FUNDAMENTOS DEL PERIODISMO BLOQUE III (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Rey Juan Carlos (URJC)
Grado Periodismo Semipresencial - 1º curso
Asignatura Fundamentos del Periodismo
Año del apunte 2016
Páginas 20
Fecha de subida 23/06/2017
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Bloque 3: Escribir en un periódico En este tema abordaremos la narrativa periodística en los periódicos, la estructura de la información en titulares, entradilla y cuerpo de la noticia. Para concluir, analizaremos el uso de las citas.
1. La narrativa periodística, escribir para los periódicos La redacción periodística se puede enfocar de múltiples perspectivas en función del soporte, el grado de especialización o género periodístico. A continuación se explica la redacción en el medio impreso. Escribir para un periódico es distinto que escribir un relato corto o una novela. Un periodista desarrolla su talento a base de escribir centenares de informaciones y cometer errores. Cuanto más se escribe mayor fluidez se adquiere.
Una buena escritura es clara, fácil de leer, emplea lenguaje fresco, estimula, entretiene. Se adquiere a base de estudiar buenos y malos materiales, y de hacer autocrítica. Un elemento esencial de la buena noticia es la propia voz, un estilo propio que se adapta a la forma de ser del periodista, coherente y dotado de expresiones propias. En él se podrán descubrir la huella de escritores de su pasado, de su educación o de su lectura, pero estará adaptado a los vocablos, modismos personales y frases de determinada longitud y con un ritmo propio.
La mala noticia omitirá aspectos esenciales e incluirá otros no relevantes. En éstas la escritura será torpe, pomposa o rígida. El resultado final serán noticias confusas e irrelevantes, con párrafos absurdos.
La Real Academia Española define redactar como la acción de poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con anterioridad. El acto de redactar presupone dominio del lenguaje, pero es también la esencia del periodismo. Gómez-Escalonilla en su libro “Géneros informativos en la redacción periodística hipertextual” define la redacción como la esencia del periodismo: “La redacción periodística se refiere (…) a la destreza y al trabajo necesario para informar profesionalmente a través de los medios de comunicación. (…) Son muchos y muy dispares esos saberes y quehaceres que conforman la profesión, además son distintos en función de las coordenadas históricas en las que se desarrollan e incluso dependen del medio, de la sección o de la propia persona que realice el trabajo, en la medida que cada uno tiene su estilo y su forma peculiar de trabajar”.
Para que un periodista escriba de forma correcta y comprensible, la mayoría de los medios de comunicación publican los libros de estilo. Destacan los de la Agencia EFE (1975), El País (1977), ABC (1993) y El Mundo (1996). Estos libros de estilo atienden a aspectos estilísticos, gramaticales y otras cuestiones relativas con la profesión periodística. Tratan de asegurar un correcto uso del lenguaje y unificar sistemas y formas expresivas con el fin de dar personalidad al propio medio y facilitar la tarea del lector.
En el proceso de redacción hay que resaltar los principales rasgos del lenguaje periodístico, que son: claridad, precisión, sencillez, originalidad y creatividad para captar la atención del lector. El periodista se dirige a un conjunto de lectores heterogéneo, con capacidades diferentes y distintos niveles culturales, de ahí que emplee un lenguaje peculiar. En este proceso destacaremos la planificación, la claridad, el lenguaje, la veracidad, la precisión, la adecuación, la eficacia y la revisión.
1.1.
La planificación La planificación es el elemento esencial de la escritura, es lo que sucede entre el momento en que se concluye la entrevista o investigación y la redacción de la noticia. El periodista decide el tema y el objetivo de la noticia, organiza los pensamientos y elabora una idea clara de la misma.
En las informaciones complejas, en los reportajes de aspectos diversos o artículos de encargo, el periodista debe decidir el tema de la noticia. John Shirley del Sunday Times señala que el periodista debe ser dueño del material. Para que sea posible escribir una historia clara, el redactor debe haber encontrado sentido y ordenado los puntos principales de la investigación, para poder ofrecer una narración verbal coherente.
El tratamiento de la información es otro aspecto importante. La información y orden cronológico de la historia influirá en la construcción y en la estructura de la noticia. En las noticias sencillas la planificación mental será rápida, pero en las informaciones largas y complejas será necesario planificar en un texto escrito la estructura de la noticia, se apuntarán los principales bloques de la historia y se añadirán algunas notas para enlazarlas.
Otros aspectos básicos son: la claridad, la frescura del lenguaje, la veracidad, la precisión, la adecuación y la eficacia.
1.2.
La claridad Toda historia debe ser clara en su concepción, organización y expresión lingüística. La escritura debe ser lo más directa posible. Algunos aspectos que el periodista debe tener en cuenta son: 1. Tener una idea clara del conjunto de la historia antes de escribir la noticia. Comprender a fondo la historia, para que el nudo del tema se escriba con fluidez.
2. Incluir todos los estadios de la historia, hechos secuenciales o fases del razonamiento. Redactar la noticia en el orden previsto evitando dar saltos en un desarrollo lógico.
3. No dar por sentado que el lector posee conocimientos previos o especializados de la historia.
Esto suele ocurrir en noticias especializadas y en informaciones que se prolongan en el tiempo.
Los lectores necesitarán recordatorios y recapitulaciones.
4. Explicar el lenguaje especializado. Es conveniente evitar la jergas científicas, técnicas, burocráticas u otras, aunque algunas sean útiles en la narración de la historia. Sin embargo, el redactor evitará estas expresiones cuando supongan eufemismos o fraude lingüístico, ya que más que aclarar la historia, entorpecerán y ocultarán la verdad.
5. Construir frases claras. Evitar que los lectores tengan que releer el texto para entenderlo. Sin embargo, el recurso de lo inesperado o la sorpresa dan fuerza a la noticia.
6. Evitar el estilo y el lenguaje intrincado. Un estilo ingenioso o rimbombante será malo cuando sea necesario explicar que significa el pasaje descrito. El redactor debe evitar palabras que resalten su erudición. Un ejemplo de buena redacción es el empleado por Associated Pres y Reuters en sus textos periodísticos, destaca por un lenguaje inteligente, chispeante, detallado y autorizado.
7. Sencillez. Los periódicos se dirigen a un mercado de masas, pero la sencillez no debe confundirse con un lenguaje limitado. No hay que subestimar la cultura del lector empleando un vocabulario limitado y simplificado.
1.3.
La frescura del lenguaje El objetivo de la prensa escrita es ofrecer información, análisis, observaciones y pensamientos novedosos. Emplear un lenguaje rancio y desgastado puede hacer que los lectores tengan la impresión de que el material narrado sea conocido, a pesar de ser novedoso. El periodista debe prestar atención a los siguientes puntos: 1. Tratar cada información como algo nuevo e individual. Los reporteros deben contar cada historia como si fuera la primera vez. Emplear expresiones conocidas hará que la noticia pierda toda novedad.
