TEMA 12. Disolución y liquidación (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho de sociedades
Año del apunte 2017
Páginas 7
Fecha de subida 11/06/2017
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TEMA 12: Disolución y liquidación de las sociedades PUNTO 1: Disolución de las sociedades El contrato de sociedad, base de la organización de personas creada, puede disolverse por la voluntad de los socios y por las causas previstas por la Ley o por el contrato mismo. La disolución de la sociedad no implica automáticamente su extinción, sino que para llegar a ésta ha de pasarse normalmente por el procedimiento de liquidación de la sociedad. No existe dentro de nuestro ordenamiento un régimen común para la disolución de las sociedades mercantiles. Por otro lado, como veremos, no todas las causas de disolución operan de la misma forma, pero en definitiva, como se ha apuntado, tienen el efecto primordial, si bien no en todos los casos, de abrir el período de liquidación de la sociedad. Durante éste, la sociedad, aun cuando conserva su personalidad jurídica, ya no tiene sentido para el ejercicio de una actividad dirigida a un fin común, sino que operada la disolución, la vida social continúa exclusivamente para liquidar las relaciones existentes, lo que ha de dar lugar a la postre al reparto del patrimonio social entre los socios, si es que quedan bienes patrimoniales después de pagar a todos los acreedores, y a la extinción de la sociedad. a) Causas de disolución Son causas de disolución comunes para todas las sociedades las siguientes: 1- Cumplimiento del término fijado en el contrato o en los estatutos sociales. 2- Conclusión de la empresa que constituya el objeto social o imposibilidad manifiesta de realizar el fin social o por paralización de los órganos sociales. 3- Las pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente, y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso conforme a la Ley concursal (si se trata de sociedades anónimas, en comandita por acciones o de responsabilidad limitada), o cuando se produce la pérdida entera del capital (en los otros tipos de sociedad mercantil). 4- Por acuerdo de los socios adoptado, según los casos, por unanimidad o con la mayoría que exija su régimen respectivo. 5- Por cualquier otra causa establecida en la escritura social. En cuanto a las causas de disolución específicas de las sociedades de capital se encuentran: 1- Reducción del capital social por debajo del mínimo legal. 2- Cese en el ejercicio de la actividad que constituya el objeto social tras un período de inactividad superior al año. b) Formas de operar las causas de disolución Debeos distinguir los siguientes supuestos: 1- Causas de disolución de pleno derecho: • Cumplimiento del término fijado. • Transcurso de 1 año desde la adopción del acuerdo de reducción del capital por debajo del mínimo legal como consecuencia del cumplimiento de una ley, si no se hubiere inscrito en el RM la transformación o disolución de la sociedad o el aumento del capital hasta una cantidad igual o superior a ese mínimo legal. • Apertura de la fase de liquidación en el concurso de la sociedad. 2- Causas de disolución por constatación de la Junta o por resolución judicial de la existencia de causa legal o estatutaria: se requerirá un acuerdo de la Junta general que declare la existencia de la causa de disolución en los siguientes supuestos: • Por el cese en el ejercicio de la actividad o actividades que constituyan el objeto social. En particular, se entenderá que se ha producido el cese tras un período de inactividad superior a un año. • Por la conclusión de la empresa que constituya su objeto. • Por la imposibilidad manifiesta de cumplir el fin social. • Por la paralización de los órganos sociales de modo que resulte imposible su funcionamiento. • Por pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social (a no ser que éste se aumente o reduzca en la medida suficiente y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso). • Por reducción del capital por debajo del mínimo legal, que no sea consecuencia del cumplimiento de una Ley. • Porque el valor nominal de las participaciones sociales sin voto o de las acciones sin voto excediera de la mitad del capital social desembolsado y no se restableciera la proporción en el plazo de dos años. • Por causas previstas en los estatutos. 