14. Las fiestas y la cultura urbana (2012)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Historia Medieval
Año del apunte 2012
Páginas 4
Fecha de subida 25/10/2014
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primer trimestre

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XIV. LAS FIESTAS Y LA CULTURA URBANA 1) Las fiestas Las fiestas son algo central en el mundo medieval i sobretodo en las nuevas ciudades.
Un tercio de la parte del año del individuo medieval urbano era estar de fiesta (estadística hecha por historiadores). Las fiestas a lo largo del año eran muy distintas.
Por una parte, hay las fiestas privadas (no incluidas en la estadística) y las públicas. Las fiestas públicas las celebra toda la ciudad y se celebran en las plazas del mercado. En cuanto a su origen hay las fiestas de origen religioso, y las de origen profano. Por ejemplo, una fiesta profana puede ir relacionada con la historia de la ciudad, las entradas del rey a la ciudad - que la visita del monarca y su corte, y festeja el evento – los funerales de grandes figuras, o victorias militares.
Las fiestas religiosas tienen su origen en las catedrales, donde encontramos los adultos clérigos y también miles de niños, es un mundo de niños. Estos, una vez al año, en invierno entorno a los Santos Inocentes, celebran una fiesta de niños. Los Santos Inocentes son los niños que el emperador romano Herodes manda matar en Jerusalén, buscando al niño Jesús. En esos días, en la catedral las decenas de niños eligen a un niño obispo y substituyen a los adultos literalmente mandando totalmente la catedral.
Son unos días en que dentro de la catedral se vive la locura porque los niños hacen la misa, no bautizan sino condenan, beben vino, dan chorizo a los fieles, etc. Llega un momento en que esta fiesta estrictamente catedralicia sale a la calle y se vive por los ciudadanos, convirtiéndose en una fiesta pagana (fiesta de los inocentes, de los burros..).
Podemos hacer otra distinción según las estaciones del año: las fiestas de invierno como San Esteban o la fiesta de los santos inocentes, y las fiestas de primavera, como San Valentín o San Juan, que explica el solsticio. San Valentín inicia la primavera porque los pajaritos empiezan a buscar su parejita. Las fiestas de primavera suelen tener mucha relación con elementos naturales i estacionales.
Además, encontramos la gran fiesta medieval, el Carnaval, que comienza a prepararse i a celebrarse poco a poco en invierno, y tiene lugar en primavera, por lo que participa de dos estaciones. El carnaval es una creación totalmente medieval, es la encarnación del ideal de fiesta medieval.
2) Los locos, los niños y los burros Todas las fiestas medievales tienen algo en común, la diversión. Hay diversiones más bien informales, como los banquetes, los cantos y los bailes, y todo el tema de las batallas. En las fiestas siempre está presente el comer y el beber con exageración, aspecto esencial de la fiesta. También está muy presente el canto, la música y el baile.
Por otro lado, encontramos las fiestas formales, donde siempre hay un público y unos participantes. Son ejemplos las procesiones como la entrada del rey o el corpus cristi; las competencias entre distintos grupos de la ciudad, como una especie batallas organizadas; y las representaciones, muy vinculadas a las procesiones, origen del teatro moderno europeo, vinculadas siempre al as fiestas religiosas como profanas. La fiesta da origen a un teatro cuya evolución configura el teatro moderno europeo.
En general, en la fiesta medieval participan todos, es algo colectivo. Hay algunas fiestas que tienen protagonistas destacados como por ejemplo la fiesta de Santa Ágata, donde las mujeres toman el mando. En todas las fiestas, hay que contar con la participación de profesionales de la diversión. Los juglares son los profesionales de la fiesta por excelencia y se ganan la vida hiendo de fiesta en fiesta, tanto en las de la corte como ahora las urbanas.
Un participante importante es el loco en la fiesta de los últimos siglos medievales (a partir del siglo XIV), en que la sociedad empieza a tener gran obsesión con el loco y la locura. Para ellos, hay dos tipos de locos: el loco clínico (orates) y los necios (folls).
