La Democracia de Robert A. Dahl (parte económica) (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Ciencia política y Gestión pública + Derecho - 1º curso
Asignatura Ciencia Política
Año del apunte 2014
Páginas 3
Fecha de subida 29/12/2014
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Descripción

Resumen de los capítulos de La democracia referentes al capitalismo y la democracia

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Ciencia Política La democracia. Robert A. Dahl 1. ¿Por qué el capitalismo de mercado favorece a la democracia? La democracia y el capitalismo no desean separase la una de la otra, pero su unión es conflictiva y llena de problemas.
De esta relación se pueden extraer cinco conclusiones importantes:  La democracia poliárquica sólo ha sobrevivido en países con predominio de una economía de mercado capitalista; y nunca ha sobrevivido en un país con predominio de una economía que no fuera de mercado.
 Esto es así porque ciertos rasgos del capitalismo de mercado lo hacen favorable para las instituciones democráticas.
A la inversa, algunos de los rasgos básicos de una economía que no es de mercado la hacen perjudicial a efectos democráticos.
En una economía de mercado capitalista, las entidades económicas son o individuos o empresas propiedad de individuos y grupos, y no, en su mayor parte, del Estado, cuyo objetivo principal es el beneficio económico. Aquellos que gestionan las empresas no tienen la necesidad de aspirar a objetos amplios, nobles y ambiguos, por tanto, pueden dejarse guiar exclusivamente por los incentivos del interés propio.
Dado que los mercados proporcionan gran parte de las informaciones cruciales que precisan, éstos pueden adoptar sus decisiones sin necesidad de una dirección central, es decir, sin leyes ni regulaciones. Ahora bien, estos mercados, sirven para controlar y coordinar las decisiones de las entidades económicas.
El sistema que produce bienes y servicios de forma mucho más eficiente que cualquier otra alternativa conocida, es aquel sistema en el que incontables decisiones económicas se toman por innumerables actores independientes y en competencia, todos ellos actuando desde un interés propio bastante estrecho y guiados por la información que proporciona el mercado.
En consecuencia, el capitalismo a largo plazo ha comportado crecimiento económico y éste es favorable a la democracia, por diversos motivos: - Al cortar la pobreza aguda y mejorar las condiciones de vida, el crecimiento económico ayuda a reducir conflictos sociales y políticos.
- Al surgir conflictos económicos, el crecimiento proporciona más recursos disponibles para un compromiso mutuamente satisfactorio en el que cada una de las partes tiene algo que ganar.
- El crecimiento también proporciona a los individuos, grupos y gobiernos un excedente de recursos para apoyar la educación y, de este modo, permite estimular una ciudadanía educada y culta.
Por otro lado, el capitalismo de mercado también es favorable a la democracia por sus consecuencias sociales y políticas. Crea un amplio estrato intermedio de propietarios, la llamada clase media, que buscará un Estado de derecho y la participación en el gobierno. Es decir, las clases medias son los aliados naturales de las ideas e instituciones democráticas.
Por último, al descentralizar muchas decisiones económicas en individuos y empresas relativamente independientes, una economía de mercado capitalista elude la necesidad de un poderoso o autoritario gobierno central.
1 Si no se le da al mercado la tarea de regular los recursos, esta función solo puede ser asumida por el Estado que necesariamente deberá tomar decisiones para llevar a cabo la asignación de los recursos escasos. Ahora bien, el gobierno necesita de un plan central detallado y comprensivo, y asimismo de cargos públicos encargados de hacer el plan, aplicarlo y lo más importante, velar para que sea ejecutado.
Para ello, los cargos públicos deben descubrir y aplicar incentivos apropiados que pueden ir desde las recompensas (tanto legales como ilegales) hasta la coerción y el castigo.
Las consecuencias sociales y políticas de una economía planificada es lo que resulta más lesivo para las perspectivas democráticas. Una economía planificada pone los recursos de toda la economía a disposición de los titulares del poder del Estado, para poder mantenerse en él. Los líderes políticos tendrían que tener una autorrestricción para el mantenimiento del sistema. En conclusión: las economías de planificación central se han asociado siempre con los regímenes autoritarios.
