TEMA 10 - El tipo de omisión (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Penal: Parte General
Año del apunte 2014
Páginas 9
Fecha de subida 31/03/2015
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Derecho Penal: Parte General Tema 10 – El Tipo de omisión TEMA 10 - EL TIPO DE OMISIÓN 10.1. Concepto Del art. 10 CP se desprende que no sólo la “acción”, sino también que la “omisión” originará la presencia de un delito o falta si se halla “penada por la ley”. Las modalidades que puede presentar el tipo legal son 2: el tipo de acción y el tipo de omisión. Lo que distingue ambas clases de tipos es la diferente estructura de los mismos y su diverso significado como base positiva del injusto.
• En cuanto a su estructura, mientras que los tipos de acción se realizan si se efectúa la conducta que describen, los tipos de omisión se refieren a la no verificación de una determinada conducta, por lo que se realizan si tiene lugar una conducta distinta a la prevista.
• Por lo que afecta al distinto significado normativo de los tipos de acción y de omisión, mientras que los primeros son la base de la infracción de una norma prohibitiva de una intervención activa indeseable por su nocividad, los segundos son la base de la infracción de una norma preceptiva, que obliga a una determinada cooperación deseable.
El tipo de omisión no requiere la pasividad física del autor, sino que precisamente suele cometerse mediante la realización de una conducta activa distinta de la ordenada. P.ej.: Quien encuentra a un excursionista en una situación de grave peligro, puede cometer el delito de omisión de socorro del art. 195 CP a través de la conducta positiva representada por el marcharse del lugar de peligro.
Las omisiones se mueven en el ámbito de preceptos o mandatos de acciones que se pueden y deben realizar.
Existen tres grandes grupos de omisiones (de mayor a menor gravedad): 1.
COMISIÓN ACTIVA: La comisión por omisión (art. 11 CP) u omisión propia es equivalente a la comisión activa de un delito. Valen lo mismo para el derecho. Ej. 1: Acuchillar a alguien provocándole la muerte (dominio del curso causal) y sin socorrerle. Hay un resultado: su muerte. Ej. 2: La madre que no alimenta a su hijo. No es un fundamento de solidaridad, sino el fundamento de perturbación o injerencia en una esfera/ámbito jurídico ajena. Se irrumpe omisivamente en la esfera ajena.
El art. 11 CP regula la comisión por omisión u omisión propia de los delitos de resultado. P.ej.: Comisión por omisión de homicidio. Quedan fuera de la regulación de este artículo los de mera actividad (p.ej.: allanamiento de morada) o los delitos de medios determinados de ejecución.
2.
OMISIONES DE GRAVEDAD INTERMEDIA (art. 195.3 CP): El fundamento común de este punto y el siguiente es el deber de solidaridad, que impone ayudar/socorrer. Son omisiones de socorro o omisiones en las que se infringe un deber de solidaridad cualificado → El obligado está llamado a socorrer por caso fortuito o por conducta imprudente. Se omite el socorro pero hay un factor de mayor gravedad que le otorga al injusto. P.ej. (imprudencia): Saltarse el semáforo, atropellar a alguien y no socorrerlo. P.ej. (caso fortuito): Yo voy por el andén con bolsas de la compra. Alguien pasa corriendo y lo tira. Otra persona pasa justo después por encima, cae a la vía y no lo socorro.
LECCIÓN 12   1 Derecho Penal: Parte General 3.
Tema 10 – El Tipo de omisión OMISIÓN DEL DEBER DE SOCORRO / OMISIÓN PURA (art. 195.1 CP): Este deber implica un mandato → Impone al ciudadano el deber de socorrer al desamparado. Si la persona no socorre e incumple este deber, incumple un deber de solidaridad mínima. Éste consiste en el deber positivo de salvar. El derecho manda, prescribe una acción. La solidaridad consiste en la creación de un mundo en común entre el “obligado” y la “víctima”.
Los delitos de acción expresan una prohibición, un deber negativo (p.ej.: no matar).
10.2. Acción y omisión en casos límite A veces sucede que una misma conducta infringe a la vez una norma prohibitiva y una preceptiva. Debe entonces decidirse si nos hallamos frente a un delito de acción o de omisión (aparte de la posibilidad de que se produzca un concurso de delitos de acción y de omisión).
