Memoria TDL (4) (2017)

Trabajo Español
Universidad Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Grado Periodismo - 1º curso
Asignatura Teoria de la comunicacion
Profesor M.B.
Año del apunte 2017
Páginas 6
Fecha de subida 24/10/2017
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puede ser delimitado en el tiempo recurriendo a la observación. El tiempo social cubierto por la comunicación de masas se resiste a una acotación exacta. Los intercambios que recurren a productos comunicativos son complejos y largos; en la práctica casi nunca será posible saber en qué momento se inician y cuando concluyen. La dificultad que existe para acotar y describir el desarrollo en el tiempo de los procesos de comunicación de masas es inherente al objeto de estudio y obliga a definir con prudencia el objeto de la investigación. A partir de los propios procesos comunicativos no se puede determinar cuánto tiempo van a tener un uso social que influya en la comunicación, por lo que la investigación que utiliza solo relatos no puede abordar la comunicación de masas como una práctica social del intercambio mediante productos comunicativos. A pesar de ello, a partir de los relatos cabe estudiar la comunicación de masas como un repertorio de propuestas de integración que se les ofrece a una comunidad, señalando para sus miembros la pertenencia a un tiempo histórico preciso.
Para estudiar la construcción del tiempo comunicativo se debe distinguir entre las operaciones que el relator lleva a cabo cuando trata el tiempo histórico de los sujetos y de los objetos de referencia; las que realiza a nivel preformativo con el tiempo considerado como categoría cognitiva; relacionar esas elaboraciones con las que ocurren a nivel del tiempo expresivo del relato.
Existe una perspectiva temporal en un relato cuando el relator utiliza un mismo punto de vista temporal, externo al acontecer, para situar en el tiempo un conjunto de aconteceres mencionados en el relato. El punto de vista temporal ubica el tiempo del acontecer respecto al tiempo comunicativo. El tiempo comunicativo tiene múltiples variables, en cada una de las cuales conviene distinguir entre el tiempo datable y el tiempo indicado en el relato.
No existe ningún impedimento a nivel del relato que le limite al emisor si se propone operar libremente con la diacronía del proceso comunicativo.
El análisis de la diferenciación narrativa entre los objetos de referencia requiere que se estudie como se les representa en el tiempo, para lo cual hay que elaborar un sistema de categorías analíticas que permitan identificar como 155 opera el relator con las dimensiones temporales. A los objetos de referencia se les asigna una duración por lo que su estudio se denomina investigación de temporalidad; a los objetos de referencia pautados en el relato como temporales se les diferencia por su sucesión, por lo que a sus estudio se lo denomina investigación de historicidad; y a los objetos de referencia temporales se los evalúa según el orden por lo que su estudio se denominan investigación de la diacronía.
La temporalidad es una dependencia que se establece en el relato, entre la existencia del objeto de referencia y el tiempo. Los objetos de referencia pueden ser atemporales, intemporales o temporales.
La historicidad es el tiempo histórico que se acota con el relato entre el acontecer que antecede y el que sucede después de todos los otros. Respecto a esto los relatos se diferencian en que pueden darse en el pasado, en el presente, o en el futuro.
La diacronía se refiere a la ordenación que se lleva a cabo en el relato de los sucesivos tiempos del objeto de referencia.
156 CAPÍTULO 2. INVESTIGACIÓN DE LA MEDIACIÓN ESTRUCTURAL Existen diferentes tipologías de los medios de comunicación. Los medios icónicos son aquellos que utilizan un tipo de signos parecidos en forma, proporciones, tamaño, o color al aspecto perceptivo que tienen los objetos físicos mencionados en la comunicación, la comunicación que recurre a datos de referencia icónicos se decodifica de distinta manera que la comunicación que utiliza medios abstractos. Los medios abstractos poseen características tecnológicas que les obligan a utilizar un tipo de signos que no se asemejan formalmente al propio referente material sobre el que comunican.
