El principado de Augusto (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Historia - 3º curso
Asignatura Historia de Roma
Año del apunte 2016
Páginas 4
Fecha de subida 03/05/2016
Descargas 19
Subido por

Descripción

Profesor José Remesal

Vista previa del texto

El principado de Augusto Textos: - Res gestae divi Augusti.
- Párrafo 28 de Suetonio de la Vida de Augusto.
- Último párrafo de Suetonio (101) de la Vida de Augusto.
- La batalla de Accio (septiembre de 31 aC) había convertido a Octavia, posteriormente Augusto, en dueño de Roma y del mundo. Pero también suponía el término de los poderes excepcionales que le había otorgado el Senado y se veía obligado a cumplir la promesa de restaurar la república una vez acabada la guerra civil.
- Las opciones de Octavio eran dos: renunciar a todos sus cargos, retirándose lleno de dignidad y auctoritas, o buscar una fórmula alternativa que permitiese dar legitimidad y base legal a su preeminencia.
- Octavio sabía perfectamente que tenía que ir con pies de plomo: 20 años antes, una diadema sobre la cabeza de César había provocado una oleada de indignación que acabó con su asesinato.
- Por ello, no deja de sorprender el modo en que los romanos se plegaron sin rechistar a los manejos octavianos, que pretendía para sí el poder monárquico de su antecesor. Cabe preguntarse, pues, que había cambiado entremedias.
- Aparentemente no había sucedido nada salvo la teórica restauración de la República. Quizás, o seguramente, el engaño iba en beneficio de casi todos los romanos, que, ciertamente, no habían cambiado de parecer.
- Pero también es posible que tampoco fuese fácil detectar los cambios por el modo gradual en que fueron produciéndose: el nuevo régimen se creó y evolucionó tras la fachada institucional de la vieja república, de la que tomó o desechó rasgos institucionales según lo demandaban las circunstancias y nunca, de acuerdo con un preconcebido. Tácito no lo calificó de ‘’golpe de estado’’ sino de ‘’surgimiento progresivo’’.
El nuevo régimen - La exuberancia y multiplicidad de extravagantes honores que se le hicieron a Octavio cuando llegó a Roma, a mediados del 29 aC, no podían ocultar la escasa legitimidad de éste y en consecuencia, la inestable situación constitucional de la República.
- Octaviano fue renovándose año tras año en el consulado con maquinaciones políticas. Teóricamente el cargo de cónsul tenía sus limitaciones, pero Octavio contaba con ser el hijo adoptivo del divino César y con un ejército todo poderoso que le era fiel por sus generosos repartos de botín y dinero y el pronto licenciamiento de más o menos la mitad de las tropas en los meses siguientes a Accio. Octavio había adoptado oficialmente el tírulo de Imperator como parte de su nombre.
- Además, su persona estaba protegida por la inmunidad sacrosanta de los tribunos plebeyos, otorgada por el Pueblo a perpetuidad en el 36 aC.
- Estos y toda una serie de otros poderes, sin embargo, eran difícilmente justificables desde el punto de vista de la costumbre romana y podían revocarse del mismo modo que habían sido otorgados.
- El empleo excesivo del título de Imperator, con su prestigiosa fama militar y su carisma, eran absolutamente necesarios para compensar su condición de homo novus, la de quien carecía de antepasados que hubieran desempeñado el consulado. Imagen pública de vencedor.
- Octavio maniobró con habilidad y astucia, y siempre proclamando que su único fin era la restauración de la res publica. Todas las decisiones que adoptó o hizo adoptar podían ser interpretadas en ese sentido, pero también admitían un uso distinto (ver apuntes de la supremacía de Augusto).
La restauración de la República - El siguiente paso en la normalización constitucional tuvo lugar a comienzos del 27 aC, cuando Octavio se descolgó con una sorpresa: la devolución al Senado y al Pueblo de Roma de los poderes que ejercía, es decir, una especie de abdicación formal.
- En teoría el acuerdo era ventajoso para ambas partes: el Senado y el Pueblo recobraban su libertad y Octavio, quien podía presumir de ser el campeón de las libertades republicanas, se le era concedido el imperium, que estaba por encima de cualquier otra magistratura ordinaria o extraordinaria.
- La cesión del imperio fue seguida por una serie de decretos del Senado que completaron la apariencia del nuevo régimen y dieron cobertura constitucional a su principal figura.
- A largo plazo, la más trascendente de esas medidas fue la concesión a Octavio del título de Augustus, un epíteto de oscuro significado e inédito en el uso político, porque hasta entonces solo se había utilizado para Júpiter.
