4. Surgimiento sociedad de masas (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Periodismo - 2º curso
Asignatura Teorías de la comunicación
Año del apunte 2014
Páginas 5
Fecha de subida 29/10/2014
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Surgimiento sociedad de masas: Le Bon y Tarde.

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TEMA 2. COMUNICACIÓN MEDIÁTICA Surgimiento de la sociedad de masas Nos situamos en el siglo XIX, en la revolución industrial. En esta sociedad surge la ciencia de la psicología y conocimientos nuevos acerca de la conducta individual y colectiva: las ciencias sociales. Uno de los científicos, influenciado por el positivismo de la época, es Gustave le Bon.
GUSTAVE LE BON A finales de siglo XIX, en 1895, Gustave Le Bon publica La psicología de las masas. Es el primer análisis sistemático serio, relativamente documentado, acerca de la irrupción de un fenómeno relativamente nuevo: la emergencia de la masa en la acción política. Intento de explicar la lógica cohesionadora de esta nueva agregación social y lo hace con una perspectiva muy particular, profundamente elitista, por el miedo o la desconfianza hacia la acción de la multitud, a la manifestación de la ciudadanía en tanto que agregación social de lo que él llama la turba o la masa.
Transforma esta masa en una fuerza amenazadora muy importante, porque tendrá un papel clave en la vida política y los asuntos públicos. Le Bon escribió: “El individuo integrado en una masa pierde toda capacidad de acción consciente, pierde su individualidad para transformarse en una parte minúscula de un engranaje que actúa como un todo”.
Lo ve en términos muy negativos y de hecho califica la irrupción de la masa como una regresión histórica que él conecta con la masa de la Revolución Francesa y los ideales de la revolución.
Su libro se publica a finales de siglo y de hecho es el primer libro que se puede considerar un best-seller político debido al impacto que tuvo en la época, era un libro provocador, sin duda.
El libro apareció en una sociedad de finales del siglo XIX que se caracterizaba por estar en tránsito debido a la revolución industrial, que había revolucionado todas las estructuras sociales y económicas.
Las ciudades crecían debido a un intenso proceso de concentración urbana de la población. Se encontraron sobreviviendo en un entorno en que la concentración de la población era enorme en relación al hábitat urbano habitual. Esto es un cambio intensísimo y muy rápido. En pocas décadas se pasa a una organización agraria de la población a una sociedad industrial.
Las condiciones de vida de esta sociedad eran extremadamente duras, jornadas laborales intensísimas y donde los colectivos viven intentando siempre cambiar y modificar las condiciones de vida cuando éstas les parecen inadmisibles, insoportables e injustas; porque el cambiar las cosas es un hecho intrínseco de la condición humana, y aparece el cuestionamiento, la duda, la oposición y el conflicto, porque hay condiciones que son inaceptables para el ser humano.
Estos cambios son la reducción de la jornada laboral, el aumento en la edad mínima para trabajar, la exigencia de que algunos trabajos no puedan ser realizados por niños...
El conflicto en la sociedad social madura es un conflicto de masas, de masas industriales, de espacios nuevos donde vive mucha gente. Esta nueva forma de conflicto o protesta conlleva acciones colectivas (de masas) que provocaron la inquietud de las élites dirigentes, capitalistas que administraban el poder de la sociedad industrial y de los pensadores que intentaban entender y explicar la sociedad.
En la obra se deja ver un miedo profundo hacia la masa de ciudadanos, a su nuevo papel para anular cualquier espacio de sociedad organizada irracional.
Le Bon da por hecho que la masa “es irracional” y que anula cualquier estado de “individualización”. La conducta de la masa, entonces, si no se coarta, conduce a la destrucción de la sociedad. Y por ello asume que el futuro de la sociedad será el de una regresión histórica. Describe un terror que también estaba presente en los grupos dirigentes y en una parte de la ciudadanía, un terror a una Revolución.
Este conflicto industrial crea una dramática social nueva. El conflicto es mucho más complejo en la sociedad industrial que en la sociedad agraria, y requiere de cosas nuevas que ahora son posibles por los cambios culturales y sociales, requiere que los que van a protestar tengan elementos de comunicación para conectar con la clase social: Necesitan herramientas de comunicación.
La gramática basada en el conflicto implicaba describir hechos, las condiciones de vida de la infancia, la ausencia de derechos, la disparidad entre las condiciones de vida de unos y las de otros, acciones colectivas que representaban protestas...
La descripción de estos hechos se realizó de manera más o menos horizontal a través de formas culturales emergentes de comunicación intragrupal, de asociaciones, de agrupaciones, etc. que ayudaban a compartir y a socializar experiencias, a crear un mecanismo de conversación pública entre determinados grupos sociales. Esto es un fenómeno absolutamente nuevo. El periodismo como lo conocemos en este momento nace en este momento.
