Tema 4 Psicoterapia (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Salamanca
Grado Psicología - 4º curso
Asignatura Psicoterapia
Profesor A.G.D.L.H.
Año del apunte 2016
Páginas 5
Fecha de subida 25/10/2017
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Apuntes tomados en las clases de Psicoterapia, asignatura impartida por el profesor Antonio García de la Hoz. Curso 2016-2017. Nota final obtenida en la asignatura: 7'9.

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TEMA 4. LA TRANSFERENCIA Y LA CONTRATRANSFERENCIA HISTORIA DE LA TRANSFERENCIA Ya en la Edad Media los sacerdotes comenzaron a hacer curaciones de temas nerviosos y mentales. Se consideraba que había personas endemoniadas que tenían el mal dentro y personas poseídas por Dios. Para quitar este mal de dentro empezaron se empezaron a practicar unos procedimientos llamados exorcismos.
Posteriormente se dejó de considerar que las personas estaban poseídas por el demonio para comenzar a practicar curaciones milagrosas a personas convulsionarias, personas como Juana de Arco que entraban en crisis, poniéndose en contacto con seres divinos o naturales. Para que se produjeran estas condiciones milagrosas era necesario entrar en contacto con objetos divinos.
El mesmerismo deja de tener en cuenta las reliquias santas que se consideraban anteriormente para defender que las curaciones tienen que ver con fluidos magnéticos. Según Mesmer y sus seguidores, las curaciones psíquicas se debían al restablecimiento del fluido, los trastornos mentales podían curarse tocando ciertas partes del cuerpo de las personas con ciertos objetos como palos o cristales para que el fluido se restableciera. Con esto llegamos al final de la Edad Media (S. XVIII).
Posterior al magnetismo animal del Mesmer fue la hipnosis, que dejó de considerar los objetos luminosos que se tenían en cuenta anteriormente para sostener que lo fundamental para la curación hipnótica eran los fenómenos cerebrales. Así se eliminó el concepto de fluido, ese aspecto mágico, para apoyar que lo que funcionaba era entrar en una especie de estado mental, de trance. Actualmente la hipnosis sigue siendo un buen método para tratar síntomas leves y aspectos que no tengan demasiada trascendencia para la persona.
1 Finalmente, si a la hipnosis le quitamos los objetos que utilizaban los hipnotizadores para que los sujetos fijasen su mirada nos queda la transferencia. Todas las psicoterapias llaman de alguna manera a la relación terapeuta; el Psicoanálisis la llama “transferencia”. Según Freud, la transferencia es lo que el sujeto coloca en su terapeuta. No estableció lo que ocurría al revés, la contratransferencia, lo que el terapeuta provoca en el paciente. Cuando la transferencia la entendemos como una relación recíproca es cuando se establece el concepto fundamental en psicoterapia: la relación.
Como podemos ver, el proceso hasta llegar a la transferencia, a la relación entre dos personas, es un proceso de sustracción.
TRANSFERENCIA Y CONTRATRANSFERENCIA Psicoanálisis Transferencia Aquello que pertenece al PACIENTE Contratransferencia Aquello que pertenece al TERAPEUTA LA TRANSFERENCIA (Übertragung) La transferencia es un fenómeno de desplazamiento triple. El paciente que acude a consulta coloca en su psicoterapeuta emociones, vivencias y reacciones: • • • 2 De un sitio a otro. Estas emociones, vivencias y reacciones que ocurrieron en un sitio antes ocurren ahora en este lugar, en la relación.
De un tiempo (pasado) a otro (presente). Las emociones, vivencias y reacciones que fueron pasadas ahora se colocan en el presente.
De una persona (del pasado) a otra (psicoterapeuta). Las emociones, vivencias y reacciones que debían estar dirigidas a una persona se dirigen ahora a otra, al terapeuta.
− Se trata de un fenómeno universal en todas las relaciones humanas.
− Se produce en todos y en todas situaciones.
− Siempre está actuando lo que se ha sido o vivido con anterioridad.
