El problema de la estabilidad de los Gobiernos_Klaus Von Beyme (2016)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Ciencia Política
Año del apunte 2016
Páginas 8
Fecha de subida 01/06/2017
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“El problema de la estabilidad de los Gobiernos.
Un estudio comparado” KLAUS VON BEYME El control parlamentario del Gobierno en las democracias pluralistas, Ramírez Manuel (1978), págs. 375-389.
Castilla Calaf, Sara Ciencia Política Curso 2016-2017 Colominas Ferran, Joaquim Facultad de Derecho Universidad de Barcelona 2 de noviembre de 2016 Von Beyme centra su capítulo en las que él considera las tres variables principales para la estabilidad de los gobiernos, tanto externas como internas. La primera seria las variables institucionales, como el sistema electoral, influencia y posición del jefe del Estado, aplicación del derecho de disolución del Parlamento por parte del gobierno y condiciones agravantes para la caída del gobierno por acción del Parlamento. La segunda serían las condiciones del sistema de partidos, el número, la capacidad de constituir coalición y el programa de los partidos. Y la tercera, la estabilidad socioeconómica general de un sistema y la capacidad de los grupos de interés y los movimientos de protesta externos para influir indirectamente la política parlamentaria de la coalición. Aún y su separación para una explicación más didáctica, las ideas que Von Beyme expone en cada apartado no son contradictorias, sino que más bien se entrelazan entre sí para formar un esquema general (comparado) de la inestabilidad de los gobiernos en Europa; esquema que, aún y estar escrito hace ya algunos años, puede aplicarse a la actualidad de la política española. Cabe destacar que ninguna de las instituciones descritas por el autor tiene por sí sola una significación hegemónica en la estabilidad de los gobiernos pues, la estabilidad de los gobiernos no depende de una sola variable externa, el sistema electoral, sino también de otros factores externos (políticos, sociales y económicos) e internos (mecanismos de cooperación parlamentaria, de formación de coaliciones, de las estrategias de maximización del beneficio, que siguen los partidos que integran la coalición). Así podemos concluir que, si bien la estabilidad gubernamental puede servir como un indicador de la estabilidad del régimen, la inestabilidad de los gobiernos no es necesariamente una contribución al derrumbe del sistema democrático-parlamentario, que puede aun así continuar su política. Aunque, en ambas, contribuyen más las características de los partidos gobernantes, que se vieron fortalecidos en detrimento de la autonomía individual del diputado y del conjunto del Parlamento.
2 Variables institucionales El autor empieza estableciendo su discrepancia frente a la Escuela de Hermens, “según la cual el surgimiento del fascismo se habría facilitado por la fragmentación de los partidos y éstos, a su vez, por el sistema electoral proporcional” (Von Beyme: 375), que vuelve a reiterar cuando habla de las variables institucionales “No se trata, obviamente de la alternativa absoluta entre sistema proporcional versus sistema de simple mayoría, como lo atribuye la escuela de Hermens” (Von Beyme: 376), aunque coincide en parte con lo establecido por esta Escuela “Desde una perspectiva, la introducción del sistema proporcional tuvo un efecto de fragmentación allí donde el sistema de partidos estaba débilmente establecido. […] La regla de que el sistema proporcional atomiza el sistema de partidos.” (Von Beyme: 376) “Si se considerase que el sistema de partidos es la variable más importante en influir en la estabilidad de los gobiernos, no se podría negar la influencia del sistema electoral en la estabilidad de los gobiernos.” (Von Beyme: 376) “La disciplina de los partidos y la estabilidad de los gabinetes es aún mayor, porque los temas que condicionan la formación del gobierno han sido fuertemente discutidos en las campañas y en la mayoría de los casos se han hecho promesas obligatorias.” (Von Beyme: 376) Aunque cabe añadir que muchas de esas promesas realizadas por los partidos políticos en las campañas electorales, en España se ha demostrado que no se cumplen, posiblemente porque no existe esa fuerte sensación de deber que obligue a los políticos a cumplir con lo prometido.
