez sean un factor que favorezca la sobreexplotación de las pesquerías, aunque, en algunas circunstancias podrían tener resultados conservacionistas como por ejemplo explotaciones forestales privadas.
Tema 11 – La discusión actual sobre el aumento del efecto invernadero La presencia de CO2 a la atmosfera provoca una retención de calor, gracias a la cual la temperatura terrestre es suficientemente elevada como para mantener las diversas formas de vida acutales.
La expulsión de CO2 –y otros gases- de origen antropogénico está provocando el aumento de esta concentración, con lo que las consecuencias, según la mayoría de científicos podrían ser muy negativas. La concentración de CO2 a la atmosfera ha crecido de 280 ppmv hasta las 360. El CO2 es el principal gas de efecto invernadero, pero no es el único, su principal fuente de emisión es la quema de combustibles fósiles. Otro gas que también contribuye de forma importante es el CH4 (metano), que sus fuentes de emisión son más variadas (determinados cultivos, el ganado, los vertederos. Las moléculas de metano tienen mayor efecto que las de CO2 pero sus emisiones son mucho menores.
Los CFC también son un grupo de gases importantes a tener en cuenta.
El cambio climático es un ejemplo de problema ecológico global, ya que no solo traspasa fronteras nacionales, sino que adquiere dimensión planetaria.
En el libro se pone de ejemplo (p. 452) una situación ficticia en que el el mundo hubieran solo 100 países y ellos fueran responsables a partes iguales de los efectos negativos de las emisiones de GEI (gases efecto invernadero). Si cada uno de ellos invirtiera 200 unidades monetarias (um) en mitigar los efectos negativos del efecto invernadero (EI) los beneficios globales serian de 100.000 um (cuando la inversión total seria de 20.000 um). El problema es que si un país no invierte y actua por su cuenta como free-rider, este recibirá los beneficios que aporten las actuaciones de los demás pero además, ahorrándose las 200 um. Y además los que invierten no se beneficiarían de los sacrificios de los demás. Realmente podrían existir sanciones para aquellos países que no cumplieran con la política, pero las sanciones comerciales no forman parte de la doctrina dominante de la Organización Mundial del Comercio. Como puede observarse existen dificultadespara que los países individuales as adhieran a los compromisos. Además, mientras los países del norte juegan a realizar pequeñas reducciones de CO2, al sur le tocaría reclamar la deuda ecológica y pedir responsabilidades.
Por otro lado, los llamados sumideros de CO2 naturales son aquellos elementos naturales como pueden ser la vegetación o los oceanos que absorvern CO2. Hasta ahora solo los habían usado los países desarrollados, ya que los países pobres a través de su uso desproporcionadamente bajo de la función de sumidero de CO2 de la Tierra, han contribuido a su sustentabilidad.
En la Conferencia Internacional de Rio se perdió la oportunidad de establecer tales derechos, como un paso hacia acuerdos efectivos sobre el efecto invernadero.
Si se aplicara una política de derechos de emisiones de CO2 iguales para todos, primero dependería de cual fuese el promedio por persona. En cualquier caso, existe la posibilidad que si los países del sur compitieran entre ellos para vender los derechos, los precios de estos serian más bajos que si actuaran conjuntamente.
Hoy, los países más pobres consideran intolerable que los países ricos (como suelen hacer los EEUU) les exijan compromisos cuando ellos no han creado en absoluto el problema. Por otro lado, aplicar una distribución equitativa de los derechos de emisión en función de la población (propuesta de Agarwal y Narain) de los países comportaría que los países ricos tuviesen que pagar por algo que hoy tienen gratis y no están dispuestos a esto. Esta propuesta incentiva el crecimiento poblacional.
El debate sobre el impuesto sobre el carbono No existe un instrumento económico que actúe en el ámbito mundial respecto al efecto invernadero, otra propuesta distinta de los mercados de derechos de emisión de CO2, sería poner impuestos internacionales sobre las emisiones de carbono, a través de los combustibles fósiles (y en función del % de carbono que contengan, el carbón contiene más C que el gas natural por unidad de energía).
Europa se planteó la posibilidad de imponer un eco-impuesto sobre los barriles de petróleo de entre 10 y 20$. También se pretendía poner impuesto a la energía nuclear aunque no emitiese directamente CO2, pero por distintos conflictos distributivos entre gobiernos europeos, no se pudo llevar esta propuesta a la conferencia de Rio. El eco impuesto en ningún caso significa que sepamos dar un valor actual ecológicamente correcto que internalice las externalidades, un impuesto es simplemente un instrumento técnico.