La transferencia es un fenómeno universal que no solo ocurre en psicoterapia, sino en todas las relaciones humanas. Aunque muchas veces no nos demos cuenta, cuando entramos en contacto con alguien también lo hacen nuestras emociones, vivencias y reacciones, nuestro pasado.
− Pero en la situación psicoterapéutica adquiere una importancia especial, hasta convertirse en la clave fundamental de todo tratamiento.
Aunque se trate de un fenómeno universal, en psicoterapia la transferencia tiene una función especial. Independientemente de la línea que sigamos, lo que traiga una persona a consulta es esencial, es el fenómeno fundamental de cualquier relación terapéutica.
El terapeuta puede jugar cualquier tipo de papel para el paciente, independientemente de su sexo biológico.
− Al principio Freud la consideró como un inconveniente (positivismo inicial), pero mas adelante la consideró el motor central, básico y necesario de todo tratamiento.
• Freud (1905) Caso “Dora”.
• Freud (1912) “La dinámica de la transferencia”.
• Freud (1915) “Observaciones sobre el amor de transferencia”.
La transferencia es un fenómeno que no tiene nada que ver con las psicoterapias positivistas, ni incluso con Freud al principio de su andadura. No hay que olvidar que Freud era un médico que trabajaba bajo los principios del positivismo radical de la época en sus inicios, experimentando de la manera más pragmática posible. Por tanto, con esa mentalidad tan positivista, Freud veía la relación inicialmente como un obstáculo; veía como algo negativo que una paciente le dijera algo sobre él.
A Freud le costó bastante descubrir que la transferencia es algo fundamental para la terapia.
Pero lo hizo, y lo hizo a través del Caso “Dora”. En el epílogo es donde aparece por primera vez la palabra “transferencia” (concretamente la palabra que aparece es “transferencias”). Con este caso se dio cuenta de que el lugar en el que se pone el terapeuta es algo fundamental.
Freud plantea que la transferencia es una vuelta a los clichés de relación que tenemos. A lo largo de nuestra vida nos relacionamos de alguna manera con las personas que nos rodean.
La dinámica de la transferencia (obra más importante desde el punto de vista teórico) y Observaciones sobre el amor de transferencia (estudia el momento en el que el paciente se enamora del terapeuta, lo que constituye un error cuando ocurre) son los dos únicos trabajos de Freud donde aparece la palabra “transferencia”.
El fenómeno de la transferencia es doble: − Transferencia positiva. Puede ser que haya amor de transferencia (erótico).
− Transferencia negativa. También se puede dar odio de transferencia (agresivo).
Estas dos formas de transferencia en su momento más álgido son lugares difíciles para hacer terapia.
3 LA CONTRATRANSFERENCIA (Gegenübertragung) − Conjunto de respuestas del psicoterapeuta ante las comunicaciones del paciente.
− Sexto sentido del psicoterapeuta al servicio del paciente.
− “Transferencia del psicoterapeuta” que puede dificultar el tratamiento.
Este concepto también es un concepto radicalmente opuesto a todas las prácticas terapéuticas positivistas. Dentro del positivismo, lo que el paciente le cuente al terapeuta no debe tener ningún tipo de influencia en él y, sin embargo, la contratransferencia se refiere a lo que produce en el psicoterapeuta lo que le cuenta el paciente.
La contratransferencia es un arma de doble filo, tanto si es positiva como negativa. Si lo que nos cuenta un paciente nos cae rematadamente mal no vamos a poder trabajar de una manera correcta con él, pero si el paciente nos despierta muchos sentimientos afectivos positivos tampoco; en ambos casos puede verse afectado el tratamiento. Es decir, los terapeutas con emociones excesivamente positivas o negativas por los pacientes no trabajan bien con ellos. La transferencia excesivamente buena o mala dificulta el tratamiento.
− En Psicoanálisis, comienza a considerarse con Ferenczi.
El primero que consideró la contratransferencia no fue Freud. Fue el psicoanalista húngaro Ferenczi el que se dio cuenta de que lo que producen los pacientes en los terapeutas es muy importante.
− Su manejo técnico es lo mas complicado en la psicoterapia.
La relación se constituye a partir de sentimientos recíprocos. Es muy importante saber qué hacer con lo que provocan en nosotros los pacientes.
