Tema 5. Consistencia y cambio de la personalidad (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Psicología - 2º curso
Asignatura Psicología de la Personalidad
Año del apunte 2014
Páginas 6
Fecha de subida 17/07/2017
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TEMA 5 – CONSISTENCIA Y CAMBIO No hay una personalidad totalmente invariable, pero tampoco hay una personalidad totalmente variable.
Una personalidad invariable sería ajena al tiempo y a la historia, mientras que una personalidad totalmente variable carecería de forma y estructura, de forma que carecería de sentido hablar de alguien. En realidad, la personalidad varía siempre, y siempre lo hace dentro de alguna limitación. La consistencia, por lo tanto, es necesaria para que se pueda hablar de personalidad, pero algún grado de variación también lo es. Es decir, la consistencia y el cambio no son dos procesos contradictorios, pues cambiamos más de lo que creemos (conservadurismo cognitivo).
Consistencia La consistencia longitudinal Se refiere al cambio de la personalidad a lo largo del tiempo. Una definición más operativa consistiría en preguntarse si los rasgos estructurales de la personalidad, tal como son evaluados por los cuestionarios estructurales de la personalidad, cambian a lo largo del tiempo. Existen diferentes estudios:  Jack Block (1971): comenzó a recoger datos de 500 hombres y mujeres en 1929, cuando aproximadamente los sujetos tenían 30 años. El estudio incluía datos de la pre-adolescencia, adolescencia y vida adulta de los sujetos. Proporcionó un marco teórico al estudio, considerando que la adolescencia era un marco crítico para el desarrollo de la personalidad, por lo que quería comprobar si se registraba un proceso de cambio o estabilidad a partir de ese momento crucial. El primer dato relevante que Block encontró fue la presencia de correlaciones positivas de los tres momentos, lo que indicaba una prevalencia de los procesos de estabilidad. No obstante, las correlaciones eran bajas y mostraban una gran variabilidad. Es decir, había hombres y mujeres que apenas si variaban y otros en los que había cierta variabilidad; había patrones muy individualizados.
 Proyecto Minnesota (1993): muestra la importancia de las experiencias infantiles tempranas en el proceso que va hasta la adolescencia. El estudio se centra en el concepto del apego desarrollado por Bowlby y Ainsworth. Introdujeron el modelo de investigación conocido como Procedimiento de la Situación Desconocida. El estudio de las reacciones de los niños permitió establecer tres tipos de apego: seguro, ansioso/ambivalente y evitativo. A partir de este modelo, Sroufe (1993) consideró que las diferencias relacionales tempranas tendrían influencias sobre los sistemas posteriores de relaciones sociales. Los niños con apego seguro: o En preescolar son más independientes, muestran una mayor iniciativa grupal, mantienen relaciones más positivas y son más empáticos.
o En la infancia media tienen mayor autoestima y confianza en sí mismos, mantienen objetivos más elevados, tienen mayor constancia y mejores relaciones de amistad.
Estas correlaciones positivas y significativas seguían estando presentes a los 14-15 años. Sin embargo, la consistencia de la personalidad no excluye el cambio, ni tan siquiera en las variables estructurales propias del temperamento.
 Jerome Kagan (1998) realizó estudios con niños inhibidos y desinhibidos. Uno de cada tres niños muestra al nacer signos de inhibición y dos de ellos son desinhibidos y reaccionan con conductas de aproximación. Sin embargo, sólo la mitad de ambos grupos conservan tales características a lo largo de la infancia y la adolescencia. Estos resultados indican que el temperamento no es invariable a lo largo de la vida aunque tenga una fundamentación biológica.
Por otra parte, los patrones consistentes de personalidad a lo largo del tiempo no se originan sólo en factores intra-psíquicos del sujeto, sino que diferentes factores externos también contribuyen a la estabilidad de la conducta a lo largo del tiempo.
