Tema 2 part 2 (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención + Derecho - 1º curso
Asignatura Teories Criminològiques
Año del apunte 2017
Páginas 6
Fecha de subida 23/09/2017
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Planteamientos actuales En Estados Unidos existen dos perspectivas teóricas consideradas continuadoras de la escuela clásica: § Teoría de la elección racional (Rational Choice Theory) La similitud de la teoría de la elección racional con la escuela clásica se basa en que esta perspectiva asume que el delito es una opción racional, basada en la maximización de ganancias y minimización de costes. 1986 à RONALD V. CLARKE y DEREK B. CORNISH escribieron The Reasoning Criminal. Rational Choice Perspectives on Offending, dará nombre a esta nueva perspectiva. Estos autores empiezan destacando cuáles son sus influencias. De la sociología de la desviación, destacan la necesidad de describir el acto desde la perspectiva del actor; de la criminología, destacan los estudios que sitúan el énfasis en los métodos de prevención orientados a alterar las circunstancias ambientales inmediatas y no la personalidad del delincuente; de los modelos económicos, recogen el artículo de GARY BECKER, que afirma que el delito representa, como toda actividad, un cálculo racional de costes y beneficios; finalmente, de los estudios de psicología cognitiva adoptan el modelo de aprendizaje social, de acuerdo al cual se aprende por medio de refuerzos y castigos. De todas estas influencias derivan la idea esencial de su teoría; las decisiones que adoptan los delincuentes son una opción racional. Para explicar el proceso de toma de decisiones, referidas a los tres momentos considerados claves, el inicio, la persistencia y el desistimiento de los actos delictivos elaboran diversos esquemas que pretenden ejemplificar cómo la persona llega a adoptar estas decisiones. Entender estos procesos de decisión es fundamental pues en opinión de estos autores el objetivo principal de cualquier teoría criminológica es que sirva para reducir el delito. Por ello, insisten, se trata de estudiar el delito desde la perspectiva del delincuente, para entender el proceso de adopción de decisiones, viendo qué variables son las más influyentes en cada momento y qué estrategias preventivas pueden adoptarse en distintos momentos de este proceso. Estadio inicial à en el cual la persona decide realizar un robo en una casa de un barrio de clase media. Dos momentos esenciales: - Cuando la persona se da cuenta que está “dispuesta a”, para ello es necesario que lo haya visto como una solución a sus problemas - Cuando la persona decide realizar el robo, esta decisión es la que viene precipitada por algún suceso casual La persistencia de la decisión à se explica como resultado de los refuerzos positivos que recibe. Proceso de desistimiento à producto de algunas experiencias desastrosas, o cambios en su situación personal, se procede a una reevaluación de las alternativas de vida existentes, lo que le lleva a abandonar sus actividades delictivas o quizá a sustituirlas por otras. En conclusión, para la teoría de la elección racional el delito se realiza cuando éste se percibe como una solución más rentable a sus necesidades, esta decisión se adopta de forma racional y el cuándo y el cómo se determina fundamentalmente en función de la variable de la oportunidad por la presencia de un bien y la ausencia de vigilancia. Los estudios empíricos intentan mostrar cómo el delincuente realiza el proceso de adopción de una decisión racional y contrarrestar la intuición crítica ya existente en el seno de la comunidad de criminólogos de que esta perspectiva sólo es aplicable respecto de algunos delitos, especialmente los delitos patrimoniales. Por lo que se refiere a la diferencia teórica de esta perspectiva con el resto de teorías criminológicas los autores destacan que estas últimas ponen mucho énfasis en los factores motivacionales, sin tomar en consideración factores situacionales. El intento de unir la perspectiva de la decisión racional con otras perspectivas se plasta en 1993 cuando CLARKE y FELSON editan un libro titulado Routine Activity and Rational Choice, donde defienden que ambas perspectivas son compatibles. § Teoría de las actividades rutinarias (Routine Activity Approach) La perspectiva de las actividades rutinarias fue defendida en 1979 por LAWRENCE E. COHEN y MARCUS FELSON. Implícitamente asume un delincuente racional que actúa en función de los costes y beneficios que el delito comporta. Sin embargo, podría considerarse deudora de la escuela de Chicago porque observan cómo determinadas situaciones y formas de organización social facilitan la comisión de delitos. También es compatible