Tema 7- La nacionalidad y vecindad civil (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Huelva
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Derecho civil I
Año del apunte 2016
Páginas 4
Fecha de subida 25/04/2016
Descargas 12
Subido por

Vista previa del texto

NACIONALIDAD Y VECINDAD CIVIL 1. LA NACIONALIDAD: CONCEPTO Y SIGNIFICADO La nacionalidad supone la integración de la persona en la organización política del Estado, de donde derivan para la misma un conjunto de derechos y obligaciones. Determina su ley personal, esto es el estatuto jurídico que le será de aplicación en las relaciones regidas por ella, lo que condiciona el estado civil del sujeto, y en consecuencia, una parte importante de su capacidad de obrar.
A pesar de todo, los extranjeros gozan en España de las libertades públicas que garantiza el Título I de la Constitución en los términos que establezcan los tratados y la ley, salvo el derecho a participar en los asuntos públicos y el derecho de acceso a las funciones y cargos públicos. El art. 27 CC establece que los extranjeros gozan en España de los mismos derechos civiles que los españoles.
La regulación jurídico-privada de la nacionalidad en España, parte de la consideración de que la nacionalidad se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley.
2. LA ADQUISICIÓN DE LA NACIONALIDAD 2.1.
Criterios para su clasificación A la hora de adquirir la nacionalidad española se pueden diferenciar dos grandes grupos: la denominada nacionalidad “de origen” y la que cabría denominar nacionalidad “derivativa” o inestable.
Mientras que la nacionalidad de origen provoca un vínculo mucho más estrecho con el Estado surgiendo con carácter inmediato desde el momento mismo del nacimiento de la persona, la derivativa acaece en un momento posterior al concurrir circunstancias sobrevenidas de las que hacer derivar la posibilidad de adquirir la nacionalidad.
Se puede decir que el legislador utiliza dos mecanismos a través de los cuales puede adquirir la nacionalidad. Por un lado, la determinación de ciertas circunstancias concurrentes en el sujeto que sirven de vínculo con el Estado, y por otro lado, la participación de la propia persona en el persono de adquisición de nacionalidad.
En el primer caso, el legislador suele utilizar como criterio los lazos personales, normalmente los familiares o de sangre, pero también los sociales o colectivos; en otras ocasiones, se sirve de los lazos territoriales, bien sean en relación al sitio donde el sujeto nace, bien sea por su permanencia o residencia en un lugar determinados; y finalmente, puede acudir a lazos que vinculan al sujeto con el Estado mediante la concurrencia de circunstancias excepcionales que el propio legislador establece.
En el segundo caso, se puede distinguir aquélla que tiene lugar con carácter inmediato o de modo directo por la concurrencia de simples hechos o actos jurídicos, como pudiera ser el nacimiento o la adopción de menores de edad; de aquellas otras que requieren además de la manifestación de voluntad clara y concluyente del sujeto interesado o de su representante legal; y finalmente, en otros casos, se precisa la concurrencia de un acto administrativo explícito de concesión de la nacionalidad.
2.2.
Nacionalidad de origen A) Por el simple hecho del nacimiento. Desde el mismo momento que se nace.
a) Por lazos personales: cuando la madre o el padre sea español.
2.3.
b) Por lazos territoriales: a’) cuando se haya nacido en España de padre o madre nacido en España.
b’) cuando se haya nacido en España de padres sin nacionalidad.
c’) cuando se haya nacido en España de padres sin nacionalidad.
d’) cuando se haya nacido en España son que la filiación esté determinada, presumiéndose que han nacido en territorio español los menores de edad cuyo primer lugar conocido de estancia sea territorio español.
B) Por el mero acto jurídico de ser adoptado siendo menor de edad.
Desde el momento de la adopción.
C) Por opción, manifestando el sujeto su voluntad al respecto en un plazo de dos años. Junto con el hecho de haber sido adoptado siendo mayor de edad.
D) Por opción, manifestando el sujeto su voluntad al respecto en un plazo de dos años. Junto con el hecho de haber sido determinada su filiación o el lugar de su nacimiento, siendo mayor de edad.
a) Por el lazo personar al haberse determinado que su padreo su madre era español.
b) Por el lazo territorial al haberse determinado que su nacimiento se había producido en España de padre o madre también nacido en España, de padres sin nacionalidad o de padres cuya nacionalidad no habían transmitido.
Nacionalidad derivativa A) Por opción, mediante manifestación de voluntad al respecto. Al concurrir el hecho de: a) Estar o haber estado sujeto a la patria potestad de un español.
b) Ser su padre o su madre español de origen nacido en España.
En cuyo caso la declaración de opción no estará sujeta a límite alguno de edad.
B) Por concesión, otorgada por el Ministerio de Justicia, que podrá denegarla por motivos razonados de orden público o interés nacional. Es preciso una previa declaración de voluntad del interesado, en forma de petición. Cuando concurran en el sujeto vinculaciones territoriales y personales de carácter social, como son la residencia legal de España y la buena conducta cívica y el suficiente grado de integración en la sociedad española.