- Esa ambigüedad convenía espléndidamente a la situación y al personaje: carecía de connotaciones monárquicas o autocráticas y podía indicar solo cualidades casi divinas o reflejaba la supremacía sobre el resto de los magistrados.
- En la práctica, sin embargo, el acuerdo aseguraba a Augusto el control indirecto de todos los asuntos del Estado, mediante la jefatura de las legiones y la superioridad sobre el resto de los magistrados.
- La solidez legal y fáctica del acuerdo permitió que desde mediados del 27 hasta el 23 aC Augusto se ausentase de Roma para organizar sus provincias y fuera cada año elegido cónsul in absentia.
- Sin embargo, en el 23 aC, dos circunstancias imprevistas provocan una crisis y obligan por vez primera a ciertos ajustes:  Descubrimiento de una conspiración encabezada por el colega de Augusto en el consulado de ese año.
 Grave enfermedad de Augusto que hizo patente la contingencia del régimen.
 Augusto renuncia inesperadamente al consulado y a cualquier otra magistratura futura.
- Pero esa renuncia fue compensada por el Senado con dos honores inusuales: - Confirmación legal del imperium maius, es decir, la primacía de autoridad sobre cualquier otro magistrado o asamblea.
- Potestad tribunicia plena.
 Aunque parezcan repeticiones de lo ya sancionado, estaban plenas de implicaciones:  La sacrosantidad tribunicia protegía a Augusto de los demás magistrados y los otros poderes le conferían el derecho de veto en determinados casos sobre las decisiones de otros magistrados y el derecho de promover plebiscitos con fuerza de Ley ante el Pueblo.
 Esos privilegios situaban a Augusto por encima de la Ley y le conferían a perpetuidad el derecho de vigilar el funcionamiento de las demás instituciones y magistrados: una especie de árbitro que, simultáneamente, era parte del juego y ajeno a él.
 Un ejemplo de que Augusto ambicionaba todas las parcelas de poder fue su proclamación como pontífice máximo en el 12 aC, tras la muerte de Lépido.
- Además de estos privilegios se ha de añadir otra importante fuente de influencia: la notable fortuna que Augusto había recogido, basada en la suma de: - Dos herencias paternas.
- Beneficios de las confiscaciones de tierras y de la venta de los bienes de sus enemigos.
- Enorme botín de la campaña de Egipto.
 Augusto el hombre más rico de su tiempo y, de acuerdo con lo que se esperaba de él, dedicó una notable parte de su fortuna al evergetismo (intenciones políticas).
- Su Testamento contiene una lista detallada de lo gastado de su bolsillo en el bienestar público (premio a los soldados, regalos al pueblo, a las provincias…).
- Se ha calculado que gastó, para el crucial bienio de 30-29 aC aproximadamente los 1000 millones de sestercios.
El cálculo de las cantidades en efectivo donados por Augusto al Tesoro, a la plebe romana o a los veteranos del ejército durante toda su vida, asciende más o menos a los 2.400 millones.
- El resultado era un arreglo constitucional perfectamente aceptable para los romanos porque, en cierto sentido, imitaba las relaciones de patronato y clientela.
- La gran novedad de Augusto es que su riqueza y poder le permitían extender su protección sobre el Senado y el Pueblo de Roma, sobre las provincias y sus habitantes e incluso sobre los pueblos externos al imperio.
- No es extraño, así, que el último título recibido por Augusto, en el 2 aC, fuese considerado definitorio de su función y pasase también a sus sucesores: pater patriae.
El problema sucesorio - El círculo familiar de Augusto (domus Augusta) comprendía no sólo sus descendientes directos, sino también los de su mujer, su hermana y Agripa, un numeroso grupo de parientes donde la homonimia y la endogamia fueron prácticas corrientes. Eso y los frecuentes divorcios y uniones sucesivas complican la identificación de sus integrantes sin un cuadro genealógico.
- Augusto entendía sus esfuerzos como una salvaguarda frente al desorden y la crueldad de las pasadas guerras civiles. Pero los regímenes personalistas pasan su prueba de fuego cuando deben transmitir lo intransmisible: el carisma y la auctoritas del individuo legitimado por circunstancias excepcionales.
- La preocupación de Augusto durante casi toda su vida ante la posibilidad de que tras su muerte se derogaran todas las reformas ara evidente. Y de ahí que la cuestión sucesoria fuera la preocupación más importante del nuevo régimen y donde Augusto mejor muestra su personalidad y forma de actuar.