1 La consistencia transituacional Se supone que los rasgos, como predisposiciones de conducta, son por su propia naturaleza transituacionales, es decir, que están presentes en las diferentes situaciones. Varios estudios inducen a pensar en la paradoja de la consistencia, consistente en que el sentido común considera que los rasgos son consistentes, y sin embargo los estudios científicos parecen indicar que más bien las conductas están situacionalmente determinadas. El principio de agregación propone que la conducta aparece más consistente en la medida que las unidades de medida son más amplias, tanto temporalmente como en su contenido. Cuando se evalúa una conducta de forma muy específica en una unidad de tiempo muy corta, la capacidad de predicción de esa conducta en los días próximos es muy escasa. Sin embargo, si la unidad es más amplia, la capacidad de predicción aumenta de forma relevante. El principio de agregación establece que la consistencia situacional aumenta en la medida que se toman más medidas conductuales en el tiempo y se aumentan igualmente el número de aspectos que miden esa conducta: fisiológicos, conductuales, cognitivos y emocionales. Otra línea de estudio ha consistido en distinguir el tipo de conductas situacionales.
En situaciones normativas, en las que hay que actuar obligadamente de una determinada manera, no hay margen para la variabilidad conductual, por lo que la predicción a partir de variables disposicionales tiene que ser forzosamente baja.
La consistencia personal En el estudio de la personalidad se ha considerado como un dato básico la tendencia de la persona a mantener una concepción estable y coherente de sí mismo. La experiencia y percepción de la propia coherencia personal es una tendencia básica, entre otras razones porque permite una idea más sencilla de uno mismo. Además, la idea de la propia congruencia permite tener una incertidumbre menor de cómo actuaremos en determinadas circunstancias.
Según varios autores, no todos los rasgos son igualmente relevantes para todas las personas, de forma que cada uno tendría un conjunto diferente de rasgos relevantes para ellos. Baumister (1991) ha desarrollado el modelo de metarasgos; un metarasgo es aquél que realmente es relevante para la persona y que por lo tanto le define en las diferentes situaciones. Este autor sugiere que un indicador de la relevancia es el grado de variabilidad que muestra el sujeto en el autoinforme: cuando el sujeto tiende a un determinado nivel de consistencia de respuesta, la relevancia es mayor que cuando la puntuación muestra un resultado claramente divergente.
También existe la posibilidad de que un mismo rasgo de personalidad se manifieste de formas muy diferentes y que una misma conducta provenga de rasgos muy distintos. Esto es lo que se ha llamado aspecto genotípico y fenotípico de la conducta. El fenotípico sería su apariencia como la riña de un padre a un hijo, que podría parecer agresividad y hostilidad; el genotípico sería su verdadera naturaleza, como sería la auténtica preocupación y el susto del padre por una conducta peligrosa del hijo. La conducta no siempre es lo que aparenta ser.
Cambio El cambio de personalidad ha sido bastante menos estudiado y analizado que su consistencia. Es llamativo este hecho cuando la psicología está, en parte, montada sobre el presupuesto de que es posible cambiar a los sujetos. Esto puede deberse a que, popularmente, el cambio mínimo es presentado como coherencia y consistencia mientras que el cambio drástico implica connotaciones negativas como inestabilidad, inconsistencia, discontinuidad, etc. Sin embargo, ahora se conoce la importancia social y psicológica del cambio.
2 Las formas del cambio La consideración del cambio de personalidad se puede hacer desde dos perspectivas:  Perspectiva cuantitativa  expresa el aumento o disminución en una determinada variable de personalidad.
 Perspectiva cualitativa  se refiere a la organización diferencial de la personalidad, que en un período puede estar orientada y centrada en unos objetivos y metas, el desarrollo personal por ejemplo, y en otro período al desarrollo personal.
Desde esta perspectiva, una diferenciación puede ayudarnos a entender los procesos de cambio:  Cambio en la personalidad  es un indicador de adaptación y respuesta a los contextos situacionales y vitales que pueden afectar a la persona; pertenece incluso a los procesos de desarrollo a lo largo del ciclo vital. Es un cambio es aspectos de las personalidad.
 Cambio de la personalidad  es más restringido y tiene una menor probabilidad de ocurrencia, pues indica un cambio al menos global si no total.