con las teorías del control. La tesis principal es que los cambios en las actividades cotidianas influyen en las tasas de delitos al producir una convergencia en el tiempo y espacio de los tres elementos necesarios en todo delito: 1. Infractor motivado 2. Objetivo adecuado 3. Ausencia de vigilancia En opinión de ambos autores la clave para explicar el aumento del delito durante la década de los sesenta en Estados Unidos no puede ser la situación económica o los índices de desempleo. la explicación reside, en los cambios sociales estructurales que comportan un cambio de actividades rutinarias de la población. Este cambio en la organización de actividades cotidianas produce conjuntamente un aumento de objetivos adecuados y una ausencia de vigilancia. En opinión de COHEN – FELSON, la variable fundamental no es el número de personas dispuestas a delinquir, el cual se presume constante, sino que el delito aumentará siempre que se produzca una convergencia en el tiempo y espacio entre un objetivo adecuado y la ausencia de vigilancia. CLARKE y FELSON han procurado unir ambas escuelas. Afirman que ambas teorías enfatizan los factores situacionales del delito y son perspectivas porque se concentran en aspectos concretos del delito, la de actividades rutinarias se concentra en los elementos mínimos necesarios para que exista un delito y la perspectiva de la elección racional estudia los procesos de decisión. También es cierto que tienen algunas diferencias. De ellas, la más importante es que la perspectiva de las actividades rutinarias se concentra en el delito como evento concreto; por el contrario, la teoría de la decisión racional pretende explicar además de cuándo y cómo se produce un delito concreto, la persistencia en las actividades delictivas, esto es, cómo se adopta la decisión de desarrollar una carrera criminal. Þ Consecuencias de política criminal: la prevención situacional Las propuestas de política criminal sugeridas por estas escuelas son probablemente su aportación más conocida. Estas estrategias de prevención del delito se han denominado prevención situacional, porque parten de la premisa de que aun cuando no se altere el número de personas motivadas a realizar delitos, podemos disminuir el número de oportunidades para evitar su realización influyendo sobre el espacio físico que rodea a la persona y en donde desarrolla sus actividades. CLARKE – CORNISH defienden el diseño de estrategias preventivas practicables, con un efecto inmediato y adecuadas de acuerdo a su coste/efectividad. También, CHOEN – FELSON, debido a que asumen una presencia constante de ofensores motivados, inciden sobre la vigilancia y protección de los objetos como la forma más eficaz para conseguir una disminución de los delitos. Las cuatro medidas básicas resumidas por MEDINA son: a. Incrementar el esfuerzo percibido. Con cuatro técnicas: a. Endurecer los objetivos à barreras físicas como candados b. Controlar los accesos à barreras, vallas, recepcionistas c. Desviar los transgresores à cerrar algunas calles, toques de queda d. Controlar los elementos que facilitan el delito à restringir el uso de armas b. Aumentar el riesgo percibido. Estas medidas se basan en: a. Examen de entradas y salidas à incrementar el riesgo de detección de quien no reúne los requisitos de entrada b. Vigilancia formal à aumentar la policía, seguridad privada, video vigilancia c. Vigilancia por empleados à la establece el dependiente una vez ha localizado al cliente d. Vigilancia natural à vecinos c. Reducir la ganancia del delito. Comprenden: a. Desplazamiento del objeto à evitar el delito anulando la existencia de dinero efectivo en teléfonos, autobuses, gasolineras b. Identificación de la propiedad à dificulta su venta c. Reducción de la tentación à elaborar guías telefónicas sin los géneros d. Eliminación de beneficios à etiquetas de tinta en ropa que si no son eliminadas por el vendedor sueltan la tinta e impiden su utilización d. Incrementar los sentimientos de vergüenza de la persona. Se recogen: a. Establecimiento de reglas claras que denuncien determinados comportamientos b. Fortalecimiento de la condena moral que aumente el rechazo social a quienes realicen algunos delitos c. Control de la desinhibición à impedir el acceso al alcohol d. Establecer mecanismos que faciliten la conformidad à urinarios móviles o subsidios para los taxis que permitan que la persona no conduzca ebria La estrategia de la prevención situacional y las propuestas imaginativas realizadas por los autores de la teoría de la elección racional y de las actividades rutinarias constituyen sin duda una de las novedades criminológicas de la década de los noventa. Þ Valoración crítica La crítica de la teoría de la elección racional