7: La Asistencia Religiosa en Centros Públicos (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Derecho + Administración y Dirección de Empresas - 1º curso
Asignatura Derecho y Factor Religioso
Año del apunte 2014
Páginas 7
Fecha de subida 29/07/2017
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Tema 7

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Tema 7: La Asistencia Religiosa en Centros Públicos 1. Concepto y Fundamento.
En sentido estricto, la asistencia religiosa es la acción del Estado que crea las condiciones necesarias para que los individuos que están sometidos a una situación especial y, por tanto, imposibilitados, reciban asistencia religiosa de su confesión.
En sentido amplio, la asistencia religiosa es el derecho de todas las personas, aunque no exista imposibilidad, a recibir asistencia religiosa. Por tanto, podemos decir que la asistencia religiosa es la acción del Estado que crea las condiciones necesarias para que los individuos que están sometidos a una situación especial puedan recibir asistencia de su confesión, si bien afecta únicamente a los centros públicos, no a los privados.
El fundamento de la asistencia religiosa se encuentra en los artículos 16.3 y 9.2 de la Constitución.
2. Contenido.
El contenido comprende tanto el cumplimiento de los deberes religiosos, entendiendo por estos no solo la práctica de cultos sino también el asesoramiento, honrar fúnebres, etc., así como el respeto a las particularidades de las diferentes creencias.
El Estado se limita a establecer las condiciones para la realización de la asistencia religiosa, pero esta se realiza a través de los ministros de culto de las diferentes confesiones.
3. Titulares.
Son titulares tanto los individuos como las confesiones. Los individuos son titulares originarios, y por tanto son receptores o beneficiarios de la asistencia religiosa. Por otro lado, las confesiones religiosas son titulares derivados, pues son los que prestan todo lo necesario para que esa asistencia religiosa sea recibida por el individuo.
4. Modelos de Prestación.
Existen tres modelos: - Modelo de integración orgánica.
- Modelo de libertad de acceso.
- Modelo de libertad de salida.
El modelo de integración orgánica se divide a su vez en dos submodelos: - Modelo de integración orgánica pura: las personas que prestan la asistencia religiosa son parte de la administración del Estado, es decir, son funcionarios. Este submodelo supone una implicación total del Estado en la prestación, pues los ministros de culto forman parte de la estructura administrativa del Estado. Como consecuencia, a estos ministros de culto se les aplica el régimen correspondiente a los funcionarios. Este submodelo es financiado de forma total y exclusiva por el Estado.
- Modelo de integración orgánica debilitado: el ministro de culto no es funcionario sino que está sujeto a contratos, y el régimen que se aplica variará según el tipo de contrato.
Tanto en el submodelo puro como en el debilitado, se produce una enorme inestabilidad en la prestación. Se asegura la asistencia religiosa, si bien presenta algunos problemas con el principio de aconfesionalidad, especialmente en la versión pura, ya que el régimen funcional del ministro de culto puede entrar en colisión con la neutralidad y la equidad del Estado.
El modelo de libertad de acceso consiste en que el ministro de culto tiene la autorización necesaria para acceder al centro público a fin de llevar a cabo su labor de asistencia religiosa. La labor de la administración se limita únicamente a facilitar el acceso del ministro de culto y a eliminar cualquier hecho que pudiera impedir una adecuada asistencia religiosa. Dentro del sistema de libertad de acceso cabe la posibilidad de que existan acuerdos entre las distintas confesiones religiosas y el Estado. Estos acuerdos tienen como único objetivo concretar la forma con la que se lleva a cabo la asistencia religiosa. Esto significa que no existirá nunca una vinculación laboral entre el Estado y el ministro de culto, lo que no impide que se establezca por parte del Estado una compensación económica para paliar los gastos que se generan al realizar la asistencia religiosa. El modelo de libertad de acceso es un modelo que posee una menor estabilidad pero una mayor independencia.
En el modelo de libertad de salida, los sujetos que interesan la asistencia religiosa son los que salen temporalmente del centro para recibir esa asistencia o realizan los actos de culto correspondientes, y posteriormente regresan al centro público. Este modelo es de una absoluta independencia, el único requisito que se exige es la solicitud del interesado para salir del centro a fin de recibir asistencia religiosa. Es el modelo que presenta mayor independencia, y por ella es una opción inviable cuando nos referimos a centros hospitalarios, geriátricos o penitenciarios.
5. Derecho Comparado.
Francia es seguramente el Estado donde la separación entre Iglesia y Estado es mayor. En relación a la asistencia religiosa encontramos con que el Estado subvenciona la actuación de las confesiones, ya que la asistencia religiosa forma parte de la libertad de conciencia y de la libertad de culto.
En Estados Unidos la situación es de separación entre Iglesia y Estado, pero existen dos casos en que se reconoce y asume por parte de los poderes públicos la asistencia religiosa: en las fuerzas armadas y en los centros penitenciarios. En el caso de las fuerzas armadas, el Estado, dentro de su estructura militar, integra a las tres confesiones mayoritarias (católica, protestante y judía) dentro del llamado cuerpo castrense (integración pura). El fundamento de este hecho se encuentra en que los capellanes son personal especializado que no solo actúa para prestar asistencia religiosa sino que sirve de asesoramiento a los mandos militares en materia de formación, moralidad y ética militar. Por otro lado, en los centros penitenciarios la integración no es pura, pues realmente el Estado no financia la actividad ni los ministros de culto, sino que realiza una labor de cooperación eliminando los obstáculos y facilitando la asistencia religiosa.
Alemania es el ejemplo típico de país pluriconfesional, es decir, en el que se valoran de forma positiva todas las confesiones religiosas. En base a ello, la financiación de la prestación de asistencia religiosa es competencia de las confesiones religiosas, si bien el Estado es el encargado de asumir el coste del servicio.
