Cap. 2 Sociedades personalistas (2015)

Resumen Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho Mercantil II
Año del apunte 2015
Páginas 10
Fecha de subida 09/03/2015
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LECCIÓN 2. SOCIEDADES PERSONALISTAS Y CUENTAS EN PARTICIPACIÓN 2.1 INTRODUCCIÓN Procede abordar a partir de aquí el estudio particularizado de los diversos tipos sociales, comenzando con las sociedades personalistas (colectiva y comanditaria). Junto a ellas, y en coherencia con el concepto amplio de sociedad, se opta por integrar asimismo en este capítulo el contrato de cuentas en participación.
2.2 LA SOCIEDAD COLECTIVA 2.2.1 Antecedentes La personalidad jurídica de la sociedad colectiva ha sido tradicionalmente admitida en el Derecho francés y en el belga, y rechazada, al menos con carácter general, en los Derechos de corte germánico, que limitan el reconocimiento de la personalidad a las sociedades capitalistas. Ésta es, igualmente, la tesis dominante de la doctrina italiana a raíz del Codice civile de 1942, y la que se sigue en el Derecho inglés. Nuestro Código de Comercio, de manera clara, reconoce la personalidad jurídica de todas las sociedades mercantiles, entre las cuales figura la sociedad colectiva.
2.2.2 Notas características y concepto De los preceptos que el CCom dedica a esta figura pueden extraerse las siguientes notas caracterizadoras: 1ª) Se trata de una sociedad de trabajo (de los arts. 129 y ss se extrae que se constituye una comunidad de trabajo que faculta a todos los socios para concurrir a la dirección y manejo de los asuntos sociales, salvo que se hubiera limitado esta facultad en la escritura social). Además, por su propia estructura, puede recibir aportaciones de industria o trabajo.
2ª) Es una sociedad personalista, porque la consideración de la personalidad de cada socio, de sus cualidades personales o patrimoniales, es la causa determinante del consentimiento de los demás para constituir la sociedad.
3ª) Es una sociedad de responsabilidad ilimitada para sus socios, los cuales responden personal y solidariamente de las obligaciones sociales, una vez hecha la excusión de los bienes de la sociedad (arts. 127 y 237 CCom).
La doctrina española ha venido negando, con razón, que el socio colectivo posea la cualidad de comerciante, porque la actividad económica que constituye el objeto social se realiza por nombre y por cuenta de la sociedad y no de cada uno de sus miembros.
En conclusión, a la vista del régimen vigente, puede definirse la sociedad colectiva como la sociedad organizada sobre una base personalista, para el ejercicio en nombre colectivo de una actividad mercantil, de cuyas consecuencias responden subsidiariamente frente a los terceros todos los socios, personal, solidaria e ilimitadamente.
2.2.3 Requisitos para su constitución A) Sobre la eficacia de la inscripción registral El contrato de sociedad colectiva requiere ser otorgado en escritura pública, la cual debe ser inscrita en el RM (art. 119 CCom). Ha sido frecuente discutir acerca de las consecuencias de la falta de cualquiera de estos requisitos.
Tradicionalmente se ha dicho que la ausencia de cualquiera de estos requisitos conllevaba que la sociedad fuera irregular por defecto de constitución y quedaba privada de personalidad jurídica, pero esta opinión ha sido modificada. Se considera que en el ámbito de las sociedades personalistas la inscripción en el RM no está dotada de eficacia constitutiva (es decir, tendrá personalidad jurídica y será verdaderamente colectiva aunque no esté inscrita).
B) Menciones de la inscripción Independientemente de los requisitos formales que deben concurrir en el otorgamiento de toda escritura, los arts. 125 CCom y 209 RRM, determinan el contenido mínimo de la escritura de constitución. Deben hacerse constar las siguientes circunstancias: 1º) Nombre, apellidos y domicilio de los socios (art. 125 CCom) 2º) Razón social (arts. 125 CCom y 209 RRM) Es la denominación o firma de la sociedad, mediante la cual es individualizada en el tráfico y contrae sus obligaciones. Destacan los principios de veracidad y novedad.
Quienes, sin pertenecer a la sociedad, autoricen la inclusión de su nombre en la razón social, quedarán sujetos a la responsabilidad solidaria, sin perjuicio de la penal, si hubiere lugar a ella (art. 126 CCom).
