Resum lectura tema 2 i 3: Capítol 29 i capítol 2 (COMPLET) (2017)

Resumen Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Psicología - 3º curso
Asignatura Introducció al Tractament Psicològic
Año del apunte 2017
Páginas 12
Fecha de subida 08/10/2017
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Introducció al tractament psicològic Laura Casado Lecturas temas 2 y 3: Capítulo 29 (habilidades y competencias terapéuticas) y capítulo 2 (proceso de evaluación psicológica cognitivo-conductual: una guía de actuación) Capítulo 29: Habilidades y competencias terapéuticas 1. Introducción Existen muchas variables que contribuyen de manera importante durante el proceso terapéutico a conseguir resultados clínicamente relevantes: habilidades y destrezas necesarias que permitan al clínico manejar las estrategias de la forma más competente posible a lo largo de todo el proceso terapéutico.
El terapeuta tiene que saber combinar sus habilidades y destrezas con sus conocimientos teóricos, con los distintos métodos de evaluación y recogida de información y con las estrategias de intervención científicamente válidas. También deberá mostrar su competencia adecuando estos conocimientos y destrezas a las características únicas del cliente.
Las habilidades terapéuticas se adquieren con entrenamiento y supervisión adecuados.
2. Los actores en el proceso de cambio: el cliente y el terapeuta Hay dos principales agentes en el proceso de cambio en las terapias psicológicas: clientes (aportan sus problemas) y terapeutas (aportan su preparación y experiencia clínica para ayudar a resolverlos). Los dos tienen un gran número de variables interpersonales.
2.1: Variables interpersonales del cliente: • • • Variables del cliente: o Edad y nivel educacional: No tienen mucha relación con los resultados.  Sí es importante que el terapeuta adapte su lenguaje y estilo terapéutico en relación a la edad y que tenga en cuenta el nivel cultural en las explicaciones que da.
o Sexo: No tiene vinculación directa, pero algunos clientes dicen sentirse más cómodos con un terapeuta de su mismo sexo.
o Nivel económico: ▪ Nivel socioeconómico bajo: Peores resultados y abandonan más frecuentemente la terapia.
▪ Estabilidad económica y social: Mejores resultados terapéuticos.
Variables relacionadas con el problema, su duración y su gravedad: o Gravedad: Augura peores resultados.
o Comorbilidad: Trastornos con comorbilidad tienen, en general, peor pronóstico.
Variables cognitivas: Tienen una estrecha relación con el éxito o fracaso de la terapia.
o Motivación para el cambio: Si es baja se da una baja implicación en las propuestas que realiza el terapeuta, desestiman la mayoría de ellas y no cumples las tareas asignadas.
Introducció al tractament psicològic Laura Casado o • Expectativas: Conocer qué es lo que el cliente espera de la intervención es de gran interés.
▪ Expectativas elevadas: Se implican más en la terapia y dedican mayores esfuerzos a alcanzar metas.
▪ Expectativas bajas: Más probable que no cumplan y abandonen.
Cumplimiento de tareas entre sesiones: Obtienen mejores resultados los que cumplen con ellas. Este cumplimiento no viene determinado por variables personales del cliente, ni tiene que ver con la gravedad del problema. Se ha visto que las variables más importantes son la motivación y las estrategias terapéuticas empleadas por el clínico para proponer tareas, justificarlas y controlar su cumplimiento.
2.2: Variables interpersonales del terapeuta Características prerrequisitas para ser un buen terapeuta: • • • • • • • Interés sincero, sin condiciones, por las personas.
Tener un buen ajuste psicológico y conocimiento de uno mismo.
Amplia experiencia vital y conocimiento extenso se distintos contextos socioculturales.
Tener mucha formación teórica y práctica para tener competencia y flexibilidad al adaptar las terapias a un cliente en concreto.
Tener vitalidad para inspirar confianza y seguridad.
Ser paciente y persistente.
Cumplir principios éticos del código deontológico.
2.2.1: Actitudes y características básicas del terapeuta: Diversos estudios ponen de manifiesto que la relación que tiene el terapeuta cognitivoconductual con su paciente muestra, entre otras, las siguientes características: calidez, empatía, es capaz de motivarle y reforzarle, es a la vez directivo y no directivo, tiene habilidad para escuchas, utiliza conducta verbal y no verbal (se le ve más simpa ´tico, cálido y auténtico), sabe dar instrucciones claras y precisas, etc.