En la doctrina alemana se ha propuesto un criterio aceptable para resolver en casos como éstos la presencia de acción u omisión: debe empezarse preguntando si el resultado se ha causado por una acción positiva, sea dolosa o imprudente, que constituya delito; cuando la respuesta sea positiva deberá afirmarse la presencia de un delito de acción (criterio de causalidad).
P.ej.: En lugar de novocaína, que era lo indicado para anestesiar al paciente, se le suministra cocaína, por la que perece: puesto que el resultado letal es imputable a una acción positiva (suministro de cocaína) que constituye delito, no cabe plantear la existencia de un delito de omisión por no haber suministrado novocaína.
Sin embargo, deben efectuarse 2 precisiones: A.
Pese a comprobarse la presencia de un delito de acción, podrá concurrir además un delito de omisión cuando exista una fase omisiva cuyo desvalor no resulte abarcado por el delito de acción. P.ej.: Cuando el conductor atropella a una persona por imprudencia (delito de acción) y a continuación se da a la fuga dolosamente sin socorrer (delito de omisión).
B.
Existe un grupo de casos en que es dudosa la validez del criterio de distinción mencionado. Se trata de los supuestos de interrupción de un tratamiento médico que mantiene artificialmente con vida a un paciente que ha dejado de tener posibilidad alguna de sobrevivir por sí solo. Es razonable sostener que en estos casos la interrupción ha de considerarse una modalidad de omisión de socorro. Tal omisión podrá considerarse atípica o justificada si se niega el deber jurídico-penal de prolongar una vida que carece de expectativas de subsistencia independiente. Se evita así tener que castigar por homicidio (o asesinato) al que realiza o participa en la desconexión del paciente (solución inevitable si se afirma que la muerte se produce por acción positiva).
La decisión de si concurre acción u omisión posee importancia práctica porque son menos los requisitos necesarios para los delitos de acción que para los de comisión por omisión: estos últimos presuponen el elemento adicional representado por la posición de garante del autor.
LECCIÓN 12   2 Derecho Penal: Parte General Tema 10 – El Tipo de omisión 10.3. Clases: omisión pura y comisión por omisión De la misma forma que los tipos de acción se dividen en tipos de mera actividad y de resultado, los de omisión pueden contentarse con el solo no hacer algo determinado (omisión pura) o requerir además la no evitación de un resultado (comisión por omisión). P.ej.: El art. 195 CP (omisión de socorro) no contempla la necesidad de que se produzca un resultado, sino que se contenta con el solo no prestar auxilio, por lo que es un delito de omisión pura. El art. 385.2 CP castiga al que “origine un grave riesgo para la circulación […] no restableciendo la seguridad de la vía, cuando haya obligación de hacerlo”, exigiendo, como se ve, que el no hacer origine un resultado (de riesgo); se trata, pues, de un delito de comisión por omisión.
Otra distinción, tan importante como la anterior, es entre: Ø Omisión prevista como tal por la ley: Se contienen tanto formas de omisión puras como de comisión por omisión (p.ej.: arts. 195 y 385.2 CP anteriormente explicados).
Ø Omisión no descrita expresamente por la redacción legal: Cabe sólo la comisión por omisión, porque el asiento legal (indirecto) ha de buscarse en los tipos de resultado (p.ej.: “el que matare a otro”, art. 138 CP), que se entienden realizados tanto por conducta positiva como por la no evitación del resultado en ciertas condiciones.
La atención doctrinal se ha volcado de forma preferente sobre estos últimos supuestos. Para que la no evitación del resultado pueda equivaler a su causación por vía positiva, es preciso añadir un requisito no previsto en los tipos legales: la posición de garante del autor respecto del bien jurídico.
Por otra parte, la doctrina ha tenido que discutir con profusión acerca de la posibilidad de causalidad en la omisión. Al final se ha obtenido una construcción dogmática de la comisión por omisión “supralegal” que intenta llenar el vacío de expresa regulación legal. En Alemania, donde se ha desarrollado la teoría, el CP de 1 de enero 1975 establece que: “El que omita evitar un resultado previsto en el tipo de una ley penal, sólo será castigado por la ley si le corresponde jurídicamente garantizar la no producción del resultado y la omisión equivale a la realización del tipo legal mediante un hacer”.