3º) Domicilio, objeto social, fecha de comienzo de las operaciones y duración de la sociedad 4º) Capital social (art. 136 y 137 RRM que, sin embargo, prevé la posibilidad de sociedades sin cifra de capital social, concretamente aquellas constituidas exclusivamente por socios industriales).
Tiene una función instrumental y de garantía. No obstante, en las sociedades personalistas no cumple la misma función de garantía de los terceros que desempeña la cifra de capital en las sociedades de capital. En las sociedades de personas, la garantía última para los acreedores consiste en la responsabilidad personal, solidaria e ilimitada de los socios por las deudas sociales.
El capital se constituye con los fondos o bienes aportados por los socios, que también habrán de constar necesariamente en la escritura (art. 125 CCom y 209.7 RRM). Las aportaciones pueden consistir en dinero, bienes, derechos o en trabajo.
5º) Reglas relativas a la gestión y representación de la sociedad 6º) Otras cláusulas 2.2.4 Relaciones jurídicas internas Hacen referencia a las relaciones de los socios con la sociedad (persona jurídica). Poseen carácter dispositivo (como las externas).
A) Gestión y administración de la sociedad 1º) Distinción entre gestión y representación La representación (concepto estrictamente jurídico) presupone la concesión de un poder de contenido típico e inderogable cuya actuación determina la inmediata vinculación de la sociedad respecto a terceros. La gestión (concepto jurídico-material) es de contenido flexible, cuyos efectos se agotan en la esfera interna de la sociedad.
2º) Distintos supuestos de administración de la sociedad El acuerdo de atribución de la administración a un socio determinado no habrá de constar necesariamente en la escritura social (pero puede constar). En estos casos, no juega el derecho de oposición o veto, por expresa indicación del art. 131 CCom. Debemos pensar que para estos y otros acuerdos, salvo previsión expresa en contrario en la escritura de constitución, cada socio dispone de un voto, cualquiera que sea su aportación al capital de la sociedad.
También podría encomendarse la administración a un tercero, si bien se ha puesto en duda que el administrador así nombrado tenga la condición de órgano de la sociedad.
3º) Posición de los administradores Son órganos de la sociedad y están legitimados frente a ella y frente a los socios no administradores para realizar cuantos actos sean necesarios para la consecución del objeto social, ya se trate de actos de administración en sentido estricto, ya de actos de disposición.
Estas facultades, sin embargo, pueden delimitarse en la escritura de la sociedad.
4º) Posición de los socios no administradores La injerencia de los socios no administradores en las funciones administrativas de la sociedad, lleva aparejada una grave sanción: su exclusión de la sociedad (art. 218 CCom). Ello no obstante, los socios colectivos conservan un amplio poder de vigilancia y control de la administración y la contabilidad, pudiendo hacer las reclamaciones que crean convenientes para el interés común, en la forma que establece el artículo 133 CCom. En todo caso, su concurso será necesario para la designación o revocación de los administradores, para la aprobación de cuentas y para los actos de modificación de la estructura social.
B) Prohibición de competencia Los socios de una sociedad colectiva soportan una prohibición de no realizar actividades económicas fuera de la sociedad, en mayor o menor medida según cuál sea su objeto social. La prohibición deriva de forma directa del deber de fidelidad que, con carácter general y con diferente intensidad, se impone a los socios de todas las sociedades.
La extensión de la prohibición es distinta, según que en la escritura de constitución se hubiera determinado o no el género de comercia a que ha de dedicarse la sociedad. En caso de que los socios contravengan estas disposiciones aportarán a la sociedad el beneficio que pudieran obtener de estas operaciones, y sufrirán individualmente las pérdidas, si las hubiere.
C) Participación en las pérdidas y en las ganancias 1º) Participación de los socios en las ganancias Sólo cuando de los documentos contables se derive la existencia de beneficios, es cuando se puede proceder a la distribución de los mismos entre los socios. Los autores entienden que en ningún caso puede hablarse de beneficios mientras el activo líquido de la sociedad no cubra la cifra del capital.
2º) Participación en las pérdidas Debe realizarse en igual proporción que las ganancias (art. 141 CCom). La norma se aplica, en principio, sólo respecto de los socios capitalistas, dejando fuera a los industriales, quienes, en principio, no participan en las pérdidas, salvo por pacto expreso.
