Tema 14 1/2 (2016)

Resumen Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Tipologías penales
Año del apunte 2016
Páginas 5
Fecha de subida 28/04/2016
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TEMA 14 Delitos contra bienes jurídicos patrimoniales defraudatorios I. TEORÍA GENERAL. ESTAFA Arts. 248–249; 251 bis CP Tipo básico Art. 248.1 CP Bien jurídico: se protege el patrimonio privado, tanto de personas físicas como jurídicas. Para doc.may. el concepto penal de patrimonio es un concepto mixto económico-jurídico: forma parte del patrimonio protegido todos los bienes con contenido económico que cuenten con algún tipo de reconocimiento jurídico. Doc.min.
defiende un concepto funcional personal de patrimonio. El concepto de patrimonio sirve para determinar el objeto material idóneo del delito y tiene consecuencias a la hora de determinar el momento de la consumación típica.
Elementos del tipo objetivo: engaño que provoca un error en otra persona que realiza un acto de disposición patrimonial que origina un perjuicio patrimonial, económicamente evaluable. No basta relación causal entre sus elementos; tiene que operarse con criterios de imputación objetiva: a) relación de riesgo entre el engaño y el error; b) relación de riesgo entre el acto de disposición patrimonial y el perjuicio patrimonial.
El engaño es el “núcleo vertebrador” de la estafa: toda manifestación ex- terna contraria a la verdad, sin que sea precisa una puesta en escena como se exige en otros países.
Debe recaer sobre “hechos” (circunstancias perceptibles sensorialmente) y no sobre “valoraciones” porque las valoraciones son difícilmente falseables, a diferencia de los “hechos” que concurren o no concurren.
Abarca la actuación mediante comportamientos concluyentes que tienen un sentido jurídico en el tráfico económico —ocupar una habitación, efectuar una consumición…— comporta la asunción de capacidad de pago, que originará los supuestos de estafas de hospedaje o estafas de consumo; o incluso de estafas de polizonaje. En estos casos, el engaño es la simulación de la situación de solvencia.
Se ha discutido si cabe el engaño por omisión: la jurisprudencia no discute su tipicidad. Integrarían el “engaño” actos de “ocultamiento de la realidad” si comportan una errónea configuración de la realidad por parte del sujeto pasivo. Hay modalidades específicas de estafas en las que el engaño consiste precisamente en una concreta modalidad omisiva.
Para que un engaño sea “bastante”, es preciso que sea suficiente y proporcional para la efectiva consumación del fin propuesto, debiendo tener la suficiente entidad para que en la convivencia social actúe como estímulo eficaz del traspaso patrimonial en el hombre medio.
Dicha maniobra defraudatoria ha de revestir apariencia de realidad y seriedad suficiente para engañar a personas de mediana perspicacia y diligencia, complementándose la idoneidad abstracta con la suficiencia en el específico caso de que se trate.
Elementos para valorar la idoneidad: a) módulos objetivos: hay ciertos engaños burdos, groseros, que no deberían tener inicialmente relevancia penal por no poner en peligro el bien jurídico en términos de relevancia penal); b) condiciones personales del sujeto engañado, cuando el sujeto activo busca la debilidad de la víctima y su credibilidad, es insuficiente el criterio del hombre medio: “engaño debe valorarse intuitu personae, teniendo en cuenta que el sujeto engañado puede ser más sugestionable por su incultura, situación, edad o déficit intelectual”; c) márgenes de riesgo permitido, existiendo ciertas exageraciones sobre productos o cualidades que se enfatizan en la publicidad que no pueden servir para crear un riesgo típicamente relevante; d) demás circunstancias concurrentes en el caso concreto.
No todo engaño debería ser penalmente relevante: no lo es el engaño “tosco, burdo e incapaz de sorprender a la generalidad de las personas, siendo supuestos de tentativa irreal penalmente irrelevantes por no poner en peligro el bien jurídico-penal. Aunque teóricamente es discutible la punibilidad de los engaños burdos, una parte considerable de jurisprudencia castiga los casos de estampitas, tocomocho, trile. Con respecto a la denominada máquina de “blanquear dinero” o de tintas mágicas que convierten papeles en billetes, y más en general el denominado “timo de los de billetes tintados, un sector mayoritario de la doctrina considera que esta conducta debe ser penalmente irrelevante.