La expansión de la prensa venía delimitada por el analfabetismo mayoritario de la población, pero eso empieza a cambiar entre la población masculina trabajadora industrial. Se rompe el monopolio de la escritura y la lectura. Pero la oposición de la iglesia a la alfabetización de las mujeres fue durísima y no sólo en el siglo XIX, sino bien avanzado el siglo XX, y por ello no fue posible esa alfabetización en las mujeres en tanto que en los hombres.
Esta resimbolización en el fondo tiene una intención de control de la sociedad, de la masa, porque lo que no encaja en Le Bon es el papel de la masa en la vida pública.
Es paradójico, porque lo que está describiendo como una regresión histórica es un proceso que aboca a la alfabetización de la población, el desarrollo de la prensa y a un auge del capitalismo como lo conocemos hoy en día.
Se puede decir que la voz de le Bon constituye un grito de alarma, una concepción retardataria de la historia. Pero de alguna manera también es una concepción equivocada, porque justamente a finales del XIX cuando él describe el papel de la masa y la turba se refiere a una concepción peyorativa y de desconfianza hacia la sociedad.
El aspecto positivo que se puede “rescatar” de la obra de Le Bon es fundamentalmente uno: el llamar la atención sobre un fenómeno emergente acerca de la sociedad de masas y sus características, y la necesidad de pensar en la nueva sociedad que estaba surgiendo como más allá del individuo, como una masa.
El surgimiento del periodismo y de los medios permitieron la ampliación de la conversación pública y de la demanda de la población del derecho a la alfabetización.
Pero en general, se puede concluir que su concepción no capta correctamente cómo estaba evolucionando la sociedad en aquel entonces.
Para sintetizar brevemente el papel de Le Bon se podría decir que su libro es un grito de alarma sobre un fenómeno nuevo pero lo es desde la perspectiva elitista de quien controlaba la sociedad, de alguien que no cree en ningún tipo de desarrollo de la democracia; y su análisis sólo tiene como elemento positivo el constituir una señal de alerta de los procesos sociales que se estaban sucediendo.
GABRIEL TARDE En 1901 publica La opinión y la multitud, un libro constituido por tres ensayos sobre la sociedad de masas y la influencia del periodismo y la prensa en la nueva sociedad.
Es radicalmente distinto el análisis que hace respecto a Le Bon.
Enfoque muy específico: los ciudadanos participan en el colectivo a través de sus condiciones de existencia.
Más que la masa indefinida, Gabriel Tarde describe la existencia de públicos. Si nos situamos en la sociedad burguesa del siglo XIX tenemos muchos públicos.
La prensa articula con su actuación cotidiana y genera públicos diferentes debido a que existe la prensa obrera, la prensa general, etc. y eso genera diferentes formas de pensar y de ver la realidad.
El trabajo de Tarde abre una vía para reconocer la sociedad de masas.
Tarde pone de relieve que “los públicos articulan una conversación pública”.
La emergencia de los públicos reconocibles, estructura una conversación pública. Cuando se habla de conversación pública, estamos hablando de muchas cosas: de la calidad de la democracia, de la vitalidad de la vida pública, de la función social del periodismo...
La idea de Tarde en su momento fue lúcida y iluminó un aspecto del cambio social para la existencia de la vía democrática.
Los diferentes públicos se constituyen en la sociedad donde la prensa tiene un papel clave para la creación de estos grupos.
La emergencia de la opinión pública es explicada por Tarde en su obra y que versa sobre cuestiones completas y contingentes, la opinión pública es el conjunto de opiniones basadas en la experiencia, el debate y la confrontación, que tienen que ver con la apertura de los nuevos espacios de la ciudadanía como el surgimiento de la prensa y que constituyen el preámbulo de la democratización de la sociedad.
Por tanto tenemos una visión muy paradójica si observamos el trabajo de Le Bon y Tarde. Los dos libros se separan por un espacio de tiempo de aproximadamente un siglo (uno a principios de siglo y otro a finales) y describen la sociedad en cambio de una forma completamente diferente.
Y es que Tarde cree que los ciudadanos formamos nuestras opiniones y decidimos participar en la vida pública a partir de nuestras condiciones de existencia, de forma inmanente a la condición humana para cambiar las cosas que nos parecen inadmisibles.
Los ciudadanos participan en el público a través de las condiciones de existencia, es decir, que yo no participo en un público como un autómata, lo hago para intentar buscar algo. Por ejemplo, leo la prensa obrera porque me siento identificado con ella debido a mi condición obrera y porque quiero cambiar aquellas cosas que no me gustan.
Las personas se agrupan no por capricho ni aleatoriedad, sino que se agrupan con las personas que pueden compartir entre ellas sus experiencias porque coinciden con ellas en su condición de existencia.
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