más completa es la realizada por AKERS quien argumenta que si lo que pretende afirmar esta teoría es que todo acto delictivo está motivado por el puro cálculo racional de costes y beneficios entonces es falsa, pues ni los delincuentes conocen todos los costes y beneficios, ni su decisión está basada exclusivamente en un cálculo económico de los mismos. Si, por el contrario, lo que pretende afirmar es que los delincuentes actúan guiados por una racionalidad limitada, influidos por sus valores e información y que entre los beneficios del delito está la aprobación y apoyo de sus grupos de referencia como la familia y amigos, y entre los costes del delito la desaprobación y las sanciones informales, entonces no se diferencia del resto de teorías criminológicas. Respecto de la perspectiva de las actividades rutinarias observa también AKERS que ésta no ofrece explicación alguna de por qué las personas están motivadas para cometer un delito. Debe este punto de vista es difícil caracterizarla como una teoría criminológica pues no suministra una explicación global de todos los factores que inciden en la decisión de delinquir y más bien asume que, en ausencia de vigilancia formal e informal, se producirá el delito. La ausencia de vigilancia es sin duda un factor que influye en el riesgo de ser víctima, pero tampoco el único, como muestran los estudios de victimización que añaden factores como edad, género o minoría étnica. La aparición de estas dos perspectivas ha originado una división novedosa para quienes distinguen entre teorías del delito y teorías del delincuente. Las primeras se centrarían en el análisis del delito como suceso, la situación, el medio ambiente y las oportunidades en que éste se realiza, en tanto que las segundas se concentran en el estudio de la motivación de la persona a delinquir. Parece claro que el único factor a estudiar no es la oportunidad de realizar el delito, sino también la motivación para realizarlo. Por lo que respecta a las propuestas de prevención situacional éstas han sido objeto de varias críticas. De forma resumida, unas aluden a su eficacia, esto es, a la posibilidad de que, en vez de reducir el delito, éste se desplace de una zona a otra. Estos argumentos han sido replicados arguyendo que en algunos casos no se produce desplazamiento alguno, o bien que hay desplazamiento benigno (formas menos graves) o bien que forma parte de las opciones de política social favorecer determinados desplazamientos de unas zonas muy castigadas por infinidad de problemas sociales a otras. La prevención situacional sólo parece concentrarse en los delitos de la calle. Late el temor de que la prevención situacional pueda se desigualitaria. Un último grupo de críticas realizadas por VON HIRSCH cuestiona su legitimidad, ya que por lo general la prevención situacional del delito requiere de la adopción de medidas que afectan a toda la población y en este sentido pueden ser excesivamente lesivas de los derechos de todos los ciudadanos. Planteamientos actuales de la escuela clásica en la penología (just desert) En Estados Unidos es frecuente denominar <<neoclásicos >> a los autores que defienden teorías retributivas, del merecimiento o de justicia. La razón por la que se denominan <<neo-clásicos>> es debido a su reivindicación de la determinación taxativa del tiempo de duración y tipo de pena, a su esfuerzo por limitar la discreción judicial en la imposición y ejecución de las penas y a su énfasis en la proporcionalidad de las penas de acuerdo a la gravedad del delito como opuesto a otros factores individuales de determinación de la pena. Estos planteamientos, que pertenecen al ámbito de la penología más que a la de la criminología, han sido también muy influyentes en Estados Unidos, especialmente en el momento de diseñar el sistema de penas de las leyes penales federales y de los códigos penales de cada Estado. Los autores, denominados <<neo-clásicos>> se muestran partidarios de que la ley establezca un marco de pena determinada y que el juez y las autoridades penitenciarias carezcan de excesiva discrecionalidad para imponer y variar el tipo de pena en función de las perspectivas individuales de resocialización. En la década de los noventa los adversarios de los autores neo-clásicos, partidarios del modelo de justicia, han sido los defensores de la incapacitación como fin de la pena de prisión. La polémica de que las penas deben estar determinadas temporalmente en la ley, la discusión versa en la actualidad sobre si el factor más relevante a considerar debe ser la gravedad del delito – la proporcionalidad – o los antecedentes de la persona y la posibilidad de reincidir – la peligrosidad –. ...

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