Tema 6. Construcción social de la personalidad (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Psicología - 2º curso
Asignatura Psicología de la Personalidad
Año del apunte 2014
Páginas 5
Fecha de subida 17/07/2017
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TEMA 6 – LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA PERSONALIDAD El proceso socio-histórico de la personalidad La personalidad es un sistema modular de procesos (cognitivos, emocionales y conductuales) que aparecen y se dan en un marco más amplio determinado por la historia y la cultura. No se puede comprender la personalidad al margen de la historia. La personalidad no es ajena a las formas culturales, sociológicas y a los entramados ideológicos presentes en cada sociedad. La personalidad es también histórica.
El desarrollo socio-histórico de la personalidad contemporánea  Renacimiento: aparición de las buenas formas, desarrollo del autocontrol.
 Reforma Protestante: conciencia como centro de conducta, desarrollo del individuo, motivación de logro.
 Ilustración: la razón como criterio, tolerancia a la diferencia.
 Romanticismo: interioridad e imprevisibilidad, subjetividad y singularidad.
En el mundo post-moderno el sujeto está fragmentado, descentralizado. Más que una identidad, la persona actual se caracterizaría por un manojo de identidades sectoriales. Comparando con épicas anteriores, la experiencia post-moderna se caracteriza por ser un mundo de superficie, sin profundidad. No es que se niegue lo profundo, se prescinde de él.
Personalidades generacionales En algunos casos se ha optado por hablar de generaciones específicas, grupos históricos que engloban y definen una actitud general ante la vida, en otros casos se trata más bien de grupos sociales que se caracterizan por un perfil muy definido de actitudes y patrones de conducta:  La generación X. Generación enclavada entre los años 60 y 80. Se caracterizan por haber crecido en hogares fragmentados y acompañados por la televisión como su educador más importante. Son jóvenes crecidos en el marco de una cultura musical, de rock y de música de discoteca, en una situación de desafección familiar y una búsqueda de experiencias y emociones al margen de valores.
 La generación del pulgar. Es un grupo familiarizado con las vídeo pantallas y con un tipo de pensamiento icónico. Se les llama así en Japón debido al uso del pulgar en el manejo de los teléfonos móviles, lo que les ha llevado a que este dedo sustituya muchas de las funciones que tradicionalmente parecían dedicadas al dedo índice.
La psicología cultural de la personalidad La persona occidental ha sido nuestra forma habitual de comprender al hombre y de hacer ciencia sobre él.
Gran parte de nuestros conocimientos, casi la totalidad, se basan en su estudio y análisis. Sin embargo, el hombre occidental no es ni el más extendido ni el que cuenta con mayor historia. Los nuevos enfoques de la Psicología Cultural tratan de acentuar la cultura no como algo extrínseco al sujeto, sino como un conjunto de relaciones que definen internamente a los sujetos. Gertz (1996) ha escrito que no existe una naturaleza humana independientemente de la cultura.
El concepto de personalidad en las culturas El etnocentrismo es la actitud que considera que la humanidad acaba en la frontera de la propia cultura, hasta el punto de considerarse a sí mismos como los seres humanos por excelencia. La etnocentricidad ha consistido en el supuesto ampliamente extendido de que la personalidad es una entidad autónoma, estructuralmente suficiente y caracterizada por una configuración de atributos internos que determinan su conducta. Se ha partido del estudio de la personalidad occidental, anglosajona en la mayoría de las ocasiones, y se ha supuesto, más que se ha probado, que la estructura de la personalidad es prácticamente 1 similar en cualquier otra cultura. Este enfoque ha sido llamado etnocentrismo cultural. Una psicología de la personalidad reducida a la descripción de las formas occidentales que adopta la personalidad no deja de ser una psicología provinciana de la personalidad.