Tanto los médicos como en los hospitales se preocuparon por el loco clínico (también llamado ‘melancólico’) y hay una preocupación especial con la ciudad por los locos clínicos, naciendo así los primeros manicomios. Los otros locos, los llamados necios ya aparecen en la Biblia donde encontramos la figura del stultus, definido como aquel que niega la existencia de Dios, es decir aparece como un pecador. Más tarde, la cosa se complica y aparecen personajes como Francisco de Asís, que se presenta como un loco de Dios. Así, aparece la locura como una santidad, propia del loco santo. El loco pecador se convierte en el nar, la expresión de la locura como algo colectivo. Todos alguna vez a la vida nos comportamos como locos, es un pecado compartido. Cada uno a su manera es un loco, por tanto un pecador. Las dos tradiciones, el loco santo y el loco pecador, se reúnen en el Elogio a la locura de Erasmo de Rotterdam. Al mismo tiempo, ambas tradiciones vinculadas a la fiesta, donde se hacen locuras.
3) La batalla de don carnal y doña Cuaresma Debemos entender la naturaleza exacta de esas fiestas medievales. Las fiestas son esencialmente y siempre tres cosas: diversión, inversión y agresión (el elemento de violencia). La inversión es el hecho de invertir el mundo, cambiar lo normal por lo extraordinario, revuelve el mundo. Hay una interrupción de algo habitual y nace algo nuevo. La inversión también es de la persona, muy presente en el disfraz y la máscara.
El tema de la inversión está muy relacionada con la diversión. La palabra diversión proviene de divertiré (latín) que refiere es la desviación, por la interrupción, el cambio del mundo, que va en otra dirección, se desvía. La fiesta siempre es agresiva (nosotros hemos quitado mucha de la violencia) como por ejemplo la lucha de tomates, y las batallas como la batalla entre el Carnal y la Cuaresma, propia de la fiesta del carnaval.
La batalla entre Carnal y Cuaresma es, en primer lugar, una realidad porque se enfrentan en una batalla que sintetiza el Carnaval. Esta batalla la vemos presente en textos y en imágenes (como el cuadro del flamenco Pieter Brueghel), que reflejan la importancia de las fiestas en la sociedad medieval. Es el mundo de don Carnal, el mundo de comer y beber, de ligar y joder, de bailar y cantar, jugar y pelear. En contra, en el mundo de doña Cuaresma, es un mundo de ayunar y renunciar, llorar y sufrir, callar y orar. Los dos mundos contrapuestos chocan en la batalla, en el Carnaval.
4) Las dos verdades ¿Por qué son importantes las fiestas? Las fiestas tienen unos fines más o menos inmediatos. Son aquellos explícitos, la búsqueda de la diversión y los implícitos como cohesionar los habitantes, solidificar los habitantes, que la gente se desfogue, como válvula de escape de la rutina. Estos fines no son suficientes para explicar la importancia de la fiesta, sino que también debemos tener en cuenta los sentidos de la fiesta. Hay una manera de estar en esta vida, una visión el mundo. Se siente un profundo amor por las oposiciones, ven el mundo y la vida como algo lleno de oposiciones. Es un mundo sostenido por la expresión de oposiciones, como por ejemplo las batallas y las guerras. También destacan las disputas y los debates muy diversos, entre opuestos. La disputa es algo omnipresente en el mundo medieval, y responde a este amor por las oposiciones. Estas son particulares, porque siempre se tratan dos partes que se requiere, tiene que estar allí las dos, y se respetan. Un ejemplo es la oposición entre el hombre y la mujer: se ven los dos un requisito de mundo y son algo respetable, y una no anula a la otra, no hay la idea de que una es buena y la otra mala, o que una es verdad y la otra mentida, sino que hay dos verdades. En etas disputas en el mundo (binario) de oposiciones no hay en muchos casos un ganador de la disputa, sino que se acepta el mundo binario. Se reivindican ambas oposiciones y estos opuestos se viven.
Esta visión del mundo se expresa de forma directa en la fiesta. Los tres elementos esenciales de la fiesta suponen la oposición (diversión, inversión y agresión). Lo que está en la base o fondo de la fiesta es la oposición y está visión del mundo. En la fiesta se salta de una oposición a la otra y esto es lo que sostiene la fiesta. De la misma manera, la fiesta expresa una visión festiva del mundo. Lo que algunos historiadores han llamado ‘’el espíritu carnavalesco’’ del mundo medieval, que refleja una visión muy particular del mundo.
5) Los mundos imposibles La fiesta es un tiempo imposible, crea unos mundos imposibles que tienen su prolongación en unos mundos maravillosos donde todo y siempre es fiesta. Recrean mundos, llamados países, donde todo es una fiesta. Es el país de la Jauja o el País de Cucaña, elemento creado en el mundo medieval como un país donde los elementos de la fiesta siempre están presentes – como ejemplo tenemos los textos de Hans Sachs i Pieter Brueghel.
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