3- Disolución por mero acuerdo de los socios: se requerirá acuerdo de la Junta general adoptado con los requisitos establecidos para la modificación de los estatutos. c) Inscripción de la disolución en el RM La disolución de la sociedad debe inscribirse en el RM y publicarse en el BORME para que sea eficaz frente a terceros. d) Efectos de la disolución El efecto principal es la apertura del período de liquidación de la sociedad. Si bien la declaración de concurso de la sociedad de capital, según ha quedado indicado, no constituye por sí sola causa de disolución de la sociedad, y sí la producirá en el caso de la apertura de la fase de liquidación de la sociedad concursada, los liquidadores, en este supuesto, serán nombrados por el juez del concurso y la liquidación seguirá necesariamente los trámites previstos por la Ley concursal. e) Reactivación de la sociedad disuelta Como ya hemos apuntado, tras la liquidación se producirá normalmente la extinción de la sociedad. Dicha extinción, sin embargo, no es ineludible, porque durante el período de liquidación puede desaparecer la causa de disolución y, en ese caso, la sociedad disuelta volverá a su vida activa. La LSC precisa que será la Junta general el órgano competente para acordar el retorno de la sociedad disuelta a su vida activa siempre que: 1- Haya desaparecido la causa de disolución. 2- El patrimonio contable no sea inferior al capital social. 3- No se haya comenzado el pago de la cuota de liquidación a los socios. 4- No se trate de reactivar una sociedad disuelta por uno de los casos clasificados como «de pleno derecho». Dicho acuerdo deberá adoptarse con los requisitos establecidos para la modificación de estatutos. Los socios que no voten a favor de la reactivación tienen derecho a separarse de la sociedad. PUNTO 2: La liquidación La liquidación de la sociedad –entendida esta expresión en sentido amplio– comprende una serie de actos que van dirigidos a la satisfacción de los acreedores sociales y a la distribución del patrimonio social remanente entre los socios. Las normas relativas al proceso de liquidación de la sociedad tienden en esencia a mantener la organización social en defensa de los acreedores sociales, para, una vez que sean éstos satisfechos, poder proceder al reparto del patrimonio restante entre los socios. a) Órganos sociales durante la liquidación Debemos distinguir los siguientes elementos: 1- Liquidadores como órgano de gestión: los administradores decaen en su poder desde el momento en que la disolución produce sus efectos, de manera que cesa su facultad de representación para hacer nuevos contratos y asumir nuevas obligaciones, tomando sus funciones los liquidadores, que constituyen el órgano de gestión y representación de la sociedad durante el período de liquidación. Art. 375 LSC à serán de aplicación a los liquidadores las normas establecidas para los administradores que no se opongan a lo dispuesto específicamente para aquéllos. • Nombramiento de los liquidadores: se hace de acuerdo con lo establecido en los estatutos. Remarcar que quienes fueran administradores al tiempo de la disolución quedan convertidos en liquidadores (salvo disposición en contra). En la inscripción del nombramiento de los liquidadores en el Registro mercantil se hará constar su identidad y el modo en que habrán de ejercitar sus funciones. El nombramiento de liquidadores sin fijación de plazo se entenderá efectuado por todo el período de liquidación. • Funciones: la gestión y la representación de la sociedad con la finalidad de realizar todas las operaciones precisas para llevar a efecto la liquidación de la misma, poder de representación que corresponderá a cada liquidador individualmente. • Terminación en el cargo: se puede producir por: - Conclusión de la liquidación. - Revocación de la Junta general. - Para las SA, por decisión del Secretario judicial o del Registrador mercantil mediante justa causa y a petición de accionistas que representen un 20% del capital social. - Renuncia formal del liquidador. Un supuesto especial lo depara la duración excesiva de la liquidación à cuando hubieren transcurrido 3 años desde la apertura de la liquidación sin que se hubiere sometido a la aprobación de la junta general el balance final de liquidación se entiende que se está ante una duración excesiva. En tal caso, se reconoce a cualquier socio o persona con interés legítimo la legitimación para solicitar la separación de los liquidadores existentes y el nombramiento de sus sustitutos. • Responsabilidad: se extiende frente a la sociedad, los socios y los acreedores en los mismos términos en que afectaban a los administradores (salvo pacto en contra). Producida la cancelación de la sociedad, la responsabilidad de los liquidadores existirá únicamente frente a socios y acreedores y quedará restringida a los supuestos de dolo o culpa. 