Los pacientes histéricos suelen adaptar su modo de actuar a lo que ellos creen que complace al terapeuta. Por tanto, con estos pacientes hay que tener especial cuidado de no decir nada sobre nuestra vida privada. En estos casos puede ser útil el uso del diván para que no sepan cuál es nuestra reacción a lo que están diciendo. El diván es, por tanto, un artilugio técnico que muchas veces sirve más a los terapeutas que a los propios pacientes.
A otros pacientes, como a los neuróticos obsesivos, les viene bien que les digamos ciertas cosas para que se identifiquen con nosotros, ya que le pueden contar lo mismo a un terapeuta que a otro, de igual manera que los trastornos narcisistas de la personalidad.
Un psicoanalista muy famoso fue sorprendido en una ocasión por su paciente, que descubrió su afiliación política: “como es usted demócrata…”. Al preguntarle que por qué lo sabía, el paciente dijo lo siguiente: “cada vez que hablo de un político republicano usted me dice que qué asocio con ese político, pero cada vez que hablo de un político demócrata usted se calla”.
Esta debía ser, por tanto, una conducta habitual del terapeuta.
A veces los pacientes son muy finos a la hora de descubrir ciertas cosas, sobre todo los histéricos, que en cuanto descubren algo sobre el terapeuta tienen la senda para no hablar de ellos mismos, sino de lo que creen que le gusta a él.
En definitiva, está claro que la contratransferencia existe y el cómo manejarla es un aspecto complicado al que hay que atender.
4 Cómo manejamos lo que sentimos por los pacientes es esencial y, a su vez, lo más difícil.
Clásicamente hay dos formas de controlar la contratransferencia: • • Salvo las psicoterapias conductuales más radicales, todas las psicoterapias señalan que es muy importarte hacer una suerte de entrenamiento previo, que en Psicoanálisis se denomina Psicoanálisis didáctico o tratamiento personal.
Además del tratamiento personal, es importante llevar a cabo una supervisión o control de casos, para controlar qué cosas provocan tus pacientes en ti.
Una paciente estuvo durante 2-3 meses (8-10 sesiones) diciendo a su psicoterapeuta que era un hombre soso y aburrido, y que su terapeuta anterior era mucho más motivante que él. En un momento dado el terapeuta sintió que quería que la chica se fuera (contratransferencia negativa), aunque se controló y no le dijo nada. La chica siguió acudiendo a consulta y, es más, después de insultar al terapeuta empezaba a hablar hasta que se llegaba la hora de acabar la sesión y el terapeuta tenía que cortar su discurso. Un día el terapeuta le dijo algo parecido a lo siguiente: “me llama la atención que me digas que soy tan mal terapeuta y me de tanta violencia tener que cortarte cuanto estás más enganchada contándome tu historia”. Esa sensación que el terapeuta compartió con la paciente hizo que ella no volviera a insultarle.
En psicoterapia hay que controlar el ritmo de la sesión. Hay pacientes que no hablan nada al principio de la sesión y otros que lo cuentan todo al principio rápidamente. Hay que ayudar a los pacientes a que adecuen lo que cuentan al tiempo, especialmente a los neuróticos, que son los que peor controlan el tiempo. Para ellos es terapéutico acomodar lo que vayan a decir al ritmo de la sesión.
Hay pacientes que empiezan el proceso terapéutico sin hablar de sí mismos y hablando del terapeuta (histéricos). Hay otros pacientes que empiezan el proceso terapéutico hablando de sí mismos y sin hablar al terapéutica (neuróticos obsesivos). Cuando los pacientes hablan de sí mismos y al terapeuta es cuando están curados.
Por tanto, en algunas ocasiones las intervenciones de los terapeutas que tengan que ver con sus sentimientos pueden ser positivas, pero no siempre. Lo mejor es no poner en nuestro despacho nada que hable de nosotros (fotos de la familia, objetos relacionados con nuestra afiliación política o creencias religiosas, etc.), porque algunos pacientes pueden verlo y dirigir su discurso solo a hablar de ello y otros que lo pueden ver y abandonar la terapia porque no lo comparten.
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