Los objetivos del convenio de Rio no los cumplieron demasiado, tampoco logró sus objetivos de reducción de CO2 la conferencia de Berlín del 1995.
También apareció una nueva formula llamada implementación conjunta, donde una de sus formas era subvencionar la reforestación en el sur para absorber una pequeña parte del CO2 emitido desde el primer mundo. Realmente funcionaron dos proyectos el FACE y el INEFAN. Se trataba del típico caso de compra de un sumidero barato de CO2. Este sistema es recomendable generalmente por su “costo-eficiencia”. Es más barato depositar dióxido de carbono en países tropicales que reducir emisiones en los países ricos.
Aproximadamente el 50% del CO2 emitido por el hombre se aloja en sumideros naturales (océanos o bosques) por lo que sin ellos el efecto invernadero seria mucho mayor.
En Kioto (1997), se aprobó un protocolo que comprometía a los países más ricos a una muy modesta reducción total de sus GEI. En general, las emisiones de 2008-2012 debían de estar un 5,2% por debajo de las de 1995. Este protocolo que aún así permitia aumentar las emisiones a países como España, Grecia y Portugal (países ricos), hecho que disgustó a muchos países de la cumbre como los EEUU, o a ecologistas. El concepto de emisiones netas, pretende restar emisiones en el propio país a partir de la reforestación (sumideros de carbono).
Es importante contratar las diferencias entre el comercio de derechos de emisiones que apuntaba Agarwal y Narain, a lo que apuntaba Kyoto. Para los primeros, el punto de partida no serían las emisiones históricas, sino unas emisiones igualitarias. Esta posibilidad generaría un lujo de divisas hacia los países más pobres. Lo aprobado en Kyoto supone un comercio limitado a los países industrializados y parte de unos timidos compromisos establecidos en las emisiones actuales.
La conservación de la biodiversidad silvestre y agrícola Parece que el planeta está padeciendo un proceso de rapadísima extinción de especies. Parecido a episodios anteriores a la aparición de la especie humana, pero entonces fue de manera natural.
Las advertencias de los biólogos han calado hasta tal punto que en la conferencia de Rio del 92 se firmó una Convención sobre la Biodiversidad.
Esta convención insiste mucho en el acceso mercantil a los recursos genéticos, como si regular el acceso fuese el mejor camino para la conservación. El valor de la existencia surge de una disposición moral o ética humana.
La convención sobre la Biodiversidad abolió la idea de que los recursos genéticos eran “patrimonio de la humanidad”. Reconoce el derecho soberano de los Estados sobre los recursos en los pueblos indígenas en la conservación de la biodiversidad agrícola y silvestre, pero no les reconoce derechos de propiedad colectivos sobre “su” biodiversidad.
Recientemente la biodiversidad ha estado explotada desde el sur hacia el norte, sin recibir apenas nada a cambio. Es más, los productos desarrollados a partir de esa biodiversidad han estado protegidos por patentes. La injusticia es obvia.
INBio-Merk Es el acuerdo entre una importante compañía farmacéutica y Costa Rica. El acuerdo prevé el pago de un millón de dólares a cambio del acceso a una gran cantidad de muestras de recursos genéticos de una gran área protegida de Costa Rica, y además que se pague el royalty sobre los productos que Merk comercialice. El pequeño incentivo aportado por Merk sería insuficiente para impedir la deforestación y la erosión genética. Colocar los recursos naturales al mercado no ha sido ciertamente una vía para su conservación, sino todo lo contrario. En el caso de la biodiversidad se argumenta con razón que lo que se pone en el mercado no es el recurso sino la información genética.
Derechos de los agricultores En cuanto a la biodiversidad agrícola, la FAO reconoce los llamados “derechos de los agricultores”, pues los recursos genéticos para la agricultura se han desarrollado en muchos lugares del mundo a lo largo de milenios, fuera del mercado. Los derechos de propiedad sobre tales recursos se han convertido en temas políticamente muy disputados.
También existe la cuestión de complementariedad entre biodiversidad agrícola y biodiversidad silvestre, habitualmente la silvestre goza de mayor atención que la agrícola, ya que la biodiversidad agrícola se ve amenazada sobre todo por la extensión del mercado y del hecho de que las decisiones de producción estén cada vez más guiadas pos las prioridades indicadas por los precios. Se discute pues, desde hace poco tiempo, el valor que la biodiversidad agrícola tiene y tendrá en el futuro, sino las variedades tradicionales tendrán sus días contados frente a las llamadas variedades de alto rendimiento.
