Escritura en Prensa - Pelis (2015)

Resumen Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Periodismo - 1º curso
Asignatura Escritura en prensa
Año del apunte 2015
Páginas 5
Fecha de subida 22/03/2016
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Resumen de las películas "Buenas noches, buena suerte" y "No me llames reportero de guerra"

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BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE Buenas noches, y buena suerte es una película valiente que apuesta por el cine político, en una crítica que reclama unos medios de comunicación capaces de enfrentarse a cualquier corrupción del sistema sin someterse a las presiones de las grandes corporaciones sobre la libertad de expresión ni el de los gobiernos.
Combinando con habilidad ficción y material de archivo real, George Clooney, actor y director, ha realizado una película a partir de la cual se puede ver al periodismo como un cuarto poder e instrumento de denuncia en la época a la que se refiere la acción del film pero que puede entroncar directamente con la situación en nuestros días.
El hecho en torno al cual se articula el film es el enfrentamiento emprendido por el periodista Edward R. Murrow, liberal y demócrata convencido, a través de su programa en la CBS «Buenas noches, y buena suerte», contra el senador republicano Joseph McCarthy, promotor del llamado Comité de Actividades Antiamericanas, y los métodos injustificables y anticonstitucionales utilizados en su paranoica persecución del peligro comunista en EE.UU. en 1958.
«El film se centra específicamente en un hecho televisivo. Sólo quería los momentos que acontecieron en televisión. Nos mantuvimos alejados de la mayoría de los hechos aprovechables y tratamos de mantenernos centrados en lo esencial». (George Clooney) En un discurso, Murrow expone las miserias del periodismo, aludiendo al deterioro de la televisión como medio informativo, y del sometimiento a la publicidad y a la preeminencia del espectáculo y el entretenimiento. Arremete, con el estilo insobornable e implacable que le caracterizaba, contra la deriva que empezaba a observar en la televisión, medio que ya en aquella época –1958– estaba desplazando los programas de debate, investigación y análisis de la actualidad política y nacional a favor de los incipientes «quiz shows» o concursos televisivos que, lejos de obligar al espectador a pensar y a cuestionarse acerca de la naturaleza de los hechos diarios, tenía un efecto alienante.
Sinopsis El relato narra lo que sucede durante los primeros tiempos del periodismo televisivo en EE.UU., en la década de los 50. Es la crónica del auténtico enfrentamiento entre Edward R. Murrow (David Strathairn), coproductor y presentador del magazine informativo See It Now, y el senador Joseph McCarthy y el Comité de Actividades Antiamericanas. Con la firme voluntad de informar de los hechos e ilustrar a la audiencia, Murrow y su incondicional equipo –capitaneado por su productor Fred Friendly (George Clooney) y Joe Wershba (Robert Downey Jr.) desde la sala de redación de la CBS– hacen frente a las presiones corporativas y de los patrocinadores para examinar las mentiras y las tácticas alarmistas perpetradas por McCarthy durante su «caza de brujas» comunista. Murrow decide producir una serie de programas para denunciar las tácticas de McCarthy, empleando sus propios discursos para señalar las fallas y contradicciones de sus métodos.
La legitimidad de los métodos del senador fueron puestos en duda cuando destapó el asedio al que fue sometido el teniente de aviación Milo Radulovich, acusado de ser un peligro para la seguridad nacional debido a las creencias de su padre y de su hermana, logrando destrozar paulatinamente la imagen pública de McCarthy. Cuando el senador reacciona acusando al presentador de ser comunista, se erige una enorme indignación pública. En aquel clima de miedo y represión, el equipo de la CBS siguió adelante sin atender a ruegos. Su tenacidad finalmente valió la pena cuando el mismísimo McCarthy tuvo que presentarse ante el Senado y fue desposeído de poder una vez que sus mentiras y abusos quedaron por fin al descubierto.