2. Evitar los clichés. Los clichés son palabras y expresiones que suenan conocidas, de manera que se pueden reconocer con facilidad. Estos clichés se deben suprimir, ya que han dejado de tener efectos en el lector. A su vez, los clichés empleados como símiles, metáforas, frases hechas o vocablos, se deben sustituir por expresiones de mayor frescura. Las frases hechas pueden llegar a ser pensamientos estereotipados.
3. Evitar los términos de empleo automático. Los adjetivos que siempre acompañan a determinados nombres han dejado de causar efecto en el lector. Por ejemplo, asesinato y brutal, informe y alarmante. Asimismo, esto ocurre con expresiones empleadas con tanta frecuencia, que resulta imposible que se ajusten a la realidad en todos los casos. Por ejemplo, “policías que empuñan porras”, “manifestantes que arrojan piedras”.
4. Emplear con cautela los juegos de palabras. El exceso de juego de palabras revela que el redactor no posee imaginación o que es un texto que no se debería haber publicado. Se suelen emplear cuando el redactor cree que la expresión se adecúa a la historia, o cuando las noticias son ligeras o publicadas en periódicos populares. El periodista nunca debería escribir sobre lo obvio. Sin embargo, emplear juego de palabras novedosos rompería con la monotonía y daría un lenguaje fresco a la noticia, pero esto no es fácil.
5. Crear expresiones, metáforas y símiles novedosos. Este lenguaje colorista dará frescura al texto si estos recursos transmiten la realidad que relatan o si expresiones existentes recobran nuevo sentido.
6. Prestar atención a palabras y expresiones de moda. Estas expresiones pronto se vuelven irritantes. Es mucho más efectista crear modas por el empleo de un estilo propio y personal, que seguirlas o imitarlas.
7. Evitar obsesionarse con gramática estricta. Podría convertirse en un obstáculo para la escritura eficaz.
1.4.
La veracidad El proceso inherente del periodismo puede limitar la veracidad. Destacan la falta de tiempo para cotejar los hechos, la imposibilidad de acceder a todas las fuentes e información y la necesidad de ajustar los textos a una extensión escasa, que nos impide presentar la relación de hechos de forma precisa.
El periodista debe superar estas limitaciones. Algunos consejos pueden ser: 1. Escribir únicamente sobre lo que se sabe que es cierto. Las suposiciones están fuera de lugar en la prensa.
2. Toda noticia debe presentarse con equidad y fidelidad a los hechos. No basta con incluir varias versiones de la historia o citar con precisión. Hay que cerciorarse que la visión de conjunto es veraz.
3. No exagerar las informaciones. Evitar emplear términos que confieran a los hechos más dramatismo del que tienen en realidad, ya que se convertirían en clichés. Esta tendencia a la exageración obedece a un efecto multiplicador del impacto de la noticia, pero este efecto no engaña demasiado tiempo al lector. Existen otros artificios similares: omitir hechos y perspectivas, jugar con las estadísticas o forzar el lenguaje. Estos recursos conducen a emitir juicios de valor y comentarios encubiertos, que impiden que los hechos hablen por sí solos; distorsionando la realidad. Este lenguaje conduce a crear una “jerga periodística” fraudulenta, que aleja de la realidad y acaba por no tener impacto en los lectores.
4. Evitar el lenguaje simplista y en “blanco y negro” de los titulares para redactar informaciones. La simplificación de los titulares conduce a reflejar significados extremos o descafeinados, en blanco y negro, de la realidad que pretenden informar. Estas expresiones pueden resultar engañosas y generar imprecisiones.
1.5.
La precisión El periodismo debe ser enemigo de la imprecisión. Las informaciones se escriben con objeto de despejar incógnitas y no para crear más interrogantes. Las preguntas que un reportero debe tratar de responder son: ✓ ¿Qué?, ¿Qué ha sucedido? ✓ ¿Quién?, ¿A quién le ha sucedido?, ¿Quién lo ha hecho? Edad, apariencia, puesto de trabajo, datos identificativos y otra información relevante sobre su persona.
✓ ¿Dónde?, ¿Dónde ha sucedido? ✓ ¿Cuándo?, ¿Cuándo ha sucedido?, ¿A qué hora, día, qué mes? ✓ ¿Cómo?, ¿Cómo ha sucedido? Explicaciones ✓ ¿Por qué?, ¿Por qué ha sucedido? Otros aspectos que se pueden destacar son: 1. Prescindir de lo abstracto y utilizar lo concreto. El periodista debe emplear términos específicos y concretos, mencionar nombres propios, confeccionar listas y dejar las cosas claras. Deberá encajar los detalles sin omitir ninguno importante.
2. Utilizar cantidades conocidas en lugar de desconocidas. Evitar expresiones como “considerable” y “muy” para expresar valores y escalas de medida.
3. Cuidado con “hasta” y “más de”. Estas expresiones al referirse a cantidades son imprecisas y no reflejan la realidad, el reportero debe buscar datos concretos.
4. No utilizar adjetivos ambiguos. Algunas expresiones comunes solo comunican ideas vagas, el lector necesita ejemplos concretos. Por ejemplo, “lujoso”, “caro”, “inteligente”.
5. Emplear cantidades específicas antes que indefinidas. Expresiones como “muy”, “considerable”, “grande” y “muchos” son términos imprecisos y en ocasiones puede demostrar que se ha investigado poco. Los textos acaban resultando insípidos e incompletos, el lector requiere detalles.
6. No aseverar, mostrar. Cuando un reportero asevera, puede creer que aporta algo a la noticia, no siendo así. Hay que demostrar las aseveraciones.
7. Evitar los eufemismos. Suelen ser términos que se emplean para ocultar la realidad, o expresiones que describen cosas que resulta incómodo mencionar, como el sexo o emociones personales. Los periodistas deben evitar usar los eufemismos salvo para ironizar. Los periódicos van dirigidos a una gran variedad de personas, y el periodista debe escribir para todos, siendo preciso y riguroso, debe describir con minuciosidad, incluyendo detalles, pero sin recrearse en los aspectos más escabrosos y sin caer en la insensibilidad. Destacar este tipo de tratamiento en noticias de catástrofes, asesinatos, guerras o atentados terroristas.
8. El sexo. El empleo de expresiones imprecisas dejan al lector con la impresión de que ha sucedido algo mucho peor de lo que en realidad ha ocurrido. Pero escribir con un lenguaje más directo no da derecho a escribir pornografía ligera, el objetivo es ofrecer detalles para explicar los hechos, no excitar al lector.