La pregunta principal planteada hasta ahora es si ¿los recursos genéticos en general (los silvestres, variedades tradicionales mejoradas, variedades modernas y los de la ingeniería genética) deben ser comercializaos o deberían continuar siendo patrimonio de la humanidad? Hasta hoy no se han pagado los recursos genéticos producidos por la selección y mejora tradicional de plantas y recolectados en los campos, pero en cambio, las empresas venden semillas mejoradas modernas y sí que cobran, y los de la ingeniería genética no solo son vendidos sino que además están monopolizados por un sistema de patentes.
El Convenio sobre Biodiversidad de Rio reconoció, por un lado, que son los campesinos e indígenas quienes preservan y usan los recursos genéticos desde tiempo inmemorial, pero dejó fuera (inicialmente) a una parte crítica de la biodiversidad del planeta: la depositada en los bancos genéticos nacionales e internacionales. El hecho de que no se incluyera era porque si el germoplasma recolectado en los bancos de semillas de los diferentes países que firmaran el acuerdo debería ser compartido, por lo que los intereses comerciales de las grandes compañías de semillas se verían afectados.
Un cambio masivo en las preferencias de los consumidores podría compensar la ventaja económica que ahora favorece la adopción de modernas tecnologías que ahora causan erosión genética. De todos modos, como muchos de los daños causados por la moderna agricultura, solo se notarán a largo plazo.
El conflicto entre la economía y la ecología se nos presenta, y se nos presentará por mucho tiempo tanto la cuestión de los derechos de los agricultores como pago por unos recursos ambientales específicos también estará en la agenda política durante mucho tiempo (¿Quién será el receptor de los derechos de los agricultores?¿las orgnaizaciones?¿los gobiernos?¿ellos individualmente?. La discusión más actual sobre la implementación de los derechos de los agricultores no implica que se vaya a crear un gran fondo de ayuda, al contrario, parece que la discusión va encaminada a crear una especie de museos in situ de agricultura tradicional en alguna pequeñas aéreas seleccionadas del mundo.
Tema 13: Formas de propiedad y gestión de recursos naturales Tipología y ejemplos. ¿La “tragedia de los comunes” de Hardin o la tragedia del acceso abierto? Metabolismo social, conflictos ecológico-distributivos y lenguajes de evaluación. Los movimientos de Justicia Ambiental y del “ecologismo de los pobres”.
- Los resultados del mercado: propiedad individual y libre acceso (ejemplos) La teoría económica se ha centrado en comparar sólo los regímenes de explotación del propietario privado único y el de ausencia total de propiedad o libre acceso. Este enfoque es muy restrictivo y ha dado lugar a la idea de la “tragedia de los bienes comunales”. Lo que es particularmente cuestionable es la frecuente identificación de la explotación del propietario único con la “eficiencia económica”. Sin embargo, la comparación de los resultados en una situación de libre acceso y en una hipotética situación de propiedad privada tiene un interés indudable desde el punto de vista analítico.
Supongamos que se empieza a explotar una especie en una zona determinada. El punto de partida es un nivel de esfuerzo nulo que corresponde a la población máxima “de equilibrio”. A cada nivel de esfuerzo corresponde un gasto monetario. ¿Hasta qué punto se explotaré el recurso si las decisiones se orientan únicamente por la maximización del beneficio monetario? Además del régimen de propiedad, el resultado dependerá de dos factores: la función de crecimiento natural del recurso y la función de costes económicos que depende de la “función de producción” que relaciona la captura con el esfuerzo y el stock.
Desde otro punto de vista, puede argumentarse, obviamente, que no es que el propietario privado invierta cuando conserva el recurso, sino que está desinvirtiendo, apropiándose de patrimonio natural, cuando disminuye el stock del recurso. En la gráfica siguiente partimos de una población inicial K, que ahora es explotada. Moverse ala izquierda del punto K es aplicar mayor esfuerzo pesquero y disminuir la población: ¿hasta qué punto será rentable hacerlo? En este caso de costes constantes, al propietario le interesa disminuir la población hasta, como mínimo, el punto K/2, correspondiente al rendimiento máximo sostenible, porque ello no solo le proporciona mayores ingresos actuales, sino también mayores ingresos futuros. Gráficamente el punto se caracteriza porque la pendiente de la curva es nula. Hacia la izquierda, la pendiente positiva nos indica la disminución del crecimiento anual o el coste de oportunidad de disminuir la población al capturar más recurso. El óptimo privado sería aquel para el cual dicho coste de oportunidad coincide con el tipo de descuento: en la gráfica iríamos disminuyendo el stock hasta llegar a un punto (K* en la gráfica) en que la pendiente de la curva se igualase al tipo de descuento r. La extinción se produce si no existe tal punto, es decir, si la tasa de descuento fuese superior a la pendiente en el origen 0, pendiente que coincide con la tasa máxima de crecimiento del recurso g.
