Procesos de ejecucion parte 5 (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Derecho - 4º curso
Asignatura procesos de ejecucion y procesos civiles especiales
Año del apunte 2017
Páginas 3
Fecha de subida 03/08/2017
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optativa de 4º curso UAM

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Si la sentencia es dineraria entonces no cabe oposición general a la ejecución, sino solamente nos podemos oponer a medidas concretas establecidas en el decreto del Secretario Judicial. En este caso la oposición la vamos a fundar en que seria imposible de restaurar la situación o compensar económicamente al ejecutado si como consecuencia del recurso se revoca la sentencia que se está ejecutando.
Además tiene que indicar otras medidas de ejecución alternativas y debe ofrecer caución suficiente para responder de la demora en el caso de que se confirme la resolución de condena.
Además tenemos el pago o cumplimiento de la sentencia y los pactos para evitar la ejecución provisional.
La oposición al despacho de ejecución se hace por medio de escrito, en un plazo concreto que aparece en el artículo 529 LEC, y que son 5 días desde la notificación a la parte del auto de despacho del decreto. De este escrito se va a dar traslado a la parte contraria (ejecutante) para que realice alegaciones en el plazo de 5 días (no hay vista). El juez va a resolver a la vista de las alegaciones de las partes (tanto de la oposición a la ejecución como de la contestación del ejecutante) por medio de auto. Este auto no es recurrible y ordenará continuar la ejecución si desestima la oposición o bien suspenderá la ejecución si estima la oposición (artículo 530 LEC). No hay normas específicas para las costas ¿Qué ocurre cuando se revoca la sentencia ejecutada provisionalmente? - si estamos ante una sentencia de condena dineraria, nos encontramos con dos supuestos:  revocación total de la sentencia: el ejecutante tiene que devolver íntegramente lo que hubiera percibido en la ejecución, además tiene que devolver las costas de la ejecución provisional y luego resarcir de daños y perjuicios según el artículo 512 LEC y además cabe solicitar el lucro cesante de las cantidades (intereses no percibidos)  revocación parcial de la sentencia: tiene que devolver la diferencia entre lo que ejecutó y lo que se confirmó más el interés legal (artículo 533 LEC) - si estamos ante una sentencia de condena no dineraria:  si la condena era entregar un bien: hay que restituirlo y además todas las rentas, frutos o los productos o el valor de utilización del bien  si la condena era de hacer: si se revoca la sentencia hay que deshacer lo hecho mas indemnización de daños y perjuicios  si la condena era de no hacer: entonces la restitución es imposible. La LEC no prevé nada y sólo cabe acudir al declarativo correspondiente para resarcir daños y perjuicios del “no hacer” TEMA 4: LA EJECUCIÓN DINERARIA Para poder iniciar la ejecución dineraria tenemos que disponer de un título que tiene que contener una obligación pecuniaria. En la ejecución dineraria se pueden ejecutar títulos por cantidad líquida y también títulos que precisen liquidación.
En la demanda ejecutiva se deberá precisar la cantidad líquida de dinero por la que se solicita el despacho, que deberá concordar con la cantidad establecida en el título; en caso de discordancia la cantidad señalada en letra prevalece.
Es preciso y posible que se proceda a la ejecución de cantidades que se van a liquidar y hay que acudir para esta liquidación a criterios resultantes del título.
La demanda, como siempre, se tiene que acompañar del título y de los documentos del artículo 550 LEC; en particular de documento en que se exprese el saldo y los extractos de las partidas de cargo y de abono de intereses (ya estamos en ejecución definitiva).
Esta notificación de la cantidad liquidada se le va a notificar al ejecutado (persona frente a la cual se dirige la demanda) y a su fiador. Para establecer el saldo de un préstamos o crédito que se hubiera pactado con interés variable debe uno fijarse en el título, el tipo de interés, el tiempo y el principal (acudir a un simple operación aritmética).
Si como consecuencia de un contrato de crédito o de préstamo, la devolución de la suma se dilata en el tiempo hay que desplegar una actividad contable. En la práctica esta actividad contable la hace unilateralmente el ejecutante, es decir, el acreedor y esta operación se llama liquidar el título.
El acreedor, en primer lugar, tiene que notificar al deudor y a su fiador (si lo hay) el saldo, antes de interponer la demanda de ejecución. Además debe aportar una serie de documentos cuando interponga la demanda (carga del ejecutante): - documento en que se exprese el saldo resultante de la liquidación que ha efectuado - el extracto de las partidas de cargo y abono y las correspondientes a la liquidación de intereses que determinan el saldo por el cual se pide el despacho de ejecución - el documento que acredite que se ha practicado la liquidación en la forma determinada en el título - el documento que acredite la notificación al deudor antes de la interposición de la demanda - los documentos o justificantes de las partidas de cargo y abono La ejecución dineraria siempre lleva un título que tiene una condena dineraria. La parte que pide el despacho, es decir, la que interpone la demanda de ejecución tiene que establecer que es lo que quiere, cual es su pretensión dineraria. Esto no lo va a hacer de cualquier manera, hay que cumplir unas garantías muy importantes para la determinación del saldo sobretodo para aquellos títulos que contienen unos créditos con parte del pago aplazado.
La ejecución dineraria es aquella que tiene como fundamento un título y este título tiene que contener una prestación pecuniaria. La prestación se materializa en una cantidad ya liquidada (o pendiente de liquidación).