Destacamos los siguientes atributos personales del terapeuta para el establecimiento de la alianza terapéutica: • • • • • • • • • • Flexible: Aceptando y adaptando al paciente y a la situación su forma de comunicar.
Honesto: Siendo percibido por el paciente como sincero y honrado.
Respetuoso: Aceptando los valores y formas de expresarse del paciente.
Seguro de sí mismo: Mostrando al paciente que sabe lo que hace.
Fiable: El paciente percibe que se puede fiar de él.
Cálido: Da muestras de carió y afecto.
Amistoso: El paciente le percibe cercano.
Interesado: Muestra interés por su paciente.
Abierto: Capaz de entender puntos de vista distintos al suyo.
Relajado: Transmite tranquilidad al paciente.
Introducció al tractament psicològic • Laura Casado Competente: Muestra que tiene experiencia y destreza para desempeñar la tarea clínica.
3. Competencias básicas del terapeuta.
3.1: Competencias básicas de escucha: Uno de los pilares básicos del repertorio de habilidades de un terapeuta. Saber escuchas implica atender e identificar correctamente la información que nos transmite el paciente, constatar con él que lo hemos entendido bien (clarificaciones, paráfrasis, reflejos y síntesis) y sobre todo, mostrar al paciente que le estamos escuchando y comprendiendo. Estas destrezas deben ponerse en práctica con una actitud activa, que implica: a) b) c) d) e) Estar atento y observar todo lo que dice el paciente, cómo lo dice y en qué contexto.
Pensar lo que el paciente nos dice y evaluarlo con propiedad.
Sentir preocupación e interés por lo que nos explica y por cómo se siente.
Darle muestras de que estamos atentos e interesados por lo que nos dice.
Realizar toda la escucha activa con una posición corporal, dirigida hacia el paciente, relajada, con la mirada y el contacto vidual centrados en el paciente y con expresiones no verbales que transmitan interés.
Las respuestas verbales básicas de escucha son: • • • • Clarificación: Formulas cuestiones o pidiendo ejemplos o explicaciones con otras palabras, para esclarecer el contenido de mensajes vagos o confusos del cliente. Para constatar que se ha entendido correctamente lo que el paciente transmite. Conviene que el terapeuta no haga clarificaciones hasta que no se haya formado una idea general del problema del paciente, después de haberle dejado hablar sin interrupciones.
Paráfrasis: Reformulación de la idea que ha expresado el paciente de la forma que a éste le parece más clara. Utilidad: Paciente a los que les cuesta centrarse, que hablan del tema que hay que tratar, pero se pierden en detalles poco relevantes.
Reflejo: El terapeuta infiere las emociones o sentimiento que está experimentando el paciente a partir de su conducta verbal y no verbal como consecuencia de informaciones obtenidas con anterioridad. Utilidad: Cuando el paciente no sabe o tiene dificultades para etiquetar sus sentimientos y emociones relacionados con experiencias y acontecimientos vividos o que le generan determinadas personas, o cuando describe muchas situaciones que le preocupan, pero lo expresa como si no se sintiera implicado personalmente.
Síntesis: Recapitulación que hace el terapeuta después de abordar una nueva problemática y antes de pasar a otra nueva, al final de una sesión o como resumen de varias sesiones. Utilidad: Abrir o cerrar sesiones, centrar lo que el paciente nos ha dicho después de una exposición larga y compleja.
Introducció al tractament psicològic Laura Casado 3.2: Competencias básicas de acción • • • • Preguntas: El recurso más empleado. Abusar de ellas puede ir en contra de los propósitos perseguidos. Nos permite recabar información, clarificar aspectos comentados para conocer los sentimientos y emociones que experimenta el paciente en un momento dado, para introducir elementos para la reflexión, etc. Existen dos tipos de preguntas: o Abiertas: Exploratorias, se utilizan al inicio de la entrevista. Empiezan por: ¿qué…?, ¿cómo…?, ¿por qué…?, ¿cuáles…?. Las más problemáticas con las que empiezan con “¿por qué…? o Cerradas: Para obtener información concreta. Se responden en general con monosílabos. Empiezan por ¿cúando…?, ¿dónde…?, ¿quién…?, ¿ha comprendido…?, ¿qué día…? Informar: Proporcionar datos al paciente para aclarar aspectos que desconoce sobre el proceso terapéutico, relativos a las características de su problema, sobre las distintas alternativas de tratamiento y/o sobre los recursos que desconoce y puede utilizar.
