tema 3 SEGUNDO PARCIAL (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Derecho Eclesiástico
Año del apunte 2014
Páginas 3
Fecha de subida 04/05/2016
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Apuntes elaborados personalmente combinando las explicaciones de clase con los manuales. Muy claros y bien organizados.

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TEMA 3: EL CONCEPTO DE MATRIMONIO Y EL IUS CONNUBII 1.
INTRODUCCIÓN El derecho a contraer matrimonio es un derecho subjetivo. Se trata del ius connubiis.
En primer lugar vamos a analizar los principios doctrinales que sirven de sustento a la regulación que después hace el legislador.
Es el sustrato ideológico: los valores o creencias que informan el matrimonio canónico.
El matrimonio civil también se sustenta sobre unos principios informadores, también de carácter ideológico y axiológico. Es en ese sustrato en el que se aprecian las principales diferencias entre ambos sistemas.
2.
EL IUS CONNUBII: CONCEPTO, PRESUPUESTOS Y LÍMITES El ius connubii es un derecho generalmente reconocido en la actualidad con un carácter universal.
Toda persona tiene reconocida la capacidad jurídica y de obrar. El reconocimiento del derecho a contraer matrimonio de toda persona, sea hombre o mujer, tiene dimensión universal, así se denominaría la capacidad jurídica. La capacidad de obrar otorgará en función de si se cumple los determinados requisitos de madurez psíquica. Sin embargo, hay determinados supuestos que no cumplen los requisitos, el legislador establece limitaciones legales a ello.
A. Por lo que respecta al MATRIMONIO CANÓNICO:  Principios sobre la noción jurídica del matrimonio canónico: podríamos decir que es una institución natural elevada a la condición de sacramento.
Para analizar cómo se llega a esta formulación, hay que tener en cuenta el momento histórico en el que se transita del concepto de matrimonio clásico, al concepto que se produce como consecuencia del proceso de cristianización. Podemos partir de una contraposición de definiciones: o La definición desde el punto de vista clásico es la unión del varón y la mujer que contiene la comunidad de la vida.
o En contraposición nos encontramos la definición de Pedro Lombardo: unión marital de varón y mujer entre personas legítimas que retienen la comunidad indivisible de la vida.
Se parte de una definición similar, pero se le añaden una serie de elementos posteriores que van modulando esa concepción inicial. Estos elementos se observan ya en la definición de Pedro Lombardo, que han permanecido después a lo largo de la Historia:  Se habla ya de unión marital, con lo que se habla de un tipo específico de unión: ya está implícita la concepción del matrimonio como un contrato, que tiene un contenido propio y que afecta a cuestiones personalísimas de la vida de los seres humanos. No se habla de cualquier tipo de unión, sino una unión que tiene una connotación netamente jurídica.
 Entre personas legítimas: como ya no es un mero hecho, sino que se trata de un contrato, esto va a requerir una determinada capacidad jurídica. Esa legitimidad está en estrecha relación con la naturaleza del contrato, que afecta a la dimensión procreativa, por lo que se exige una capacidad especial, puesto que afecta al ámbito más íntimo de la relación entre las personas.
 Retener la comunidad de vida: hace referencia al principio de indisolubilidad del matrimonio. Esa alianza o unión mantiene la comunidad de vida aún en contra de la voluntad de los cónyuges.
Hay que hacer referencia a la dimensión contractual del matrimonio. En el caso del matrimonio canónico, esto puede plantear algunas dificultades. Actualmente, el hecho de que el matrimonio sea un contrato no plantea ninguna duda desde el punto de vista de lo que establece la ley. Se habla del contrato como alianza pactada o expresamente se habla de contrato matrimonial, despejando todo tipo de polémicas.
Los elementos básicos del matrimonio canónico están establecidos en los cánones 1055 a 1057, preceptos contenidos en el Código de Derecho Canónico. Aquí se encuentra contenida la estructura básica del matrimonio canónico.
- Es aquí donde se hace expresamente a la naturaleza contractual del matrimonio: en el canon 1055 se habla expresamente del matrimonio como alianza matrimonial por la que el varón y la mujer constituyen un consorcio de toda la vida.
En el canon 1057 se vuelve a incidir en esta cuestión, dejando patente que el matrimonio lo produce el consentimiento.
Por lo tanto, el principio fundamental es claro: EL MATRIMONIO ES UN CONTRATO. Esta cuestión ha sido discutida desde el punto de vista doctrinal, por lo que habría que hacer algunas aclaraciones por varias razones: 1) 2) - Por lo general, la concepción contractual es una denominación que se ha reservado para designar a aquellas relaciones jurídicas que tienen un contenido fundamentalmente patrimonial.
Por lo general, en el ámbito de las relaciones contractuales en el ámbito privado, el contrato está presidido por una nota característica: principio de autonomía de la voluntad. Las personas son libres para contratar lo que les parezca oportuno, siempre que las partes se pongan de acuerdo.
Sin embargo, este principio, en el caso del matrimonio canónico, rige sólo matizadamente, en una fase: en la fase constitutiva del matrimonio. Por tanto, no rige para pactar las cláusulas ni el contenido del contrato. Éstas están establecidas por la ley.
