RESUMEN SEMINARIO 5 - POLITIKON. La urna rota. La crisis política e institucional del modelo español. (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 1º curso
Asignatura Introducció a la ciència política
Año del apunte 2015
Páginas 2
Fecha de subida 11/03/2015
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RESUMEN POLITIKON. La urna rota. La crisis política e institucional del modelo español. Barcelona: Debate, 2014.
Los niveles de implicación política pueden cambiar. La falta de tejido asociativo de participación política en España, lleva aparejado un coste: la falta de una fiscalización vertical.
Los españoles nos implicamos poco en la política del día a día. Solo destaca la participación en manifestaciones y en huelgas, acciones de carácter ocasional y reactivo. El tipo de movilización que prima en nuestro país no es a medio o a largo plazo ni con objetivos planteados de antemano.
Por contra, el número de ciudadanos que se ponen en contacto con políticos o instituciones es singularmente bajo. En definitiva, necesitamos unas instituciones, partidos y realizaciones más transparentes, abiertas y permeables a la influencia ciudadana.
La crisis destaca un colectivo: los jóvenes. A causa de los baby boomers, la población ha envejecido porque la esperanza de vida ha aumentado. Esto ha afectado a temas laborales respecto de un sistema que parece no tenerlos en cuenta. Al principio de la democracia, los jóvenes figuraban como una prioridad en la agenda gubernamental, pero luego fue reemplazado por la atención a la tercera edad, con sus pensiones. Además, la poca colaboración de las juventudes en las votaciones fue consecuencia del desinterés por parte de los políticos. La única manera de intentar revertir la situación es participando.
Es conocida la capacidad de minorías organizadas de inclinar la balanza a su favor frente a las mayorías desorganizadas ya que disponen de la motivación, los recursos, etc. para tratar de influir políticamente. La crítica es que la democracia pluralista está sesgada hacia la parte de la sociedad con más recursos y educación. Paralelamente, los medios de comunicación son fundamentales para el buen funcionamiento de la democracia.
Los ciudadanos no hemos formado parte de forma activa en la vida política, tan solo como votantes, a veces manifestantes y sindicalizados, por el sentimiento de que no formamos parte de las tomas de decisión. Es necesario implicarnos en la política, para poder establecer un control vertical de nuestros representantes.
El 15 de mayo de 2011 miles de ciudadanos españoles se concentraron en todo el país para protestar por la situación política, mostrando desafección por el sistema. Durante el tiempo que duró la acampada, se participó en asambleas, se elaboraron propuestas,… Al final la transversalidad del movimiento se ha ido fragmentando en luchas sectoriales, como la causa contra los desahucios.
Los indignados han tenido efecto como mecanismo de socialización y política, ya que se atrajo a la movilización a una gran masa de ciudadanos descontentos. A medida que pasaba el tiempo, primó más el carácter simbólico de la movilización que el utilitario.
La participación política puede ser efectiva. Para ello hay que entender cómo funciona el ciclo de políticas públicas. Los partidos políticos tienen que tratar los asuntos que más preocupan al votante, y actuar en consecuencia con eso.
El lobby es la defensa organizada de intereses y agendas particulares. Los ciudadanos que busquen influir efectivamente en políticas públicas concretas tendrán que prestar atención en como lo hacen los profesiones del sector de influencia. Será necesario dotarse de una organización, delimitar la agenda y los objetivos y finalmente recaudar la información que sea relevante.
En general, la falta de participación política española no es justificada por razones culturales, raciales o espirituales. Los españoles han mostrado su disposición de movilización y de compartir proyectos comunes (con el 15 M), aunque puedan faltar hábitos y capital social organizativo debido al futuro del país. Es cierto que en las últimas tres décadas han fomentado la apatía del sistema y la tendencia a la pasividad de los ciudadanos con una cierta indiferencia.
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