10.4. La admisión de la comisión por omisión no expresamente tipificada en el Derecho español En España la dogmática germánica de la comisión por omisión no expresamente tipificada ha encontrado una acogida limitada, tanto en la doctrina como en la jurisprudencia. Los manuales clásicos suelen limitarse a la cita de casos extremos como el de la madre que deja morir de inanición (falta de comida) a su hijo recién nacido. Tradicionalmente el TS ha admitido la comisión por omisión dolosa en pocas sentencias. En la actualidad, la jurisprudencia tiende a reconocer la posibilidad general de comisión por omisión en los delitos dolosos aunque de hecho la aprecia con mayor facilidad en supuestos de complicidad o cooperación necesaria.
En cambio, en los delitos imprudentes el TS no ha encontrado nunca obstáculo alguno para admitir indistintamente la comisión positiva y la omisiva, sin detenerse ni siquiera a discutir qué circunstancias son precisas para que el autor se halle en una “posición de garante”.
LECCIÓN 12   3 Derecho Penal: Parte General Tema 10 – El Tipo de omisión El art. 11 CP ofrece cobertura legal a la construcción doctrinal y jurisprudencial de la comisión por omisión mediante la siguiente fórmula: “Los delitos o faltas que consistan en la producción de un resultado sólo se entenderán cometidos por omisión cuando la no evitación del mismo, al infringir un especial deber jurídico del autor, equivalga, según el sentido del texto de la Ley, a su causación. A tal efecto se equiparará la omisión a la acción: a) Cuando exista una específica obligación legal o contractual de actuar.
b) Cuando el omitente haya creado una ocasión de riesgo para el bien jurídicamente protegido mediante una acción u omisión precedente”.
10.5. El tipo de omisión pura Como todo tipo, el de omisión pura cuenta con una parte objetiva y otra subjetiva. Ambas son distintas en las modalidades dolosas e imprudentes (en éstas últimas se añade en la parte objetiva la infracción del cuidado debido y la parte subjetiva se distingue por la ausencia de dolo, con conciencia o no del peligro). Pero ello no es exclusivo de los delitos de omisión. Aquí importan solamente las peculiaridades específicas de la omisión pura, que únicamente afectan a la parte objetiva del tipo común a las formas dolosas e imprudentes, y al dolo, como integrante de la parte subjetiva de la modalidad dolosa.
10.5.1. Peculiaridades del tipo objetivo En todo delito de omisión pura se describe una situación típica, en la que se omite una determinada acción, pese a que el sujeto podía haberla realizado. La estructura de todo tipo de omisión pura consta, pues, de los tres elementos siguientes: 1) La situación típica: Viene dada por el CP.
2) La ausencia de una acción determinada.
3) La capacidad de realizar esa acción.
P.ej.: El art. 195.1 CP establece que: “El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros, será castigado con la pena de multa de tres a doce meses”. Todo ello constituye: a) Situación típica: Situación de desamparo frente a un peligro manifiesto y grave, por parte de una persona, y ausencia de riesgo, por parte de otra u otras personas.
b) Ausencia de una acción determinada: La conducta delictiva se describe por la ley con la expresión “no socorriere”, que debe entenderse que exige que en lugar de socorrer se realice otra conducta distinta.
c) Capacidad de realización de la conducta: El deber de socorro en base a que el que el autor “pudiera hacerlo”.
De los 3 elementos mencionados, el tercero requiere ulterior concreción.
v Como en los delitos imprudentes, hay que partir del baremo de un hombre mentalmente normal pero situado en la posición del autor, con sus conocimientos anteriores y de la situación como base de la LECCIÓN 12   4 Derecho Penal: Parte General Tema 10 – El Tipo de omisión posibilidad: 1) de advertir la presencia de la situación típica y 2) del poder actuar externo. También con las fuerzas físicas y mentales mayores o menores que pueden concurrir en una persona normal.
v También se deben tener en cuenta las facultades superiores de las que el sujeto pueda disponer voluntariamente. Respecto a sus facultades inferiores, hay que tomar en consideración las que son imaginables en una persona mentalmente normal, pero excluir las que no son compatibles con esta normalidad.
10.5.2. Peculiaridades del tipo subjetivo En los tipos dolosos de omisión se plantea la cuestión de si el dolo puede revestir la misma estructura que los delitos de omisión activa. En contra se alega que con frecuencia falta en el actuar omisivo el momento de decisión activa característico de la acción positiva dolosa, correspondiendo a la pasividad de la conducta externa la pura pasividad en la voluntad del autor.
Ello ha llevado en la doctrina a las tres posiciones siguientes: 1.
Negar la presencia del dolo en estos casos.
2.