1.6.
La adecuación Consiste en adaptar el estilo, el tono y el ritmo de un relato al tema sobre el que versa. No todos los temas tendrán un tratamiento especial, pero algunos deben afrontarse con delicadeza. Se reconocen sin dificultad, por ejemplo, temas relacionados con la vida y la muerte deben tener un tratamiento serio.
Algunas directrices aplicables a ciertas situaciones pueden ser: 1. Narrar en tiempo real las historias de acción y movimiento. El lenguaje y la construcción deben ser ajustados, los verbos activos y directos, las frases concisas y los adjetivos escasos.
2. Evitar incidir en hechos sórdidos y terribles. Con material extraordinario puede existir la tentación de recargar la historia. Los propios hechos son los que deben causar el impacto deseado. Hay que evitar dramatizar, realizar comentarios en los relatos. Los lectores deben emitir sus propios juicios.
3. En textos de emociones fuertes, la moderación es preferible a la exageración. No hay que omitir detalles, pero sí evitar el lenguaje efectista.
4. Cuidado con el humor. Escribir con humor es difícil y hay temáticas, como la muerte, cáncer, sexo o hambre, que su tratamiento humorístico puede ser impropio. No es recomendable dar un tratamiento despreocupado a informaciones relacionadas con lesiones físicas, aflicciones o trastornos, es una muestra de insensibilidad. Si una información posee elementos cómicos, el lector los descubrirá, sobre todo si la historia se cuenta sin rodeos.
Escribir textos humorísticos requiere una cualidad y aptitudes específicas. El texto debe ser conciso y evitar lo predecible y la anticipación. La nota humorística clave se escribirá en la última frase, por lo que el texto tendrá una estructura consistente para sostener la totalidad del texto.
La actitud más adecuada es dejar que el humor fluya con naturalidad de los hechos y las incongruencias inherentes al tema, en lugar de imponerlo desde fuera. Cuando se dude de la comicidad de una frase o un chiste, lo mejor es prescindir de ellos.
1.7.
La eficacia En el siglo pasado los periodistas cobraban por extensión de sus artículos, por frase. Esto facilitó el desarrollo de un lenguaje pomposo y prolijo. Pero este estilo de periodismo y de forma de pago ha cambiado. Algunos consejos sobre la eficacia en la escritura pueden ser: 1. Toda expresión y frase debe tener alguna función. Deben transmitir información desconocida o contribuir al desarrollo de la historia. Si alguna frase no cumple este cometido habrá que desterrarla.
2. Evitar las construcciones gratuitas. Son expresiones empleadas para que el hablante formule mentalmente la idea que va a expresar a continuación. En un texto escrito se evitará este tipo de expresiones ya que ralentizan el desarrollo y ritmo del texto, especialmente en los artículos de opinión, deportes, perfiles biográficos y noticias.
3. Escribir sin consultar las notas. Para ello, es necesario tener una idea clara de todo lo que se va a decir antes de ponerse a escribir. De esta forma se incluirá el material esencial. Los detalles, la manera correcta de escribir los nombres y las cifras concretas se podrán comprobar más adelante consultando las notas. En esta consulta se podrán incorporar algunos aspectos, pero el borrador principal siempre se escribirá de memoria.
4. Eliminar los comentarios obvios y absurdos. En general, las expresiones para enlazar párrafos son prescindibles, la mayoría de los lectores comprenderán un ligero cambio de la historia si se acompaña con un cambio de párrafo.
5. Emplear la voz activa en lugar de la voz pasiva. La voz activa es más eficaz y directa.
6. Confeccionar listas y clasificaciones para enumerar todos los aspectos de una información. Las listas son muy útiles cuando se pretende decir muchas cosas, por ejemplo, en la descripción de efectos. En este listado se pueden incluir los pormenores específicos de lo enumerado, en vez de volver a enumerar el listado cuando se explique con detalle la lista.
7. Evitar los calificativos que no añaden nada. Son expresiones absurdas en sí mismas, por ejemplo: “serio peligro”, “rumores sin confirmar” o “excesivamente alarmados”.
8. Evitar las tautologías. Una tautología es repetir lo mismo con distintas palabras. En esos casos sólo es necesaria una palabra. Por ejemplo: “Algunos de los comentarios incluidos…”, “es requisito indispensable”.
9. No repetir con una cita algo que ya se ha dicho en estilo indirecto. Basta con decir una cosa u otra. Por ejemplo: “El ministro lo negó. Un portavoz dijo: ´Rechazamos esa alegación´”.
10. Sustituir expresiones largas por una sola palabra. Por ejemplo: “El asunto al que me refiero” equivale a “esto”. Para aprender a escribir con eficacia no hay nada mejor que relatar historias complejas con 250 palabras.
1.8.
La revisión Es esencial releer lo escrito para detectar posibles fallos y corregir lo que no es satisfactorio. Cuando un texto llega a otra persona es demasiado tarde para mejorarlo o para salvar la reputación. Algunos redactores prefieren esbozar una versión preliminar del texto antes de someterlo a una revisión estricta, otros prefieren revisarlo a medida que lo van escribiendo.
La revisión debe ser exhaustiva y no limitada a la mera búsqueda de errores ortográficos.
George Orwell opina que un escritor debe plantearse las siguientes preguntas: ✓ ¿Qué pretendo decir? ✓ ¿Qué palabras sirven para expresarlo? ✓ ¿Qué imagen o modismo lo aclarará más? ✓ ¿Es una imagen suficientemente fresca como para tener el efecto deseado? ✓ ¿Podría expresarlo de una manera más sencilla? ✓ ¿He escrito algo desagradable innecesariamente? Respecto al borrador del texto se pueden formular otras preguntas: ✓ ¿Ha quedado algún cabo suelto, está todo bien explicado? ✓ ¿Se lee con fluidez? Si el texto se lee con dificultad, tal vez requiera más que simples retoques para arreglarlo, no solo cambiar la puntuación, sino reescribirlo o reestructurarlo. A continuación se expurgará el texto. Un artículo casi siempre se puede mejorar si se acorta. Los pasajes particularmente brillantes son los que se pueden suprimir, ya que pueden ser un relleno innecesario.
Escribir puede ser una tarea ardua. Hay relatos que parecen un embrollo sin sentido hasta que se dedican muchas horas para darles forma. En ocasiones el plazo de entrega juega malas pasadas al periodista.
Sin embargo, el placer de captar algo y expresarlo con palabras precisas, con nuestras propias palabras, es inmenso. También es satisfactorio comenzar a redactar una información a partir de un conjunto de datos dispares e ir encajándolo todo y concibiendo nuevas ideas a medida que se escribe.