- La ‘’abdicación’’ del 27 aC enfrentó Augusto con la incógnita del futuro de su obra y con la necesidad de un heredero que la asegurase.
- Pero su incapacidad pare resolver el problema de forma clara e indiscutible hipotecó el futuro del imperio porque la obstinación en negar el carácter monárquico del nuevo poder le impidió acogerse a la principal ventaja de la monarquía, a saber, un orden sucesorio estructurado y garante de la legitimidad.
- Al tiempo, y en aparente contradicción con lo anterior, parece inconcebible que el sucesor no procediese de su misma estirpe.
- De este modo, los inmediatos sucesores de Augusto, salvo Tiberio, accedieron al trono por causa de ese parentesco, y de ahí que se hable de dinastía, por mucha que ese término careciese de base institucional.
- Precisamente, para evitar la apariencia de una sucesión dinástica, en vez de designar abiertamente un heredero, Augusto optó por señalar al Pueblo y al Senado su preferencia mediante la asociación del candidato a las tareas de gobierno.
- Y como careció de descendientes varones, esa especial asociación exigió unas veces el matrimonio del candidato con su única hija y otras, su adopción.
- Aunque la sucesión comenzó a prepararse tan pronto como fue posible, el proceso resultó incierto y fue causa de inseguridad y suspense, debido a la escasa longevidad de los candidatos y la sorprendente vitalidad de Augusto.
- Tan aparatosas fueron algunas de las muertes, que corrieron rumores de una mano negra, la de Livia, que frustró sistemáticamente cualquier plan sucesorio de su marido que no incluyese a Tiberio.
- Augusto intenta siempre formar una familia que influya en sus alianzas y maquinaciones políticas. Sin embargo, esa política de matrimonios fue un fracaso.
- El matrimonio de su hermana Octavia con Marco Antonio, quien se fugó con Cleopatra, fue un evidente desastre que justificó una guerra de estado.
- Su intento de casarse con una mujer aristocrática, mayor que él, de quien nació su única hija, Julia (39 aC – 14 dC), pasó sin pena ni gloria.
- Parece ser que el posterior matrimonio con Livia, el más importante e influyente y también el más escandaloso (también estaba casada y con hijos), fue por amor y fue feliz. Pero de esa unión no nacería descendencia.
- De sus fieles amigos, Mecenas y Agripa, parece que Augusto no tuvo planes iniciales de sucesión para ellos.
Sin embargo, para Agripa, su más cercano afine, Augusto empezó a planear que fuera su sucesor en el 21 aC, pero este murió en la campaña de Panonia en el 12 aC.
- Lo intentó con su sobrino Marcelo, un hijo del primer matrimonio de su hermana, que incluso llegó a casar con su hija Julia en el 25 aC y lo dotó de honores y magistraturas inusuales para su edad. Pero el plan fracasó por la repentina muerte de Marcelo en el 23 aC cuando él y Tiberio, el hijo mayor de Livia, comenzaban sus carreras senatoriales.
- A pesar del papel suplente de Tiberio, Augusto también lo marginó en su segundo arreglo sucesorio, cuando en 21 aC casó a la hija viuda con su viejo amigo Agripa, lo que todos entendieron como un claro indicio de su designación como heredero, confirmada algo después con la concesión a Agripa de poderes especiales que lo colocaban como corregente.
- Tras la muerte de Agripa obligó a Tiberio a divorciarse para casarlo con su hija viuda Julia. Durante los años siguientes, Tiberio recibió los encargos, honores y magistraturas que todos entendían características de un heredero.
- Pero en el 6 aC Tiberio renunció a todas sus magistraturas y honores y se exilió voluntariamente a Rodas, como una denuncia de las manipulaciones de Augusto. Eso impulsó a Augusto a proseguir su sucesión en su nieto Cayo César, a quien nombró Príncipe de la Juventud. Así mismo su hermano Lucio recibió los mismos honores.
Pero estos dos hermanos murieron poco después.
- En ese momento, el único descendiente varón vivo que le quedaba era un hijo póstumo de Agripa, aun de corta edad y, por supuesto, Tiberio.
- Ambos fueron adoptados, siendo este último comprometido a adoptar a su vez a un sobrino, Germánico, que estaba casado con una nieta de Augusto.
- En los años siguientes, Tiberio acumuló los honores acostumbrados del heredero y en el 13 dC su posición era la de corregente.
- Cuando Agripa Póstumo fue apartado por su carácter inestable, el orden sucesorio estaba claramente establecido y a la muerte de Augusto, el Senado parece que no tuvo especiales dificultades en reconocer a Tiberio como sucesor.
...