2- La Junta general: continúa existiendo, si bien sus facultades sólo subsisten fundamentalmente para los asuntos referentes a la liquidación, aunque puede acordar la reactivación de la sociedad, en las condiciones anteriormente expuestas. En particular, la Junta de las sociedades de capital debe ser informada de la marcha de dicha liquidación para que pueda acordar lo que convenga al interés común. Entre sus funciones destaca la posibilidad de destitución de los liquidadores y la de aprobar el balance final de la liquidación. 3- Los interventores (SA): en las SA y para casos de especial importancia (por la cuantía del patrimonio a liquidar, porque estén repartidas entre un gran número de tenedores las acciones u obligaciones o por otra causa que lo justifique), el Gobierno podrá designar una persona que se encargue de intervenir y presidir la liquidación y de velar por el cumplimiento de las leyes y del estatuto social b) Operaciones de la liquidación Los liquidadores, en primer término, deben redactar, en el plazo de 3 meses desde la apertura de la liquidación (en su caso en unión de los administradores, en tanto éstos deberán prestar, si fuesen requeridos, su colaboración para la práctica de las operaciones de liquidación) un inventario y un balance de la sociedad, que indique cuál es la situación patrimonial de la misma el día en que comienza la liquidación esto es, «con referencia al día en que se hubiera disuelto». Determinada la situación patrimonial de la sociedad, los liquidadores han de efectuar la liquidación propiamente dicha, que está formada por dos fases sucesivas: 1- Satisfacción a los acreedores sociales. 2- Reparto del haber social. Los liquidadores deberán formular un balance inicial en el que consten los activos y los pasivos de la sociedad a través de un inventario. Esto deberá hacerse en el plazo de 3 meses desde la apertura de la liquidación. Los liquidadores deberán realizar todas las actividades necesarias para liquidar esos activos y convertirlos en dinero y concluir las operaciones que, eventualmente, estén pendientes de ejecutar en cumplimiento del objeto social. Finalmente los liquidadores deberán informar periódicamente a los accionistas sobre la devolución de sus activos. Liquidada la compañía, los liquidadores deberán redactar y someter a aprobación el balance final en el que se establecerá un saldo a favor de los accionistas. Una vez aprobado el balance, aquellos accionistas que no hayan votado a favor del balance podrán impugnarlo en el plazo de dos meses. Si el balance no se impugna, se procede al reparto del haber social. Todos los accionistas tienen derecho a percibir la cuota de liquidación en efectivo, metálico (dinero), sin perjuicio de que los estatutos o los afectados unánimemente decidan recibir un bien distinto del dinero. El haber social se distribuye en función de la participación en la sociedad. Efectuada la liquidación los liquidadores procederán a elevarlo en escritura pública que deberá inscribirse en el Registro Mercantil. Pueden existir activos o pasivos ocultos, que algunas obligaciones hayan cristalizado con posterioridad… el régimen aplicable a estos casos se encuentra en el art. 398 LSC, y en virtud de este artículo y los siguientes: 1- Si aparecen activos sobrevenidos los liquidadores (que ya han desaparecido) se deberá proceder a la liquidación de esos activos en dinero (si no se encuentra a los liquidadores podrá hacerlo el juez) y que los antiguos socios reciban su cuota en función de su participación. 2- Si aparecen pasivos sobrevenidos, art. 399 LSC, todos los accionistas van a ser responsables solidarios de ese pasivo sobrevenido hasta el límite de la cuota de liquidación. Los liquidadores asumen una posición muy similar a la de los administradores teniendo un régimen de responsabilidad análogo, con la diferencia de que su actividad no va dirigida a la consecución del objeto social sino a la liquidación de la sociedad. Un liquidador: 1- Puede ser removido en cualquier momento. 2- No podrá llevar a cabo nuevas actividades 3- El período de liquidación debe desarrollarse durante el plazo que sea necesario (estima que no debe ser superior a tres años). PUNTO 3: La extinción de la sociedad La extinción de la sociedad se produce normalmente cuando, terminado el proceso liquidatorio y de distribución del haber social, se cancelan del Registro Mercantil los asientos relativos a la sociedad. Los liquidadores deben solicitar, otorgando una escritura pública de extinción de la sociedad, la cancelación de los asientos referentes a la sociedad extinguida, una vez que haya sido aprobado el balance final. La extinción de la sociedad implica la cesación de su personalidad jurídica. ...

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