El estudio transcultural de la personalidad Los estudios transculturales han tratado de establecer las diferencias que existen entre las culturas en las variables definidas como universales. Pike (1954) proponía dos formas diferentes de enfocar el estudio de las culturas: un enfoque ETIC, centrado en las variables universales de las culturas, y un enfoque EMIC relativo a las variables peculiares y propias de cada cultura. Variables ETIC de personalidad serían las supuestas en todas las personas, independientemente de su localización geográfica y cultural, mientras que serían EMIC aquellas que se originan en unas regiones peculiares. Al estudio de tales variables da acceso el análisis de la cultura subjetiva de los pueblos (Triandis, 1967):  Las creencias. La forma de ver, interpretar y justificar la realidad.
 Las normas. El tipo de leyes que regulan la interacción.
 Los roles. La organización de las funciones.
 Los valores. Los aspectos relevantes y significativos de la vida, social y singularmente.
McCrae y Terraciano (2005) aplicaron el NEO-PI-R a 50 culturas diferentes (12.000 personas) y concluyeron que los datos soportan la tesis de que el modelo pentafactorial es común en todos los grupos. Esta conclusión no la respaldan la mayoría de los investigadores porque:  No existe una representatividad de los valores medios.
 No atiende a la importancia del lenguaje.
 Se ha empleado un enfoque etnocéntrico.
 No tiene en cuenta la importancia de la cultura.
 Las unidades son descriptivas pero no apropiadas.
Individualismo y colectivismo La cultura colectivista enfatiza los procesos y las relaciones sociales sobre la perspectiva individual. Una cultura es colectivista cuando los intereses del grupo están por encima de los intereses individuales. La cultura individualista hace hincapié en los aspectos singulares del pensamiento y en la autonomía de la persona sobre las relaciones sociales. Una cultura es individualista cuando los intereses del individuo están por encima de los intereses sociales. Es probable que el individualismo o colectivismo no sea ajeno al sistema de riqueza de un país. El individualismo y el colectivismo afectan a las conductas sociales y al sentido de la propia identidad. La identidad en una cultura colectivista es algo parcialmente compartido, de forma que el sujeto no se considera una unidad de acción totalmente autóctona al margen de su grupo básico de referencia. En algunas culturas orientales la persona a la que se le pregunta por su salud no dirá que está bien si alguien de su familia próxima está enfermo. Marin y Triandis (1985) han distinguido el alocentrismo para referirse a la tendencia a preferir los valores globales y grupales y se correspondería con una cultura colectivista. Complementariamente han distinguido el idiocentrismo para referirse a la tendencia de la persona a insistir en los planteamientos singulares; esta tendencia se correspondería con una cultura individualista.
Culturas locales y personalidad El estudio de las variables EMIC de personalidad ha sido y es muy escaso, reducido a algunas variables muy específicas y distintivas de algunas culturas. Muestra que las diferencias culturales son más profundas de lo que en un primer momento se podría considerar.
 La personalidad configuracional (Benedict, 1934). La personalidad se va configurando; cada cultura configura alguna de las posibilidades de la naturaleza humana.
2   La personalidad básica (Kardiner, 1945). El contexto más cercano va constituyendo nuestra personalidad.
La personalidad ecosistémica (Whiting y Child, 1963). Lo que va a determinar nuestra personalidad depende del desarrollo socio-económico del país.
Roles e identidad de género Género y personalidad Ser hombre o mujer es en la mayoría de las sociedades una diferenciación básica acerca de su misma configuración de personalidad. Saber en qué consiste ser mujer u hombre es uno de los primeros aprendizajes que se recibe y uno de los últimos en ser olvidados. Reconocerse como hombre o como mujer es uno de los ejes más centrales de la propia organización de la personalidad. Una primera distinción que suele hacerse es la diferencia entre hombres y mujeres en función del sexo y del género. El sexo haría referencia a los aspectos anatómicos, y el género a los aspectos sociales y culturales que las sociedades les atribuyen. El sexo sería lo que es dado biológicamente y el género lo que es elaborado socialmente.