Operar una adaptación del concepto de dolo a la estructura de la pasividad, prescindiendo en él del requisito del querer y contentándose con el de conocer.
3.
Sustituir la necesidad de verdadero dolo en la omisión por el hecho de que el autor no haya querido (esto es: haya dejado de querer) realizar la conducta debida.
Sin embargo, por una parte, tampoco en los delitos de acción el dolo requiere una resolución activa dirigida a realizar el tipo: ello sólo ocurre en el dolo directo de primer grado, no en el dolo directo de segundo grado ni en el eventual, en que el querer es sólo “aceptar”.
Por otra parte, tanto en los delitos de acción como en los de omisión es necesario decidir realizar una conducta, pero en los delitos de omisión, dicha conducta (efectuada en lugar de la indicada) no ha de ser necesariamente activa, ni suponer un cambio respecto de otra anterior: así, puede consistir en el mantenimiento de un comportamiento no activo. Basta, entonces, que el sujeto decida dicho mantenimiento, sabiendo que implica o puede implicar la realización del tipo omisivo. Pero ésta es sólo una consecuencia de las posibles conductas típicas objeto del dolo en los delitos de omisión y no supone ninguna alteración de la estructura misma del dolo en dichos delitos.
10.6. El tipo de comisión por omisión 10.6.1. Peculiaridades del tipo objetivo El tipo de comisión por omisión muestra en su parte objetiva la misma estructura que el de omisión pura: situación típica, ausencia de la acción determinada y capacidad de realizarla; pero completada con la presencia de 3 elementos necesarios para la imputación objetiva del hecho: la posición de garante, la producción de un resultado y la posibilidad de evitarlo.
LECCIÓN 12   5 Derecho Penal: Parte General Tema 10 – El Tipo de omisión POSICIÓN DE GARANTE Si el primer elemento de toda omisión es que tenga lugar la situación típica del deber de actuar, en la comisión por omisión no expresamente tipificada ha de integrar dicha situación la llamada posición de garante por parte del autor. Se da cuando corresponde al sujeto una específica función de protección del bien jurídico afectado o una función personal de control de una fuente de peligro, en ciertas condiciones.
Según Mir Puig deben jugar en ello un papel central las 2 ideas siguientes: § La creación o aumento, en un momento anterior, de un peligro atribuible a su autor: Para ello no bastará que haya causado o aumentado el riesgo, sino además que lo haya hecho voluntariamente o en otras condiciones (como el desempeño de determinadas funciones familiares o sociales) que permitan atribuírselo.
§ Que tal peligro determine, en el momento del hecho, una situación de dependencia personal del bien jurídico respecto de su causante: Es preciso que la existencia o indemnidad del bien jurídico cuyo peligro se ha creado quede efectivamente en manos del omitente: bajo su control personal.
La posición de garante es precisa para que la no evitación de un resultado lesivo pueda equipararse a su propia causación positiva y castigarse con arreglo al precepto que sanciona su producción. P.ej.: Los arts.
138 y ss. CP, que castigan el “matar”, únicamente podrán aplicarse al sujeto que deja morir a otro si se encontraba respecto del mismo en posición de garante (como la madre que deja de alimentar al niño recién nacido que se halla bajo su custodia), pero no si el que omitió pasaba causalmente por el lugar del accidente.
→ En otras palabras, no todo aquél que omite evitar la producción de un resultado lesivo puede ser castigado como si lo hubiera causado por vía positiva, sino sólo determinadas personas que se hallan en una específica posición de garante respecto del bien jurídico afectado.
→ Ello no significa que deba quedar necesariamente impune quien omite sin encontrarse en dicha posición específica. Su conducta podrá constituir un delito de omisión pura, si algún precepto penal le obliga a actuar. En especial, ello podrá suceder si se omite prestar socorro a quien se encuentra en peligro manifiesto y grave (art. 195 CP) o se dejan de impedir determinados delitos (art. 450 CP).
Es por esta razón que es muy importante precisar en lo posible los casos en que dicha posición específica de garante concurre. El actual estado de la ciencia jurídico-penal permite distinguir los siguientes supuestos de posición de garante: A. Función de protección de un bien jurídico Se incluyen en este apartado aquellas situaciones en que una relación familiar o social o una conducta voluntaria, somete a un bien jurídico determinado a la dependencia de un sujeto, en términos en que éste se hace responsable (garante) del mismo.