2. Estructura de la noticia La estructura externa de la noticia presenta tres partes claramente diferenciadas: 1. Titular. Es el elemento principal de la información que constituye la primera toma de contacto con la información.
Debe dar a conocer en pocas palabras lo más importante. Debe ser atractivo para animar al lector a seguir leyendo. Sus funciones principales son informar y atraer al lector.
2. La entradilla. No está presente en todas las noticias. Contiene los datos más importantes del texto. Normalmente es un párrafo destacado tipográficamente en negrita y con falsas columnas que capta la esencia del acontecimiento. Ofrece una visión más o menos completa del hecho noticioso. Se puede considerar un breve resumen de la noticia.
3. Cuerpo de la noticia. Desarrolla el texto informativo y reúne los datos adicionales a los expuestos en el titular o la entradilla.
3. El titular Es el elemento fundamental y da respuesta al qué y al quién de la noticia.
Los titulares no deben repetir palabras y cumplirán dos principios básicos, el principio de economía del título y la proporción del título respecto a la importancia de la noticia. El principio de economía del título no puede conducir a elementos gramaticales necesarios, las siglas facilitan los titulares cortos, aunque no se puede abusar de ellos. Los titulares se suelen redactar en presente, pues la noticia se presenta como algo que está ocurriendo, aunque en el cuerpo de la noticia se descubra que los hechos sucedieron ayer o hace más tiempo. Con el presente se pretende acercar temporalmente la noticia al lector.
Asimismo el titular suele presentarse en fórmula afirmativa. Grijelmo en su libro El estilo del periodista afirma que “la noticia consiste en lo que ha ocurrido y con escasa frecuencia en lo que no ha sucedido”. Las fórmulas afirmativas se entienden con mayor rapidez.
Puede componerse de diversos elementos: título, antetítulo, subtítulo, sumario o destacado, ladillo y cintillo.
✓ Título. Es el único elemento imprescindible. Constará preferentemente de una sola frase y los distintos titulares no tendrán una relación sintáctica. El título cuenta la noticia.
✓ Antetítulo. Es el elemento que se sitúa por encima del título.
✓ Subtítulo. Es el texto que va debajo explicando o desarrollando el título.
✓ Ladillo. Son pequeños títulos que se ubican en el cuerpo o grueso de la noticia, visualmente se diferencian del resto de párrafos. Son frases muy breves o incluso una única palabra, que divide una información extensa. Se localiza entre los párrafos de la noticia y se diferencia tipográficamente del cuerpo de la misma. Pueden ser titulares propios o encabezar noticias complementarias de un bloque informativo, aunque en ocasiones tienen únicamente un valor puramente estético o de diseño. Sirven para dividir una información extensa para que la lectura de la noticia sea más sencilla.
✓ Sumarios. Resaltan partes del texto con una tipografía mayor, y son recursos de diseño.
✓ Cintillo. Es el elemento de titulación esporádico que sirve para toda la página y que solo aparece cuando a un tema se le dedica menos de una página completa. Se sitúa en la parte superior de la página para abarcar todas las informaciones del conjunto.
4. Las entradillas o “lead” Al primer párrafo se le denomina “lead”, párrafo de arranque o de entrada (entradilla). La entradilla es el párrafo principal de la información, de él debe desprenderse el titular. Además, el cuerpo de la noticia no podrá establecer conclusiones que no figuren en el título y las entradillas.
El periódico es objeto de consumo rápido en ambientes no muy tranquilos, por lo que si el primer párrafo no logra la atención del lector, éste nunca llegará al segundo. La decisión de seguir leyendo depende de la calidad de la entradilla y del titular.
Según dijo el escritor norteamericano Paul O´Neil: “Siempre hay que agarrar al lector por el cuello en el primer párrafo, hundirle los pulgares en la tráquea en el segundo, y mantenerlo entre la espada y la pared hasta la última línea”.1 4.1.
Cómo escribir buenas entradillas Hay que tener presente varios aspectos al escribir cualquier tipo de entradilla: 1 RANDALL, DAVID. “El periodista universal”. Editorial Siglo XXI Editores. Madrid. 2ª edición revisada. 2009. página 261 1. Una entradilla debe ser directa, concisa e inequívoca. Para que un lector siga leyendo la noticia hay que evitar todo lo que genere confusión y recargue la entradilla, como los detalles innecesarios, cargos y nombres concretos, que se pueden dejar para el segundo párrafo.
2. Una entradilla funcionará independientemente. Tendrá sentido por sí misma, y no debe nombrar hechos, personas, organizaciones o lugares no identificados si no es estrictamente necesario.
3. No empezar con una cláusula subordinada. Esta forma de abordar un tema es lenta, pospone conocer lo elemental y plantea interrogantes a los lectores. Por ejemplo, “A pesar de…”, “Aunque…” 4. No empezar la noticia con números en dígitos. Los números se deben escribir con letras o si es un número grande la historia se empezará de otra forma. Además nunca se precederá el número con “alrededor de…”, ya que da la impresión de que es una información imprecisa.
5. Nunca se debe iniciar una información con nombres de organismos oficiales. Las primeras ocho palabras de toda entradilla son muy importantes, por lo que solo se emplearán los nombres de organismos por motivos especiales o cuando se pretende ser irónico. La frase debe empezar diciendo lo que ha ocurrido o, a todo caso, con una abreviatura del nombre oficial en cuestión.
6. No empezar con citas, salvo en casos especiales. Confunde a los lectores al no saber quién está hablando.
Cuando la historia lo requiera, después de la cita se identificará al autor.
7. Evitar “ello”. Es una expresión que no deja claro a quién se refiere.
8. Tamaño de las entradillas. Aunque algunos periódicos establecen una longitud máxima de las entradillas, no hay que obsesionarse demasiado, ya que si capta la atención del lector ha cumplido su cometido. Algunas entradillas destacan porque resumen la historia en noticias impactantes, otras por transmitir con imaginación el significado de la historia, otras por reunir los aspectos más relevantes, otras por ofrecer el dato más relevante al final de la misma y otras por hacer introducciones fascinantes al principio.
4.2.
Enfoque de las entradillas en noticias impactantes El objetivo de las entradillas es captar la atención del lector. Pero según la tipología de noticias que informemos la entradilla tendrá un tratamiento u otro.
En las noticias inmediatas la entradilla debe reunir los aspectos más llamativos de la historia, sobre todo si el estilo del periódico es críptico e incluye poca información detallada sobre la historia que se narra a continuación.
En las noticias no tan directas no podemos incluir todos los aspectos en la entradilla, por lo que habrá que elegir cuales son los que más informan.