Se formulan diferentes periodos de tiempo que han de concurrir para la concesión: a) Diez años, en general.
b) Cinco años, para los que hayan obtenido la condición de refugiado.
c) Dos años, cuando se trate de nacionales de origen de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal.
d) Un año para: - El que haya nacido en territorio español - El que no haya ejercitado oportunamente la facultad de optar El que haya estado sujeto legalmente a la tutela, guarda o acogimiento de un ciudadano o institución españoles durante dos años consecutivos - El que llevare casado un año con español o española, sin estar separado legalmente o de hecho - El viudo o viuda de española o español, si a la muerte del cónyuge no existiera separación legal o de hecho.
- El nacido fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que hubieran sido españoles C) Por concesión, en lo que se denomina “por carta de naturaleza”, otorgada mediante Real Decreto. Junto con la declaración de voluntad del interesado respecto a su interés por adquirir la nacionalidad española. Unido al hecho de que se aprecien discrecionalmente la concurrencia de circunstancias excepcionales.
3. LA FINALIZACIÓN Y LA PÉRDIDA DE LA NACIONALIDAD La pérdida de la nacionalidad supone la desvinculación jurídico-política con el Estado al que se unía la persona, y en consecuencia la desaparición del estatuto jurídico que hasta entonces le resultaba de aplicación, en cuyo seno se encontraba una cierta configuración de la capacidad de obrar del sujeto en el ámbito privado. Por regla general, la pérdida se produce tras la adquisición o posesión de otra nacionalidad distinta, puesto que los supuestos de apatridia y doble nacionalidad vienen a configurarse como excepcionales.
Conviene distinguir varios supuestos dentro de la categoría que denominamos pérdida de la nacionalidad. Junto a los casos en los que la finalización se produce a través de unos cauces más o menos normales, por dejación o decisión expresa de la persona, existen otros que son consecuencia de un comportamiento antijurídico del sujeto.
Otra más amplia habría que tenerse en cuenta a la hora de dar por finalizada la relación jurídica con el Estado que denominamos nacionalidad, pues la muerte de la persona y la invalidez del título, también provocan aquel afecto.
3.1.
Pérdida voluntaria Pérdida de la nacionalidad a través de un acto voluntario de renuncia tácita o expresa al respecto. No obstante, al no ser nuestra legislación proclive a la apatridia, para que aquel acto sea eficaz se suele requerir con carácter general que se esté en posesión de otra nacionalidad.
Además, también nuestro sistema jurídico-político posee una cierta tendencia al mantenimiento de la nacionalidad cuando permanecen los lazos con nuestros país, por lo que tampoco se perdería la nacionalidad si se sigue residiendo habitualmente en España. Y aun así, la doble nacionalidad adquirida respecto a países con los que se sustentan estrechos lazos históricos tampoco origina necesariamente la pérdida de la nacionalidad española de origen. Por último, la pérdida tampoco se produce si España se hallare en guerra.
Se podrían establecer los siguientes supuestos, siempre que se tenga otra nacionalidad, se resida habitualmente en el extranjero y se trate de personas con capacidad de obrar en esta materia: - Manifestación de voluntad expresa renunciando a la nacionalidad española: pérdida inmediata de la nacionalidad.
- No emisión de una declaración de voluntad explícita encaminada a conservar la nacionalidad española, ante el encargado del Registro Civil: pérdida de la nacionalidad a los - tres años: a) desde la adquisición voluntaria de otra nacionalidad; b) desde la emancipación, si utiliza exclusivamente la nacionalidad extranjera que tuviera atribuida antes de la emancipación; c) desde la emancipación, cuando las leyes del país donde resida le atribuya la nacionalidad del mismo.
La pérdida de nacionalidad española no se produce cuando ya se ha conseguido la mayoría de edad o se ha obtenido la emancipación. Por ello se ha de entender que las declaraciones que hayan emitido los padres o representantes legales de los menores en el sentido de vincularlos a la adquisición de una nacionalidad extranjera o que supongan la adquisición de una nacionalidad extranjera o que supongan renuncia de la española, no significarían la pérdida de ésta y en el supuesto b), se utilizaría la expresión de “utilización” para hacer ver que se trata ya de un acto imputable a la voluntad del sujeto titular de la nacionalidad. En el supuesto c), la decisión no la toman los padres o representantes legales, sino la propia legislación del país extranjero, por lo que nos encontramos ante una doble nacionalidad de origen, que no hace perder la española sino cuando no se declare la voluntad de conservarla una vez alcanzada la mayoría de edad.
Ante los supuestos de adquisición de otra nacionalidad y mantenimiento de la española, los sujetos gozarían de doble nacionalidad.
3.2.
Privación o pérdida forzosa Privación de la nacionalidad española que no sea de origen cuando nos encontremos en algunos de los supuestos tipificados legalmente: a) Utilización exclusiva durante tres años de la nacionalidad a la que se hubiera declarado renunciar al adquirir la nacionalidad española.
b) Entrada voluntaria al servicio de las armas o ejercicio de cargo político en un Estado extranjero contra la prohibición expresa del Gobierno.
...