Afortunadamente, para la conservación de los recursos, en este caso pesqueros, lo habitual es que los costes unitarios de captura aumenten de forma considerable con la disminución de los stocks. Esto es lo que pasa en el modelo de Schaefer, en el que si el coste por unidad de esfuerzo es c, el coste unitario de captura es: ce/qEX = c/qX GRÁFICA!!! En la gráfica que se presenta a continuación, se reproduce la curva de rendimientos sostenibles, pero con la diferencia de que la pesca no se mide en unidades físicas, sino en dinero. Además, añadimos una recta que representa los costes monetarios de diferentes unidades de esfuerzo. Una primera pregunta es: ¿qué pasará en situación de libre acceso si se explota una nueva área de pesca? Mientras la curva de ingresos esté por encima de la curva de costes, la pesca reportará beneficios positivos y existirá un incentivo para que entren nuevos competidores. Mientras existan beneficios potenciales, alguien decidirá aumentar su captura o entrarán nuevos pescadores. El punto de “equilibrio” de libre acceso (E3) corresponderá a un stock suficientemente pequeño como para que el coste medio de captura se iguale al precio.
Matemáticamente, si el coste de la unidad de esfuerzo es c, la solución será un stock X para el cual: c/qX = p es decir, X = c/pq GRÁFICA!!! Si nos fijamos en las variables clave del gráfico, el “avance” de la tecnología (factor q) y la caída de los precios de los inputs (c), se traducen en una mayor explotación; por ejemplo, el bajo precio del petróleo o las nuevas redes del arrastre. El aumento en el precio de mercado desplazaría hacia arriba la función de ingresos y conllevaría mayor explotación del recurso. Cuanto mayor sea el coste de captura de las últimas unidades de recurso respecto al precio, mayor será la probabilidad de extinción del recurso.
Ahora bien; supongamos que se explota por primera vez una pesquería. Se parte de un esfuerzo nulo. A medida que aumenta el esfuerzo va aumentando la captura y también los costes económicos. El nivel de esfuerzo (E2) de la gráfica, para el cual el nivel de ingresos y de los costes coinciden, tiene una propiedad específica. El ingreso adicional o marginal del esfuerzo, coincide con su coste marginal; es decir, que los ingresos anuales que reportará un nivel de esfuerzo superior serán inferiores. Si el futuro no se descontase, el punto óptimo sí sería E2 (ineficiencia de libre acceso de Gordon). Sin embargo, si el futuro se descuenta, interesará ir más allá en la captura.
Por tanto, en el caso de un propietario individual actuarían dos consideraciones contrarias: por un lado, el descuento del futuro presionaría para explotar el recurso hasta un nivel de población por debajo del que corresponde al rendimiento máximo sostenible; en cambio, el aumento de los costes medios incentivaría que un propietario individual explotase el recurso manteniendo una población superior a la correspondiente al máximo rendimiento sostenible. El stock máximo podría ser superior o inferior a K/2 y sólo coincidiría con dicho nivel correspondiente a la máxima captura, por casualidad.
- Formas de propiedad: su influencia en la gestión de los recursos naturales. La “Tragedia de los comunes” de Hardin A raíz del artículo de Hardin, The Tragedy of the Commons, en situaciones en que los recursos naturales son de acceso abierto a todos o de acceso libre, no existe ningún incentivo para preservar el recurso, no ya de cara a las generaciones futuras sino incluso ni para la generación actual.
Hardin, en su artículo discute únicamente dos situaciones: acceso abierto o libre y propiedad privada. Así pues, una clasificación más adecuada de las formas de propiedad sería: 1. Acceso abierto 2. Propiedad comunitaria o comunal 3. Propiedad privada 4. Propiedad pública, sea estatal o municipal En la propiedad comunitaria o comunal, todos los propietarios poseen el mismo derecho a usar el recurso natural. La propiedad privada, en cambio hace que por un lado los costos de la sobreexplotación caigan sobre el propietario, el cual los comparará con sus ingresos privados. Pero si hay una asimetría temporal entre costos e ingresos, como suele ocurrir; es decir, si los ingresos son ahora mientras los costos son en el futuro, como ocurre por ejemplo, con los costos de nodisponibilidad futura al explotar un bosque o un banco de pesca o un pasto, entonces podemos preguntarnos si es mejor la propiedad privada o la comunitaria.