El guión, escrito por el propio Clooney, junto a Grant Heslov, pone énfasis continuamente en la forma en la que el equipo de Murrow selecciona los materiales que muestra y en cómo los muestra. Hay una profunda e interesante reflexión sobre el ejercicio de informar, sobre la imposibilidad de la neutralidad. Qué y cómo se muestra una imagen lleva siempre implícito un posicionamiento, sea político, ético o ideológico.
Esta reflexión en torno al periodismo se traslada al terreno cinematográfico y pone al descubierto el trabajo de Clooney en la dirección. Apreciamos así con mayor claridad su capacidad de síntesis que se pone de manifiesto en el hábil uso de la elipsis.
Clooney sabe lo que quiere decir y no necesita marear la perdiz. Va al grano y acierta de pleno. Es también destacable la utilización de la estética televisiva para la realización de la película. Hay un uso procedente de la urgencia y velocidad del estilo televisivo y la utilización de múltiples cámaras (en diferentes angulaciones sobre un mismo objeto o en el característico barrido televisivo en travelling lateral) facilita la comprensión de las tensiones y equilibrios de poder que se manifiestan en el espacio tridimensional del set televisivo.
Rodada con un tono semi-documental que utiliza con habilidad recursos propios del género como la cámara «errática y nerviosa», y hace un perfecto ensamblaje entre la imágenes ficticias de los actores y las auténticas de la época con los personajes reales, apoyado en un excelente montaje.
Clooney incluye además elementos muy interesantes como las canciones de jazz que enlazan algunas escenas y cuyas letras hacen mención a lo que está ocurriendo en ese momento en la película o como el vestuario y la ambientación, que reflejan perfectamente aquella época.
Otro elemento interesante es cómo se nos enseña la metodología de trabajo de aquellos periodistas en la televisión, el equipo que forman, cómo se reparten las tareas, el caos aparente que hay antes de cada emisión, cómo Friendly le da paso a Murrow o el tira y afloja que mantienen con William Paley (Frank Langella), el dueño de la CBS. Son un conjunto de detalles que culmina cuando todo el grupo se reúne en el bar y comprobar qué efecto han tenido sus polémicas emisiones en el resto de la prensa.
Vale la pena apuntar, en lo que respecta al estilo literario de los parlamentos de Murrow una brillante reflexión planteada por Phillip Lopate en su artículo sobre la película para el número de Septiembre/Octubre de la revista nortemericana Film Comment: «El público americano escuchaba a Murrow porque sabían de su pasado como corresponsal de guerra. Pero también le escuchaban porque sabían que era un escritor que era hombre de palabra. Si hay una guerra perdida invocada en el filme, es aquella en la que el lenguaje escrito aún tenía un rol que jugar en la cultura oral/visual de aquel tiempo».
También merece un comentario aparte el magnífico trabajo de Robert Elswit en la fotografía (colaborador habitual de Paul Thomas Anderson), en blanco y negro, aderezada en muchas ocasiones por el espeso y blanco humo del tabaco muy presente en el film. Además de su participación en la mayor parte de lo apuntado en el párrafo anterior, Elswit sobresale en un uso del blanco y negro que proyecta una rica paleta de tonos grisáceos que da densidad y profundidad a la textura del filme. La elección del blanco y negro parece a posteriori una solución obvia, fundamental para la morfología compacta de la película. Además de su utilidad como elemento amalgamador de las diferentes imágenes (de diferentes fuentes televisivas), el blanco y negro parece la única estrategia posible para dar credibilidad y cohesión a los cara a cara de Murrow contra McCarthy, que se materializan siempre a través de pantallas de televisión.