“Promesas de coalición antes de las elecciones, a fin de quitarse de encima la imagen de oportunistas y de negociar descaradamente entre bastidores las ventajas políticas, sin respetar el voto de sus electores.” (Von Beyme: 376) Esto mismo está pasando actualmente en España, con un partido político, socialista, que hizo campaña en contra del partido popular y ahora hay una coalición; aquí no se ha respetado la voluntad popular, pues cuando la ciudadanía los votó en las elecciones lo hizo teniendo en cuenta lo que ese partido promocionó durante la campaña.
También incluimos aquí las palabras que al autor cita del presidente francés Coty “Nos olvidamos de que los gobiernos actuales no son derribados por las asambleas. Estamos en la era atómica. Los gobiernos mueren más a menudo de la desintegración y que conspiran, como en la tragedia clásica, no en el escenario, sino detrás de las escenas.” (Von Beyme: 385) 3 “En sistemas proporcionales, la mayoría de las coaliciones se constituyen para una policy, mientras que en los sistemas de mayorías se constituyen en torno a un programa que ha sido preparado antes de las elecciones y en la etapa prelegislativa.” (Von Beyme: 376) Según esto, sería más democrática una España con un sistema de mayorías, pues no solo contarían por igual los votos de los ciudadanos tanto en las ciudades más masificadas, como por ejemplo Barcelona, como lo hacen en pueblos o sitios menos habitados, sino que además el elector ya sabría de antemano con quién va a aliarse el partido al que vota el día de las elecciones.
“Donde el jefe del Estado tiene una posición destacada en la constitución del gabinete, la estabilidad del gobierno podrá estar influenciada por su propia voluntad al seleccionar al jefe del gobierno pende completamente de la confianza de la mayoría parlamentaria, él y los partidos de coalición.” (Von Beyme: 377) “En un sistema en que el gobierno de-poder del jefe del Estado no puede ser muy amplio, pues, de lo contrario, se generaría un conflicto constitucional [...] El rol del conflicto entre el gobierno y el jefe del Estado juega siempre un rol subalterno.” (Von Beyme: 377)” Efectivamente, en ambos casos, son escasas o nulas las veces en que, en España, el jefe del Estado o el gobierno deben responsabilizarse ante el Parlamento. En el primer caso porque así lo establece la Constitución, al ser el monarca una figura con funciones simbólicas y, por tanto, libre de responsabilidades; y en el segundo caso podríamos atribuirlo a la supremacía de los partidos políticos por encima del conjunto de diputados, pues el Parlamento cada vez pierde más de las funciones con las que fue inicialmente constituido.
“Como causa de la estabilidad del gobierno, carece de rol en las Monarquías del siglo XX, pues solo lo tiene en las Repúblicas con Constitución semiparlamentaria o semipresidencial, en las cuales generalmente el presidente del Consejo de Ministros debe tener la confianza del presidente, elegido por sufragio popular, y no solamente de la confianza de su mayoría parlamentaria. Para el caso de Europa se rige solamente para Finlandia y la V República francesa.” (Von Beyme: 377) “En el período comprendido entre 1947 y 1977 más de un 10 por 100 de los cambios de regímenes se deben a derrotas del gobierno en el Parlamento.” (Von Beyme: 380) En relación con lo dicho anteriormente, y según la tabla comparada, de 159 cambios de gobierno, 18 fueron derribados por el Parlamento, mientras solo 2 fueron por conflictos con el jefe del Estado, ambos en Francia.