Finalmente, respecto a la propiedad estatal, su influencia en la gestión de los recursos naturales dependerá de la lógica que se aplique. Si el Estado, deja o dejaba recursos en manos comunitarias que aplican su propia lógica, no tiene porqué haber degradación del recurso. Si el Estado, directa o indirectamente, aplica una lógica comercial de corto plazo a la gestión del recurso, entonces la propiedad estatal no favorecerá la conservación.
- Conflictos ecológicos distributivos: Comercio internacional y medio ambiente. La deuda ecológica La ventajas del comercio internacional. Viejas y nuevas críticas Desde el sur siempre se ha insistido en que el comercio libre oculta un intercambio desigual, si recordamos la teoría latinoamericana del empeoramiento de la relación de intercambio, desarrollada por el economista argentino Prebisch y la CEPAL a partir del 1949; es decir, el hecho de que cada vez haga falta más sacos de café o de azúcar para comprar un mismo producto industrial importado. Esa teoría explicaba que los aumentos de productividad en el sector de exportación de materias primas, se traducían en descenso de precios, ya que había muchos competidores internacionales que exportaban las mismas materias primas. Y por otro lado, los trabajadores eran pobres y vendían su trabajo barato, mientras que las importaciones de productos manufacturados no bajaban de precio en proporción a los aumentos de productividad. Pero el debate sobre el intercambio desigual reaparecerá de la mano de la discusión ecologista, no sólo porque hay épocas en las que realmente se da un deterioro de la relación de precios de exportación frente a los de importación, y no sólo porque se exportan muchas horas de trabajo mal pagado a cambio de pocas bien pagadas, sino también porque el intercambio es ecológicamente desigual. De esta manera, se exportan productos sin incluir en los precios los daños ambientales producidos. En esos daños, hay que incluir los de la salud humana.
Cuando existen costes ecológicos no incluidos en los precios, cabe hablar de dumping ecológico y de que se vende por debajo de los costes totales de producción. Así, lo que sí se puede concluir es que se amplían mucho las situaciones en las cuales el comercio internacional perjudica a una nación.
Deuda ecológica y deuda externa La discusión sobre la cuantificación y reclamo de la deuda ecológica es muy reciente, ya que empezó hace apenas diez años. Cabe decir, por eso, que la deuda externa es un problema conocido, mientras que la deuda ecológica es una idea nueva. Pero, ¿cuáles son las relaciones entre la deuda ecológica y la externa? Son relaciones que abarcan dos aspectos principales: primero, el reclamo de la deuda ecológica, a cuenta de la exportación mal pagada y de los servicios ambientales proporcionados gratis. Puede así, reclamarse deuda ecológica que el norte debe al sur, y que existe aunque no sea fácil cuantificarla en términos crematísticos y que se contrapone a la deuda externa. Ésta, no debe pagarse, a menos que el norte pague antes la deuda ecológica.
El segundo aspecto de las relaciones entre ambas, ha sido ya más estudiado: de qué manera la obligación de pagar la deuda externa y sus intereses lleva a una depredación de la naturaleza. Así pues, mientras las deudas crecen, la naturaleza no puede crecer a un tipo de interés del cuatro o cinco por ciento anual: los recursos agotables, como por ejemplo el petróleo, no se producen, sino que ya se produjeron hace tiempo; ahora se extraen y se queman. Si los tipos de interés son altos y la deuda externa es grande, se infravalora el futuro y las cuestiones ambientales se relegan a favor del presente. Si damos poco valor actual a los problemas futuros de escasez de recursos, entonces aumenta el grado actual de explotación de la naturaleza. Es importante destacar que no cabe pagar una deuda que crece a interés compuesto con sacrificios humanos y con sacrificios de la naturaleza que crezcan continuamente a interés compuesto.