La voluntad de los socios, sin embargo, encuentra también su límite en esta materia, en la prohibición de cláusulas leoninas: será nula y se tendrá por no puesta la cláusula que exonere a cualquier socio (salvo a los aportantes de industria) de toda participación en las pérdidas.
2.2.5 Relaciones jurídicas externas A) Representación de la sociedad Supone la manifestación a los terceros de la voluntad social. Puede ser conferida a todos los administradores o solamente a alguno de ellos. Lo decisivo es la autorización para el uso de la firma social (art. 127 CCom). Para que el acto del administrador pueda vincular a la sociedad es necesario que se halle autorizado para el uso de la firma social y que obre en nombre de la sociedad. Por el contrario, los socios no autorizados para usar la firma social no vincularán a la sociedad (art. 128 CCom).
B) Ámbito de poder Se viene entendiendo por la doctrina que su poder de representación se extiende a todos los asuntos comprendidos en el giro y tráfico de la empresa. Sin embargo, no puede perderse de vista que el objeto social no constituye siempre una referencia válida, al poder existir sociedades colectivas que carecen de objeto determinado. Por ello, ha de estimarse que se trata de un poder de contenido prácticamente ilimitado. No obstante, las dudas surgen cuando se trata de saber si ese contenido puede ser objeto de limitación.
Aunque no exista una solución clara, a tenor del art. 127 CCom, parece inclinarse por la inoponibilidad frente a terceros (salvo casos de mala fe del tercero) de las referidas limitaciones. En tales casos la sociedad quedaría vinculada, pero el administrador respondería frente a la sociedad por el daño causado (ex art. 144 CCom).
C) Abuso de la firma social Cuestión diversa es que la persona autorizada para usar la firma social y para vincular a la sociedad, utilice dicha facultad en provecho propio y no en interés de la sociedad. En tal caso, aparte de la eventual vinculación de la sociedad con las personas con quienes aquél contrató, se generan diversas consecuencias. De una pate, perderá las posibles ganancias que le correspondiera del negocio y, de otra, será causa de exclusión de la sociedad (art. 135).
D) Responsabilidad de la sociedad y de los socios La sociedad responde de las obligaciones que le incumben con todos sus bienes presentes y futuros (art. 1.911 CC). Pero la responsabilidad por las deudas sociales puede extenderse también sobre el patrimonio de los socios (art. 127 CCom). La cuestión que se plantea es determinar si la responsabilidad de los socios se ofrece en el mismo plano que la responsabilidad de la sociedad, o si, por el contrario, tiene un carácter subsidiario respecto de ésta. Del artículo 237 CCom se deduce claramente esta última solución.
La responsabilidad de los socios por razón de las deudas sociales es, pues, subsidiaria, respecto de la sociedad y solidaria, entre los mismos socios.
2.3 LA SOCIEDAD COMANDITARIA SIMPLE 2.3.1 Concepto y notas características En las legislaciones modernas se regula la sociedad comanditaria como una subespecie de la sociedad colectiva, de la cual se diferencia por la existencia de dos clases de socios: los colectivos (que desempeñan en exclusiva la dirección y la gestión de la sociedad y responden ilimitadamente de las deudas sociales) y los socios comanditarios que, separados de la gestión social, responden frente a terceros de dichas obligaciones en forma limitada, hasta una cantidad predeterminada, que coincide con su cifra en su aportación a la sociedad.
Es una sociedad personalista porque se constituye en atención a las circunstancias personales de los socios colectivos (en cambio las de los socios comanditarios tienen escasa significación jurídica) y porque por su especial estructura es un instrumento singularmente adecuado para la asociación del capital y del trabajo.
El hecho de que existan en el tráfico otras formas que pueden cumplir similares funciones (la limitación de responsabilidad) sin incurrir en sus desventajas (el hecho de que parte de los socios necesariamente han de responder ilimitadamente de las deudas sociales), hace que su función sea suplida con ventaja por otros tipos societarios, siendo en la actualidad casi una figura testimonial.
A) Formalidades constitutivas Son las propias de las sociedades colectivas, si bien en la escritura de constitución han de hacerse constar (además de las circunstancias exigidas en los arts. 125 CCom y 209 RRM) las menciones siguientes: 1º) La identidad de los socios comanditarios; 2º) Las aportaciones que cada socio comanditario haga o se obligue a hacer a la sociedad, con expresión de su valor, conforme a lo dispuesto en el art. 172 CCom, cuando no sean dinerarias; 3º) El régimen de adopción de los acuerdos sociales (art. 210 RRM).
