UNA TEORÍA DEL CONTROL EXPLICATIVA DEL DELITO (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 1º curso
Asignatura Teorías criminológicas
Profesor .O.D.U.
Año del apunte 2014
Páginas 5
Fecha de subida 31/03/2015
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UNA TEORÍA DEL CONTROL EXPLICATIVA DEL DELITO 1. INTRODUCCIÓN La teoría del control trata de explicar la distribución del delito y de la delincuencia entre personas, grupos y sociedades.
Las teorías del control comienzan por suponer que el comportamiento conformado es problemático, y tratan de comprender las fuerzas que obligan a la mayoría de las personas a comportarse de un modo no criminal. La teoría del autocontrol localiza la base del comportamiento conforme en las vinculaciones que se forman al principio de la vida entre los padres u otros cuidadores y los hijos. Estos vínculos sociales, se desarrollan hacia la tendencia a regular el comportamiento individual en función de las consecuencias negativas de las acciones. Las diferencias en la educación y otras experiencias de la primera infancia crean diferencias entre las personas en cuanto a la capacidad de retrasar la gratificación procedente de deseos y necesidades a corto plazo, y de evitar consecuencias negativas a largo plazo. Estas consecuencias negativas incluyen la pérdida del respeto y afecto de otras personas, del rendimiento académico y del empleo.
La teoría del control fue elaborada para explicar los hechos principales sobre las diferencias individuales relativas al delito y la delincuencia.
2. HECHOS BÁSICOS SOBRE EL COMPORTAMIENTO CRIMINAL Los hechos fundacionales de una ciencia de la conducta del delito deben al menos incluir los siguientes: 1. Existe una correlación sólida y esencial entre el mal comportamiento en las primeras etapas de la vida, y la delincuencia y el delito durante la adolescencia y la edad adulta. La correlación entre los comportamientos problemáticos durante la primera infancia y el delito (incluido el comportamiento violento) cometido en etapas posteriores de la vida, se comenta con regularidad en estudios longitudinales procedentes de una diversidad de disciplinas.
2. Existe una distribución característica del comportamiento criminal a lo largo del curso vital, de tal modo que los incidentes relativos a delitos y violencia aumentan en cuanto a frecuencia con la edad, hasta la adolescencia tardía o la primera edad adulta, y a continuación disminuyen con rapidez y continuidad a lo largo de la vida. La curva general «edad/delito» que ha sido estudiada durante bastante más de un se aplica a la mayoría de las formas de delito y violencia interpersonales. La edad máxima para algunas formas de delito violento parece ser modestamente superior a la correspondiente a algunas formas de delito contra la propiedad, pero en general, las distribuciones son las mismas con independencia del tipo de delito estudiado. La distribución general viene ilustrada en la Figura 1, que reseña los índices de violencia estandarizados en función de la edad en California correspondientes a un año reciente y al homicidio y al robo (sustracción por la fuerza de la propiedad de otro), dos formas destacadas de delito. A efectos de comparación, la Figura 2 muestra los índices estandarizados en función de la edad correspondientes a los accidentes con vehículos de motor y robos de vehículos de motor asociados al alcohol, delitos que en general no se considera que entren dentro del concepto de violencia, pero que tienen relaciones prácticamente idénticas con la edad a lo largo del curso vital. La importancia teórica y práctica de esta relación fundamental son considerables. El comportamiento criminal, como la mayoría de los comportamientos problemáticos, es un comportamiento desproporcionado cometido en la adolescencia y en la primera edad adulta. Los índices de delincuencia se elevan mucho durante los años previos a la adolescencia, y descienden rápidamente después de la adolescencia y con continuidad a lo largo de la vida, con independencia del nivel inicial de delito. La investigación ha mostrado que estos índices corresponden tanto a las personas como a los grupos. Por ser esta relación tan omnipresente, el nivel inicial de actividad determina en gran medida el nivel global de delito a lo largo de la vida. Así, el delito, al igual que otros comportamientos problemáticos, debe tener causas importantes en los primeros años de la vida.
Figura 1: Índices de arrestos de hombres por edad, California 2000 Figura 2: Índices de arrestos por robo de vehículos de motor y lesiones en vehículo de motor ocasionadas por el alcohol, hombres, California 2000 4. Existe una correlación sustancial entre la cantidad de comportamientos problemáticos de los padres, y el nivel de delincuencia de sus hijos. Asimismo, existen fuertes correlaciones entre la fuerza de la vinculación entre los hijos y sus padres y el nivel de delito y violencia.
El efecto de la familia sobre el delito y la violencia ha sido un ingrediente básico de la criminología empírica durante décadas.
Existen correlaciones fundamentales para las personas entre el nivel de comportamiento violento y el nivel de otras formas de delincuencia y comportamiento criminal; también existen correlaciones fundamentales entre el comportamiento violento y otros comportamientos problemáticos, como la utilización de drogas, los accidentes, las enfermedades, el rendimiento académico, y el empleo. En general, los delincuentes no suelen especializarse en una u otra forma de comportamiento criminal, hecho validado tanto en los autoinformes como en las estadísticas.