Algunas veces la liquidación de la cantidad es muy sencilla porque el título ya contiene la cantidad líquida pero otras veces la cuantificación de la demanda es más compleja porque al principal hay que adicionar una serie de intereses que pueden ser moratorios, procesales, más daños y perjuicios, frutos y rentas…etc. en estos supuestos hay que liquidar el título para después interponer la demanda y en el escrito de demanda establecer cuál es el quanum.
La liquidación del título es un acto unilateral que realiza el acreedor pero se tiene que aceptar en su demanda el camino que ha seguido para llegar a esta cantidad.
La cantidad que se contiene en la demanda y que viene del título ha de estar expresada con letras y también con números y en caso de disconformidad de unas y otras son las letras las que prevalecen. En cuanto al interés variable, el acreedor, o sea el ejecutante tiene que expresar en su demanda cuáles son las operaciones de cálculo que ha seguido y cuyo resultado de estas operaciones es el saldo que constituye la cuantificación de la deuda (cantidad que se establece en el escrito de demanda).
Con su demanda el ejecutante tiene que aportar todos los documentos fehacientes que acrediten que esta cuantificación se ha obtenido, que se ha practicado la liquidación conforme a las bases y a la forma prevista en el título. A su vez, deberá aportar los justificantes de las diversas partidas de cargo y abono. En cuanto a los intereses procesales (el interés de la mora procesal), cuando el título que lleva aparejada ejecución, es una sentencia que condena al pago de una cantidad concreta, el artículo 576 LEC establece que esta cantidad devengará un interés que es la mora procesal, hasta que sea ejecutada la sentencia. Este interés será el pactado por las partes en su caso y en defecto de pacto es el interés legal del dinero incrementado en dos puntos.
Por tanto, por imperio de la ley, todas las sentencias de condena de cantidad líquida van a devengar un interés desde el momento en que recae la sentencia hasta el momento en que se ejecuta, NO hay que pedirlos (los intereses procesales) y el órgano jurisdiccional a veces incluso ni lo pone en la sentencia porque son unos intereses que han de aplicarse siempre. Lógicamente en una ejecución dineraria al principal deben adicionarse los intereses de la mora procesal y en defecto de pacto habrá que establecer el interés legal de dinero adicionado en dos puntos como ya hemos dicho anteriormente.
Operaciones de liquidación del título Al lado de esto hay que hablar de la liquidación de títulos no líquidos; nos encontramos con diferentes supuestos: La liquidación de daños y perjuicios: para que se lleve a cabo esta liquidación, el ejecutante tiene que presentar la liquidación detallada de los daños y perjuicios que ha sufrido y además la valoración de los mismos. De esta valoración se va a dar traslado al ejecutado y si se opone se va a sustanciar esta oposición por los trámites del juicio verbal y se decidirá por medio de auto apelable en un solo efecto (no tiene efectos suspensivos, sólo devolutivos).
La liquidación de frutos y rentas: El ejecutante, tiene que solicitar esta liquidación. Ante esta solicitud el Secretario Judicial, va a instar o requerir al deudor para que presente la liquidación conforme a las bases que se contienen en el título de ejecución. Es decir, el ejecutado es el que tiene que presentar la liquidación a instancia del ejecutante pero ésta ha de ser conforme a las bases. Una vez que ha presentado el ejecutado la liquidación, se va a dar traslado de la misma al ejecutante; si el ejecutante está conforme, el Secretario va a dictar un decreto aprobando esta liquidación y si no está conforme acudiremos otra vez a los cauces del juicio verbal para la sustanciación de la misma que se resuelve también por auto en un sólo efecto. Puede ocurrir que requerido el ejecutado, éste no presente la liquidación, entonces el ejecutante será requerido para presentarla. De la liquidación presentada por el ejecutante se da traslado al ejecutado para que éste último se manifieste sobre la misma y si se opone a ella se acude a los trámites del juicio verbal para sustanciar esta oposición.
La rendición de cuentas en administración: se va a seguir lo mismo que en la liquidación de frutos y rentas.
Equivalente dinerario de una pretensión no dineraria: el ejecutante en su demanda deberá expresar las estimaciones pecuniarias de la prestación que suplica en su demanda y las razones que fundamentan estas estimaciones. En este caso hay que aportar todos los documentos que se estimen convenientes por parte del ejecutante para establecer las razones y verificar que se han seguido los fundamentos que llevan a la liquidación de este equivalente dinerario de una prestación no pecuniaria.
Este establecimiento del equivalente pecuniario se va a resolver y sustanciar en la misma forma que se sustancia y se liquida la indemnización por daños y perjuicios, es decir, que si hay oposición del ejecutado se decide sobre la misma por los cauces del juicio verbal y se decide sobre ella a través del auto que es apelable en un solo efecto.
Una vez que hemos liquidado el título, ya hemos interpuesto la demanda (estamos en la ejecución dineraria), el órgano jurisdiccional examinará si concurren todos los requisitos procesales que tiene que contener esta demanda de ejecución. No va a haber despacho de ejecución por parte del órgano jurisdiccional si la demanda no expresa los cálculos en los cuáles se basa la liquidación que se ha efectuado o bien estableciendo los cálculos no acompañan los documentos que son necesarios para acreditar que se han seguido los fundamentos del título.
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