Metodología: o Valorar la información que, a juicio del terapeuta, el paciente no tiene o posee erróneamente y podría beneficiarle.
o Decidir qué aspectos de los contenidos sobre el tema a informar va a incluir en su información, cuál es la mejor forma de organizarlos y qué secuencia seguirá para facilitar la comprensión de la información.
o Adecuar el lenguaje empleado en la información a las características de edad, aptitudes y capacidades del paciente para que pueda entenderla y retenerla.
o Valorar las consecuencias emocionales que puede provocar la información en el paciente.
o Establecer un criterio o cuestión que permita verificar si se ha comprendido la información suministrada.
Confrontar: Se debe emplear con mesura y tacto. Consiste en hacer notar al paciente posibles discrepancias entre lo que dice y lo que hace, entre su conducta y sus emociones, entre lo que piensa y lo que siente. No debe emplearse hasta que no se haya establecido una relación positiva con el paciente.
Interpretar: Transmitir al paciente el punto de vista del terapeuta, proporcionándole explicaciones sobre las posibles relaciones causales entre sus comportamiento, emociones, pensamientos y acontecimientos. No se deben realizar interpretaciones hasta que no se disponga de toda la información y se esté seguro de que el paciente está preparado para comprenderlas y aceptarlas.
4. Competencias específicas del terapeuta Las competencias y destrezas del terapeuta relativas a su conocimientos teóricos, metodológicos y técnicos y su capacidad de integrarlos adecuadamente también son indispensables. También lo es la utilización que hace el terapeuta de las diferentes destrezas, básicas y específicas, en cada una de las distintas fases del proceso terapéutico: Introducció al tractament psicològic • • • • • Laura Casado Primera entrevista: Los objetivos son: crear un clima de confianza y seguridad que permita la apertura del cliente, establecer una relación de cooperación y trabajo, motivar al paciente e identificar su problema. El empleo de habilidades básicas de escucha activa, hacer preguntas, clarificación, paráfrasis y síntesis será fundamental en esta sesión.
Fase de evaluación y diagnóstico: Objetivos: Identificación del problema o problemas, sus antecedentes y consecuentes y los factores de mantenimiento. También identificar los logros que pretende conseguir el cliente, qué está dispuesto a hacer y de qué recursos dispone. Esta fase terminará cuando el terapeuta proporcione las explicaciones relativas al problema del paciente.
Fase de planteamiento de objetivos y propuesta de tratamiento: Objetivos: Fijación de metas concretas para el tratamiento y la formulación de una propuesta de tratamiento.
La actitud colaboradora del cliente será muy importante.
Fase de tratamiento: Entrenar y poner en práctica las técnicas de tratamiento seleccionadas para alcanzar las metas propuestas.
Fase de mantenimiento de los cambios y terminación de la terapia: Objetivos: Promover la generalización de los cambios a todo tipo de situaciones, prevenir al cliente ante las posibles recaídas y proporcionarle estrategias para hacerle frente con eficacia.
Finalmente, decidirán de mutuo acuerdo dar por terminado el tratamiento, programando las sesiones de seguimiento.
5. Situación terapéutica En esta situación, las conductas del terapeuta, las del paciente y las interacciones (relación terapéutica) que se establecen entre ambos durante todo el proceso de tratamiento permitirán que se produzca la alianza terapéutica. Ésta, según Bordin, implica 3 componentes que interaccionan: a) El vínculo o relación emocional entre cliente y terapeuta, que implica simpatía, credibilidad, etc.
b) El consenso y acuerdo entre cliente y terapeuta con relación a las tareas que se van a desarrollar en la terapia y que contribuirán a solucionar el problema del paciente.
c) El consenso y acuerdo con las metas a perseguir a corto y largo plazo y los resultados a obtener.
Cuanto antes se forme la alianza terapéutica y de mejor calidad sea, mejores resultados. Al inicio de la terapia, la alianza depende de que se desarrolle un marco de trabajo de confianza y colaboración, de que se acepte el tipo de tratamiento y la forma en que se desarrollará y de que se negocien y acuerden los objetivos y metas que se perseguirán. Cuando el tratamiento ya está en marcha, y también hacia el final, el mantenimiento de la alianza o la ruptura dependen de factores como: las dificultades relacionadas con la gravedad del problema del cliente, sus características específicas, su implicación, las tareas que se le piden y su cumplimiento, las expectativas del paciente y que se persigan objetivos generales o específicos. También se puede ver modificada por las respuestas emocionales que elicitan la terapia al clínico o la posible desmoralización que provoque.