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El hecho de que la predicción individual sea problemática, y de que la violencia no pueda predecirse tan bien como el delito sugiere que los comportamientos violentos o agresivos pertenecen a la construcción más amplia de los comportamientos problemáticos.
6.
Una parte considerable del comportamiento criminal produce escasos beneficios, y da lugar a considerables consecuencias negativas a largo plazo para el actor. Tiende a no ser planificado con mucha antelación, sino que con bastante frecuencia parece casi espontáneo. Con bastante frecuencia, intervienen el alcohol u otras drogas. Desde luego, existen excepciones, pero los estudios del homicidio, la violencia familiar, el comportamiento agresivo de las bandas, y otras formas de violencia interpersonal ilustran la naturaleza de los actos como frecuentemente no planeados, con intervención del alcohol, y sin beneficio aparente para el delincuente.
3. LA TEORÍA DEL AUTOCONTROL Los teóricos del control suponen que todas las personas están motivadas a perseguir el interés propio, y que el comportamiento individual está motivado por la búsqueda del placer y por el hecho de evitar el dolor. La búsqueda incontrolada de estos deseos en la vida diaria dará lugar inevitablemente al conflicto con los deseos y derechos de otros. En consecuencia, los controles vienen establecidos por los grupos sociales (incluidos los padres, las comunidades y los estados) para canalizar la búsqueda de estos deseos de modos que minimicen el daño a otros.
Los sociólogos han identificado diversas formas de control del comportamiento criminal.
Existe una variedad de tipos posibles de control. El sistema jurídico es el método formal, que trata de controlar el delito y la violencia a través del miedo a las sanciones legales. Sin embargo, multitud de mecanismos no legales también ayudan a controlar el comportamiento no deseado, como la aprobación, el respeto y la afectividad de la familia, los profesores, y los amigos. La medida en que las personas son «libres de desviarse» varía en función del hecho de que estos controles se ejerzan o no en el entorno social. Cuando estos controles deben estar siempre presentes en el entorno para ser eficaces, suelen denominarse controles externos o sociales. Cuando el proceso de socialización durante los primeros años de la vida establece una tendencia a preocuparse por los demás, y por los costes a largo plazo de los comportamientos, nos estamos refiriendo al autocontrol.
El autocontrol es la tendencia a retrasar los beneficios personales a corto plazo en aras de intereses personales y colectivos a largo plazo. El delito y la delincuencia pueden proporcionar la satisfacción de deseos humanos universales, aunque únicamente arriesgando objetivos a largo plazo (el hecho de evitar un castigo, la capacidad de obtener logros convencionales como una educación y un empleo, las relaciones interpersonales). Así, quienes tienen unos menores niveles de autocontrol, en igualdad de circunstancias, tienen más probabilidades de comportarse violentamente. El autocontrol ayuda a explicar el hecho de que multitud de delincuencias, crímenes y otros comportamientos problemáticos parecen «ir de la mano», de que la violencia interpersonal, el robo, la utilización de las drogas, los accidentes y el mal comportamiento en el colegio están frecuentemente relacionados.
Así, la teoría del autocontrol se considera en ocasiones una teoría de «restricción», teoría que se centra en por qué las personas no participan en el delito y la delincuencia, más que en por qué lo hacen. Supone que la naturaleza humana incluye la tendencia general a obtener la satisfacción de las necesidades y deseos individuales. Cuando un adulto cuidador está presente en el entorno del niño que se está desarrollando, y desempeña un papel activo en la socialización, se originan unos niveles elevados de autocontrol, que parecen convertirse en una característica estable de la persona. Existen diferencias entre grupos e incluso entre naciones en cuanto al nivel y duración de este proceso de socialización. Se cree que estas diferencias dan lugar a las diferencias en los niveles de delito, violencia y otros comportamientos problemáticos entre personas, comunidades, y en diferentes periodos de tiempo. Es decir, es la naturaleza de la socialización en la primera infancia la que produce las diferencias en los índices de delincuencia, no las diferencias entre las personas en el delito, o en cuanto a valores, o creencias culturales sobre el delito.
Gottfredson y Hirschi describen el modo en que la socialización de los jóvenes genera autocontrol: 1) El afecto de los padres por el niño establece un interés a largo plazo en el éxito del niño 2) Que permite un estilo de educación que se caracteriza por los esfuerzos positivos por realizar un seguimiento del comportamiento, y sancionar la desviación de un modo adecuado 3) Que crea el autocontrol 4) Que se expresa mediante el afecto del niño al padre y, por extensión lógica, a otras instituciones de socialización como los colegios y los amigos. Este modelo implica que los vínculos sociales entre los padres y los niños, y el autocontrol en el niño van a ser muy difíciles de separar empíricamente, y en determinadas circunstancias, pueden conducir a lo mismo.