El tratamiento de las entradillas es el más controvertido de la profesión periodística, es una cuestión de opiniones, no de reglas. Existen algunas recomendaciones, escribir como si se mandara un telegrama, esto lleva a escoger las palabras clave de la historia. Pero hay que tener cuidado porque la brevedad puede generar ambigüedad.
En los casos en los que se pretende captar la atención en noticias de interés general, la entradilla de fuerte impacto es la mejor. Las entradillas de los artículos adoptan una forma más libre siendo el único criterio su efectividad Las entradillas son objeto de estudio durante toda la carrera profesional de los redactores. Las entradillas se deben concebir antes de redactar el texto, ya que sirve para formarse una idea clara de la noticia. Las entradillas se pueden incluir al final de la noticia cuando se narran historias con una estructura clara, cronológica. El ejemplo más evidente son las noticias sobre catástrofes.
4.3.
Tipos de entradillas 1. Entradilla narrativa. Trata la información de manera cronológica. Es empleada con frecuencia en los artículos, a veces se emplea en las noticias en que se quiere resaltar cómo sucedió un hecho en vez del hecho en sí mismo. Este estilo novelístico es útil para mantener la atención, pero el final debe ser realmente emocionante.
2. La anécdota. Es la entradilla que relata una anécdota completa para ilustrar un aspecto de la información. Se emplea en crónicas largas para presentar a los protagonistas principales, sus relaciones o describir un momento desconocido de la secuencia de hechos. Hay que cuidar su uso en las noticias de impacto.
3. El efecto retardado. Es una entradilla de varios párrafos en la que la verdadera entradilla se reserva para el final. Se emplea para noticias o artículos ligeros. Se describen escenas y hechos comunes y corrientes y, a continuación, se introduce el tema que da interés a la historia en un párrafo que debe empezar así: “Y entonces…”.
4. La entradilla explosiva. Es el enfoque opuesto a la entradilla retardada. La información se incluye en una frase cargada de expresividad. Es un estilo evocador y poderoso cuando se emplea correctamente, pero en caso contrario, resulta demoledor. Esta entradilla requiere experiencia, talento y buen criterio. Se emplea en informaciones de importancia que serán transmitidas por todos los medios de comunicación. Por ejemplo, en el gran incendio de San Francisco, Jack London escribió en 1906: “San Francisco ha desaparecido”.
5. La entradilla resumen. Consiste en hacer un reconocimiento de la historia en el que después se introducirá al lector. Su función más útil es aislar los elementos fundamentales de una compleja cadena de acontecimientos. Se emplea cuando lo más interesante de una información no es un hecho destacado, sino una serie de sucesos relacionados. El mayor problema radica en no saber transmitir el aspecto más relevante en el primer párrafo.
Por ejemplo, para definir el semblante de un personaje se escribió la siguiente entradilla: “Farouk no solo es el Rey de Egipto. También es conductor temerario, un estafador, un mujeriego, un glotón, un ratero y, ahora, un obseso playboy exiliado. Es, de hecho, el rey que nunca se hizo mayor”.
6. La entradilla chocante. Es una entradilla en la que se lanza una afirmación extravagante o sorprendente con la esperanza de incitar a los lectores a seguir leyendo.
Por ejemplo, un reportero de guerra escribió en su crónica: “Esta mañana me he afeitado con un vino tinto gran reserva…”, antes de explicar que su unidad acababa de conquistar un importante viñedo a los alemanes.
7. El efecto sorpresa. Consiste en unir dos partes de la información, por lo general sus inicios y sus consecuencias, para lograr un efecto sorpresa. Es esencial prescindir de dramatismo.
Por ejemplo, en una noticia sobre un accidente se escribió: “Billy Ray Smith encendió un cigarrillo teniendo los pies sumergidos en petróleo. Es posible que sobreviva”.
8. La descripción de la escena. Es una entradilla que describe con palabras una escena insólita o de importancia vital para comprender un asunto. Se emplea especialmente en crónicas largas o artículos que recrean un ambiente.
Tiene que estar bien escrita y su relevancia no debe tardar en explicarse.
Por ejemplo, “el reloj dio las trece”.
9. La entradilla interrogativa. Es un inicio peligroso, ya que incita a los lectores a responder la pregunta y no seguir leyendo. Lo mejor es no plantear preguntas directas y de fácil respuesta, se utiliza una pregunta compleja, en el que la respuesta está al final de la noticia. Se emplean en artículos ligeros sobre estilo de vida. Por ejemplo, “¿Cuántas veces se ha lavado las manos hoy?” 10. La entradilla humorística. Es una de las más comunes. Generalmente la comicidad existe en la intención del escritor, si se logra el efecto deseado, la entradilla es efectiva y los lectores continuarán leyendo con la ilusión de encontrar más notas humorísticas.
Por ejemplo: “Probablemente, en Nicaragua hay en este momento más expediciones de investigación que cosas que investigar”.
11. La entradilla filosófica. Es la más empleada en los artículos y la menos eficaz. Consiste en una afirmación epigramática de carácter general que pretende ser profunda, y rara vez lo es. Este enfoque suele emplearse más como recurso literario que como un comienzo inventivo y apropiado a lo historia.
12. La entradilla histórica. Consiste en comenzar narrando un episodio histórico. Su uso está justificado si el hecho histórico es fascinante y capta la atención del lector, en caso contrario resultará insulsa. Suele ser más eficaz cuando se rehace la entradilla empleando información contenida en el segundo párrafo. Por ejemplo, “En 1948, el gobierno rutinario decidió…” 13. Las falsas entradillas. Son comienzos que no son entradillas como tal, son prescindibles y no atraen la atención. Suele emplearse en artículos e informaciones ligeras. Adopta las formas de falso chiste o entradilla narrativa que comienza a relatar los hechos demasiado rápido.
Por ejemplo, refiriéndose a un coche deportivo: “Atención, chicas, aquí llega un curvilíneo objeto del deseo que va a desplazaros de los sueños de vuestro hombre”.
5. El cuerpo de la noticia Es el grueso de la noticia y se desarrolla después de la entradilla. El cuerpo de la información se estructura formalmente en párrafos y cada uno constituye una unidad que desarrolla un elemento, una idea o una acción de la noticia.
La buena construcción de un texto es una cuestión de claridad, organización y eficacia. Una vez expuesta la información más importante en la entradilla se dispone el resto de detalles. Esta técnica de escritura se basa en el modelo de pirámide invertida.
Según el Libro de estilo de ABC, la información se presentará con una estructura de interés decreciente en la pirámide informativa, donde lo más importante se expondrá al comienzo. Esta pirámide se suele romper ofreciendo una información más completa, ya que la información en prensa escrita es posterior a la información que perciben los ciudadanos por la radio o la televisión.