Los roles de género Los roles de género son las funciones, expectativas y esquemas emocionales que cada sociedad asigna a cada género. No son factores externos, superficiales o secundarios a la personalidad, sino que forman parte de su núcleo. Ciertamente hay elementos que pueden ser externos (forma de vestirse, peinado), pero junto a ellos hay otros aspectos todavía más nucleares (perfil de sentimientos, estados de ánimo). Si nos fijamos, la primera pregunta que se hace sobre un recién nacido es ¿niño o niña? Incluso, la socialización del niño comienza incluso antes del nacimiento; a los niños se les prepara un ambiente simbólico y a las niñas otro. El proceso de socialización continúa en la escuela y en el trabajo y desarrollo profesional.
Elementos propios del perfil de riesgos del trabajo de la mujer Tasas más altas en la mujer que en el hombre (56% de las mujeres expuestas): violencia laboral, acoso psicológico, acoso sexual, desgaste profesional, estrés traumático secundario.
Los procesos de socialización La socialización del niño comienza incluso antes del nacimiento, continúa en la escuela, en el trabajo y en el desarrollo profesional. Una de las formas en las que se hace es mediante el currículo oculto. El currículo oculto de género es el conjunto interiorizado y no visible, de esquemas de pensamiento, significados y creencias que organiza la manera de ser hombre y mujer y las relaciones sociales entre ellos. Son las prácticas discriminatorias, reales pero implícitas, que se transmiten en los contextos de aprendizaje. El currículo organiza los juegos infantiles desde la perspectiva de los aprendizajes necesarios para lo que se supone debe hacer una mujer y un hombre en su vida adulta.
Modelos de socialización  Modelo biosocial: insiste en la importancia que tienen los aspectos biológicos en los contenidos y desarrollos de las conductas de género. Aunque la identidad de género es habitualmente concordante con el sexo cromosómico, eso no significa que la identidad de género dependa linealmente de los cromosomas sexuales. Las personas intersexuales son aquellas en quienes sus gónadas, ovarios y testículos, coinciden con su sexo cromosómico, pero su sexo genital es ambiguo o se asemeja más al sexo opuesto. Hay autores que insisten en que a pesar de la innegable influencia de los factores biológicos, la categorización social como hombre o mujer puede modificar e incluso cambiar y transformar la predisposición biológica.
3  Modelo del aprendizaje social: considera que las diferencias de género se aprenden como se aprenden otras habilidades, creencias y competencias personales, de forma que los mismos procesos de aprendizajes válidos para otros contenidos serían los que explicarían los procesos de diferenciación de género (enseñanza directa y aprendizaje por observación).
 Modelo cognitivo: propone que las diferencias de género son el resultado de un proceso cognitivo de categorización por el que los niños advierten que existen hombres y mujeres que tienen una serie de características físicas, psicológicas y sociales, y se reconocen como pertenecientes a una de estas dos grandes categorías.
 Modelos psicodinámico: considera que el proceso se establece mediante un proceso emocional conflictivo del niño con sus padres, especialmente con su padre. Durante el estadio fálico del desarrollo psicosexual, los niños comienzan a imitar al padre del propio sexo y a identificarse con él.
La adquisición de la identidad de las niñas se adquiere cuando se abandona la vinculación emocional intensa al padre y se comienza a imitar y a identificarse con la madre.
 Visión de síntesis: los diferentes modelos propuestos tienen cada uno de ellos su propia capacidad explicativa, y probablemente el proceso de adquisición de la identidad de género tiene elementos tomados y propios de cada uno de ellos.
La identidad de género La identidad de género se adquiere a partir de la identidad sexual que el niño percibe en su cuerpo y sobre la percepción de la dicotomía de géneros que la sociedad establece. El proceso de la identidad de género se centra en las representaciones y prácticas de género, mientras que los estereotipos de género se centran en la asunción personal de tales contenidos. Los niños saben que las niñas no pegan, suelen pedir ayuda, les gusta jugar con muñecas y ayudar a su madre en la cocina y en la casa. Saben igualmente que los niños suelen jugar con automóviles, ayudar a su padre, construir cosas y pueden pegar. Los niños no sólo conocen los estereotipos, sino que los asumen, y a veces de forma muy rígida. Es probable que este rigorismo temprano sea debido a factores cognitivos como la necesidad de una categorización clara de la estructura social. Entre los 8 y 9 años, los niños y niñas se vuelven más flexibles. La segregación de género es el proceso por el que los niños rechazan a las niñas en sus juegos, y viceversa. Un fenómeno frecuente es que los niños que no lo hacen así son rechazados por su propio grupo de pertenencia.