En Italia, el modelo por el que se opta es el de integración orgánica debilitada, pero solo para la Iglesia católica. Para el resto de confesiones se sigue el modelo de libertad de acceso.
6. La Asistencia Religiosa en Centros Públicos en España.
En España se distingue según el tipo de acuerdo existente con las confesiones religiosas.
Con la Iglesia católica, la asistencia religiosa se trata en cada uno de los acuerdos establecidos entre la Santa Sede y el Estado español. En primer lugar, dispone el acuerdo sobre asuntos jurídicos que el Estado reconoce y garantiza la asistencia religiosa de los ciudadanos, es especial los internos en centros penitenciarios, hospitalarios, orfanatos y similares, sin distinción entre públicos y privados. La asistencia religiosa católica será regulada de común acuerdo entre la autoridad administrativa y la religiosa, respetando en todo caso los principios religiosos y éticos de las personas. Este mismo texto se reproduce en el acuerdo sobre enseñanza cuando se trata de la asistencia religiosa en los centros educativos. También se regula la asistencia religiosa en las fuerzas armadas en el acuerdo firmado sobre esta materia, en donde se establece la estructura de organización de un arzobispo castrense que es el encargado de llevar a cabo la asistencia religiosa en las fuerzas armadas.
Las confesiones minoritarias están reguladas cada una en su correspondiente acuerdo, estableciendo que la asistencia religiosa será llevada a cabo por los ministros de culto que cada confesión designa. Los militares tienen los mismos derechos que el resto de ciudadanos, y por ello se incluye el derecho de libertad religiosa y de asistencia religiosa. En consecuencia, el Estado, de acuerdo con lo establecido en los acuerdos realizados con las confesiones, ha regulado la prestación de la asistencia religiosa mediante la creación de un servicio de asistencia religiosa del que forman parte los ministros de culto siempre que cumplan unos requisitos.
El servicio se distingue entre la Iglesia católica y el resto de confesiones: respecto a la Iglesia católica se establece que el arzobispo castrense seguirá llevando a cabo la asistencia religiosa en los términos del acuerdo del 79. Los que se incorporan a este servicio quedan vinculados con el mismo mediante una relación de servicio profesional que puede ser permanente o no permanente. El contrato no permanente tiene una duración máxima de 8 años, y para poder acceder al contrato permanente se hace necesario, además de cumplir los requisitos específicos, haber permanecido al menos 3 años con vinculados no permanente. Para las confesiones minoritarias se da la posibilidad de integrarse de la misma manera que para la Iglesia católica, ya sean confesiones con o sin acuerdo, sin bien es cierto que la mayoría de confesiones minoritarias ha optado por el modelo de libertad de acceso o, cuando es posible, por el de libertad de salida.
En los centros penitenciarios la situación también se distingue: Respecto a la Iglesia católica, la labor de asistencia la llevan a cabo los ministros de culto o los voluntarios que desarrollan actividades asistenciales. Los sacerdotes son nombrados por el obispo y autorizados por la dirección de instituciones penitenciales. Los capellanes tienen sueldo, y este es pagado por el correspondiente obispado puesto que la relación no es con el Estado sino con la diócesis. Los voluntarios realizan una labor gratuita y son propuestos por la diócesis y autorizados por el centro penitenciario. Respecto al resto de confesiones, la confesión designa al ministro de culto y la administración le permite el acceso cuando hay necesidad de asistencia religiosa. De las confesiones que no tienen acuerdo se distinguen las inscritas en el registro de entidades religiosas y las no inscritas. A las inscritas se les reconoce el derecho a que el fiel solicite asistencia religiosa, y en las segundas no se regula nada en la legislación penitenciaria, aunque siempre puede ser exigible por el ciudadano ya que es un derecho fundamental.
En los centros hospitalarios, para la Iglesia católica la relación se articula mediante un contrato por el que la administración y la confesión o el ministro de culto establecen una relación contractual laboral. Los capellanes de los hospitales son designados por el obispo y nombrados por la administración hospitalaria con quién tiene una relación jurídica. En la mayoría de los casos, los capellanes perciben una asignación económica que corre por cuenta de la administración sanitaria. El procedimiento es el siguiente: la administración paga a la diócesis directamente y esta, es la que lo distribuye a los capellanes. El fundamento o finalidad de la asistencia religiosa en los centros hospitalarios nos es otra que prestar asistencia religiosa tanto a los enfermos como a los familiares de estos. Por tanto, los destinatarios son los enfermos y sus familiares. Para el resto de confesiones se establece el sistema de libre acceso sin limitación alguna salvo las lógicas del centro hospitalario. Los ministros de culto son designados por las confesiones y autorizados por la administración. Los gastos que se generan corren por cuenta de la confesión, sin perjuicio de que puedan existir ayudas o subvenciones a cargo del Estado.
En los centros docentes distinguimos también entre Iglesia católica y resto de confesiones. La asistencia religiosa en los centros docentes no tiene nada que ver con la enseñanza de la religión, es complementaria, pero no tiene nada que ver.
Para la Iglesia católica, según el acuerdo, deben existir en los centros docentes locales adecuados para el desarrollo, formación y celebración de actos de culto. Esto implica que la administración educativa y la jerarquía de la Iglesia católica deban establecer las condiciones concretas para el correcto desarrollo de la asistencia religiosa a los miembros de la comunidad educativa. Para el resto de confesiones, en los acuerdos no se dice nada especialmente, y normalmente, la asistencia religiosa tiene lugar fuera de los centros docentes, pero nada impide que se pueda desarrollar dentro siempre que haya acuerdo con la autoridad académica.
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