La denominación es de carácter subjetivo (razón social) y se constituye en la forma que determina el art. 146 CCom y 400.2 RRM. En la denominación, puede incluirse asimismo una referencia a una actividad que esté incluida en el objeto social.
Por el contrario, los socios comanditarios no pueden nunca incluir su nombre en la razón social, bajo sanción de responder, frente a terceros, como un socio colectivo, pero sin adquirir los derechos propios de éstos (art. 147 CCom) (igual que si se inmiscuyen en la gestión de la sociedad existiendo autorización de ésta).
B) Relaciones jurídicas internas 1º) La aportación del socio comanditario Destacan dos aspectos: su consideración como cuota del capital social y como suma de responsabilidades. En el primer aspecto, la aportación del socio comanditario (que no puede consistir en trabajo) está destinada a integrar el capital de explotación de la sociedad y queda sometida al principio de libertad de pactos. Marca el límite de responsabilidad del socio comanditario.
2º) Gestión e la sociedad Corresponde exclusivamente a los socios colectivos. El art. 148 CCom prohíbe a los socios comanditarios hacer acto alguno de administración de los intereses de la sociedad, ni siquiera como apoderados de los socios gestores (la doctrina ha tachado de excesiva la prohibición).
El art. 150 CCom confiere a los socios comanditarios un derecho de información contable. Pero ha de estimarse que su concurso es necesario para la aprobación de las cuentas y la gestión social, y, probablemente también, para la designación o revocación de los administradores. En todo caso, la escritura social habrá de contener el régimen de adopción de acuerdos sociales (art. 210 RRM), señalando la forma en que los socios comanditarios han de concurrir a la formación de la voluntad social.
3º) La participación en ganancias y pérdidas Se aplican los principios antes examinados en relación a la sociedad colectiva, pero aquí se percibe con mayor intensidad la necesidad de no distribuir beneficios mientras no esté cubierta la cifra de capital. Así pues, y salvo pacto en contrario, los beneficios y las pérdidas deberán distribuirse entre los socios colectivos y comanditarios según las reglas de los arts.
140 y 141 CCom. Rige, pues, el principio de igualdad, que pone de relieve cómo el socio comanditario no es socio de peor condición que el colectivo. Pero la participación del socio comanditario en las pérdidas de la sociedad está limitada a la cuantía de su aportación. Las pérdidas, pues, podrán imputarse a la participación del socio comanditario en la proporción que corresponda, pero sólo hasta el límite señalado; el exceso, si lo hubiere, ha de distribuirse exclusivamente entre los socios colectivos.
C) Relaciones jurídicas externas 1º) Representación Corresponde a los socios autorizados para el uso de la firma social, pudiendo serlo sólo los socios colectivos. La atribución de esta facultad a los socios comanditarios desnaturalizaría su posición en la sociedad. Resulta plenamente aplicable lo dicho al tratar de la gestión social.
2º) Responsabilidad de los socios comanditarios y colectivos Si el socio comanditario ha realizado íntegramente su aportación, no queda obligado personalmente respecto de terceros, salvo que se haya ofrecido en el contrato una mayor suma de responsabilidades. Los acreedores sociales sólo pueden dirigirse contra el patrimonio de la sociedad y, en su defecto, contra los socios colectivos, que responden personal, solidaria e ilimitadamente de las deudas sociales.
Si el socio comanditario no ha realizado en todo o en parte su aportación queda obligado de forma personal frente a terceros hasta el límite de la aportación prometida. Aunque el CCom no dice nada al respecto, parece más coherente con el sistema subyacente reconocer a los acreedores sociales una acción para dirigirse directamente contra el socio comanditario, sin necesidad de tener que recurrir al mecanismo de la acción subrogatoria. Más discutible es que esa acción directa pueda entablarse sin hacer previa excusión de los bienes sociales.
2.4 MODIFICACIONES DE LAS SOCIEDADES PERSONALISTAS En términos generales, cualquier acto de modificación de una sociedad personalista requiere el consentimiento unánime de todos los socios. Destacan por su importancia las modificaciones que afectan a la estructura personal de la sociedad y la transformación o cambio de tipo social.
2.4.1 Modificaciones subjetivas A) Supuestos principales de modificación Puede producirse mediante la transmisión de la cualidad del socio, mediante la admisión de nuevos socios que realizan sus aportaciones al fondo social, o mediante la disolución parcial de la sociedad.