La dimensión objetal del producto comunicativo puede analizarse tanto en los medios gráficos como en los audiovisuales, aunque los rasgos en donde se explicita la materialidad del objeto comunicativo sean distintos.
En los medios impresos ocupa más trabajo la narración, mientras que en la radio se va mezclando con música y sonido, y en la televisión y el cine casi desaparece dándole más importancia a las imágenes.
157 CAPÍTULO 3. PLANTEAMIENTO DEL ANÁLISIS DE LA MEDIACIÓN COGNITIVA.
El actor es el objeto de referencia que en la narración permite relacionar la acción, el plano de la comunicación y la estructura de la narración.
La evaluación de los actores puede hacerse explícitamente emitiendo un juicio sobre sus personas o comportamientos, pero está implícita en los rasgos con los que se define. El análisis de estas descripciones de los actores proporciona algunas de las claves necesarias para interpretar cuáles son los objetivos institucionales que quiere alcanzar cada formación social por el recurso de la comunicación pública.
158 CAPÍTULO 4. ANÁLISIS DE LOS ACTORES DE LA COMUNICACIÓN El tratamiento que se hace de los actores en los relatos permite comprender cómo interpreta en relatos las recíprocas interacciones existentes entre el sistema social, el sistema comunicativo, el sistema referencial y el relato.
Existen tres tipos de actores: los actores agentes que operan en el ecosistema modificando el entorno ejecutiva o expresivamente, los actores comunicantes que operan en el ecosistema produciendo o adquiriendo información que provee a la comunicación, y los actores personajes que representan en el relato las acciones atribuidas a los agentes o comunicantes. Los sujetos que pueden verdaderamente asumir la función de actores son los seres animados, aunque una retórica usual en la comunicación trata a las instituciones, organizaciones humanas, etc. como otros sujetos participantes en la acción comunicativa o social.
Los actores agentes pueden aparecer como agonistas o como testigos. En cuanto a los actores comunicantes las opciones son como mediador o como receptor. Finalmente, los actores personajes pueden aparecer de más maneras: como intérpretes, como espectadores, como relatores, como destinatarios, o como controladores.
No puede tenerse por seguro que exista una correspondencia entre la función que en realidad ha desempeñado el agente o el comunicante y la que se le asigna en el relato. Un mediador de la comunicación debería aparecer siempre en el relato como un relator de la comunicación. Además, todo analista de la comunicación sabe muy bien que en los productos comunicativos encuentra exclusivamente a personajes que no cabe identificar con los sujetos a los que designan.
En los relatos de la comunicación pública se encuentran narraciones en las que para cada tema aparece un único personaje y otras en donde figuran más de cien. Los personajes pueden designar a actores que desempeñan en el ámbito de la acción o en el de la comunicación; y entre ellos el relator puede elegir a quienes cumplen funciones principales o secundarias, activas o pasivas.
159 La proporción de personajes que designen comunidades debería ser mayor en las narraciones de las sociedades no industriales; decrecer en los relatos de las sociedades burguesas durante etapas en las que son históricamente revolucionarias; y volver a aumentar cuando se hacen conservadoras.
El plano donde se desenvuelven las relaciones sociales suele estar cuidadosamente separado en los relatos del plano donde se efectúan las interacciones comunicativas. Existe una división artificiosa entre el universo de la acción y el de la comunicación.
Los destinatarios de la acción son los personajes que se refieren a los afectados, actores que el relato señala como beneficiarios o perjudicados por lo que ocurre; mientras que los intérpretes principales son aquellos personajes que asumen la función de héroes o antihéroes de la acción.
El modelo épico se caracteriza porque solo es concebible con una sociedad en la que exista división social, pero es compatible con cualquier forma histórica de ésta.
Nuestra cultura concibe que los agentes encarnan un destino en el drama de la actuación social, por lo que es posible que puedan describirse sus actos recurriendo a las funciones estereotipadas que cumplen los personajes en el relato.
La decisión del relator cuando opta por dar cuenta completa o parcial del tiempo existencial del actor no es inocente, aunque puede adoptarse inconscientemente.
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