Las unidades del cambio Otro tema básico consiste en considerar las unidades objeto de cambio, en delimitar qué es lo que cambia. El cambio en los rasgos de personalidad es probablemente menor en aquello rasgos que tienen una clara fundamentación biológica, como la extraversión o el neuroticismo. Los estudios con rasgos del Modelo Pentafactorial indican una notable estabilidad en los cinco grandes rasgos del modelo en un período de más de 6 años, por lo que consideran que, al menos por encima de los 30 años, la personalidad es estable. Los mismos autores han llegado a considerar que la personalidad se fija como el yeso. No obstante, el mismo estudio ha encontrado tendencias de variación a lo largo del ciclo vital. Los datos indican que las diferentes variables tienen a disminuir o aumentar a lo largo del ciclo. En el estudio de Nelson y Picano en el rasgo de independencia en una muestra de mujeres en un estudio longitudinal de 20 años se encuentran claras diferencias en la variable de independencia con un aumento general en función de la edad, pero con una variación significativa en función del tipo de contexto personal.
Neuroticismo Extraversión Apertura Amabilidad Responsabilidad Impulsividad Necesidad de logro Ambición Afiliación Autonomía Realismo ↓ ↓ ↓ ↑ ↑ ↓ ↓ ↓ ↑ ↑ ↑ Factores de cambio Dos son los factores de cambio más importantes: los eventos que ocurren y que afectan a las personas y el mismo proceso de desarrollo del individuo, cambiante y desigual en cada persona.
Conciencia del cambio Probablemente, el cambio es mucho mayor que el registro subjetivo del mismo; la percepción del cambio en la persona suele ser escasa, incluso cuando el cambio es profundo.
Cambio terapéutico Gran parte de la psicología está organizada sobre el supuesto de que es posible cambiar a la persona y su conducta. La idea fundamental no es determinar la eficacia de las terapias psicológicas, sino qué tipo de terapias funcionan para determinados tipos de problemas.
3 Situaciones y conductas Un dato básico es que la conducta es función de las situaciones. La crítica de los rasgos como factor predictivo de la conducta llevó a enfatizar la importancia de las situaciones en la determinación de las formas que adopta la conducta. Con ello se intentaba acentuar los aspectos adaptativos de la conducta, pues ésta sólo puede ser funcional si se atiene a los distintos elementos diferenciales que existen entre diversas situaciones. Se adoptaba así un enfoque que privilegiaba las diferencias intra-personales, es decir, los cambios en el mismo sujeto, y no sólo las inter-personales, pues básicamente son las situaciones las que hacen diversas las conductas de un mismo sujeto. Ciertamente, la personalidad no puede ser comprendida al margen de las situaciones; la expresión de la personalidad es siempre situacional, pues se manifiesta a través de las situaciones.
La influencia de las situaciones Los estudios provenientes de la psicología social han mostrado claramente la importancia que tienen las situaciones (Milgram, Zimbardo, Latané y Darley). Cuando se habla de situación es necesario considerar la amplitud de contenido que se quiere incluir. Endler (1981) propone considerar tres magnitudes diferenciales distintas: el contexto, la situación y el estímulo. El contexto es el marco más amplio y también de naturaleza más permanente. La situación es de tipo funcional, más restringida espacialmente y temporalmente. El estímulo es el elemento o factor singular que puede influir en una conducta. Entre los tres factores hay una relación de continuidad.
 La situación física La influencia del contexto material y físico probablemente es mayor que la conciencia que se tiene de ello. La psicología ecológica ha insistido en la influencia que tienen los ambientes materiales sobre las conductas, por ejemplo en los ambientes de trabajo, orden y limpieza son factores básicos para el desarrollo de conductas seguras.
 La situación social Ha sido la psicología ecológica la que ha desarrollado el concepto de escenario de conducta (setting) para referirse a un contexto en el que hay un marco físico determinado, ambiental y un marco social de expectativas de conducta asociadas al espacio físico y al temporal. Los escenarios determinan el tipo de conductas que se desarrollan e influyen sobre la forma en que se ejecutan.
 Las situaciones grupales Entre los primeros estudios están los realizados acerca de los procesos de conformidad a las normas grupales (Sherif, Asch). La influencia social de las situaciones puede llevar a las personas a todo tipo de conductas, incluso a las que atentan contra los principios más básicos y elementales. La interacción más importante de la persona no es con los contextos ecológicos o ambientales sino con las personas, frecuentemente son ellas las que definen el marco de una situación. Mientras que la interacción con el ambiente es básicamente perceptiva, la interacción con las personas tiene un carácter transaccional: la actitud genera la sonrisa o la agresión.