Por ello, hay autores que han puesto en duda la naturaleza contractual del matrimonio, puesto que no tiene la nota inherente de la autonomía de la voluntad. La mayoría de la doctrina acepta que es un contrato sui generis, puesto que no tiene todas las características.
Ordenación del matrimonio: se refiere a la finalidad del matrimonio. A sus fines esenciales, propios de la institución y a los que los contrayentes tienen que adherirse, puesto que si no el matrimonio es nulo. Esto es compatible con que los contrayentes tengan, además, otros fines subjetivos.
La ordenación del matrimonio es totalmente distinta en el anterior Código y en el actual.
o El Código de 1917 encontraba en el matrimonio dos fines:  Un fin primordial: generación y educación de la prole.
 Un fin secundario a él subordinado: ayuda mutua entre los cónyuges y el remedio de la concubiscencia. Es una forma de encauzar la tendencia sexual natural en los seres humanos.
o En el Código de *** ya no se hace referencia a fines, sino a bienes (bien de los cónyuges y de la prole) pero significa lo mismo. Lo único que desaparece es la prelación.
- Las propiedades esenciales del matrimonio: Se regulan en el canon 1056. Se habla de dos propiedades fundamentales: o o Unidad: hace referencia al carácter monógamo de la relación. Ello lleva implícito la heterosexualidad.
Indisolubilidad: la indisolubilidad del matrimonio se opone directamente al divorcio. El principio general de la indisolubilidad del matrimonio, antes enunciado, admite algunas excepciones: el matrimonio rato y no consumado puede ser disuelto por el Romano Pontífice, si existe justa causa. El matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano, ni por ninguna causa fuera de la muerte. Dado que la indisolubilidad del matrimonio se extiende, tanto al matrimonio entre bautizados como al matrimonio entre no bautizados, es preciso recordar una nueva excepción a dicho principio. En efecto, en los cánones 1143 y siguientes se regulan una serie de supuestos de disolución de matrimonios entre no bautizados. Cuando concurran ciertos supuestos, regulados legalmente, se puede disolver el vínculo matrimonial entre no bautizados, en base a ciertos principios doctrinales resumidos en los privilegios paulino y petrino.
Firme el principio de la indisolubilidad del matrimonio, aplicable tanto a los bautizados como a los que no lo están, la legislación canónica sienta los siguientes principios:  El matrimonio entre bautizados que ha sido consumado es absolutamente indisoluble.
 El matrimonio entre bautizados no consumado puede ser disuelto por el Romano Pontífice si existe justa causa.
 El matrimonio entre no bautizados puede ser disuelto si concurren las circunstancias requeridas legalmente.
o La divinidad sacramental podría considerarse como otra propiedad, aunque es discutible.
Estas propiedades, como son esenciales, tienen que ser aceptadas por los contrayentes en el momento inicial del matrimonio.
*** LA COMUNIDAD CONYUGAL Una vez que el matrimonio nace, lo que nace es un contrato obligacional.
El matrimonio in fieri se refiere al momento constitutivo y tiene lugar a través de la mutua prestación del consentimiento por los contrayentes.
En los artículos 1134 – 1140 del Código Civil, se regulan los derechos y obligaciones de los cónyuges entre sí, es una comunidad íntima de vida y amor denominada “consorcio de toda la vida”.
B. Por lo que respecta al MATRIMONIO CIVIL: La legislación civil matrimonial conserva los elementos formales heredados del matrimonio canónico: de ahí que tengan la misma naturaleza.
La cuestión, consiste en precisar cuál es el objeto del consentimiento matrimonial. Los artículos 66 – 68 del Código Civil regulan los derechos y deberes de los cónyuges; de ahí cabe deducir lo siguiente:  Artículo 66: los cónyuges son iguales en derechos y deberes  Artículo 67: los cónyuges deben ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia  Artículo 68: los cónyuges están obligados a vivir juntos, a guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente.
No existe ninguna referencia a la admisión del trato sexual entre los cónyuges, de tal manera que la impotencia no es causa de nulidad del matrimonio. Curiosamente, sólo se menciona la prohibición de relación extraconyugal, al obligar a los cónyuges a guardarse fidelidad.
El matrimonio tal como está regulado en el vigente Código Civil, pone de relieve el “vaciamiento institucional”, que V. Reina resume así: “en suma, la fuerza de los hechos ha acabado imponiéndose, demostrando las radicales limitaciones y la inutilidad del derecho a la hora de pretender abordar la crisis conyugal y sus consecuencias culpabilistas o de pretender imponer la convivencia contra la voluntad de alguno de los cónyuges”. Esto se denomina “crisis de identidad”. Puesto que el matrimonio puede ser disuelto por cualquier causa, se considera que el matrimonio ha perdido su naturaleza contractual.
El matrimonio está dotado como un régimen especialmente beneficioso para las personas y para ello se busca una explicación, que es: que como el matrimonio garantiza la procreación y mantenimiento de la prole, se considera que tiene una transcendencia comunitaria por lo que es beneficiaria para la sociedad como institución. Como ya el matrimonio no se orienta a la procreación, se considera que ha perdido la trascendencia comunitaria por lo que no interesa al estado.
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