La transmisión de la cualidad de socio y la admisión de nuevos socios implican una novación subjetiva del contrato de sociedad que, como tal, requiere el consentimiento de todos los socios colectivos (art. 143 CCom y 212.2 RRM) y presupone el cumplimiento de las mismas formalidades exigidas para la constitución de la sociedad.
La disolución parcial de la sociedad puede producirse mediante la separación de alguno de los socios (implica un denuncia parcial del vínculo social y se instrumenta en virtud de una declaración unilateral de voluntad del socio que pretende separarse) o mediante su exclusión de la sociedad (sanción para el socio que incumple gravemente sus deberes para con la sociedad; siendo necesaria una sentencia judicial en caso de oposición del socio excluido).
En uno y otro caso, disuelta parcialmente la sociedad, debe procederse a la determinación y pago de la cuota de liquidación del socio. Desde este punto de vista la disolución parcial requiere una liquidación de las operaciones pendientes y una determinación del haber líquido de la sociedad como presupuestos indispensables para delimitar, a su vez, la cuota del socio saliente.
B) Responsabilidad del socio saliente En cualquiera de los tres casos anteriores, el ex socio colectivo responde frente a terceros de las obligaciones contraídas por la sociedad antes del acto de modificación como si continuara formando parte de la misma. Se exceptúa el supuesto de que los terceros acreedores hayan consentido expresamente el acto de modificación, liberando al socio saliente de toda responsabilidad.
Por lo demás, en ninguno de los supuestos examinados se interrumpe la actividad especulativa de la sociedad. Por esta razón, la sociedad puede contraer nuevas obligaciones que, en principio, no deberían afectar al socio saliente. Sin embargo, mientras el acto de modificación no se haya publicado en el Registro parece indudable que el socio saliente debe continuar respondiendo de estas obligaciones como si formara parte de la sociedad, porque los terceros han confiado en la situación de apariencia pública del Registro. Ello no obstante, en el ámbito interno el socio que ha dejado de pertenecer a la sociedad debe quedar indemne de las consecuencias derivadas de estas obligaciones.
C) Mantenimiento de la personalidad jurídica Aunque, en principio, la modificación de la base personal de una sociedad colectiva o comanditaria no altera su personalidad jurídica, se confiere al tercero contratante el derecho a denunciar la vigencia del contrato celebrado en todos aquellos casos en que la salida de un socio repercuta gravemente en las circunstancias que fueron tenidas en cuenta para prestar su consentimiento.
D) Responsabilidad de los nuevos socios A juicio de los autores, el nuevo socio de una sociedad colectiva debe responder de todas las obligaciones sociales, sin distinción. Distinto es que en el contrato, en el momento de incorporarse a la sociedad, hubiera pactado con sus consocios que sólo respondería de las deudas contraídas con posterioridad a la fecha de su incorporación a la sociedad. Sin embargo, ese pacto tendría únicamente eficacia interna y no puede, a nuestro juicio, ser opuesto a los terceros.
La solución no puede ser distinta en el caso de transmisión de la condición de socio, pues si se entiende que el nuevo socio se subroga en la posición jurídica del cedente, cabría pensar que existe una asunción cumulativa de responsabilidad que no libera al socio saliente frente a terceros, aunque le legitima para exigir del adquirente el reembolso de todo cuanto haya pagado por cuenta de éste.
2.4.2 Transformación El cambio o modificación de la forma o tipo social de una sociedad colectiva o comanditaria requiere, en principio, el consentimiento de todos los socios (sean colectivos, sean comanditarios). Tratándose de una sociedad comanditaria podría ser suficiente el consentimiento de todos los socios colectivos y el acuerdo mayoritario de los comanditarios adoptado en la forma y con los requisitos previstos en la escritura social; o incluso, bastar el acuerdo mayoritario tanto de los socios colectivos como de los comanditarios.
Deberá constar en escritura pública, que deberá contener todos los requisitos y menciones necesarias para constituir el tipo social objeto de la transformación y deberá inscribirse en el RM. La sociedad colectiva o comanditaria, como sociedades mercantiles que son, pueden transformarse en cualquier otro tipo de sociedad mercantil.
En todo caso, los socios colectivos que, como consecuencia de la transformación, asuman una responsabilidad limitada, no quedarán en principio liberados de su responsabilidad personal por razón de las deudas sociales anteriores a la transformación.