4 En el apartado de las condiciones del sistema de partidos en la estabilidad de los gobiernos, el autor se refiere de nuevo a este tema. “La caída del gobierno en el Parlamento da a entender a menudo que el grupo que derriba al gobierno tiene que asumir la responsabilidad en la formación del nuevo gobierno (principio de culpabilidad). Sin embargo, este principio difícilmente juega un rol en la constitución del gobierno, toda vez que las causas parlamentarias en la caída de los gobiernos han decaído (con excepción del voto de censura constructivo).” (Von Beyme: 382) Según Von Beyme, “la variable institucional del sistema electoral es importante en la estabilidad del gobierno” (Von Beyme: 380) pues “la democracia requiere el principio de la mayoría en la formación del gobierno, antes que nada, a través de las elecciones.” (Von Beyme: 382) “La disminución del significado de la votación parlamentaria para la estabilidad del gobierno no solo se ha promovido por la diferenciación del sistema de partidos, sino también por la “racionalización” de nuevos parlamentarios, en los cuales el voto de confianza está ligado a clausulas y plazos o solo es posible como “voto de censura constructivo”.” (Von Beyme: 380) Aquí el autor demuestra, con datos comparados, la inutilidad de la figura de la “moción de censura constructiva”, señalando su escasísima incidencia a la hora de ser causa de la caída de un gobierno. Además, añadimos el reciente caso español del exdiputado Pedro Sánchez, que dimitió para no votar en contra de lo que su grupo parlamentario exigía, práctica muy común y regulada de diferente manera según el Estatuto de cada partido.
“La importancia de la disolución anticipada del Parlamento en la estabilidad de los gobiernos ha sido pequeña, pues esta medida, que fue pensada contra votos hostiles del Parlamento apenas se puede hacer efectiva […] Noruega, donde no existe el derecho de disolución por parte del gabinete, tiene incluso una estabilidad gubernamental mayor en comparación con su vecino Dinamarca.” (Von Beyme: 380) “Ninguna de las instituciones ya descritas tiene por sí sola una significación hegemónica en la estabilidad de los gobiernos.” (Von Beyme: 380) 5 Las condiciones del sistema de partidos en la estabilidad de los gobiernos “La estabilidad de los gobiernos se identifica comúnmente con el grado de fragmentación del sistema de partidos. Si esto fuese así, el número teórico de posibles coaliciones de partidos aumentaría con el número de partidos.” (Von Beyme: 381) “El número posible de coaliciones no se encuentra en función del número de partidos en el sistema político” (Von Beyme: 381) De esta manera zanja el autor su oposición a la común teoría con la que abre este apartado.
“Los partidos que no aceptan las reglas del juego en un sistema político son generalmente vistos como que carecen de la “capacidad para coaligarse” […] los teóricos de los partidos políticos, como Sartori, consideran dicha integración como “negativa” y no como “positiva”.” (Von Beyme: 381) Según el mismo autor, esto vale para los comunistas en cualquier país. De la misma manera, entiendo yo, que el partido político de Podemos quedaría incluido en esta minoría de partidos que buscan un cambio en las reglas del juego, y por tanto son vistos como “incapaces de aliarse” (aún y la intención que el líder de Podemos tuvo en España para aliarse con el partido socialista después del fracaso de investidura de Rajoy).
“Tradicionalmente se ha sostenido que el “juego suma-cero” solo puede realizarse con partidos que compiten y que desean cambiar las reglas del juego del sistema y que también podría efectuarse en el caso en que el triunfo de la nueva coalición pudiese significar el fin de las bases esenciales de la coalición de partidos existente.” (Von Beyme: 385) “La identificación izquierda-derecha tiene incluso menos significación en todos aquellos países en que los problemas de minorías regionales o disputas sobre identificación nacional se encuentran en primer plano.” (Von Beyme: 381) Podríamos decir que como pasa con el caso de Cataluña en España.
Y tal como predecía el autor al decir que “es probable que esta tendencia también se imponga en España, en términos ales que la polarización de las “dos Españas” […] podrá atenuarse en el futuro a través de la superposición con el problema regional” (Von Beyme: 381-382) ha sucedido, pues actualmente es tal la crisis política y social que está viviendo nuestro país que dos partidos tradicionalmente antagónicos han formado una coalición para crear un gobierno, después de dos elecciones y casi un año transcurrido.