Comercio ecológicamente desigual Cada vez se exporta más y más para pagar la deuda externa; tan es así que se suele medir la importancia de la deuda externa por el cociente entre los pagos por su servicio y los ingresos por exportaciones, concluyendo que la deuda externa pierde importancia cuando disminuye ese cociente. Cabe decir, que desde el punto de vista ambiental, el impacto no es necesariamente menor porque sea relativamente menor el volumen de exportaciones. Los intentos recientes de organizar redes de “comercio justo” mediante la cooperación del norte con el sur, nacen de la voluntad de incorporar en los precios ciertos costos sociales y ambientales. Esos intentos de “comercio justo”son una señal de la conciencia que empieza a nacer en algunos sectores minoritarios del norte, de que los precios internacionales no cubren tales costos y que, para permitir que los productos exportados se produzcan con procesos de producción sostenibles, hace falta pagar más.
Es así como el comercio ecológicamente desigual, nace de dos causas. En primer lugar, falta frecuentemente en el sur la fuerza necesaria para lograr incorporar las externalidades negativas locales en los precios de exportación.
En segundo lugar, el tiempo necesario para producir los bienes exportados desde el sur, es más largo que el tiempo necesario para producir los bienes importados. Al haberse aprovechado el norte de un flujo de comercio ecológicamente desigual, éste es uno de los elementos que deben ser contabilizados en la deuda eclógica.
Tema 13: Formas de propiedad y gestión de recursos naturales Tipología y ejemplos. ¿La “tragedia de los comunes” de Hardin o la tragedia del acceso abierto? Metabolismo social, conflictos ecológico-distributivos y lenguajes de evaluación. Los movimientos de Justicia Ambiental y del “ecologismo de los pobres”.
- Los resultados del mercado: propiedad individual y libre acceso (ejemplos) La teoría económica se ha centrado en comparar sólo los regímenes de explotación del propietario privado único y el de ausencia total de propiedad o libre acceso. Este enfoque es muy restrictivo y ha dado lugar a la idea de la “tragedia de los bienes comunales”. Lo que es particularmente cuestionable es la frecuente identificación de la explotación del propietario único con la “eficiencia económica”. Sin embargo, la comparación de los resultados en una situación de libre acceso y en una hipotética situación de propiedad privada tiene un interés indudable desde el punto de vista analítico.
Supongamos que se empieza a explotar una especie en una zona determinada. El punto de partida es un nivel de esfuerzo nulo que corresponde a la población máxima “de equilibrio”. A cada nivel de esfuerzo corresponde un gasto monetario. ¿Hasta qué punto se explotaré el recurso si las decisiones se orientan únicamente por la maximización del beneficio monetario? Además del régimen de propiedad, el resultado dependerá de dos factores: la función de crecimiento natural del recurso y la función de costes económicos que depende de la “función de producción” que relaciona la captura con el esfuerzo y el stock.
Desde otro punto de vista, puede argumentarse, obviamente, que no es que el propietario privado invierta cuando conserva el recurso, sino que está desinvirtiendo, apropiándose de patrimonio natural, cuando disminuye el stock del recurso. En la gráfica siguiente partimos de una población inicial K, que ahora es explotada. Moverse ala izquierda del punto K es aplicar mayor esfuerzo pesquero y disminuir la población: ¿hasta qué punto será rentable hacerlo? En este caso de costes constantes, al propietario le interesa disminuir la población hasta, como mínimo, el punto K/2, correspondiente al rendimiento máximo sostenible, porque ello no solo le proporciona mayores ingresos actuales, sino también mayores ingresos futuros. Gráficamente el punto se caracteriza porque la pendiente de la curva es nula. Hacia la izquierda, la pendiente positiva nos indica la disminución del crecimiento anual o el coste de oportunidad de disminuir la población al capturar más recurso. El óptimo privado sería aquel para el cual dicho coste de oportunidad coincide con el tipo de descuento: en la gráfica iríamos disminuyendo el stock hasta llegar a un punto (K* en la gráfica) en que la pendiente de la curva se igualase al tipo de descuento r. La extinción se produce si no existe tal punto, es decir, si la tasa de descuento fuese superior a la pendiente en el origen 0, pendiente que coincide con la tasa máxima de crecimiento del recurso g.