Sobre las estafas en relación con curanderos y videntes, la mayoría de la doctrina considera que no hay engaño típico porque se acude a ellos con la falsa creencia de sus poderes, esto es, ya se ha incurrido en un error previo al eventual engaño. La jurisprudencia, aceptando lo anterior, considera que puede existir engaño típico cuando el sujeto activo además de la consulta pretenda ganar más dinero con el tratamiento.
En ciertos ámbitos (relaciones financieras, inmobiliarias…) se acepta la operatividad del “principio de autoprotección de la víctima”, para valorar si, atendida la conducta del sujeto pasivo, existe un engaño bastante o éste “se ha dejado engañar” y debería operar por tanto únicamente la vía civil. La omisión de la autoprotección no determina la atipicidad, siendo que solo en casos excepcionales se apreciará la negligencia de la víctima y, por ello, la atipicidad de la conducta.
La tentativa se origina con la conducta engañosa, objetivamente idónea ex ante para inducir a error. En la práctica se aprecia la tentativa (idónea) cuando la realidad del engaño es descubierta antes de efectuar el acto de disposición patrimonial o antes de que el perjuicio patrimonial se produzca.
El engaño debe causar un error en otra persona. Error es la falsa representación de la realidad motivada por el engaño del sujeto activo, es la contradicción entre la realidad y la falsa representación que tiene el engañado.
Existe un elemento implícito en el tipo: que la víctima potencial “pueda conocer el error”. Si se engaña a personas que carecen de las facultades intelectivas mínimas que le impidan conocer la significación y consecuencia de sus actos, no parece que pueda existir estafa sino hurto, aceptándose incluso la estafa en casos de “incapaces parciales”.
El error del engañado tiene que hacer que éste realice un acto de disposición patrimonial, entendido como cualquier tipo de acto o negocio con trascendencia jurídica y/o económica. El acto de disposición tiene que ser posterior al engaño y tiene que suponer la concreción del riesgo creado con el engaño.
El acto de disposición patrimonial origina un perjuicio patrimonial en el disponente (o a un tercero). La consumación típica se produce con la causación del perjuicio patrimonial motivado por el acto de disposición que trae causa del error. Para la estimación del valor de la cosa es preciso que conste en el proceso su tasación.
Tipo subjetivo: dolo y ánimo de lucro, entendido como intención de obtener cualquier ventaja patrimonial. El dolo tiene que ser concurrente al momento del engaño y no posterior al acto de disposición patrimonial, ya que los casos de dolus subsequens son irrelevantes. Este engaño previo al desplazamiento patrimonial diferencia la estafa de la apropiación indebida.
La estafa se presenta generalmente en concurso con las falsedades como medio de articular el engaño. Cuando concurre con la falsedad en documento privado, se aprecia el concurso de leyes. Cuando concurre con la falsedad en documento público, oficial o mercantil se estima el concurso medial-ideal. Si se presenta con el intrusismo, habrá que apreciar concurso ideal por los distintos bienes jurídicos protegidos en cada figura.
Defraudación: operaciones no autorizadas utilizando tarjetas de crédito o débito, o cheques de viaje Art. 248.2.c CP En el Ap. 2 del art. 248 se regulan tres supuestos diferenciados de defraudaciones: la denominada “estafa informática” o estafa cometida por medios informáticos; conductas referidas a programas informáticos destinados a la comisión de estafas; y una novedad introducida por LO 5/2010: realización de operaciones de cualquier clase utilizando tarjetas, cheques de viaje, o los datos obrantes en cualquiera de ellos.
Esta modalidad delictiva, incrimina los supuestos de utilización no consentida de la tarjeta o del cheque de viaje, o de la información que se contenga en estos soportes. Estos casos se producirán cuando se han obtenido los números y claves de tarjetas de crédito o débito por medios más o menos sofisticados o por medios más elementales.
La conducta típica es realizar operaciones de cualquier clase, lo que debe entenderse como realizar operaciones que supongan un acto de disposición patrimonial con la amplitud que tiene en la estafa común. Aunque no se exprese, una interpretación sistemática de la figura hace que haya que exigir un resultado típico de perjuicio patrimonial del mismo modo que para la estafa común (la conducta tiene que ser “en perjuicio del titular o de un tercero”).