Wright y Cullen estudiaron la relación entre los comportamientos de educación de los hijos y la delincuencia autoinformada, a partir de los datos de la Encuesta Nacional sobre la Juventud, que documenta importantes efectos de la educación de los hijos: «A partir de estos datos, parece ser que los padres que educan, que transmiten fiabilidad, que están vinculados estrechamente a sus hijos jóvenes, y les proporcionan directrices en forma de normas y supervisión, reducen la delincuencia de sus adolescentes, aun cuando se controlen los efectos de los amigos delincuentes y las fuentes de heterogeneidad parental….Nuestro análisis empírico descubrió que la delincuencia quedó reducida en virtud de la vinculación padre-hijo, de las normas del hogar, y de la supervisión parental... Nuestra investigación refuerza y especifica la opinión de que el control es central respecto a la etiología de la participación en la delincuencia».
Los efectos de educación de los hijos no necesitan operar completamente a través del autocontrol, ya que la propia supervisión restringe la oportunidad de algunos tipos de delincuencia. Clarke y Campbell “el enfoque más eficaz para la prevención de los comportamientos problemáticos crónicos exige una intervención temprana antes de que estos comportamientos surjan en la infancia tardía y en los primeros años de la adolescencia” 4. AUTOCONTROL Y OPORTUNIDAD De acuerdo con esta teoría, las diferencias en el autocontrol no son la única causa de la delincuencia y el delito, pero casi siempre desempeñan un papel importante. Otra característica de la teoría del autocontrol es que se centra en el concepto de oportunidad como causa adicional del delito. La teoría del autocontrol supone que las diferencias entre las personas respecto al autocontrol también están relacionadas con la distribución de las personas en entornos que varían en cuanto a oportunidades para el delito y la delincuencia.
Así, estar entre varones adolescentes en entornos no supervisados, especialmente por la noche, y en presencia de drogas o alcohol disponibles, aumenta las oportunidades de delinquir, y también da lugar a un escaso autocontrol. De modo similar, la persistencia en el colegio y en el trabajo se vinculan a personas con niveles más elevados de autocontrol, y también a oportunidades reducidas para el delito y la violencia. A lo largo del curso vital, las diferencias entre personas en cuanto a autocontrol influyen en las relaciones de amistad y familiares, en los modelos de empleo, y en muchas otras experiencias de la vida, que a su vez afectan a las oportunidades de violencia.
5. INVESTIGACIONES SOBRE LA VALIDEZ DE LA TEORÍA DEL AUTOCONTROL Existen dos clases amplias de estudios relevantes respecto a la cuestión de la validez de la teoría del autocontrol. La primera corresponde a la exactitud del retrato ilustrado anteriormente. La segunda corresponde a los estudios que han tratado de funcionalizar los conceptos de la teoría, especialmente el de «autocontrol», y que han aplicado la teoría de un modo predictivo. Ambos cuerpos de investigación tienen fuertes implicaciones relativas a la utilidad de la teoría. La investigación sobre los «hechos fundacionales» continúa apoyando la afirmación de que la socialización en la primera infancia, en particular, los efectos de la educación de los hijos, es un importante factor determinante del nivel de comportamiento agresivo o violento.
Está claro que existe una estabilidad muy considerable en las diferencias individuales en la tendencia a participar en el delito o en la violencia a lo largo del curso.
La delincuencia es versátil más que especializada… los tipos de actos definidos como delitos son elementos de un síndrome más amplio de comportamiento antisocial, que incluye la bebida en exceso, la conducción temeraria, la promiscuidad sexual, la intimidación y el absentismo escolar.
Baron (2003) descubrió efectos del autocontrol en jóvenes sin hogar, y en relación con los delitos contra la propiedad, la utilización de drogas, y los delitos violentos. Una serie de estudios han puesto de manifiesto que el autocontrol predice la delincuencia grave, la violencia de género, el delito, una gran variedad de actos delictivos y la utilización de drogas.
Las teorías del control sitúan un considerable énfasis en el desarrollo de vínculos afectivos entre padres e hijos en la creación del autocontrol. Tanto la educación de los hijos que es demasiado dura (incluida la físicamente abusiva), como la que es demasiado descuidada están relacionadas con comportamientos problemáticos posteriores por parte de los niños. Por ejemplo, Maxfield y Widom comentan que tanto el abuso como el abandono en la primera infancia se correlacionan posteriormente con la delincuencia.
6. CONCLUSIÓN En la teoría del autocontrol, los padres u otros cuidadores que prestan atenciones y cuidados crean la tendencia en sus hijos a subordinar los deseos inmediatos a favor de intereses a largo plazo. El autocontrol en los niños se crea al establecerse un vínculo recíproco entre padres e hijos. Este vínculo inhibe la persecución de objetivos a corto plazo que no se ven restringidos por preocupaciones a largo plazo, como el respeto a los padres y a los amigos, las relaciones interpersonales, y el desarrollo de un capital social. Una gran parte de los comportamientos criminales violentos ponen en peligro estos intereses a largo plazo, y suelen impedirse mediante unos mayores niveles de autocontrol.
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