Afortunadamente, para la conservación de los recursos, en este caso pesqueros, lo habitual es que los costes unitarios de captura aumenten de forma considerable con la disminución de los stocks. Esto es lo que pasa en el modelo de Schaefer, en el que si el coste por unidad de esfuerzo es c, el coste unitario de captura es: ce/qEX = c/qX GRÁFICA!!! En la gráfica que se presenta a continuación, se reproduce la curva de rendimientos sostenibles, pero con la diferencia de que la pesca no se mide en unidades físicas, sino en dinero. Además, añadimos una recta que representa los costes monetarios de diferentes unidades de esfuerzo. Una primera pregunta es: ¿qué pasará en situación de libre acceso si se explota una nueva área de pesca? Mientras la curva de ingresos esté por encima de la curva de costes, la pesca reportará beneficios positivos y existirá un incentivo para que entren nuevos competidores. Mientras existan beneficios potenciales, alguien decidirá aumentar su captura o entrarán nuevos pescadores. El punto de “equilibrio” de libre acceso (E3) corresponderá a un stock suficientemente pequeño como para que el coste medio de captura se iguale al precio.
Matemáticamente, si el coste de la unidad de esfuerzo es c, la solución será un stock X para el cual: c/qX = p es decir, X = c/pq GRÁFICA!!! Si nos fijamos en las variables clave del gráfico, el “avance” de la tecnología (factor q) y la caída de los precios de los inputs (c), se traducen en una mayor explotación; por ejemplo, el bajo precio del petróleo o las nuevas redes del arrastre. El aumento en el precio de mercado desplazaría hacia arriba la función de ingresos y conllevaría mayor explotación del recurso. Cuanto mayor sea el coste de captura de las últimas unidades de recurso respecto al precio, mayor será la probabilidad de extinción del recurso.
Ahora bien; supongamos que se explota por primera vez una pesquería. Se parte de un esfuerzo nulo. A medida que aumenta el esfuerzo va aumentando la captura y también los costes económicos. El nivel de esfuerzo (E2) de la gráfica, para el cual el nivel de ingresos y de los costes coinciden, tiene una propiedad específica. El ingreso adicional o marginal del esfuerzo, coincide con su coste marginal; es decir, que los ingresos anuales que reportará un nivel de esfuerzo superior serán inferiores. Si el futuro no se descontase, el punto óptimo sí sería E2 (ineficiencia de libre acceso de Gordon). Sin embargo, si el futuro se descuenta, interesará ir más allá en la captura.
Por tanto, en el caso de un propietario individual actuarían dos consideraciones contrarias: por un lado, el descuento del futuro presionaría para explotar el recurso hasta un nivel de población por debajo del que corresponde al rendimiento máximo sostenible; en cambio, el aumento de los costes medios incentivaría que un propietario individual explotase el recurso manteniendo una población superior a la correspondiente al máximo rendimiento sostenible. El stock máximo podría ser superior o inferior a K/2 y sólo coincidiría con dicho nivel correspondiente a la máxima captura, por casualidad.
- Formas de propiedad: su influencia en la gestión de los recursos naturales. La “Tragedia de los comunes” de Hardin A raíz del artículo de Hardin, The Tragedy of the Commons, en situaciones en que los recursos naturales son de acceso abierto a todos o de acceso libre, no existe ningún incentivo para preservar el recurso, no ya de cara a las generaciones futuras sino incluso ni para la generación actual.
Hardin, en su artículo discute únicamente dos situaciones: acceso abierto o libre y propiedad privada. Así pues, una clasificación más adecuada de las formas de propiedad sería: 5. Acceso abierto 6. Propiedad comunitaria o comunal 7. Propiedad privada 8. Propiedad pública, sea estatal o municipal En la propiedad comunitaria o comunal, todos los propietarios poseen el mismo derecho a usar el recurso natural. La propiedad privada, en cambio hace que por un lado los costos de la sobreexplotación caigan sobre el propietario, el cual los comparará con sus ingresos privados. Pero si hay una asimetría temporal entre costos e ingresos, como suele ocurrir; es decir, si los ingresos son ahora mientras los costos son en el futuro, como ocurre por ejemplo, con los costos de nodisponibilidad futura al explotar un bosque o un banco de pesca o un pasto, entonces podemos preguntarnos si es mejor la propiedad privada o la comunitaria.
Finalmente, respecto a la propiedad estatal, su influencia en la gestión de los recursos naturales dependerá de la lógica que se aplique. Si el Estado, deja o dejaba recursos en manos comunitarias que aplican su propia lógica, no tiene porqué haber degradación del recurso. Si el Estado, directa o indirectamente, aplica una lógica comercial de corto plazo a la gestión del recurso, entonces la propiedad estatal no favorecerá la conservación.