Responsabilidad penal de las personas jurídicas Art. 251 bis CP La comisión de cualquier modalidad de estafa, sean tipos básicos, tipos agra- vados o modalidades defraudatorias específicas del art. 248.2, son susceptibles de generar la responsabilidad penal de la persona jurídica cuando concurran los presupuestos previstos en el art. 31 bis.
II. ESTAFAS AGRAVADAS. MODALIDADES ESPECÍFICAS Arts. 205–251 CP Estafas agravadas Art. 250 CP En el art. 250.1 se contienen, tras LO 1/2015, hasta ocho agravaciones de la pena básica de la estafa. No estamos en todos los casos ante tipos agravados de la estafa común, sino que en ocasiones estamos ante estafas autónomas que tienen una estructura propia y no precisan de la concurrencia de todos los elementos de la estafa común.
Estas agravaciones también son aplicables con carácter general a la apropiación indebida.
Cuando recaiga sobre cosas de primera necesidad, viviendas u otros bienes de reconocida utilidad social (alimentos, medicamentos…). Debe tratarse de cosas directamente destinadas a la satisfacción de fines colectivos.
Abusando de firma de otro o sustrayendo, ocultando o inutilizando, en todo o en parte, algún proceso, expediente, protocolo o documento público u oficial de cualquier clase. No se sancionan casos genéricos de estafas mediante documentos falsos, sino de prevalimiento por parte del sujeto activo de documento firmado por otro con una finalidad distinta a la pretendida. Es aplicable también a casos en que se confecciona parcialmente documento, quedando extremos fundamentales sin completar, o cuando se alteran o intercalan en el cuerpo del escrito datos no previstos, siendo los añadidos o modificaciones en términos distintos a los autorizados. En todo caso la consumación requiere la originación de un perjuicio patrimonial como consecuencia de estas alteraciones.
Estafa sobre bienes que integren el patrimonio artístico, histórico, cultural o científico. Esta agravación es idéntica en su contenido a la existente para el hurto.
Estafa de especial gravedad en atención al valor de la defraudación, la entidad del perjuicio, y a la situación económica en que se deje a la víctima o a su familia. La agravación es única si bien los elementos a tomar en consideración para su determinación pueden ser dos: a) entidad del perjuicio: evoluciona en función de cómo varían los índices y costos de la vida; b) situación económica en que se deje a la víctima: se deje al perjudicado en grave situación económica, lo que limita su aplicación a entidades bancarias y grandes empresas. Basta la producción de uno de los resultados para que se pueda aplicar la agravación.
La LO 5/2010 creó una agravación objetiva y cuantitativa: cuando el valor de la defraudación supere los 50.000 €.
LO 1/2015 ha introducido también la referencia a la afectación a un elevado número de personas.
Con abuso de las relaciones personales entre autor y víctima, o aprovechando su credibilidad empresarial o profesional. De este modo habrá que probar una confianza anterior y distinta de la que se crea con la conducta típica del delito de estafa, o apropiación indebida en su caso, pudiendo tratarse de especiales relaciones profesionales, familiares, de amistad, compañerismos y equivalentes. Respecto a la credibilidad empresarial o profesional, esta idea no pone el acento en la previa relación entre autor y víctima sino en las propias cualidades del sujeto activo, cuyas consideraciones en el mundo de las relaciones profesionales o empresariales harían explicable la rebaja en las prevenciones normales de cualquier víctima potencial frente a una estrategia engañosa.
Estafa procesal (Ap. 7º). La LO 5/2010 desarrolló esta modalidad específica de estafa. Como modalidad agravada de estafa que es, deben concurrir todos los elementos integrantes de la estafa con las peculiaridades que presenta esta modalidad. Junto al patrimonio, se protege también el buen funcionamiento de la Administración de Justicia, o la seguridad jurídica. Esta modalidad sólo puede presentarse ante un procedimiento judicial, no cabe ante procedimiento administrativo.
Existe esta estafa procesal cuando alguna parte procesal, con engaño y ánimo de lucro, induce de forma idónea al Juez para que éste caiga en un error, y dicte una resolución errónea (o injusta) determinante. También existe cuando las partes se conciertan para engañar al Juez mediante un falso conflicto en perjuicio de un tercero, y cuando emplean cualquier otro fraude procesal. De forma excepcional se acepta que el engañado en lugar del juez puede ser la parte contraria.