Introducció al tractament psicològic Laura Casado El clínico debe saber que una buena alianza terapéutica es un condición necesaria pero no suficiente para obtener resultados positivos. También participan el tipo de técnicas y la competencia que tenga en administrarlas.
6. El aprendizaje de las habilidades terapéuticas Las habilidades terapéuticas básicas se adquieren con rapidez a base de adiestramiento y supervisión.
a) Primero, es importante adquirir habilidades terapéuticas básicas de escucha y acción.
b) En segundo lugar, se debe adquirir el rol de terapeuta (aprender a actuar como profesional, no como colega o amigo, intentando evitar salvar o rescatar al paciente).
c) En tercer lugar, se deben adquirir habilidades para trabajar con pacientes difíciles, para abordar el problema de falta de compromiso o del no seguimiento de las preinscripciones y para actuar en situaciones de crisis o emergencia.
d) En cuarto lugar, es necesario aprender a manejar las propias emociones.
Introducció al tractament psicològic Laura Casado Capítulo 2: Proceso de evaluación psicológica cognitivo-conductual: una guía de actuación 1. Introducción al proceso de evaluación psicológica clínica cognitivo-conductual (EPC) 1.1: Breve introducción a la evaluación psicológica clínica Algunas influencias básicas que pueden resultar claves para entender el estado actual de la evaluación cognitivo-conductual son: • • • • Desarrollo de las clasificaciones diagnósticas ocurrido en los últimos 25 años. Se ha favorecido la aparición de un lenguaje común y una investigación e instrumentalización compartida entre distintas disciplinas y enfoques implicados en la salud mental.
Desarrollo de la psicología cognitivo-conductual: El énfasis ambiental y contextual inicial ha ido acompañándose progresivamente de factores psicológicos, biológicos y biográfico. La inclusión de las variables cognitivas como mediadores y esencia de toda la experiencia humana ha supuesto la transformación del enfoque conductual en cognitivo-conductual.
Desarrollo de la teoría psicométrica y de la medida en psicología.
Desarrollo de los enfoques de formulación clínica del caso  salto cualitativo en la integración de la información a lo largo del proceso de evaluación.
En definitiva, la EPC, en su intento por clasificar, predecir y explicar los problemas psicológicos, integra un alto número de estrategias y conceptos desarrollados por la psicología durante los últimos años conformando un proceso que prima la metodología científica y los modelos biopsicosociales de la salud.
1.2: Fundamentos básicos del proceso de evaluación psicológica clínica (EPC) La EPC es un proceso que implica distintos ejes, momentos y tareas, que se organiza mediante la metodología científica y que tiene como principal objetivo la planificación del tratameinto.
Las GAP señalan 4 fases en el proceso de evaluación psicológica: análisis del caso, organización e información de los resultados, planificación de la intervención y valoración del seguimiento.
1.2.1: Punto de partida metodológico El EPC utiliza el método científico: generación y contraste de hipótesis. Las 4 fases son: a) Recogida de información preliminar que permita conocer (describir) el problema del paciente.
b) Fase de desarrollo de hipótesis explicativas del problema.
c) Contraste de las hipótesis planteadas en la fase anterior.  Este ciclo no sólo se hace una vez, sino que se genera un bucle continuo hasta la 4ª fase.
d) Hipótesis general explicativa, a la que van a denominar “formulación clínica del caso”.
Introducció al tractament psicològic Laura Casado 1.2.2: Tipo de información necesaria La EPC necesita un tipo de información muy determinada que depende de distintos aspectos, pero como características constantes que siempre deberá cumplir esta información tenemos: • • Descriptiva: Debe describir contextos, situaciones, estímulos, comportamientos, variables de la persona, del desarrollo y los cambios que pueden ocurrir en todas ellas con el mínimo nivel de inferencia posible.
Relevante: Sólo debe recogerse la información que aporta datos útiles al planteamiento del problema.
1.2.3: Las pruebas de evaluación psicológica en el proceso de EPC La estrategia básica que sirve para dirigir y organizar todo el proceso es la entrevista (aunque existen otras técnicas). La utilización de una técnica y otra depende de distintos criterios, que se agrupan en: • • • Criterios de utilidad: Deben ser útiles para los problemas a evaluar en cada caso. La utilidad se define en función de seis criterios complementarios: o Debe considerarse el sujeto (persona, grupo) o Debe considerarse la persona a la que se aplica la prueba (paciente, familiar, etc.) o Considerar el tipo de información que facilitan, y el que interesa en el caso.
o Deberá considerarse la tarea que se debe hacer.
o Considerar también el momento en que se esté abordando dentro del proceso de evaluación.
o Siempre serán más útiles, a igualdad de los demás criterios, las técnicas en las que el evaluador esté mejor entrenado.