Por ello, la prensa escrita ofrece más datos y matices que ayudan a entender e interpretar los acontecimientos con una mayor profundidad.
Además, se suele emplear el recurso “tie-in”, un párrafo que se sitúa inmediatamente después de la entradilla y recuerda al lector la vinculación del hecho principal con otras noticias o datos conocidos: datos biográficos, antecedentes, acontecimientos similares.
Una de las claves para contar bien la noticia consiste en dar respuesta a las cinco W´s: ✓ What, Qué: los acontecimientos ✓ Who, Quién: son los personajes que aparecen en la noticia ✓ When, Cuándo: sitúa la acción en un tiempo determinado.
✓ Where, Dónde: delimita el lugar de los hechos.
✓ Why, Por qué: explica las razones de los hechos.
El periodista procurará ofrecer la información poco a poco y no pretender querer decirlo todo a la vez. La información se estructurará de forma atractiva, a través de frases o palabras de transición entre párrafos Los textos de mayor longitud o complejidad pueden presentar problemas en su construcción, sobre todo en historias que no existe una secuencia cronológica de hechos, al abarcar muchos temas y asuntos diversos. Hay algunos temas que encajan mejor en relatos independientes y otros parecen no encajar en ningún momento del relato.
Las dificultades en la construcción de un relato giran en torno a las siguientes preguntas: ✓ ¿Cómo presentar los distintos aspectos de una manera clara y lógica y conseguir que al final compongan una imagen coherente? ✓ ¿Dónde hay que situar los diferentes elementos y cómo unirlos entre sí? Clave en todo el proceso.
En el proceso de redacción el periodista deberá revisar la información que posee y decidir el tamaño y la forma del texto, establecer lo esencial, concebir el conjunto de la noticia y decidir qué detalles necesita y cuáles no. El secreto radica en concebir la historia como si estuviera compuesta por bloques de información que componen las unidades del texto. Hay que identificar lo esencial de lo que no lo es. A continuación se encajan los detalles menores y se ordenan de forma enlazada. Esta planificación se hará sobre papel, aunque sea tomando algunas notas generales.
Este proceso de construcción y clasificación se hace de forma inconsciente e intuitiva con la experiencia.
5.1.
Pautas para construir un texto A continuación se resaltan las pautas más importantes para escribir un texto: 1. Tratar por separado cada aspecto de una información. Cada aspecto se tratará con independencia y claridad. No hay que saltar de una parte del relato a otra y luego volver a atrás, ya que genera confusión.
2. Enlazar los bloques de construcción de una manera lógica y ordenada. Cuando sea imprescindible emplear una idea o una expresión de enlace, cuanto más inadvertidas pasen, mejor. Evitar emplear los términos “entretanto”, “pero” o “sin embargo”, ya que se utilizan para introducir información que contradice o contrasta la que se ha dicho anteriormente.
3. En textos largos concebir la entradilla como un bloque de construcción más. En ocasiones es útil concebir la entradilla como un bloque de tres o cuatro párrafos en lugar de uno solo, ya que además de servir de inicio incluirá un resumen de lo que viene a continuación. El segundo y tercer párrafo profundizan en el aspecto fundamental mencionado en el primer párrafo, o aportan una cita que lo apoya, un resumen o un “párrafo de cata”. Este párrafo consta de dos frases dedicadas a los rasgos más importantes, que sirve para adelantar al lector lo que vendrá después.
4. Prestar atención a los “callejones sin salida”. Es necesario identificar los bloques de construcción que no enlazan con ningún otro. Suelen ser aspectos o efectos secundarios, periféricos con respecto al desarrollo general de la historia. Habrá que dejarlos para el final del texto, ya que habrá que retomar la historia por otra dirección.
5. Tratamiento del segundo párrafo. Este párrafo debe impulsar el avance de la historia con informaciones que complementen a la ofrecida en la entradilla. No deben cambiar de tema, introducir una información de fondo o insertar una cita que se limita a repetir la idea anterior.
6. Utilizar la estructura cronológica de los hechos para construir la información. Esta es la alternativa más sencilla y fácil de comprender. Una vez escrito el primer párrafo se puede continuar así: “Todo comenzó así…” y relatar la historia del principio al final.
7. Situar los desmentidos lo más cerca posible de las acusaciones. Favorecerá la economía narrativa, evitará confusiones al lector y que haya que recapitular lo que se ha escrito.
8. Explicar las cosas. En informaciones complejas se pueden explicar las cosas a manera de un libro de texto para que el lector no se pierda. Por ejemplo: “Este asunto complejo consta de cuatro aspectos. Son los siguientes…” 9. Evitar exponer los antecedentes en párrafos largos de difícil asimilación. Para entender ciertas informaciones es necesario recapitular noticias previas. Lo más indicado es enlazar este material con la narración principal o relatarlo sucintamente de pasada. Por ejemplo: “Hasta el momento, la historia…” 10. Emplear con cuidado la construcción basada en las consecuencias hipotéticas de un hecho. Es una forma de redactar las informaciones de escaso interés. Por ejemplo: “Primero…sucedió esto” (introducción), “después…sucedió aquello” (narrativa cronológica), “y…luego sucedió” (continuación), “pero…” (punto débil de la noticia), “y ahora…todo se ha resuelto” (de lo contrario se hubiera escrito otra cosa).
11. Introducir citas para cambiar el ritmo de un fragmento de estilo indirecto. Para evitar un texto monótono.
12. Las declaraciones en estilo indirecto en la entradilla deben apoyarse con citas. Especialmente cuando lo que se afirma es controvertido.
13. Recapitular cuando la información es un seguimiento. Se emplea cuando la noticia original es amplia y es necesario para que la nueva información se entienda. En un párrafo se sitúan los antecedentes, y si la información es una acusación que se desmintió anteriormente, es vital que se repita el desmentido.
14. Contextualizar. Especialmente en noticias que son resultado de una secuencia o tema prolongado. Por ejemplo, comenzar por “la noticia surge cuando…”, “hace solo tres días…”.
5.2.
El análisis de la estructura de los textos Con la finalidad de mejorar el estilo narrativo del periodista, un ejercicio práctico puede ser analizar la estructura de ciertos textos, como pueden ser: ✓ Informaciones sobre discursos o conferencias.
✓ Entradillas en las que se enuncia el aspecto principal de la noticia, con citas de apoyo o sin ellas.
✓ Otros aspectos fundamentales, con o sin citas.
✓ Elaboración de entradillas con citas de estilo directo.
✓ Desarrollo del discurso y citas.
✓ Resumen de otros puntos importantes.