2.5 DISOLUCIÓN Y LIQUIDACIÓN DE LAS SOCIEDADES PERSONALISTAS 2.5.1 Disolución La disolución de las sociedades personalistas no actúa inmediatamente como causa de extinción de la sociedad, sino que opera como presupuesto jurídico de la liquidación. La disolución, una vez que se acuerda, pone fin a la actividad especulativa de la sociedad y da lugar al inicio de las operaciones de liquidación, en sentido amplio, que comprenden la realización de todas las operaciones pendientes, la determinación del haber líquido de la sociedad y su división entre los socios.
Las causas de disolución, en defecto de pacto expreso de la escritura social, se determinan en los arts. 221 y ss CCom. Ninguna de estas causas, salvo el transcurso del tiempo, opera de forma automática, por lo que han de hacerse valer por los socios. Incluso la disolución por el transcurso del tiempo podría eludirse si antes del vencimiento del plazo los socios acuerdan por unanimidad la prórroga de la sociedad (art. 223 CCom).
En todo caso, la disolución, en cuando da lugar a la liquidación de la sociedad, ha de inscribirse en el RM y, mientras tanto, no producirá efecto en perjuicio de terceros (art. 226 CCom).
2.5.2 Liquidación Durante esta fase subsiste la personalidad jurídica de la sociedad, aunque limitada a los fines propios de la liquidación, y la actividad de los administradores de la sociedad se sustituye por la de los liquidadores que actúan como órganos de la sociedad en liquidación.
El cargo de liquidador recae en las personas designadas en la escritura social y, en su defecto, en los propios administradores, salvo que medie oposición por parte de alguno de los socios, en cuyo caso se estará al régimen establecido del art. 229 CCom, que prevé la inmediata convocatoria de junta general de todos los socios para decidir el nombramiento de los liquidadores (que pueden ser personas extrañas a la sociedad).
Su actividad está limitada a la conservación y administración del caudal común y liquidación de las operaciones pendientes, estando legitimados, en este concepto, para percibir los créditos de la compañía y extinguir las obligaciones contraídas de antemano, según vayan venciendo (art. 228 CCom).
Cuando el patrimonio de la sociedad resultase insuficiente para atender el pago de todas las obligaciones pendientes, los liquidadores podrán exigir de los socios la entrega de las cantidades necesarias para este fin, salvo, en su caso, de los comanditarios que hubieran realizado íntegramente su aportación. Si, por el contrario, una vez extinguidas todas las obligaciones, resultaran bienes sobrantes, se dividirán entre los socios.
2.6 LAS CUENTAS EN PARTICIPACIÓN 2.6.1 Función económica actual Las cuentas en participación constituyen una fórmula asociativa y de colaboración económica, por la que uno o varios sujetos aportan capital o bienes a otro, para participar en los resultados prósperos o adversos de un acto o actividad que éste desarrolla enteramente en su nombre, y aparentemente, por su única cuenta. Por ello posee una gran utilidad entre comerciantes que desean o necesitan colaborar en la realización de una actividad de gran valor sin exteriorizar su unión o colaboración; o para que un particular pueda realizar una inversión de rentabilidad superior a la normal, aportándola a un empresario mercantil; o para especular en Bolsa; o para mantener oculta la participación en el comercio; o como instrumentos para la concentración de empresas.
Es, pues, un contrato de gran utilidad y frecuentemente utilizado, por tres razones fundamentales: porque permite mantener oculta la participación de una o varias personas; porque permite su participación en los beneficios que de ella se obtengan; y, además, porque permite no requiere formalidad alguna para su estipulación.
2.6.2 Concepto legal El CCom describe el contrato de cuentas en participación diciendo literalmente que “podrán los comerciantes interesarse los unos en las operaciones de los otros, contribuyendo para ellas con la parte del capital que convinieren y haciéndose partícipes de sus resultados prósperos o adversos en la proporción que determinen” (art. 239).
2.6.5 Extinción del contrato Puede y suele extinguirse por acuerdo de las partes (mutuo disenso); por denuncia del contrato por cualquiera de ellas, siempre que habiéndose estipulado por tiempo determinado concurra justa causa, o aun sin ella, cuando fuere por tiempo indeterminado. No parece, por otra, que la sola declaración de concurso del gestor sea, a la luz de la Ley concursal, causa de extinción automática del contrato de cuentas en participación.
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