¿Quién debe decidir los contenidos de la TV? ¿Qué fuerza debe tener la audiencia? ¿Cuál es la responsabilidad política de la prensa y la televisión? ¿Qué influencia deben tener los partidos políticos en el periodismo y los medios de comunicación? ¿Qué influencia deben tener el periodismo y los medios de comunicación en la política de un país? ¿Cuál es la responsabilidad educativa de la radio, la prensa y la televisión? ¿Por qué la televisión no se preocupa más por la cultura de un país? ¿Hasta dónde debería llegar en su implicación cultural y social? Edward R. Murrow (David Strathairn). 1908-1965: Edward R. Murrow es una figura legendaria en el mundo de la información en EE.UU., que influyó notoriamente en el periodismo televisivo y contribuyó a mejorar sus formas de emisión. Se hizo famosa su característica voz al emitir en honda corta, desde el frente en Europa, las noticias de la Guerra Mundial. Sus documentales para televisión marcaron la pauta para la forma de presentar los temas sociales y políticos al poner un rostro humano en ellos. Luchó, en momentos en que la televisión estaba en pañales, por hacerla digna, verdadera y eficaz, y vehículo de los ideales democráticos y la libertad de expresión. Su último trabajo fue el de Jefe de la Agencia de Información de EE.UU. cargo para el que lo nombró el Presidente John F. Kennedy Fue crítico con la televisión, incluida su propia cadena, «Puede que esto no le haga bien a nadie», —el discurso empezaba con severidad, y en él, Murrow describía la insostenible posición del periodista ejerciendo la radiodifusión en plataformas cuya evolución ha ido moldeándose por —y continuará creciendo así— una combinación imposible de noticias, entretenimiento, y publicidad.
El programa de Murrow sobre Milo Radulovich, que a la larga llevaría a la emisión del legendario programa dedicado al senador Joseph R. McCarthy, en 1954, se considera por parte de muchos no sólo como el que marcó el punto de inflexión en la campaña del Senador contra los simpatizantes del comunismo sino que también es el punto de inflexión en la propia historia de la televisión.
No me llames fotógrafo de guerra Probablemente conoces a Samuel Aranda, Emilio Morenatti, Álvaro Ybarra Zabala, Manu Brabo, Sandra Balsells, Fernando Moleres, y Moisés Saman.
Todos ellos son reconocidos fotoperiodistas que han cubierto los conflictos más duros a lo largo y ancho del mundo. Habrás visto sus imágenes en multitud de diarios y publicaciones, estarás al tanto del reconocimiento que han conseguido, en ocasiones en forma de premios muy importantes como el World Press Photo, y de su prestigio dentro de la profesión.
Lo que quizás no has visto es su día a día, cómo trabajan, cómo viajan incansablemente, cómo se mueven en países con situaciones de enorme inestabilidad o cómo se empotran con los soldados convirtiéndose en uno más, a veces sufriendo en sus propias carnes las mismas heridas de guerra, a veces perdiendo la vida. Es probable que no hayas sido testigo de cómo un fotoperiodista lucha por contar lo que ha presenciado, para que la verdad salga a la luz, y cómo esas historias se filtran y tamizan por parte de los grandes medios para a veces, ofrecer una versión que obedece a muchas más razones (e intereses) que las del periodismo. El eterno conflicto entre el editor y el fotógrafo, o cómo en ocasiones, en palabras de Ybarra Zabala “la anécdota acaba siendo la noticia, la imagen publicada”.
Este documental, producido por CANAL +, te pone delante de Samuel, Emilio, Álvaro, Manu, Sandra, Fernando y Moisés. Ellos te contarán cómo es una guerra, cómo se vive pendiente del siguiente encargo, cómo se gestan los proyectos desde el principio hasta el final… Pero no sólo eso, también les escucharás hablar de sus miedos, de las dolorosas pérdidas por el camino, de sus dudas morales y el peso que llevan sobre los hombros, ese que surge de cuestionarse si de verdad lo que hacen sirve para cambiar algo.
Para valorar las cosas hay que estar al tanto de lo que cuestan. No Me Llames Fotógrafo de Guerra debería conseguir que cada vez que veamos una imagen tomada en lugares como Sierra Leona, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania o Colombia recordemos que allí hay alguien que, armado únicamente con una cámara, lucha para que esa historia llegue hasta nosotros, y que lo hace a costa de pagar un precio muy alto.
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