Para concluir la noticia, el periodista tiene que prestar especial atención al desenlace, la atribución de las citas y la descripción realizada. Analizando cada aspecto cabe destacar: 5.2.1. El desenlace Los finales de las informaciones son importantes, al igual que los comienzos. Especialmente en artículos de cierta extensión el desenlace debe redondear la noticia, sin llegar a conclusiones falsas, forzadas o finales repentinos. Las anécdotas son una buena forma de rematar un texto, sobre todo cuando se acompañan de comentarios pseudofilosóficos del autor. Asimismo se puede concluir con breves descripciones de una escena final, una cita reveladora, una cifra o un dato humorístico, un quiebro en el desarrollo de la historia hasta el final, o incluso una frase que hace referencia a la entradilla.
5.2.2. La atribución Es la revelación de las fuentes de las afirmaciones. Esta práctica crea conflictos de actitud a muchos reporteros, ya que puede acarrear cierta pérdida de fuerza periodística. Sin embargo, la información de las fuentes aporta a los lectores elementos de juicio para que valoren la noticia. Según el tipo de información y publicación, habrá que ser más o menos explícito respeto a las fuentes. Las informaciones controvertidas y publicaciones especializadas suelen requerir una atribución más detallada de las fuentes.
Algunos consejos sobre cuándo, dónde y cómo referirse a las fuentes son: 1. Noticias de conocimiento general o dominio público. No es necesario mencionar la procedencia de la información. Por ejemplo, en identificación de ciudades. Sin embargo, en atribución explícita es necesario citar la fuente.
2. Noticias controvertidas. Es necesario mencionar la fuente cuando se dan números, se detallan datos o causas. Por ejemplo, en causas de incendios, catástrofes, etc.
3. No se debe emplear atribuciones impersonales. Por ejemplo, “se dice”, “se ha anunciado” o “se cree”. Son expresiones que llevan a preguntarse ¿quién lo dice? Si la persona u organización que ha anunciado el hecho existe hay que nombrarla. Estas atribuciones hacen dudar de la fiabilidad del relato.
4. Explicar con claridad lo que ha sucedido Las informaciones relevantes hay que darlas a conocer.
Por ejemplo, empleando fórmulas como “se afirma en el comunicado de prensa” o “se comunicó a los reporteros en respuesta a sus preguntas”.
5. Ser tan específico como sea posible. Las fuentes serán más sólidas cuando tienen nombre, cargo u otro aspecto que establezca su credibilidad y permita al lector juzgar su credibilidad. Se añadirá cualquier información complementaria que sea de utilidad. Por ejemplo, si la fuente es testigo directo del hecho la afirmación tendrá más fuerza de convicción.
6. Fuentes anónimas. Si no se pueden nombrar las fuentes se mencionará el tipo de persona que es, sus credenciales, todo lo que no lleve a descubrir su identidad. Si la fuente es una sola persona se especificará. Si la información procede de varias fuentes anónimas no será necesario mencionarlas después de cada afirmación, bastará decir: “una serie de…” 7. Clasificaciones de las fuentes anónimas en categorías. Aunque el lector nunca sabrá de qué personaje es la cita, Reuters emplea la siguiente clasificación: ✓ Fuentes autorizadas, ejercen una autoridad real sobre el tema en cuestión.
✓ Fuentes oficiales, tienen acceso a la información en virtud de su cargo, pero su competencia se limita a ese campo.
✓ Fuentes designadas, como las diplomáticas, servicios de inteligencia o portavoces. Tendrán una información veraz sobre el tema en cuestión.
8. Deber de mencionar a las fuentes. La fuente se mencionará enseguida y se incluirá en la entradilla si es una noticia controvertida. En ocasiones, es preferible iniciar una noticia con una afirmación directa y mencionar a la fuente en el párrafo siguiente. Si la noticia se refiere a lo que alguien ha dicho será necesario empezar citando a la fuente y de forma concisa para no recargar el primer párrafo.
En el resto de textos la cita de las fuentes se puede hacer al final de las frases. Si la noticia procede de una única fuente no es necesario mencionarla al final de cada frase citada.
9. Iniciar la información mencionando a la fuente. Especialmente en noticias cuando se refieren a lo que alguien ha dicho. Existen dos tipos de noticias: ✓ las declaraciones, acusaciones y alegaciones realizadas por una personalidad relevante.
✓ Noticias que recogen acusaciones o alegaciones polémicas, de carácter personal.
5.2.3. La descripción Es también denominada ambientación. Es un elemento imprescindible en la mayoría de las informaciones, ya que ofrecen al lector descripción e información extra que facilita al lector entender lo que ha ocurrido, dónde y a quién. El lector conoce a través de lo que el periodista conoce y transmite. No se puede delegar esta función a una fotografía o a un gráfico, ya que las palabras pueden transmitir algo más. La descripción dota a una noticia de vida, recrea el ambiente y traslada al lector al lugar de los hechos. El objetivo es dar claridad a la historia.
Algunos aspectos a tener en cuenta pueden ser: 1. Narración de los hechos. Los lugares y acontecimientos narrados en una historia pueden ser desconocidos por un lector, por lo que los detalles ofrecidos sobre estos aspectos no son gratuitos, ya que trasladan al lector al lugar de los hechos.
2. Descripciones. Evitar las descripciones largas. Excepto los textos descriptivos, es conveniente diseminar las descripciones en toda la noticia, a modo de breves comentarios al hilo de la narración. Bastarán frases sueltas. La decisión consistirá en elegir dónde emplearlos, generalmente se evitará usarlos en la entradilla. Las descripciones se emplearán cuando aporten algo y no sea incongruente, y siempre todo seguido y no “por entregas”.
3. Protagonistas. Es útil hacer referencia a la edad, apariencia y comportamiento de los protagonistas de las historias, siempre que ayude a los lectores comprender la noticia.
4. Precisión. Evitar las descripciones y adjetivos ambiguos y valorativos. El objetivo es tratar de crear una imagen vivida de la realidad y no mencionar adjetivos elegidos al azar, ya que restará impacto a la información.
5. Los símiles. Emplearlos con cuidado y solo los adecuados. Las expresiones hiperbólicas cuando no son cómicas se considerarán exageraciones, mientras que las demasiado elaboradas no causarán efecto en los lectores.
6. Detalles. La descripción de pequeños detalles de una escena pueden transmitir una idea global de una historia o suceso. Es un recurso importante cuando se transmite el ambiente creado en un acontecimiento importante. Se pueden emplear en todos los géneros periodísticos. No se deben resaltar ni conferirle connotaciones simbólicas, tienen más efecto cuanto más sencillas y directas sean. Es importante asegurarse que se ha entendido correctamente un detalle, antes de transmitirlo.