6 Hasta este momento, pero, nunca había sido así y es que, según el autor, “en los países latinos, generalmente la mayoría de las posibles coaliciones son impensables desde el punto de vista político. En estos casos, las combinaciones de centro-izquierda juegan transitoriamente un rol.” (Von Beyme: 382) El autor también menciona en cierto momento el “fraccionamiento intrapartidista” (pg.
383), ejemplo que recientemente se ha vivido en España con el partido socialista, pues su candidato a presidente del gobierno tenía una visión “demasiado” progresista para unas élites del partido conservadoras que decidieron quitarle del cargo.
“En sistemas de múltiples partidos con una gran inestabilidad gubernamental se usará finalmente […] un partido de centro que, a lo sumo, puede formar una coalición, es encargado de constituir el gobierno. De esta manera, ciertos partidos desempañan un rol clave en el sistema, aunque no constituyan partidos hegemónicos.” (Von Beyme: 382) “Cuando los partidos ubicados en el centro del espectro político disponen de múltiples posibilidades de integrar coaliciones, no lo aprovechan en el sentido de asegurar la estabilidad del gobierno, sino promueven undersized governments o gobiernos de minoría. […] Este sistema es particularmente negativo para la estabilidad del gobierno, cuando la fragmentación del sistema de partidos es tan fuerte, que el jefe del Estado tiene la necesidad de efectuar largas consultas y debe hacer intervenir a intermediarios.” (Von Beyme: 384) “Cuasi-coaliciones, en las cuales los partidos no ingresan formalmente en un pacto de gobierno, sino solo para asegurar el apoyo parlamentario, o para apoyar a un político individualmente, sin comprometer formalmente al partido a que pertenecen. […] Las coaliciones de gobierno se forman para un tiempo determinado o indeterminado, hasta las próximas elecciones generales, entre otras cosas, para tener más tiempo para negociar.” (Von Beyme: 384-385) “La teoría formal de coaliciones no aporta aclaraciones iluminadoras ni para el análisis de la formación de los gobiernos, ni tampoco para la estabilidad de los gobiernos, pues niega la multiplicidad de intereses que existen dentro y fuera de los partidos, y lo hace de tal manera que el proceso de formación del gobierno es equivalente a un juego de suma-cero.” (Von Beyme: 383) 7 La estabilidad socio-económica del sistema y la capacidad de los grupos de presión y movimientos de protesta para influir indirectamente y desde afuera en la política de la coalición “Los aspectos teóricos de la formación de coaliciones y estabilidad de los gobiernos pierden su vigencia en los casos en que el sistema de partidos no puede cumplir satisfactoriamente su función de agregación de intereses, cuando los grupos de presión se constituyen como partidos políticos, cuando la movilización de la población desestabiliza el sistema de partidos o cuando revueltas deterioran las reglas del consenso entre partidos.” (Von Beyme: 386) “La estabilidad política es muchas veces definida por los investigadores de la conducta política anómica como “ausencia de violencia política”.” (Von Beyme: 386) “La estabilidad gubernamental permanece como un indicador conservador de la estabilidad democrática” (Von Beyme: 387) “La República Federal de Alemania muestra que la estabilidad gubernamental se ha maximizado a costa de la representatividad del sistema de partidos.” (Von Beyme: 387) “La cláusula alemana del 5 por 100 se ha hecho responsable, a menudo, de la concentración de partidos. En efecto, ella puede explicar por qué hasta ahora ni el nuevo Partido Comunista (D.K.P.) o un nuevo grupo neofascista como el N.P.D. no han tenido éxito en llegar al Parlamento.” (Von Beyme: 377) “La inestabilidad de los gobiernos no es necesariamente una contribución al derrumbe del sistema democrático-parlamentario.” (Von Beyme: 387) “De la misma manera, cuando el cambio de personas en los gabinetes es frecuente, ello no significa paralelamente la inestabilidad del sistema. […] Por último, el éxito y la continuidad de una política no depende necesariamente de la estabilidad de los gobiernos.” (Von Beyme: 388) 8 ...