• La existencia de una estrecha vinculación familiar: Se refiere a las relaciones familiares más próximas que comportan una absoluta dependencia existencial de unas personas respecto de otras. Es el caso de la protección que los padres deben a sus hijos recién nacidos y hasta tanto no puedan valerse por sí LECCIÓN 12   6 Derecho Penal: Parte General Tema 10 – El Tipo de omisión mismos. La doctrina alemana cita, como otro ejemplo, la dependencia en que se encuentran los padres ancianos de sus hijos adultos.
La cuestión de las formas de parentesco distintas a la existente entre padres e hijos pequeños que pueden originar posición de garante, no ha de resolverse de forma genérica, sino en función de la concreta presencia de la requerida dependencia.
• La comunidad de peligro: Se alude con esta expresión a la participación voluntaria en una actividad peligrosa en que intervienen varias personas tácitamente obligadas a, en su caso, socorrerse entre sí (p.ej.: una expedición alpina). En caso de que alguno de los partícipes sufra un accidente relacionado con el riesgo típico de la actividad compartida, serán garantes todos los demás (los compañeros de expedición) o quien tenga confiada la custodia (el guía de una excursión de turistas inexpertos).
• La asunción voluntaria de una función de protección: Se entiende que origina una posición de garante en quien asume la protección, pero sólo en cuanto lleve al sujeto u objeto protegido a una situación de decisiva dependencia respecto del primero. Así, cuando por confiarse a otro, que ofrece voluntariamente su protección, alguien se atreve a correr riesgos mayores o deja de tomar precauciones de otra naturaleza.
B. Deber de control de una fuente de peligro La indemnidad de los bienes jurídicos puede depender personalmente, también, del control de determinadas fuentes de peligro por parte de quien las ha creado o de aquél a quien se ha atribuido su vigilancia. P.ej.: El conductor tiene obligación de controlar el vehículo y es garante de los riesgos que implica para bienes jurídicos. Le bastaría al sujeto responsable dejar de efectuar dicho control para conseguir que el peligro se convirtiese en lesión de los ciudadanos legítimamente confiados. El sujeto responsable del control se halla en posición de garante y su conducta constituirá comisión por omisión.
La doctrina alemana dominante incluye los tres supuestos siguientes: Ø El actuar precedente (o injerencia): Es la fuente de la posición de garante que suscita mayores dudas. La opinión tradicional entiende que quien ha provocado, por una conducta precedente, una situación de peligro para un bien jurídico, está obligado a evitar que el peligro se convierta en lesión, se considera que la producción de ésta sería tan achacable al sujeto como su causación positiva. P.ej.: Quien por conducción atropella un peatón y huye del lugar del accidente sin socorrerle, a conciencia de que posiblemente muera, se reputaría según esto, que ha causado voluntariamente la muerte de la víctima (homicidio doloso).
Pero no basta la presencia de un deber de actuar, para poder afirmar que la omisión equivale a la causación positiva, según exige el primer inciso del art. 11 CP para la comisión por omisión: "Los delitos o faltas que consistan en la producción de un resultado sólo se entenderán cometidos por omisión cuando la no evitación del mismo, al infringir un especial deber jurídico del autor, equivalga, según el sentido del texto de la Ley, a su causación. A tal efecto se equiparará la omisión a la acción: a) Cuando exista una específica obligación legal o contractual de actuar. b) Cuando el omitente haya creado una ocasión de riesgo para el bien jurídicamente protegido mediante una acción u omisión precedente." LECCIÓN 12   7 Derecho Penal: Parte General Tema 10 – El Tipo de omisión La doctrina va advirtiendo que la sola conducta precedente de creación del peligro no es suficiente para fundamentar una posición de garante. Es indudable que quien crea voluntariamente el peligro, queda en posición de garante. Sin embargo, parece ilógico que quien produce el peligro sin quererlo y sin imprudencia deba cargar con la lesión dolosa si no impide su producción. P.ej.: El conductor, que circulaba con prudencia, atropella a un suicida que se echa de forma imprevista bajo las ruedas de su vehículo; temeroso de las posibles complicaciones, abandona al herido en la carretera. Si bien la muerte se habrá producido a consecuencia del atropello, el accidente no es atribuible a dolo ni imprudencia y la posterior huida voluntaria no puede convertir en dolosa la causación positiva de las lesiones ni, por tanto, de la muerte que de ellas siguió.