Criterios de calidad: En los momentos más descriptivos de la EPC resulta adecuado mantener los índices de fiabilidad, y también es importante la validez.
Criterios económicos: El evaluador debe mantener un equilibrio entre los costes y los beneficios.
1.3: Ejes de actividad, momentos y tareas en el proceso de EPC: un modelo integrador El modelo integrador integra las principales aportaciones realizadas en los últimos años. Se enfoca el proceso de EPC considerando 3 ejes simultáneos de actividad: análisis descriptivo, análisis funcional y formulación, y diagnóstico. A su vez, se consideran distintos momentos: explotación inicial, evaluación para el tratamiento y evaluación durante y tras el tratamiento. La diferenciación entre los 3 ejes propuestos, descriptivo, funcional y diagnóstico, no puede entenderse de forma secuencial (no va uno detrás de otro).
Introducció al tractament psicològic Laura Casado 1.3.1: Análisis descriptivo Lo primero es disponer de buenas observaciones y descripciones de la realidad. Se trata de saber qué le pasa a la persona para después poder tratar de responder por qué le pasa (describir la fenomenología del paciente y su entorno).
Es el momento en que se lleva a cabo la exploración inicial mediante la observación, la conversación y la exploración si fuera necesaria de las principales variables de funcionamiento cognitivo y psicológico.
Se puede avanzar en la detección de problemas psicopatológicos mediante la inclusión en la entrevista de preguntas clave de detección diagnóstica (preguntas que provienen de las entrevistas diagnósticas estructuradas).
El análisis descriptivo empezará por elaborar una lista de problemas del paciente. Después se procede a realizar una descripción detallada de cada uno de ellos. Mediante este análisis de secuencias se trata de conocer cómo aparece el problema cada vez que aparece, qué variables influyen y en qué orden. La entrevista y los autorregistros son técnicas muy útiles para esta tarea.
Al recoger e integrar la información se recomienda la utilización de esquemas de organización de ésta que ayuden a clasificarla en un orden temporal que facilite el análisis funcional posterior.
Los esquemas más tradicionales son los de “antecedentes-conducta-consecuentes”.
Seguidamente, se podrá recoger la información conveniente acerca del desarrollo de cada uno de los problemas del paciente a lo largo de su vida y de sus interacciones, las interpretaciones y el sentido que el paciente le ha dado a cada problema y, en resumen, una narración del caso, conjugando el punto de vista subjetivo del paciente con los datos objetivos que se puedan ir reuniendo. Convendrá especificar, por lo menos: factores predisponentes, factores coetáneos al inicio del problema y factores presentes durante el curso del problema hasta el momento de la evaluación.
Una forma de organizar la información histórica en una sola figura es elaborando una línea de vida, donde se reflejan los principales sucesos ligados a la etiología y curso de los problemas.
En estos momentos, se podrá identificar y medir las principales variables personales y contextuales que puedan afectar a cada problema, positiva o negativamente, de forma significativa.
Por tanto, los primeros momentos de la evaluación implican la desintegración de la información global acerca de la persona en unidades cada vez más pequeñas y concretas (enfoque molar  enfoque molecular).
1.3.2: Diagnóstico Consiste en una actividad clasificatoria y descriptiva. Según se van identificando y describiendo los principales problemas del paciente, su inicio y su evolución, se empieza a disponer de toda la información necesaria para poder realizar un diagnóstico DSM-IV-TR o CIE-10. También debe Introducció al tractament psicològic Laura Casado decirse que la relación entre los ejes descriptivo y diagnóstico es bidireccional y se concentra en la elaboración de la lista de problemas y del curso de estos en la biografía del paciente.
1.3.3: Análisis funcional y formulación Conforme se avanza en la recogida de información descriptiva y en la elaboración de un diagnóstico, se hace necesario avanzar también en el proceso de búsqueda de hipótesis explicativas de cada problema.
Es obvio que la mayoría de las terapias necesitan un proceso de adaptación personal al paciente, y que una parte importante de los pacientes no presenta un único diagnóstico que permita aplicar un paquete terapéutico estandarizado. Se insiste en la necesidad de combinar aspectos teóricos de la investigación con los prácticos de la aplicación clínica para conseguir evaluaciones y tratamientos eficaces. Por otro lado, la aplicación de una estrategia terapéutica estandarizada no significa que se estén asumiendo hipótesis acerca de los problemas del paciente.