 Los roles sociales Los roles sociales tienen efectos poderosos sobre las conductas de las personas; el efecto del rol parece funcionar tanto positiva como negativamente (dependencia autoinducida – la función de subordinación juega un papel incapacitante). La importancia que tiene el sistema de roles se observa en las conductas de conducir, en el cambio de situación que se produce del rol de ser peatón a ser conductor.
4  La situación psicológica La psicología ecológica y la ambiental han expuesto con claridad que gran parte de la influencia de los ambientes proviene de la percepción de los mismos. Entre la situación real (distal) y la percibida (proximal) suele existir una correspondencia, aunque ésta nunca es exacta y va a depender tanto del sistema de creencias de la persona como del estado de ánimo del momento. En cualquier caso, la situación percibida es el campo de conducta. Este tipo de mediaciones entre la situación distal y la proximal mediada por el sistema de la persona es lo que crea las diferencias reactivas ante las situaciones.
Taxonomía situacional. Las clasificaciones de las situaciones pueden ser muy diferentes, válidas la mayoría de ellas. El listado de situaciones está elaborado en función de los contextos inter-personales. El resultado indica que son los factores inter-personales y sociales los elementos determinantes más importantes de la conducta (trabajo, ocio, viajes, rituales, negocios, excesos, servicios, familia, etc.) Más allá de la situación: estrés postraumático Un ejemplo de que las influencias de la situación no terminan con ella es el síndrome de estrés postraumático, cuando a pesar de que la situación ya ha pasado, persisten sus secuelas. Las características básicas del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) son tres:  La re-experimentación del suceso. Los sucesos, a través de imágenes vívidas y de sentimientos intensos, ocupan la experiencia psicológica de la persona que revive los hechos traumáticos. La situación re-aparece independientemente de la voluntad de la persona.
 Las conductas de evitación. Quien ha vivido una situación traumática evita y rehúye frecuentemente todas las situaciones, elementos y contextos que le traigan a la memoria las situaciones vividas.
 Sobreactivación generalizada. La persona tiene dificultades para dormir, una acusada irritabilidad y en algunos momentos ataques de ira, hipervigilancia y respuestas de sobresalto.
Una característica del TEPT es que debe durar más de un mes.
El interaccionismo La variabilidad de las conductas ante las situaciones es una de las características de la personalidad. Las personas seleccionamos nuestros ambientes, luego, los ambientes influyen sobre nosotros de una forma u otra. Las personas elegimos los ambientes en función de la experiencia de nuestra identidad y en función de la imagen que queremos mantener y reforzar.
 La conducta real es función de una continua retroalimentación entre el individuo y la situación.
 El individuo es intencional, agente activo en este proceso.
 Por parte de la persona, la interacción depende de los factores cognitivos y motivacionales.
 Por parte de la situación, el significado psicológico de la situación es el determinante más importante.
El hecho de que tanto los rasgos como las situaciones influyan sobre la conducta, pero que al mismo tiempo sean ambos limitados en su explicación ha llevado a la elaboración de modelos interaccionistas de personalidad que tratan de juntar ambos efectos para aumentar la capacidad de explicación.
5 Interaccionismo lineal El supuesto básico es que tanto la situación como el sujeto intervienen en la conducta, de forma que el tipo de conducta difiere tanto en función de los sujetos como de las situaciones. Sin embargo, la transacción entre el sujeto y la situación es mínima y en parte ni siquiera consciente. Por ejemplo, Page (1977) demostró que la fuente de ruido cambiaba la frecuencia de la conducta prosocial.
Interaccionismo transaccional Consiste en la propuesta de que el contexto situacional influye en el sujeto mediante la interpretación que hace del mismo. Endler (1997) ha demostrado que las personas obtienen distintas puntuaciones en ansiedad en función del tipo de amenaza que es percibida.
Interaccionismo recíproco Es el modelo propuesto por Bandura (1978) para exponer que la acción humana tiene un efecto sobre la realidad que interacciona con la misma persona agente modificándola. La persona es modificada por la percepción de la situación y la situación es modificada mediante la conducta de la persona.
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