Los casos más discutibles son los de causación imprudente de un peligro. En esta situación la omisión subsiguiente de evitar que el peligro se convierta en lesión, es más grave que la de quien “se ha encontrado” el peligro, pero no tanto como la de quien ha creado voluntariamente el peligro. Lo más razonable sería prever una pena de gravedad intermedia (no tan grave como la del delito de acción y más grave que la del de omisión pura). Ello podría conseguirse mediante 2 soluciones posibles: agravando la pena de la omisión pura o atenuando la comisión por omisión del delito de resultado correspondiente.
Dado que los supuestos de causación imprudente y causación consciente son distintos, deben ser tratados de forma también distinta. El tratamiento más grave de comisión por omisión debe reservarse para el caso en que el riesgo es imputable a la voluntad consciente del sujeto.
Ø El deber de control de fuentes de peligro que operan en el propio ámbito de dominio: Quien posee en su esfera de dominio una fuente de peligro (instalaciones, animales, máquinas) para bienes jurídicos, es el responsable de que tal peligro no se realice. En este sentido se encuentra en posición de garante, pues le corresponde el control de que depende la indemnidad de los bienes jurídicos. P.ej.: Quien tiene un león en su jardín y omite cerrar la puerta de su jaula, será autor de homicidio (doloso o imprudente) si el león da muerte a un visitante.
Ø La responsabilidad por la conducta de otras personas: Suele entenderse que, en determinadas condiciones, quienes tienen el deber de vigilar a otras personas se hallan en posición de garante respecto de los males que éstas puedan causar. P.ej.: El deber de vigilancia de los hijos menores por parte de sus padres.
Es peligroso, no obstante, extender el planteamiento a todos los casos en que concurre el deber de vigilancia. Para que rijan los principios derivados del deber de control de una fuente de peligro es preciso que el deber de vigilancia abarque, en particular, la obligación de controlar una específica peligrosidad que encierre el vigilado. Ello no sucede, en principio, respecto de los superiores jerárquicos, ni siquiera de los militares. Sí, en cambio, cuando los sujetos a vigilar sean menores irresponsables o enfermos mentales peligrosos, con independencia de quiénes sean los encargados de su vigilancia (padres, tutores, maestros, enfermeros, etc.). También puede concurrir en relación a encargados de vigilar a un delincuente por razón de una especial peligrosidad que manifieste.
LECCIÓN 12   8 Derecho Penal: Parte General Tema 10 – El Tipo de omisión PRODUCCIÓN DE UN RESULTADO Si el segundo momento de la estructura típica de todo delito de omisión es la ausencia de la acción debida, a ella debe seguir en los de comisión por omisión la producción de un resultado. Por ello, mientras que los delitos de omisión pura son tipos de mera actividad, los de comisión por omisión son tipos de resultado.
Pese a la presencia de un resultado en una omisión jurídico-penal, si no concurren la posición de garante y la capacidad de evitar el resultado en el autor, no se podrá apreciar un delito de comisión por omisión.
P.ej.: Aunque se produzca la muerte de la persona en peligro, quienes al pasar casualmente cerca de él no lo socorrieron pudiendo hacerlo, no cometerán un homicidio por omisión, sino sólo delito de omisión (pura) de socorro.
POSIBILIDAD DE EVITAR EL RESULTADO Junto a la capacidad de realizar la acción debida, en los delitos de comisión por omisión es preciso que el autor hubiese podido evitar el resultado, de haber interpuesto la acción indicada. Tal poder faltará cuando la acción positiva indicada de nada sirva para evitar el resultado, porque de todas formas vaya a producirse.
En los delitos de comisión por omisión, para que sea posible la imputación objetiva del resultado producido, no es necesario afirmar una verdadera relación de causalidad (naturalística) entre la omisión y el resultado, sino que basta que el sujeto hubiera podido evitar dicho resultado cuando se hallaba en posición de garante.
10.6.2. Peculiaridades del tipo subjetivo Vale para la comisión por omisión lo dicho respecto del dolo para los delitos de omisión pura.
v La única particularidad es que el dolo deberá abarcar no sólo la ausencia de la acción debida, sino también la posibilidad y necesidad de evitación del resultado mediante aquella acción.
Además, habrá de extenderse a la situación que determina la presencia de posición de garante, en tanto que la conciencia de que la misma da lugar a dicha posición de garante integra únicamente el conocimiento del significado antijurídico del hecho y su ausencia no constituirá error de tipo, sino de prohibición.
LECCIÓN 12   9 ...