En primer lugar, se deberá llevar a cabo un análisis funcional de cada problema del paciente, y solamente una vez realizados, se procederá a la integración de toda la información descriptiva y funcional en un juego de hipótesis o teoría del caso que se denomina formulación clínica. De forma práctica, se trata de integrar toda la información de la lista de problemas, los esquemas del análisis de secuencias y de la línea de vida y la información de la persona y del contexto en un esquema único que explique todo el caso y ayude a diseñar la intervención.
Uno de los puntos más complejos de la EPC se encuentra aquí, en la elaboración de hipótesis funcionales que permitan integrar la información de forma útil para el tratamiento.
Aunque se puede decir que existe un consenso generalizado en torno a los componentes a incluir en una formulación clínica y cierto acuerdo en la necesidad de contemplar distintos tipos de hipótesis funcionales que incluyan aspectos de todo tipo, en los últimos años se han ido proponiendo distintas versiones y modelos de este proceso.
1.3.4: Diseño del tratamiento En la actualidad el acuerdo es prácticamente unánime respecto a la conveniencia de incluir el diseño de la intervención en el proceso de evaluación psicológica. Éste se convierte en un puente entre la evaluación y la intervención.
Puede comenzarse el diseño del tratamiento con una revisión de los tratamientos eficaces disponibles para el diagnóstico principal o de anclaje de la persona.
Una vez revisados los tratamientos disponibles en cada caso, el terapeuta deberá individualizar el mismo  la planificación del tratamiento combina los tratamientos estandarizados de manual con la selección de variables independientes susceptibles de modificación en el modelo de formulación y la consideración de los factores personales, contextuales, temporales y las técnicas y estrategias más útiles y apropiadas para la intervención en cada caso.
Introducció al tractament psicològic Laura Casado El plan personalizado de intervención (PPI) es un instrumento que servirá no sólo para detallar la información relativa al tratamiento, sino que se convierte en una herramienta muy buena para establecer un contrato con el paciente que facilita, por un lado, el compromiso de éste con la intervención y, por otro, su consentimiento informado con el plan de intervención (requerimiento legal). El mejor momento para presentar a la persona el PPI es durante la entrevista de devolución de la información.
1.3.5: Informes y devolución de la información Los informes pueden incluir distintos momentos y aspectos del proceso global de evaluación: • • • • Informes diagnósticos (descriptivos) Informes que incluyan los aspectos funcionales del caso como la formulación clínica Informes que se centren en el pronóstico del caso (con o sin tratamiento) Informes que incluyan partes o el total del tratamiento aplicado y los resultados obtenidos.
Es decir, pueden redactarse informes de cada aspecto del proceso de EPC por separado o conjuntamente. También puede ir dirigido a distintos agentes. Se han elaborado unas directrices para la redacción de informes que se organizan en 12 secciones básicas.
La devolución de información se hace mediante una entrevista de devolución, que debe servir para explicar al paciente nuestra conceptualización del problema o problemas que presenta, las indicaciones terapéuticas que le podemos sugerir y para conseguir mayor implicación y motivación posible para el cambio durante el tratamiento.
1.3.6: Evaluación del cambio Es conveniente que, en paralelo al diseño del tratamiento, se elabore un plan para la evaluación del cambio durante y tras la intervención que permita valorar el impacto de la intervención en la vida de la persona.
Primero, hay que prestar atención a la medida del cambio durante el propio tratamiento. Es necesario disponer de medidas sensibles, rápidas y fáciles de aplicar que sean capaces de indicar hasta qué punto se están consiguiendo o no las metas del tratamiento. También deben ser capaces de detectar lo más rápidamente posible problemas que puedan nacer durante la aplicación del tratamiento, como consecuencia de éste o de factores externos que puedan influir en el curso del mismo.
El proceso de EPC no termina hasta que se haya evaluado la efectividad de la intervención.
Evaluación de seguimiento tiene como objetivo establecer hasta qué punto se ha producido un cambio en la vida del paciente, cambio que debe afectar a su sintomatología, pero también a su funcionamiento psicosocial, su calidad de vida y, en definitiva, a su salud y bienestar general.
Introducció al tractament psicològic Laura Casado Por tanto, hemos visto que el proceso de evaluación clínica comienza antes del primer contacto con la persona y termina meses después de finalizar el tratamiento.
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