Masculinidad-Feminidad El juicio clásico ha sido que lo normal era que el hombre fuera masculino y la mujer femenina. El supuesto era mantenido hasta el punto de que su alteración arrojaba sospechas sobre la salud mental de hombres y mujeres. Por ello, lo habitual era que los cuestionarios de personalidad incluyeran una variable que evaluara masculinidad-feminidad. Parson y Bales (1955), en su análisis sobre las funciones de roles de género sobre la organización social, determinaron que los hombres jugaban principalmente un rol instrumental (rol agente y de cambio) mientras que las mujeres jugaban principalmente un rol expresivo (aproximación Femenino Andrógino interpersonal). La conclusión del análisis era que tales roles no tenían por qué ser opuestos, sino que más bien parecían roles complementarios e independientes el uno del otro. Sandra Bem (1974) propuso que la masculinidad y la feminidad debían considerarse como variables de rol, aspectos sociales que la persona desempeña en su interacción con los Indiferenciado Masculino demás. Es decir, se pasaba de un modelo unidimensional bipolar (masculinidad-feminidad) a un modelo bidimensional ortogonal.
4 El rol andrógino no está relacionado de ninguna manera con ningún tipo de morfología física, no tiene nada que ver con el hermafroditismo ni con ningún tipo de orientación de la conducta sexual. El rol andrógino sería exclusivamente un alto desarrollo complementario de las conductas instrumentales y expresivas, sin ningún otro tipo de connotación. La androginia consistiría exclusivamente en la capacidad para la flexibilidad de roles. Igualmente, el rol indeferenciado no tendría otras connotaciones que un repertorio de roles de género poco desarrollado.
Androginia y salud mental Con frecuencia se ha puesto en relación la identidad de género andrógina con una salud mental mejor y procesos de adaptación social más eficaces. La razón de ello sería que los sujetos andróginos tendrían un mayor repertorio conductual procedente de su complementariedad masculina y femenina. En situaciones instrumentales se comportarían activamente resolviendo los problemas, y en situaciones interpersonales se comportarían emocional y expresivamente.
Androginia y relaciones inter-personales Diferentes estudios indican que la gente suele preferir a las personas de carácter andrógino. Cuando los investigadores preguntaban a los universitarios la deseabilidad de las personas como compañeros de una aventura amorosa, tanto hombres como mujeres preferían compañeros andróginos.
Los trastornos de la identidad de género En algunos casos, las personas aun reconociéndose claramente con un determinado sexo genético no sólo no se identifican con él y desarrollan los esquemas de género correspondientes, sino que se sienten totalmente ajenos en su identidad psíquica a su identidad sexual. Esta situación suele conocerse como disforia de género. En el trastorno de identidad de género, el objetivo central no es un tipo de excitación sexual, sino la búsqueda de una identidad diferente, de un estilo de vida y de un patrón de conducta alternativo.
Aspectos sociales y personalidad La búsqueda de contacto físico es un reflejo básico humano. El apoyo social es un sistema básico de seguridad personal, nos ayuda en situaciones difíciles y estresantes, disminuye nuestra respuesta (fisiológica y hormonal) de estrés y tiene una importancia informativa, instrumental, económica, social y emocional. No tener amigos ha demostrado ser tan peligroso como fumar o beber alcohol en exceso.
Modelo inter-personal Harry Sullivan propone que las relaciones personales configuran la personalidad, que el desarrollo de la persona se efectúa en el marco de las relaciones inter-personales, que la principal motivación es la interpersonal y que la conducta es el resultado de influencias mutuas.
Procesos inter-personales Comunicación Confianza interpersonal Auto-apertura Empatía Psicópata Manipulación VS.
Falta de empatía Maquiavelismo 5 ...

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