- Conflictos ecológicos distributivos: Comercio internacional y medio ambiente. La deuda ecológica La ventajas del comercio internacional. Viejas y nuevas críticas Desde el sur siempre se ha insistido en que el comercio libre oculta un intercambio desigual, si recordamos la teoría latinoamericana del empeoramiento de la relación de intercambio, desarrollada por el economista argentino Prebisch y la CEPAL a partir del 1949; es decir, el hecho de que cada vez haga falta más sacos de café o de azúcar para comprar un mismo producto industrial importado. Esa teoría explicaba que los aumentos de productividad en el sector de exportación de materias primas, se traducían en descenso de precios, ya que había muchos competidores internacionales que exportaban las mismas materias primas. Y por otro lado, los trabajadores eran pobres y vendían su trabajo barato, mientras que las importaciones de productos manufacturados no bajaban de precio en proporción a los aumentos de productividad. Pero el debate sobre el intercambio desigual reaparecerá de la mano de la discusión ecologista, no sólo porque hay épocas en las que realmente se da un deterioro de la relación de precios de exportación frente a los de importación, y no sólo porque se exportan muchas horas de trabajo mal pagado a cambio de pocas bien pagadas, sino también porque el intercambio es ecológicamente desigual. De esta manera, se exportan productos sin incluir en los precios los daños ambientales producidos. En esos daños, hay que incluir los de la salud humana.
Cuando existen costes ecológicos no incluidos en los precios, cabe hablar de dumping ecológico y de que se vende por debajo de los costes totales de producción. Así, lo que sí se puede concluir es que se amplían mucho las situaciones en las cuales el comercio internacional perjudica a una nación.
Deuda ecológica y deuda externa La discusión sobre la cuantificación y reclamo de la deuda ecológica es muy reciente, ya que empezó hace apenas diez años. Cabe decir, por eso, que la deuda externa es un problema conocido, mientras que la deuda ecológica es una idea nueva. Pero, ¿cuáles son las relaciones entre la deuda ecológica y la externa? Son relaciones que abarcan dos aspectos principales: primero, el reclamo de la deuda ecológica, a cuenta de la exportación mal pagada y de los servicios ambientales proporcionados gratis. Puede así, reclamarse deuda ecológica que el norte debe al sur, y que existe aunque no sea fácil cuantificarla en términos crematísticos y que se contrapone a la deuda externa. Ésta, no debe pagarse, a menos que el norte pague antes la deuda ecológica.
El segundo aspecto de las relaciones entre ambas, ha sido ya más estudiado: de qué manera la obligación de pagar la deuda externa y sus intereses lleva a una depredación de la naturaleza. Así pues, mientras las deudas crecen, la naturaleza no puede crecer a un tipo de interés del cuatro o cinco por ciento anual: los recursos agotables, como por ejemplo el petróleo, no se producen, sino que ya se produjeron hace tiempo; ahora se extraen y se queman. Si los tipos de interés son altos y la deuda externa es grande, se infravalora el futuro y las cuestiones ambientales se relegan a favor del presente. Si damos poco valor actual a los problemas futuros de escasez de recursos, entonces aumenta el grado actual de explotación de la naturaleza. Es importante destacar que no cabe pagar una deuda que crece a interés compuesto con sacrificios humanos y con sacrificios de la naturaleza que crezcan continuamente a interés compuesto.
Comercio ecológicamente desigual Cada vez se exporta más y más para pagar la deuda externa; tan es así que se suele medir la importancia de la deuda externa por el cociente entre los pagos por su servicio y los ingresos por exportaciones, concluyendo que la deuda externa pierde importancia cuando disminuye ese cociente. Cabe decir, que desde el punto de vista ambiental, el impacto no es necesariamente menor porque sea relativamente menor el volumen de exportaciones. Los intentos recientes de organizar redes de “comercio justo” mediante la cooperación del norte con el sur, nacen de la voluntad de incorporar en los precios ciertos costos sociales y ambientales. Esos intentos de “comercio justo”son una señal de la conciencia que empieza a nacer en algunos sectores minoritarios del norte, de que los precios internacionales no cubren tales costos y que, para permitir que los productos exportados se produzcan con procesos de producción sostenibles, hace falta pagar más.
Es así como el comercio ecológicamente desigual, nace de dos causas. En primer lugar, falta frecuentemente en el sur la fuerza necesaria para lograr incorporar las externalidades negativas locales en los precios de exportación.
En segundo lugar, el tiempo necesario para producir los bienes exportados desde el sur, es más largo que el tiempo necesario para producir los bienes importados. Al haberse aprovechado el norte de un flujo de comercio ecológicamente desigual, éste es uno de los elementos que deben ser contabilizados en la deuda eclógica.
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