Existen, pero, matizaciones a lo expuesto: - El crecimiento económico no es exclusivo de los países democráticos, ni el estancamiento económico exclusivo de las naciones no democráticas. La democracia ha existido únicamente en países con economía de mercado capitalista, pero el capitalismo de mercado ha estado presente en países no democráticos.
Aunque el capitalismo de mercado y el crecimiento económico son favorables a la democracia, a largo plazo pueden ser bastante menos propicios, de hecho, claramente dañinos, para los regímenes no democráticos.
- Una economía de mercado capitalista puede no existir en la forma industrial o postindustrial urbana. En las economías agrarias, si están son altamente descentralizadas los líderes políticos no tienen o tienen pocas capacidades de acceso a los recursos producidos. De esta forma se amplía la clase media de granjeros libres.
De esta forma podemos concluir que cualquiera que sea su actividad dominante, una economía descentralizada que contribuye a crear una nación de ciudadanos independientes es altamente favorable para el desarrollo y mantenimiento de las instituciones democráticas.
Las economías de dirección central sólo han existido en países donde sus líderes eran fundamentalmente antidemocráticos.
2. ¿Por qué el capitalismo de mercado daña la democracia? Aunque el capitalismo de mercado sea mucho más favorable para las instituciones democráticas que cualquier economía de no mercado que haya existido hasta ahora, tiene también algunas consecuencias desfavorables.
El capitalismo desde un punto de vista democrático, tiene dos caras; una, la cara amable que apunta en dirección a la democracia, la otra, la cara hostil, que apunta al lado contrario.
 La democracia y el capitalismo de mercado están encerrados en un conflicto permanente en el que se modifican y limitan mutuamente.
La economía de mercado beneficia a algunos; pero, también perjudica a otros, y estos otros pueden manifestar su malestar gracias a las instituciones y órganos democráticos que se instauran a partir del establecimiento y el desarrollo de la economía de mercado.
2 Algunos oponentes propusieron una mera regulación del capitalismo de mercado (cosa que si consiguieron), pero otros abogaron por abolirlo directamente (cosa que nunca han conseguido). De esta forma, el capitalismo de mercado sin intervención y regulación estatal fue imposible en un país democrático por dos razones: - Las instituciones básicas del mismo capitalismo de mercado exigen una extensa regulación e intervención estatal. Mercados competitivos, propiedad de las unidades económicas, ejecución de los contratos, prevención de monopolios, protección de derechos de propiedad, son aspectos que dependen de leyes, políticas, decretos, etc. Una economía de mercado no es completamente autorregulada, ni puede llegar a serlo.
- Sin la intervención y regulación estatal, una economía de mercado inevitablemente produce serios daños a determinadas personas; y aquellos que son perjudicados o pueden llegar a serlo exigirán una intervención estatal.
En todos los países democráticos, los prejuicios producidos, o que cabe esperar que se ocasionen por la acción de los mercados no regulados, ha inducido a los gobiernos a intervenir para alterar un resultado que de no hacerlo acarraría un daño a algunos ciudadanos. En por ejemplo; seguro de desempleo, políticas fiscales, en seguridad, educación, sanidad, imposición o reducción de aranceles, etc.
En ningún país democrático pues, existe una economía de mercado sin extensa regulación e intervención estatal dirigida a disminuir sus efectos perjudiciales.
 Dado que el capitalismo de mercado inevitablemente genera desigualdad, limita el potencial democrático al crear desigualdades en la distribución de los recursos políticos.
Debido a la desigualdad en recursos sociales, algunos ciudadanos obtienen una influencia significativamente mayor que otros sobre las decisiones políticas y las acciones del gobierno.
 El capitalismo de mercado en gran medida favorece el desarrollo de la democracia hasta el nivel de la democracia poliárquica. Pero, dadas sus adversas circunstancias para la igualdad política, es desfavorable para el desarrollo de la democracia más allá del nivel de la poliarquía.
Una que la sociedad y la política han sido transformadas por el capitalismo de mercado, y están presentes las instituciones democráticas, la perspectiva cambia drásticamente. Ahora, la desigualdad en los recursos que estimula el capitalismo produce serias desigualdades políticas entre los ciudadanos.
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