La configuración típica actual alude, respecto al engaño, a un comporta- miento típico alternativo: a) manipular las pruebas en que pretendan fundar sus alegaciones; b) emplear fraude procesal análogo. Son las dos formas que puede revestir el engaño en esta modalidad. Engañado y perjudicado no se corresponden, por lo que se puede hablar de “estafa en triángulo”.
La consumación se produce cuando se obtiene la resolución con una decisión de fondo respecto a la cuestión procesalmente planteada. Tiene cabida la tentativa cuando el órgano judicial advierte el engaño o en los casos en que, pese al engaño del sujeto activo, no se haya conseguido el “acto de disposición” judicial perjudicial para terceros.
LO 1/2015 introduce la agravación de multirreincidencia.
Se contemplan diversas “hiperagravaciones” de la pena. Se trata de los casos siguientes: a) Cuando la estafa recaiga sobre cosas de primera necesidad, viviendas u otros bienes de reconocida utilidad social y, además, con- curra alguna de las siguientes circunstancias: 4.ª especial gravedad; 5.ª valor de la defraudación supere los 50.000 € o afecte a un elevado número de persona; 6.ª se cometa con abuso de las relaciones personales o con aprovechamiento de la credibilidad empresarial o profesional; 7.ª estafa procesal; b) Cuando el valor de la defraudación, esto es, el perjuicio patrimonial supere los 250.000 €.
Estafas impropias Art. 251 CP En las “estafas impropias” no es necesario que concurran todos los requisitos de tipicidad de la “estafa propia” del art. 248.1. En todo caso sí que tiene que concurrir el perjuicio patrimonial como elemento típico implícito.
Disposición de un bien (mueble o inmueble) sin título sobre bienes ajenos; disposición sin facultad para ello bien porque nunca se tuvo, bien porque ya se ejercitó (doble venta) La tipicidad objetiva requiere: a) Existencia de una primera enajenación; b) Segunda enajenación sobre la misma cosa antes de la definitiva transmisión al adquirente. c) Un engaño implícito al ocultar el despojo previo de la titularidad de la cosa. No hay delito cuando el adquirente conoce que quien la vende no es el propietario. d) Un perjuicio patrimonial de otro, que puede ser el primer adquirente o el segundo en función de quién se quede definitivamente con la titularidad de la cosa. La tipicidad subjetiva requiere el conocimiento de la venta previa de la misma cosa. La venta inicial no tiene por qué haber sido fraudulenta.
Disposición de un bien (mueble o inmueble) ocultando cargas o gravámenes; o gravar o enajenarlo como libre antes de la definitiva traditio Tres conductas diferentes, todas ellas supuestos de estafa omisiva especialmente incriminadas: a) Disponer de un bien ocultando la existencia de cargas o gravámenes: prendas, hipotecas, anotaciones preventivas, embargos judiciales, prohibiciones de enajenar; b) Enajenar un bien como libre y gravar antes de la definitiva transmisión. El engaño consiste en venderlo como libre cuando resulta que se ha constituido ese gravamen entre la venta y la entrega; c) Enajenar un bien antes de la definitiva transmisión. El engaño consiste en enajenar ocultando que ya no se ostenta la titularidad del bien, es decir que la conducta fraudulenta se produce realmente con la segunda venta en escritura pública a terceros ajenos a los primeros adquirentes.
Otorgamiento de contrato simulado en perjuicio de otro Es un supuesto de simulación documentada: varias personas de común acuerdo recogen en un documento una declaración negocial inexistente para perjudicar a terceros: se aparentan contratos inexistentes, o existentes pero con contenido diferente. Se protege a necesidad de salvaguardar el principio de que los contratos han de ser veraces y responder a la realidad, sin que se pueda hacer uso de falsos contratos para producir perjuicios a una tercera persona.
El error del sujeto pasivo es el que condiciona el desplazamiento patrimonial perjudicial que ha de ser consecuencia de la directa labor de captación de voluntad realizada.
Sujeto pasivo: el titular del derecho patrimonial lesionado, que necesariamente ha de ser una persona distinta de aquélla, que físicamente interviene en el contrato simulado.
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