7. Referencias: Emplear referencias y comparaciones de la vida cotidiana de las personas para que el lector las entienda. Por ejemplo, al relatar superficie (m2) hacer la comparación con campos de fútbol.
6. El uso de las citas Las citas se emplean cuando se reproducen las palabras para transmitir información. Deben añadir personalidad, inmediatez, autenticidad y una nueva voz y ritmo a la historia. Sirven para transcribir literalmente, palabra por palabra, un intercambio entre un entrevistado y entrevistador, sobre todo si queremos reflejar qué condujo a una confesión repentina, una declaración dramática o evasiva.
Aun así, las citas se pueden reservar para que el lector haga comentarios, ofrezca una impresión de sí mismo, su opinión o sentimientos. No deben emplearse como relleno ni como títulos de reportajes. Se puede escribir con eficacia sin necesidad de citar a un entrevistado.
A la mayoría de las historias les favorecen las citas, pero no son imprescindibles. En ocasiones, la redacción periodística se basa en una yuxtaposición de citas, quizás porque la televisión ha arrebatado a la prensa el derecho a relatar lo ocurrido. La entrevista a posteriori se ha convertido en ocasiones más importante que el acontecimiento en sí mismo. Pero el exceso de citas indica que los reporteros intentan extender la longitud real de la historia o que no confían en sus propios escritos u observaciones.
Sin embargo, los grandes reporteros usan muy pocas citas, ya que expresan mejor la información y las ideas que los propios entrevistados. Reservan las citas para cuando alguien expresa algo de un modo más original, con una voz auténtica, o si desean reflejar alguna peculiaridad del entrevistado, como su autoridad, pomposidad, acritud, cara dura, etcétera. Asimismo no revisten los trabajos con citas al considerar que no es una forma de ilustrar al lector.
El empleo de citas debe sujetarse a la escrupulosidad, especialmente en la atribución o en el uso parcial de las mismas para dar una versión concreta de la información.
El empleo de toda cita obedece a los siguientes principios: 1. Precisión. La cita indica la reproducción literal de lo que se dijo, y no una expresión de lo que quiso decir. Si lo relatado por una fuente no se puede expresar de forma coherente por escrito, se recurrirá a la cita no textual, a menos que esa incoherencia forme parte de la historia.
Al citar se hará con precisión, preservando la fidelidad, por lo que se evitarán las frases incompletas, los enunciados gramaticales incorrectos y el uso erróneo de términos. Podemos destacar los siguientes usos: ✓ Muletillas. En ocasiones es importante citar las muletillas (eh, hum,…), ya que pueden ser importantes para ambientar o perfilar la noticia. Los titubeos de una persona pueden ser vitales en el significado de una noticia.
✓ Problemas gramaticales. Algunos medios permiten la corrección gramatical de las citas y algunos periodistas tienden a refinar la gramática de los entrevistados. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las citas reflejan el modo de hablar de alguien y la imagen clara de lo que ha dicho, por lo que no se debe pulir las declaraciones de nadie.
✓ Incoherencias y digresiones. Cuando las declaraciones recogidas pueden distorsionar la claridad del reportaje es conveniente usar citas no textuales. Sin embargo, cuando la fuente es una autoridad y sus declaraciones legitiman la historia, estas incongruencias merecen ser citadas.
✓ Jerga. Es un terreno muy delicado, ya que grupos sociales, grupos étnicos y gente que comparte alguna actividad, tienen un lenguaje o jerga propia. Cuando el lenguaje no es comprensible surge el dilema de ser precisos o claros. En este caso, es recomendable emplear citas no textuales en noticias generales y emplear las citas textuales en artículos especializados.
2. Eficiencia. Para que una cita en un texto sea eficiente se pueden emplear los siguientes recursos: ✓ Acortar las citas mediante elipsis visibles. Al acortar las citas omitiendo frases y sentencias, hay que dejar claro, mediante puntos suspensivos, que lo hemos hecho. No se debe eliminar sin más las palabras sobrantes y unir las partes como si constituyeran un todo continuo. Si así no logramos alcanzar la brevedad requerida, se empleará la cita no textual.
✓ Citar fragmentos. Es el hábito de citar frases o incluso palabras aisladas. El problema radica en entrecomillar una palabra corriente y comprensible. Sugiere que la capacidad del reportero de tomar notas es limitada o que intenta mostrar escepticismo ante la palabra entrecomillada. El lector puede entender que es una información dirigida o que la fuente no transmite confianza. Se recomienda entrecomillar palabras o expresiones para enfatizar.
3. Atribución de las citas. Cuando se atribuye una cita a una fuente hay que considerar el orden de la cita y el verbo a emplear, ya que puede cambiar la orientación o significado de la cita en sí misma. Destacar: ✓ Empleo del verbo introductorio a la cita. A la hora de citar, muchos reporteros sustituyen la palabra “dijo” por sinónimos como “comentó”, “declaró”, “aseveró”, pero éstos tienen su propio significado. A la hora de elegir el verbo habrá que considerar sus significados. Por ejemplo, • “declaró” significa que esa cita puede ser desmentida con posterioridad, • “proclamó” es equivoca cuando se quiere decir “dijo”, • verbos peyorativos como “admitió”, “reconoció” o “confesó”, ya que implica alguna información nueva de carácter negativo ante algo que se hubiera preferido mantener en secreto.
• “Dijo” frente a “dice”. Estas palabras no son intercambiables, ya que desempeñan funciones diferentes. “Dijo” se emplea para lo específico y “dice” para lo general, para un sentimiento recurrente.
✓ Sentencias invertidas. Algunos reporteros creen que pueden introducir y aportar variedad a su escritura invirtiendo sentencias a su voluntad.
4. Citas inventadas. En este aspecto, existe una práctica peligrosa consistente en atribuir citas a partir de respuestas concretas. Se cita como si la fuente hubiera respondido con la pregunta. La práctica de poner palabras en boca de las fuentes es una práctica periodística carente de escrúpulos, en la que se puede acabar perdiendo interés de lo que realmente quieren decir. Por ejemplo, ante la pregunta “¿Ha filtrado alguna vez documentos?” y la respuesta “no”, no se debe escribir “Entonces dijo: “jamás he filtrado documentos””. Todos los intercambios de este tipo se deben reflejar en forma de citas no textuales, dejando claro cuál fue la pregunta y la respuesta.
Asimismo, no se deben inventar citas para disfrazar u ocultar la identidad de las fuentes. Si se descubre la fuente, hará que el reportaje se interprete como falso.
De igual forma, inventarse citas haciéndose eco de los rumores de la calle es una práctica deshonesta y el daño que puede ocasionar a la credibilidad de la noticia es evidente.
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